viernes, octubre 21, 2011

Territorio, competitividad sistémica y desarrollo endógeno Metodología para el estudio de los Sistemas Regionales de Innovación


Territorio, competitividad sistémica y desarrollo endógeno
Metodología para el estudio de los Sistemas Regionales de Innovación

Cecilia Montero
Pablo Morris[1]


Este artículo tiene por objeto presentar una metodología desarrollada para dar cuenta del entramado de relaciones que configuran las redes que operan en un determinado territorio y que facilitan la innovación y la transferencia de tecnologías[2].

¿Por qué resulta importante conocer y diagnosticar el estado de los sistemas regionales de innovación (SRI)? ¿Y por qué hacerlo a escala regional? En primer lugar, porque la innovación, como la ha señalado la OECD (1992) es un componente fundamental para el desarrollo de la competitividad. En segundo lugar, porque a nivel del territorio, la innovación puede aportar simultáneamente a las dimensiones del crecimiento y de la equidad, facilitando procesos de endogeneización del desarrollo. En tercer lugar, porque la innovación no ocurre como un suceso aislado, sino en el marco de ciertas redes de actores (más fuertes o más débiles), las cuales determinan en gran medida la posibilidad de difusión tecnológica y de generación de sinergias que favorezcan al tejido regional-territorial en su conjunto. En cuarto lugar, porque con la globalización han perdido fuerza los Estados nacionales y emergen las localidades y las regiones como unidades territoriales de desarrollo y de inserción en el mercado mundial. Por todas estas consideraciones, pensamos que el  enfoque de los  SRI representa  un acercamiento apropiado, si se tiene como horizonte la posibilidad de un desarrollo endógeno en un mercado globalizado.

En un esfuerzo por ofrecer caminos alternativos al neoliberalismo, los teóricos del desarrollo han apuntado a la importancia de las redes y actores sociales. Las teorías de la competitividad sistémica y del desarrollo endógeno constituyen aportes importantes, pero persiste un vacío metodológico al momento de diagnosticar la situación actual de los SRI. Por tratarse de enfoques que no dan cuenta de cómo las cosas están ocurriendo actualmente, sino de cómo se podrían aprovechar muchas oportunidades presentes en el territorio para alcanzar un estado deseado en el futuro, resulta clave poder describir con precisión la situación presente. Mas aún, para crear o potenciar un SRI hace falta saber si actualmente éste existe o no y cuáles son sus fortalezas y debilidades.

Para realizar el diagnóstico de un SRI proponemos una combinación de 3 metodologías, que deben necesariamente ser aplicadas en conjunto: a) la elaboración, junto con los actores regionales, de una visión estratégica del territorio  b) la detección de algunos focos de innovación tecnológica que, a partir de su historia, su experiencia, sus características y las redes en que se insertan, permiten esbozar lineamientos generales con respecto a la dinámica del SRI; y c) la descripción de la morfología de las redes de actores regionales, realizada en base a un cuestionario que permite medir los índices de conectividad de los actores.

Previo a la presentación de la metodología propuesta  se examina el concepto de innovación, las teorías de la competitividad sistémica y del desarrollo endógeno. Luego se describen los instrumentos que permiten definir la visión estratégica, los focos de innovación en la región y las redes de actores. Por último, se presentan en forma resumida los resultados de la aplicación de dichos instrumentos a la realidad de la VI región de Chile.


1. la innovación no ocurre en el vacío: hacia un concepto de sistemas de innovación


El concepto de innovación tecnológica


Para comenzar, se deben esclarecer ciertos antecedentes conceptuales, acerca de lo que se entiende por “innovación tecnológica”.

Desde el punto de vista de las empresas, la innovación tecnológica se presenta como un aprendizaje continuo y acumulativo de las firmas para mejorar los productos,  los procesos y  la gestión de manera a incrementar su productividad y competitividad[3]. Sin embargo, la innovación no se limita a la firma individual: pese a que ésta puede ser su unidad de aplicación inicial, sus efectos se extienden sobre toda la red en que ella se inserta. Incluso en la adopción de nuevas tecnologías el entorno social ejerce su influencia, estableciendo oportunidades y restricciones para la innovación.

Al respecto, existe bastante consenso entre los especialistas respecto de considerar la innovación y el cambio tecnológico tanto como un insumo para elevar la productividad, como un producto de ciertas acciones no sólo de las empresas sino también de otros actores[4]. Esta doble cara se explica por el hecho de que la tecnología tiene características particulares, que la hacen diferente a la mayoría de los mercados. En primer lugar, la inversión en tecnología no es apropiable por parte de quienes hacen dicha inversión, puesto que se generan externalidades que los sobrepasan. Y en segundo lugar, el desarrollo tecnológico es un proceso social, evolutivo, incierto y sistémico, que involucra tanto el ámbito del mercado, como los ámbitos institucionales y culturales.

Por lo tanto, la tecnología no es sólo un objeto que se ofrece en el mercado, sino también un proceso de aprendizaje social, en el cual se van abriendo nuevas posibilidades. Así, el cambio tecnológico no consiste sólo en la adquisición de nuevos bienes y servicios, sino, más que eso, constituye un proceso de aprendizaje colectivo, lento, sostenido, que supone un entorno institucional y de incentivos, y que debe vincularse a una red social amplia, que incluya el sistema educacional, el sistema científico y el sistema productivo. Lo anterior implica reconocer que la innovación tecnológica tiene determinantes que van más allá de las firmas[5]:
           
            1) el desarrollo y la estabilidad económica,
2) el marco regulatorio general (incluidos los sistemas y programas de incentivos),
            3) el entorno institucional, y
            4) una cierta cultura de cooperación.

En base a estos elementos, podemos definir a la innovación tecnológica como un proceso social que contempla la concepción, oferta y difusión de nuevos servicios, productos, procesos productivos y formas de gestión, y que aprovecha para ello la infraestructura tecnológica disponible.


Innovar para agregar valor


El contexto general en el cual se inserta el interés por la innovación en Chile tiene que ver con el modelo de crecimiento existente y con las posibilidades de incrementar su competitividad, en el marco de una economía cada vez más globalizada. Desde esta perspectiva, un desafío central es prever posibles dificultades del modelo y anticiparse a ellas, para otorgar mayor estabilidad y solidez a la inserción chilena en los mercados internacionales.

Resulta bastante claro que las incertidumbres a futuro no provienen tanto de los condicionantes institucionales o macroeconómicos, pues en estos campos se ha alcanzado un alto grado de consenso político en cuanto a reconocer que se trata de reformas que deberán mantenerse en el largo plazo. Más bien, las incertidumbres se basan en el carácter transitorio que muestran los despegues económicos basados en recursos naturales. La experiencia contemporánea demuestra fehacientemente que, a largo plazo, el crecimiento económico debe sustentarse cada vez más en el uso de la ciencia y la tecnología, como pilares del aumento de  la productividad. Y esto implica, casi necesariamente, innovar[6]. De hecho, en el campo de la economía existe un creciente acuerdo acerca de que, junto con la acumulación de capital, el progreso tecnológico constituye una fuerza central del crecimiento económico y del aumento del bienestar de las naciones.

El uso de ciencia y tecnología permite avanzar hacia la “segunda fase exportadora”, esto es, pasar de un tipo de economía basado en commodities y bienes de poca elaboración, donde importan las cantidades producidas, con un bajo nivel de calificación de la mano de obra, hacia otro, cuyo fundamento es la producción de bienes y servicios con un alto valor agregado, donde priman los criterios de calidad del producto y de mayor profesionalismo y calificación de los recursos humanos.

Además, resulta clave destacar que la innovación no sólo puede favorecer la dimensión “crecimiento”, sino también a la dimensión “equidad”. Es justamente en esta dirección que apuntan los estudios de los sistemas tecnológicos regionales y sectoriales, detectando las posibilidades de crecimiento en aquellos espacios alejados del centro político, administrativo, económico y cultural del país. La mayor competitividad internacional de Chile exige una efectiva descentralización, y no sólo por un asunto de principios, sino también porque las dinámicas regionales potenciadas pueden generar externalidades que fortalezcan al país en su conjunto.

Sistemas Nacionales De Innovación


Sin embargo, para llegar a considerar la innovación en su dimensión local-regional, hay un paso conceptual previo: mirar al cambio tecnológico como un proceso que ocurre dentro de redes de actores diversos que pueden llegar a conformar, en su estado óptimo, sistemas de innovación.

El punto de partida para esta mirada es la constatación empírica de que la evolución tecnológica de un país no depende sólo de la iniciativa y los conocimientos de algunos ingenieros y empresarios con una mentalidad moderna, aunque éstos sean indispensables, sino que depende también de un conjunto de condiciones económicas, sociales e institucionales maduradas en el tiempo, y de otros actores que intervienen directa o indirectamente en los procesos de innovación tecnológica. Ese conjunto de procesos, condicionantes y agentes interrelacionados entre sí son los que dan sustento a la existencia de un sistema de innovación: mientras más rica y compleja sea esta trama, mayores serán las oportunidades de desarrollo de la base tecnológica nacional.

Este tipo de enfoques se ha usado para caracterizar la situación tecnológica de los Estados nacionales y, en esta perspectiva, se creó el concepto de “Sistema Nacional de Innovación” (SNI)[7]. Freeman (1987) caracteriza un SNI a través de la definición de subsistemas de investigación y desarrollo y de producción, las relaciones entre ambos y los roles del Estado y la historia de cada país en su configuración. Por otra parte, R. Nelson (1988) identifica el fuerte componente público-privado del cambio tecnológico y el rol que tanto las firmas privadas, el gobierno y las universidades tienen en su generación. M. Porter (1990) aporta cuatro conceptos que afectan fuertemente la competitividad nacional: la estrategia de las firmas, las condiciones de los factores productivos, las condiciones de la demanda y las industrias de apoyo; todos ellos con fuertes componentes idiosincrásicos locales, que permiten interpretarlos como partes integrantes de un SNI. Por último, C. Dahlman y R. Nelson (1993) plantean que un elemento central para utilizar una tecnología exitosamente es poseer "capacidad tecnológica", la cual depende de las personas e instituciones del país y del tipo de interacciones que se tejen entre ellas. Para estos autores, la red de información y el conjunto de agentes, políticas e instituciones, que afectan la introducción de nueva tecnología a una economía, conforman un SNI.

En resumen, podemos ver que el concepto de SNI pone de manifiesto la importancia fundamental de las redes de actores y los entornos institucionales dentro de los cuales se desarrollan los procesos innovadores (lo que más adelante se llamará el nivel “meso”). La importancia de este nivel se explica porque, en un contexto de liberalización de los mercados internacionales, se genera un fuerte aumento de la competencia. La adaptación a las nuevas condiciones de las firmas se ve enormemente facilitada por el aprovechamiento de la infraestructura tecnológica, lo cual será más eficaz mientras mayor sea el esfuerzo de colaboración entre las empresas y otros actores. “En materia de innovación, la colaboración es tan importante como la competencia”[8].

Siguiendo a Lundvall (1993), la relevancia de la dimensión institucional surge del hecho de que las instituciones proveen a los agentes (firmas y consumidores) de "guías para la acción". En un mundo donde la incertidumbre aparece como uno de los aspectos dominantes de la vida económica, un aspecto central de las instituciones es su relativa estabilidad en el tiempo, lo cual permite que actúen como agentes reductores de incertidumbre y, así, hagan posible que los sistemas económicos sobrevivan y se reproduzcan.

En suma, el entorno institucional en que operan las firmas influye sobre la manera en que éstas llevan a cabo sus procesos productivos y la comercialización de sus productos, la incorporación de nuevos bienes de capital y la capacitación de su fuerza de trabajo. Además, repercute sobre los procesos de aprendizaje y de formación de capital humano. Sin embargo, los actores e instituciones del entorno no están ubicados en un vacío; su posicionamiento dentro de territorios específicos facilita en gran medida su articulación mutua y hace posible la generación de sinergias hacia el conjunto del tejido social. Por ello, actualmente la mirada de los investigadores se dirige no sólo al macro nivel de los SNI, sino también al meso-nivel de los llamados sistemas regionales de innovación (SRI).


LA INNOVACIÓN EN ESCENARIOS REGIONALES


Un SRI puede ser definido como un “conjunto de redes de agentes públicos, privados y educacionales que interactúan en un territorio específico, aprovechando una infraestructura particular, para los propósitos de adaptar, generar y/o difundir innovaciones tecnológicas”[9].

La eficacia de los procesos de absorción de tecnología extranjera, de creación nacional de tecnología o de difusión tecnológica dentro de un territorio, está determinada por numerosas instituciones y agentes, que influyen decisivamente en la velocidad y en el potencial de aprendizaje de los actores involucrados[10]. Esto se ve confirmado por las investigaciones realizadas acerca de las experiencias mas exitosas en materias de innovación tecnológica, las cuales han llamado la atención acerca de los siguientes puntos[11]:

1) la innovación por imitación es una buena base para desarrollos ulteriores de una tecnología propia
2) se requiere de un esfuerzo significativo en desarrollar una infraestructura local que permita realizar una adaptación a las condiciones locales (capital humano, estilos de trabajo, condiciones ambientales, mercados locales, etc.)
3) se requiere de  condiciones de acumulación del conocimiento científico técnico para mantener y difundir el saber formal y los conocimientos no codificados o tácitos
4) el conocimiento técnico aplicado tiene un carácter eminentemente local
5) las opciones tecnológicas están en directa relación con la densidad de la red social local: relaciones entre firmas, entre éstas y la infraestructura física y tecnológica.
           
Los territorios presentan condiciones ventajosas, dado el principio de cercanía física entre sus empresas, actores e instituciones, para desarrollar dinámicamente estas 5 dimensiones. Pero ello no basta por sí solo. Habrá que poner atención en el hecho de que el desempeño de un sistema tecnológico depende del funcionamiento de las partes que lo componen, pero sobre todo, de la manera en que ellas están interconectadas. El tema de fondo, entonces, ya no es cómo fortalecer a los actores aislados, en su capacidad de compra de tecnologías (aunque también esto es importante), sino en cómo fortalecer al sistema en su conjunto.

Las implicancias de una formulación como ésta deben quedar claras: al fortalecerse el desarrollo de los sistemas tecnológicos territoriales (SRI), se genera un aumento (real y potencial) de la variedad: por lo tanto, se gatilla una complejización de la organización y gestión de la producción en su conjunto (como flujo o cadena). El potenciamiento de los sistemas regionales de innovación puede, por lo tanto, operar como acelerador del desarrollo local o regional, al generar efectos sinérgicos desde “redes virtuosas”.

Las empresas aisladas de hecho pueden estar, o ya están, innovando: la pregunta de los SRI no es si innovar o no, sino cómo aprovechar las oportunidades de innovación para potenciar el desarrollo endógeno de los territorios. La mejor forma de lograr esto (y por lo tanto mejorar la competitividad e inserción mundial del territorio) es mediante la generación de redes. Desde esta perspectiva, la conformación de un SRI es, igual que el desarrollo endógeno, una opción política.


2. INNOVACIÓN, COMPETITIVIDAD SISTÉMICA Y DESARROLLO ENDÓGENO


Sabido es que la innovación tecnológica es un componente clave para la competitividad de los países, las regiones y las localidades (OECD 1992), siempre que genere impactos positivos hacia el entorno en el cual se ha gestado. Por ello, es importante darle una mirada desde un punto de vista social y sistémico puesto que, así como la generación, adaptación y difusión de nuevos conocimientos tecnológicos al interior del aparato productivo constituye un factor clave para el aumento de la productividad global de los factores, es también un campo fértil para la presencia de sinergias, externalidades y retornos crecientes.

Varios son los elementos que permiten afirmar que la consolidación de un SRI dinámico puede ser un factor clave para gatillar dinámicas de endogeneización del desarrollo al interior de un territorio.


El territorio como base de la competitividad en un mundo global


Desde fines de los ‘80, y frente al avance de la globalización y a la presión por alinearse y aplicar políticas de ajuste, se afirma que los Estados nacionales están perdiendo capacidad de maniobra y que priman los mecanismos de mercado, contexto en el cual sólo bastaría con aplicar políticas neoliberales. Más recientemente, han surgido enfoques críticos que plantean que la competitividad no se basa solo en las políticas que dejan operar al mercado, sino que es un asunto de toda la sociedad, de su capacidad de aprender y resolver problemas mediante un entramado de organizaciones e instituciones. Esta complejidad organizacional se ha designado como la Sociedad-Red (Messner, 1997; Castells, l997).

Las nuevas teorías de la competitividad se inscriben en una visión del desarrollo como un proceso endógeno. Esto implica que juegan un rol central las instituciones y actores presentes y partícipes en el territorio. Una variable clave para la competitividad basada en el desarrollo endógeno son las redes de colaboración orientadas a la innovación (OECD, 1992).

En efecto, una alternativa muy importante para elevar la competitividad de los países es recurrir a un componente poco volátil y con alto potencial de desarrollo, como son los territorios, lo que significa que el éxito económico de los países puede decidirse en gran medida a nivel de sus sub-regiones internas. Junto con ello, la revalorización del territorio puede contribuir a equilibrar internamente las zonas de desarrollo, desde una perspectiva social. Este factor de equidad es particularmente importante en el contexto latinoamericano, caracterizado por una fuerte concentración del desarrollo en las zonas urbanas metropolitanas.


Desarrollo endógeno: la posibilidad de competir con fuerzas propias


Como señala De Mattos (1997), el desarrollo futuro de un territorio está en gran medida condicionado por su potencial endógeno, es decir, por sus condiciones iniciales[12]. Esto vale también para un factor clave para el desarrollo, como es la innovación.

La posibilidad de convertir al territorio en un escenario propicio para el desarrollo y con un potencial de competitividad posible de explotar, es la base de los modelos de desarrollo endógeno. Estos modelos se basan en que la tasa de crecimiento depende del stock de tres factores: capital físico, capital humano y conocimientos (o progreso técnico), que pueden ser objeto de acumulación y, además, generan externalidades. Así, el posible nivel de desarrollo futuro de cada territorio (o su “potencial endógeno”) está condicionado por el nivel de acumulación de estos tres factores (De Mattos, 1997).

El modelo del desarrollo endógeno, pese a no tener una sola formulación sistemática, viene de algún modo a reemplazar al viejo keynesianismo, basado en desarrollos industriales protegidos por el Estado, y al más reciente enfoque neoliberal, fundado en una radical neutralización del rol estatal para dejar operar libremente a las fuerzas del mercado. De hecho, este enfoque intenta colocarse en un espacio intermedio: ni voluntarismo estatal ni Estado neutro. El desarrollo endógeno se logra con un Estado que genera un ambiente favorable a la inversión creando ciertas externalidades, entregando bienes públicos, y regulando las distorsiones económicas. Otros actores pasan a ser claves para el desarrollo: los clusters o simples redes productivas, las asociaciones, y las organizaciones de la sociedad civil en general.

Cabe señalar que desde este modelo no es el territorio, en sí mismo, el que es competitivo. La premisa básica es, más bien, que en él pueden encontrarse ciertas potencialidades, en sus empresas, actores e instituciones, que pueden o no desarrollarse siempre y cuando se den ciertas condiciones. La creación de estas condiciones implica que el desarrollo endógeno debe tener un fuerte componente de políticas públicas orientadas a favorecerlo.


La competitividad local


Como una experiencia concreta en la cual se puede generar este tipo de desarrollo, los estudiosos del tema han seguido con sumo interés las investigaciones sobre los distritos industriales del norte de Italia, Dinamarca, Baden-Wüttemburg (Alemania), España y Canadá[13]. Por “distrito industrial” se entiende un sistema productivo de pequeñas y medianas empresas, integradas a nivel local y especializadas en fases que son todas ellas partes del mismo ciclo productivo[14].

Estas exitosas experiencias de competitividad local hablan precisamente de cómo el territorio puede ser un escenario propicio para el desarrollo. La clave para ello es una cierta forma de organización social y económica basada en redes densas de firmas pequeñas[15], donde se combinan especialización productiva y subcontratación. Ellas reúnen varias características[16]:

·    se orientan hacia un sector industrial específico, incluyendo todos los procesos y servicios que confluyen hacia la elaboración de una cierta familia de productos
·    se basan en la proximidad geográfica entre las firmas y entre éstas y las instituciones locales de apoyo a la producción
·    la cooperación entre las firmas (por ejemplo, compartir información acerca de nuevas tecnologías o productos) facilita su competitividad conjunta
·    cuentan con un empresariado dinámico, innovador, calificado e inserto en redes
·    su competitividad no se basa en el precio sino en la calidad de los productos
·    disponen de una fuerza de trabajo entrenada, bien capacitada y altamente adaptable
·    la existencia de un contrato social entre las empresas, las instituciones y los actores sociales, genera una atmósfera de confianza y colaboración

Pese a que hay experiencias de distritos industriales más y menos exitosas, la gran atracción del modelo consiste en la posibilidad de basar el desarrollo industrial en fuerzas endógenas. Sin embargo, como lo hemos señalado, el desarrollo endógeno no se impone espontáneamente, sino que es, ante todo, una opción política orientada a conjugar crecimiento con equidad social, territorial y sectorial, en una mezcla que genere condiciones locales de alta competitividad. Se trata de aprovechar las externalidades positivas que pueden surgir de las redes y de disminuir las negativas[17]. Estos mismos son, básicamente, los desafíos que enfrentan los SRI.


La importancia del entorno o “eficiencia colectiva” (nivel meso)


Los SRI pueden jugar un papel central para elevar la competitividad local, dadas ciertas condiciones, en cierto modo similares a las que se presentaron en los distritos industriales más exitosos. Pero al hablar de competitividad, no nos referimos a conceptos tradicionales sino a otros que han sido elaborados recientemente y que se caracterizan por su flexibilidad y dinamismo.

Un ejemplo es el de la OECD, que elaboró el concepto de “competitividad estructural” [18]. Éste se basa en tres pilares: a) un fuerte énfasis en el rol central que juega la innovación para el desarrollo económico, b) una organización empresarial que supera el taylorismo y que es capaz de activar los potenciales de aprendizaje e innovación en todos las áreas de las empresas, y c) redes de colaboración orientadas a la innovación. A nivel más microeconómico, M. Porter contribuyó a desarrollar la idea de la eficiencia económica de los países en base a la existencia conglomerados o clusters de empresas e instituciones, enfoque que fue llevado a nivel geográfico por los estudiosos de los distritos industriales.

En un intento de síntesis de estos aportes, el German Development Institute de Berlín forjó el concepto de competitividad sistémica[19], partiendo de la base de que en muchos países en desarrollo el entorno empresarial eficaz propiciado por la OECD es insuficiente o no existe[20]. Desde esta perspectiva es altamente relevante poner atención en el hecho que la competitividad es “construida” por el hombre y que la localización de las firmas depende de la existencia de un entorno capaz de responder en mejores condiciones a la complejidad creciente de las demandas de la globalización. Aquí juega un papel clave la dimensión política regional, bastante soslayada por el énfasis más económico de la “competitividad estructural” y de otras formulaciones[21].

El concepto de “competitividad sistémica” tiene dos elementos que lo distinguen de otros: a) la diferenciación entre cuatro niveles analíticos (meta, macro, meso y micro), siendo el nivel meta donde se juega la capacidad de una sociedad para la integración y la estrategia, mientras que el nivel meso es el espacio de los entornos capaces de fomentar, complementar y multiplicar los esfuerzos al nivel de la empresa; y, b) la vinculación de elementos provenientes de la economía industrial, la teoría de la innovación y la sociología industrial, con los argumentos provenientes de las ciencias políticas y su debate en torno a las policy-networks[22].

Con respecto al modelo de los SRI, éste puede ser visto como un ejemplo particular de la aplicación de los conceptos de eficiencia colectiva y competitividad sistémica a un área estratégica para el desarrollo de los países y los territorios: el de la innovación.


El desafío de tejer y fortalecer redes


Una de las más importantes lecciones derivadas de los enfoques presentados es que el desarrollo endógeno (incluyendo la formación y fortalecimiento de los SRI) requiere del desarrollo de una comunidad local que refuerce las conexiones productivas dentro de un contexto social sólido. Las políticas territoriales debieran poner atención, simultáneamente, en el desarrollo de relaciones sociales y en el reforzamiento de una especialización complementaria de la producción[23]. En otras palabras, es importante crear redes.

Una red es “un nudo de relaciones entre actores que se benefician de pertenecer a ella. Desde el punto de vista de la empresa, las redes constituyen un vasto conjunto de oportunidades y restricciones, a partir de las cuales la firma define sus opciones tecnológicas”[24]. Desde el punto de vista de las políticas públicas las redes son el mecanismo que las instituciones tecnológicas deben fortalecer para inducir el cambio tecnológico.

Las redes ayudan a difundir el conocimiento tácito (know-how) por la vía de los contactos interpersonales[25]. Así, el  aprovechamiento de las cercanías físicas entre los integrantes de una red puede generar importantes externalidades, teniendo también efectos positivos sobre la productividad de cada uno de los actores involucrados, al aumentar su acceso a recursos escasos, elevar su capacidad innovativa o reforzar su poder de negociación[26]. Para ello cuentan con dos tipos de recursos morales: la confianza y la reciprocidad.

Sin embargo, las redes también pueden encerrar riesgos.  En un estudio sobre el declinamiento de la zona industrial alemana del Ruhr[27], se muestra que la interdependencia demasiado grande entre firmas, instituciones y actores regionales, arraigada en fuertes relaciones personales y reforzada por un sistema político-administrativo facilitador de la cooperación, pese a facilitar la adaptación del territorio a un entorno estable, tuvo consecuencias desastrosas en el largo plazo sobre la adaptabilidad regional a un contexto más variable, complejo e impredecible. Las relaciones demasiado estrechas entre firmas al interior de la red limitaron la visión de nuevas oportunidades de negocios y de innovación productiva. Así mismo, la intensidad de los nexos entre la industria y el sistema político-administrativo obstruyó la necesaria reorganización productiva del territorio en cuestión.

Siguiendo a Granovetter, en este caso los lazos muy fuertes y cercanos acabaron creando grandes debilidades. Por ello, sugiere este autor, muchas veces es preferible fomentar lazos más débiles, lo que no significa necesariamente que por ello vayan a ser menos densos. La densidad de una red no está dada por la cercanía o lejanía de sus participantes, sino por el número de conexiones que hay entre ellos [28].


3. UN VACÍO METODOLÓGICO

 

CARENCIAS Y DILEMAS


Después de examinar el aporte de las teorías de la competitividad sistémica y del desarrollo endógeno, se puede observar un vacío metodológico al momento de diagnosticar la situación actual de los SRI.

En el estudio citado de Benavente, J. M. y Crespi, G. se señala la dificultad de caracterizar la evolución del sistema de innovación como un todo, puesto que, aunque los índices de productividad global, tasa de crecimiento del producto u otras medidas afines, son elementos que comúnmente manejan los economistas para caracterizar la evolución del fenómeno innovativo, dichas medidas no dan cuenta de las fuentes de dicho crecimiento ni menos las implicancias de políticas orientadas a que este fenómeno se acelere.

Considerando que los sistemas (nacionales y regionales) de innovación son sistemas sociales, su caracterización cuantitativa sólo puede realizarse revisando, parcialmente, algunos componentes de este sistema y de allí inferir el impacto de cada uno de ellos sobre el sistema total. No obstante, la elección de los candidatos es arbitraria. Por ello, la metodología llevada a cabo por Benavente y Crespi consistió en elaborar una fundamentación teórica de la importancia de cada elemento en el desarrollo del SNI. Paralelo a ello, se estudió la evolución del marco regulatorio e institucional que está detrás de cada elemento y, por último, se entregó información cuantitativa que describa la evolución que ha tenido cada uno de ellos en las últimas décadas.

Esta es una de las aproximaciones posibles, centrada en los aspectos cuantitativos de la infraestructura tecnológica disponible. Sin embargo, ella, como lo muestran los mismos autores, no puede dar cuenta cabalmente de los factores cualitativos en juego. Por su parte, los estudios cualitativos-exploratorios lo que ganan en profundidad lo pierden en visión de conjunto.

La ya clásica tensión entre lo cuantitativo y lo cualitativo fue abordada por los autores de este artículo mediante una aproximación metodológica probada en un estudio sobre el SRI de la  Sexta Región, la cual trató de integrar ambas miradas a distintos niveles de análisis.

UNA METODOLOGÍA PARA EL ESTUDIO DE LOS SRI


En primer lugar, en base al estado del arte de los últimos estudios sobre innovación, asumimos que para abordar un SRI hay que tener en cuenta los siguientes elementos conceptuales:

a)   Redes sociales: A partir de ellas se va conformando el sistema de innovación. su importancia radica en que reducen los costos de transacción, por la vía de la internalización de las transacciones al interior de las redes, es decir, según el principio de la cercanía.
b)  Dimensión territorial y carácter local de la difusión de conocimiento: el contexto territorial tiene una fuerte influencia sobre la evolución y difusión de las innovaciones.
c)   Carácter tácito de la difusión de conocimiento: son aquellos elementos difíciles de codificar y, por lo mismo, de difundir formalmente. Cuando estos elementos tácitos se incrementan dentro de la base de conocimiento, la acumulación tecnológica se empieza a basar más en la experiencia y en los contactos interpersonales[29].

Puede verse que las redes, como soporte básico de los SRI, son un elemento central a considerar. Por ello, la forma en que éstas se constituyen, su implantación en el territorio, y el tipo de estructura  que adopten tiene efectos decisivos en el logro de las metas para sus integrantes. Así, las redes más virtuosas pueden gatillar una dinamización del proceso innovativo y operar como focos de desarrollo, por ejemplo, clusters sinérgicos de firmas y tecnologías, dentro de una industria o grupo de industrias. También pueden ser redes jerárquicas de dominación y de menor potencial de desarrollo para los miembros mas débiles de la cadena.

En base a estos antecedentes, nuestra propuesta se basa en la combinación de 3 metodologías, cuyos resultados deben necesariamente ser analizados en conjunto:

a)     la elaboración, junto con los actores regionales, de una visión estratégica del territorio, la cual contiene los escenarios futuros;
b)    la detección de algunos focos de innovación tecnológica que, a partir de su historia, su experiencia, sus características y las redes en que se insertan, permiten esbozar lineamientos generales con respecto a la dinámica del SRI; y
c)     la descripción de la morfología de las redes de actores regionales, realizada en base a un cuestionario que permite medir los índices de conectividad de los actores.

Previo a estas fases, además, es necesario tener sumamente claro cuáles son los principales desafíos productivos de la región en estudio, de modo de poder determinar aquellas áreas de un SRI que más convendría fortalecer. Esto se puede determinar en base a los datos secundarios disponibles sobre el perfil económico-productivo regional, su situación social, la oferta educacional disponible y la infraestructura científico-tecnológica existente. La validación del análisis, sin embargo, debe realizarse en conjunto con los actores regionales.

La importancia de un visión estratégica del territorio


Para que un SRI adquiera dinamismo propio y ayude al desarrollo endógeno, es importante que los actores regionales tengan una cierta visión compartida de futuro. El futuro de una región lo construyen sus actores. Las instituciones externas pueden apoyar y proveer medios que faciliten y potencien el crecimiento regional pero la orientación y el contenido del proceso de desarrollo se forja en el marco de las acciones colectivas. La importancia del sistema social regional radica justamente en la capacidad de acción colectiva.

Esto plantea un desafío metodológico: ¿cómo identificar el potencial de acción de un colectivo de personas? Cómo hacerlo, cuando sabemos que gran parte de los actuales problemas sociales se deben justamente a que las instituciones públicas ya no tienen la capacidad ni los medios para manejarlos. Por su parte la sociedad civil no cuenta con las organizaciones adecuadas. Aún cuando estas existen no es posible obtener un consenso estratégico acerca de los objetivos que se pueden alcanzar mediante una acción conjunta.

Según David Bohm la incapacidad que tiene actualmente la humanidad para resolver los problemas sociales que ella misma ha generado se debe a que no sabemos comunicarnos. “Podemos jugar juntos, bailar juntos, pero no podemos comunicar en conjunto. Nos es muy difícil hablar de temas que nos afectan, de nuestras creencias y supuestos, sin que la situación se vuelva violenta y se convierta en confrontación” (Cayer, 1996). Esto se debe a que operamos mediante el pensamiento. El pensamiento divide, fragmenta. Luego crea modelos para dar cuenta de una realidad demasiado compleja para nuestra mente, los modelos nos permiten actuar, tomar decisiones. Esto es normal. El problema surge cuando olvidamos que los modelos son simplificaciones, no siempre adecuadas y corresponden a realidades que pueden haber cambiado. Gran parte de los conflictos surgen porque tomamos los modelos como realidad o somos incapaces de ponerlos al día y peor aún, nos identificamos con ellos. Si alguien cuestiona mis modelos entramos en conflicto.

“La mente no quiere dejar de funcionar. El pensamiento crea las cosas y le da mucha importancia a sus creaciones. Llegará hasta negar las evidencias con tal de mantener sus creaciones” (Cayer, l996). ¿Cómo podría entonces un grupo humano comunicarse sin caer en el conflicto? Una forma para ello es entrar en diálogo, entendiendo por tal, la comunicación que se produce en un grupo de personas que logran “suspender” sus juicios y posiciones y escuchar a los demás. Esto hace posible “recrear un sentido” y acceder a la creatividad colectiva.

Aunque existen algunas tentativas metodológicas para rescatar este tipo de situaciones, tales como la intervención sociológica desarrollada por el grupo de Alain Touraine, y la práctica del diálogo que se inspira en los trabajos de David Bohm, hasta la fecha la única técnica sencilla, al alcance de todos, para hacer trabajar a un grupo en la definición de objetivos comunes es la planificación estratégica.

Desarrollada principalmente con fines de management, la planificación estratégica ha sido también aplicada a instituciones públicas. La fase inicial de todo proceso de planificación estratégica es el establecer un diagnóstico compartido acerca de las fortalezas y debilidades de una situación, institución o región. Una de las técnicas mas utilizadas en Chile es el llamado análisis FODA .

La metodología aquí presentada trató de dar alguna luz sobre ese futuro deseado, mediante la realización de un taller de balance FODA con representantes del sistema de decisiones regional. En el taller participaron 18 personas (actores regionales del sistema de toma de decisiones).

El trabajo tomó como punto de partida la situación actual de la región en estudio y las fortalezas y debilidades que ella presenta para el desarrollo de un sistema regional de innovación. En esta parte se dividió a los asistentes en dos grupos, presentándose luego los resultados de sus respectivas discusiones y jerarquizando las fortalezas y debilidades detectadas.

En una segunda etapa, se realizó un trabajo de motivación para verbalizar en conjunto con todos los asistentes las características que debiera tener la región soñada, en vista a generar y dinamizar las redes de innovación tecnológica. Los aspectos mencionados también fueron jerarquizados.

Finalmente, contrastando la región actual con la región soñada, se identificaron las potenciales amenazas y oportunidades que se le presentan a la Región del Libertador.


La posibilidad de detectar focos de innovación


Tomando como antecedente el diagnóstico inicial realizado, se seleccionaron 7 focos de innovación tecnológica (FIT) significativos para la región[30], según criterios que son explicados más adelante. Al interior de los FIT se realizaron entrevistas con personas que ocupan puestos directivos, las cuales fueron acompañadas de visitas a terreno para conocer los niveles tecnológicos de las planta o instalaciones respectivas. La información recopilada permite describir las principales características de las innovaciones introducidas, los factores claves para que ellas se pudieran llevar a cabo (asociatividad, relación público/privada, entre otros), sus principales impactos a nivel regional y sus relaciones con otros actores (educacionales, municipales, políticos).

Se optó por definir a los FIT como “situaciones” innovadoras, puesto que dicho concepto es lo suficientemente amplio como para dar cuenta de las dinámicas reales de la innovación tecnológica. A través de él, todos los casos (desde el innovador solitario hasta la empresa privada emprendedora, pasando por los programas de fomentos tecnológico estatales) podían quedar incluidos, siempre que hubiese algún grado de evidencia empírica con respecto a la importancia de las innovaciones introducidas para la región. La flexibilidad del concepto tiene la ventaja de que permite observar efectivamente la complejidad y diversidad de las formas en que se innova, junto con dar espacio para centrarse en el carácter social y sistémico de la innovación.

Sin embargo, no cualquier iniciativa novedosa puede ser operacionalizada como “innovación tecnológica”. Los límites estuvieron dados por los criterios de selección, orientados a detectar aquella “innovación tecnológica que pueda tener un efecto dinamizador de la actividad económica y que produzca sinergias hacia la región en su conjunto”.

§       Nivel de inversión tecnológica que ellos involucran
§       Magnitud del salto tecnológico introducido
§       Escala de la innovación tecnológica (local, regional, nacional o internacional)
§       Ubicación de la IT en el ciclo de producción (valor agregado por la innovación)
§       Tipo de innovación (producto, proceso, gestión)
§       Mejoramiento del capital humano, generado desde el FIT
§       Impacto en la generación de empleos


Cómo observar la morfología de las redes


Como hemos visto, las redes son definidas como “un nudo de relaciones entre actores que se benefician de pertenecer a ellas[31]. En el caso de la innovación, las redes ayudar a inducir y a difundir los cambios tecnológicos y facilitan el traspaso de conocimientos y experiencias acumuladas tácitamente (know-how) entre los actores participantes. El principio de la cercanía en que se basan las redes genera externalidades positivas sobre el territorio en que ellas se emplazan, tanto en el plano económico (reducción de los costos de transacción), como político (gobernabilidad de los clusters), y socio-cultural (creación de confianza entre actores y fortalecimiento de identidades regionales).

Para diagnosticar la situación de las redes de actores de la región estudiada y su aporte al SRI, consideramos una tipología de redes que contempla los siguientes tipos:

a)    Red tipo estrella: Red horizontal con un centro claramente definido en torno del cual se van configurando el resto de las relaciones. Al deshacerse el nudo central se desarma toda la red. La clave del funcionamiento de este tipo de red no es la jerarquía, sino la referencia de todas las comunicaciones entre los actores al centro.

b)    Red de distribución: Se asemeja al modelo del “chorreo económico”. A partir de un punto más “virtuoso” que el resto se produce una acumulación tal de conocimiento que éste tiende a desbordar “hacia abajo”. La difusión tecnológica ocurre como externalidad no planificada, no como producto de una política deliberada.

c)     Red tipo árbol: La red se inicia en un punto desde el cual se ramifican nuevas sub-redes. Un ejemplo son las políticas exitosas de desarrollo de proveedores, donde a partir de un cliente principal se desprenden prestadores de servicios que a su vez se convierten en clientes de otros. Las redes alejadas del tronco principal pueden prolongarse como clusters “hacia adelante”: toda rama puede convertirse potencialmente en tronco para otras ramas.

d)    Red tipo malla: Su principal característica es la horizontalidad y la ausencia de centros claros. Cualquier punto de la red puede concentrar hacia sí las relaciones con otros puntos, para luego aflojar dicha tensión y deshacer su nudo. El sello de estas redes es la flexibilidad: potencialmente todos pueden estar relacionados con todos. Pero de allí deriva también su debilidad: es muy difícil establecer visiones de futuro compartidas entre los actores.

e)     Red tipo polo: A diferencia de las redes tipo árbol, aquí resulta difícil intercambiar las posiciones de “tronco” y “rama”. Estas redes suelen generarse producto de políticas deliberadas. Desde un “punto virtuoso” de la red se van integrando puntos lejanos que reciben los beneficios de ligarse al polo, pero quedando en una posición subordinada a éste. Estas redes no suelen ser una buena palanca para propiciar el desarrollo autónomo de nuevas redes.

DIAGRAMA: TIPOLOGÍA DE REDES

Red Tipo Estrella:





Red Tipo Malla:

Red de Distribución:





Red Tipo Polo:
Red Tipo Árbol:






Cuadro extraído de Orgogozo, I. “Les réseaux, une nouvelle répresentation de l’espace social”, Geneve, l997.



La conectividad de los actores


Con respecto a la morfología de las redes regionales de actores, nuestra metodología propone un cuestionario para la descripción de redes de comunicación entre actores[32]. A partir del análisis de los datos se ha creado un índice sociográfico, que hemos denominado de conectividad, que mide el grado de integración de los diversos actores a las redes regionales de su entorno, según el número y la frecuencia de comunicaciones que sostiene con otros actores. Sería posible, perfeccionando este instrumento, y analizando sus datos de manera comparada con otras regiones, establecer los diferentes niveles de densidad de los niveles meso regionales, y dar pistas acerca de sus respectivos potenciales de desarrollo endógeno.

Desde un punto de vista técnico, hay que señalar que el cuestionario no menciona explícitamente el concepto de innovación, consultando, en cambio, por la frecuencia de la comunicación que se produce entre los diferentes actores[33]. Esto obedece a una opción teórica de los consultores. Tratándose de difusión de las innovaciones, existen dos perspectivas principales. Una de ellas se centra en la innovación como un objeto de características específicas, que más que difundirse se “traduce” de unos actores a otros[34]. La red de innovación, en esta perspectiva, funciona de manera análoga a los mecanismos de intercambio lingüístico entre un idioma y otro, generando códigos que permitan entender al otro. Nuestra perspectiva, sin embargo, es otra, interesándonos, más bien, describir las redes de comunicación que abren a los individuos a la innovación.

En los países en desarrollo se ha demostrado que el grado de innovación (innovativeness) está directamente ligado al grado de apertura (openess) a la comunicación de los individuos de una comunidad. Así, si en la India las pastillas anticonceptivas no se difunden tan bien como un híbrido de maíz, esto es explicable por las redes de comunicación en las cuales las mujeres y los hombres de los pueblos están sumergidos, estando las primeras más aisladas que los segundos. La red comunicacional se vuelve la llave de comprensión de la conducta de los individuos[35].

En esta perspectiva, para la descripción de las redes de actores regionales a través de las cuales podría “transitar” la innovación, se buscó reconstruir las conexiones comunicacionales de los diversos encuestados con otros actores de la región, sin profundizar en los contenidos de dichas conexiones. Así, el cuestionario permitió obtener una visión de la forma empírica de la malla regional, en tanto las fases previas (entrevistas, focos de innovación, balance FODA) dieron luces sobre los contenidos, mecanismos y códigos utilizados para la asimilación y difusión de tecnologías[36].

4. RESULTADOS


A continuación se presenta una síntesis de los principales resultados obtenidos a través de la aplicación de la metodología presentada, para el caso del SRI de la Región del Libertador Bernardo O’Higgins[37].


DIAGNÓSTICO INICIAL: UNA RECONVERSIÓN EXITOSA en un entorno meso débil


En base a los datos secundarios existentes con respecto al perfil económico-productivo, la situación social, la oferta educacional y de capacitación, y los proyectos públicos de fomento a la innovación a escala regional, se realizó una caracterización general de la región. Estos datos se combinaron con una visión de la historia del territorio en estudio, para observar su capital socio-cultural acumulado.


Minería y agricultura: una historia de cohabitación


Los territorios tienen historia y esa memoria del pasado que se mantiene como herencia socio-cultural, constituye un valioso capital social que eleva las posibilidades de desarrollo futuro. En el caso de la Región del Libertador, ésta se caracterizó desde hace mucho tiempo por combinar una fuerte y tradicional presencia minera con un sector agrícola en crecimiento.

A fines del siglo XIX, empezó un constante y progresivo crecimiento económico basado en la producción de cobre del mineral El Teniente, la mayor mina subterránea del mundo. Esta intensa actividad económica trajo consigo la llegada a fines del siglo XIX del ferrocarril a la región. Paralelo a esta actividad productiva, en la VIª se configuró un potente mundo rural, cuna de la cultura huasa y de muchas de nuestras más originales tradiciones.

De este modo, junto con la importante producción de cobre orientada al mundo, se desarrollaron cultivos tradicionales orientados al mercado interno. Así mismo, a la par con el núcleo de cultura obrera generado en torno al mineral, se desarrollaron relaciones sociales emanadas de los grandes latifundios rurales. Entre ambas facetas, sin embargo, el grueso del capital social que posee hoy en día la Región de O’Higgins parece radicar en el agro. La minería, a pesar de los esfuerzos realizados por inscribirla en la región, en la práctica funciona como un enclave que no sólo deja beneficios en su entorno más cercano. La agricultura, en cambio, crea sinergias sociales, culturales y económicas que abarcan todo el territorio regional. Su historia va desde los extensos predios, relaciones sociales fuertemente paternalistas y la producción de cultivos tradicionales, hasta las unidades productivas medianas, estilos de gestión más profesionales y la introducción de innovaciones tecnológicas, en algunos casos incipientes y en otros, ya consolidadas.

En los últimos años, la Región de O’Higgins ha vivido un proceso exitoso de reconversión de su vocación principal, la agricultura, desarrollando actividades dinámicas de carácter agroindustrial, ligadas a la fruticultura, la horticultura, la avicultura y la vitivinicultura. Además en sus centros urbanos, particularmente en la capital regional Rancagua, se observa el auge de los sectores de servicios y comercio.

Los hitos recientes más importantes para la agricultura han sido la Reforma Agraria (década del ‘60), con las implicancias económicas, sociales, políticas y culturales  que trajo consigo, y la adopción de un modelo económico orientado hacia la exportación y apertura a los mercados internacionales (mediados de los ‘70), lo cual generó nuevos desafíos para la competitividad de  la región. Más recientemente, en los ‘90 las políticas estatales de fomento han densificado el tejido productivo y reforzado la inserción externa.


Su situación actual


Su trayectoria histórica ha llevado a que el territorio de la Región del Libertador presente en la actualidad ciertas características económicas, productivas y sociales, reflejadas en varios indicadores cuantitativos, que dan cuenta del contexto en el que se desarrollan los proyectos de innovación tecnológica. Estas características son:

§  Una región predominantemente agrícola: en la región se ha desarrollado un sector agroindustrial muy dinámico. A partir de 1992, la participación del sector silvoagropecuario en el PIB regional ha superado a la del área minera, tradicionalmente predominante. La clave para el crecimiento del sector agrícola ha sido la modernización de empresas que estaban dedicadas a cultivos tradicionales o sin mayor procesamiento, aumentando el valor agregado de sus productos mediante la introducción de tecnología de punta a los procesos productivos.

§  Un tejido productivo compuesto de microempresas: según datos de 1993, del total de empresas que existían en la VI Región (23.032), un 86% eran microempresas, alrededor de un 12% eran empresas pequeñas y un sólo un 2% eran empresas medianas o grandes [38].

§  Una tasa de crecimiento insuficiente: a pesar de contar con el mineral de cobre subterráneo más grande del mundo, y del auge del sector agroindustrial exportador, el PIB de la Región del Libertador sólo creció de 169,21 mil millones de pesos en 1985 a 293,82 mil millones en 1996[39], lo que significó un incremento de un 74%, bastante inferior al 111% nacional.

§  Un nivel de desocupación levemente inferior al promedio nacional: la región terminó 1997 con una tasa de un 3,6%, lo que significó un avance con respecto al 5,0% con que terminó 1996 y al 4,6% de 1995. Sin embargo, según la estimación del INE para el trimestre Junio-Agosto de 1998, la desocupación ha vuelto a elevarse hasta un 5,1%.

§  Una pequeña disminución de la pobreza e indigencia: desde el punto de vista de sus indicadores sociales, se observa una situación de leve mejoría con respecto a 1990, pero de retroceso con respecto a 1992. El número de indigentes, que se había reducido de 96.060 a 47.291 hacia 1994, volvió a crecer hasta 66.179. A su vez, el número de pobres no indigentes, que había disminuido de 177.040 a 161.492, se elevó a las 176.602 personas.

§  Nivel educacional: analfabetismo elevado y baja escolaridad: según datos de 1994, la región tenía la tercera mayor tasa de analfabetismo en el país, tras la VIIª y la IXª. En la Región del Libertador 8,57 de cada 100 personas eran analfabetas, bastante más que el promedio nacional de 5,4 por 100. Por su parte, en 1993 la escolaridad de sus habitantes era de 8,11 años, menos que el promedio nacional de 9,38 años. Sin embargo, la brecha entre región y país se ha reducido en los últimos años, como se refleja en el ascenso de O'Higgins desde el último lugar en 1988 al noveno en 1993, dentro del ranking de las regiones según niveles de escolaridad.

§  Una inversión pública con altibajos: la inversión pública casi se cuadruplicó entre 1988 y 1994, pasando de $8.900 millones a  $34.400 millones. Sin embargo, en el último año hay un descenso, que hace disminuir la participación de la región en la inversión pública total de un 6% a un 5%.

§  Una región sin centros científico-tecnológicos: la Región del Libertador, junto con la undécima, es la única que no registró ningún centro científico tecnológico en el “Directorio Nacional de Centros Científicos y Tecnológicos 1997”, editado por el Programa de Innovación Tecnológica[40]. Además, las carreras ofrecidas por los centros de educación superior no están muy ligadas a las demandas del aparato productivo regional.

§  Una oferta de capacitación insuficiente: el porcentaje de utilización de la franquicia SENCE en la sexta región es bajo en comparación al promedio nacional. Sólo el 4,6% de los ocupados y un 5,6% de los trabajadores dependientes fueron capacitados durante 1996. Además, el perfil de los cursos impartidos es muy similar al nacional, sin tener alguna particularidad ligada a las demandas productivas de la región. Los cursos pertenecen mayoritariamente al área de ciencias y técnicas aplicadas y al de administración.

§  Apoyo a la innovación tecnológica: existen varios proyectos de innovación que afectan a la sexta región, sin embargo, no existe una capacidad instalada propia que se haga cargo de ellos. En FONDEF(1992 y 1993) no hubo ningún proyecto ejecutado por alguna institución de la sexta región. De los 6 proyectos FDI que afectan a la región, 5 son llevados a cabo por instituciones de la Región Metropolitana y el restante, por una de la V Región. De 12 proyectos FIA sólo 3 son ejecutados desde la sexta región. Sólo los proyectos FONTEC han experimentado un alza importante, pasando de 4 en 1997 a 14 en 1998. Todos ellos son ejecutados por empresas de la región, pero con el apoyo de centros universitarios externos.

Desafíos de futuro


Tenemos, pues, un cuadro regional donde la minería y la agricultura son protagonistas principales. En la evolución de ambas actividades puede verse la representación del doble perfil que caracteriza a la VIª región, por una parte orientada “hacia adentro” y por la otra “hacia afuera”. Es posible que esta dualidad, a veces convertida en tensión, influya sobre la vida regional y refuerce la tendencia a su falta de perspectiva estratégica de mediano y largo plazo.

Por ejemplo, en un contexto en que la minería regional ha iniciado una etapa de decaimiento, frente a una agricultura cada vez más dinámica y con polos exportadores que impulsan una reconversión de corte agroindustrial, muchos agricultores sin embargo se resisten a la posibilidad de una apertura más radical del agro a los mercados internacionales. Por su parte, la minería, que históricamente ha “mirado al mundo”, no logra engarzar de manera más firme con su entorno territorial y humano más directo.

Otra tarea que deberá enfrentar la Región del Libertador es aumentar los niveles de integración interna entre las diferentes micro-regiones que la componen: la cordillera, cuya vocación principal es la minería; el valle central, cuya vocación es la agricultura intensiva o agroindustria; y el secano costero, cuyo potencial de desarrollo no está claro y cuya población presenta elevados índices de pobreza e indigencia.

Así, podemos señalar que los principales desafíos productivos de la región, hoy en día, son:

§  consolidar la industria agro-exportadora,
§  generar complejos productivos, impulsando el desarrollo de proveedores locales (por ejemplo, en torno de la minería),
§  promover innovaciones que eleven la productividad y calidad, para competir en condiciones ventajosas en los mercados externos.

A éstos debiera sumarse un desafío social:

§  integrar el secano costero al desarrollo regional

Sin embargo, en una primera mirada, se observa que para hacer frente a estos desafíos, el SRI  de la VIª Región muestra varias debilidades, entre ellas:

(a)   una baja articulación entre sector privado y público;
(b)  la inexistencia de centros científico-tecnológicos regionales;
(c)   escasez de oferta de consultorías y asesorías técnicas de la zona;
(d)  oferta de capacitación de la región es insuficiente para las demandas productivas;
(e)   cercanía a la Región Metropolitana, que opera como “aspiradora” de la masa crítica regional, y torna a la VI Región en un “corredor”;
(f)   carencias en cuanto a la asociatividad entre privados;
(g)   ausencia de organizaciones empresariales verdaderamente representativas;
(h)  baja articulación del sector público del nivel central con las demandas de desarrollo local de los municipios;
(i)    falta de liderazgos regionales claros.

visión estratégica: COMPATIBILIZAR EL DESARROLLO AGROEXPORTADOR CON LA CALIDAD DE VIDA


A partir del diagnóstico inicial planteado a los actores regionales, se elaboró un documento de discusión dirigido a un grupo seleccionado de actores regionales que ocupan puestos directivos tanto en el área pública, como privada y educacional. El documento se utilizó para motivar la realización del taller de visión estratégica.

El taller se inició con una metodología participativa de caracterización de la situación regional actual, con sus fortalezas y debilidades, el que arrojó los siguientes resultados:

CUADRO: FORTALEZAS Y DEBILIDADES PARA LA INNOVACIÓN, REGIÓN DEL LIBERTADOR

¿Qué ventajas comparativas presenta hoy en día la
VI Región para generar un sistema de innovación tecnológica?
DEBILIDADES
¿Cuáles son las características de la VI Región que  dificultan u obstaculizan el desarrollo de un sistema de innovación?
§  Sector frutícola como foco de innovación (12)
§  Buena infraestructura productiva (8)
§  Vocación exportadora (7)
§  CODELCO como foco de innovación (6)
§  Existencia de centros de investigación y formación (INIA, INACAP) (5)
§  Disponibilidad de recursos para capacitación (5)
§  Redes de articulación en el sector público (4)
§  Alta capacidad profesional (3)
§  Recursos humanos con capacidad para generación de ideas (1)
§  Carencia de una universidad regional (9)
§  Falta de coordinación entre demanda y oferta de capacitación (9)
§  Falta de difusión y transferencia de las innovaciones introducidas (7)
§  Ausencia de redes de apoyo y seguimiento a la innovación (7)
§  Inexistencia de organizaciones fuertes y representativas del sector privado (6)
§  Escasez de investigación aplicada (5)
Fuente: Taller de Balance FODA realizado con actores regionales

La percepción de los actores participantes del taller es que la región cuenta con un buen punto de partida para innovar, tanto en recursos como en capacidad productiva instalada, pero no tiene un tejido entre actores que le permita generar sinergias y dinamizar dicho background. Una frase, bastante repetida en la reunión, fue “tenemos innovación, pero faltan las redes”.

En una segunda etapa del taller, se realizó un trabajo de motivación para verbalizar en conjunto con todos los asistentes las características que debiera tener la región deseada, en vista a generar y dinamizar las redes de innovación tecnológica. Los aspectos mencionados fueron:

CUADRO: HORIZONTE SOÑADO PARA LA INNOVACIÓN, REGIÓN DEL LIBERTADOR

¿Cómo es la región que deseamos para el 2010?

§  Con una universidad regional (7)
§  Con un sistema educacional que fomente la capacidad innovadora (5)
§  Ambientalmente limpia y bella: un “jardín agronómico”, que se caracterice por sus avances en biotecnología (4)
§  Con una población alegre y cálida, que atraiga turistas durante todo el año (4)
§  Con una sociedad civil dialogante (3)
§  Que realice exportaciones con mayor valor agregado (2)
§  Con identidad cultural (2)
§  Cuyos productos puedan reconocerse por su denominación de origen (1)
§  Que sea una región conectada con el mundo (1)

Fuente: Taller de Balance FODA realizado con actores regionales


Aquí vuelven a repetirse aspectos antes ya mencionados, como el tema de la universidad regional y de la oferta educacional de la zona. Sin embargo, aparecen también nuevos elementos que son interesantes de destacar, puesto que se relacionan con una dimensión más subjetiva: el cuidado medioambiental, la alegría y calidez de su gente y la capacidad de diálogo de su sociedad civil.

¿De qué manera este tipo de factores podría contribuir a la innovación? Por una parte, a partir del desarrollo y refuerzo de estas características se facilita la creación de redes, puesto que se genera una cierta densidad cultural regional. Una región con un sello e identidad clara tiene mejores posibilidades de trabajar en conjunto y de abrirse al cambio que una región desperfilada. Por otra parte, en base a una región bella, limpia, amable y dialogante se puede desarrollar una imagen corporativa regional, que la posicione de manera atractiva para los inversionistas privados. Así, la región puede atraer innovación y know-how, de la misma manera que intensifica sus lazos para dar a conocer afuera los que se está haciendo dentro de ella (por ejemplo, promoviendo la denominación de origen de sus productos).

En suma, a la constatación del alto dinamismo del aparato productivo del sector agroindustrial se agrega una demanda fuerte por una mejor calidad de vida, es decir, por la generación de externalidades positivas para la sociedad regional en su conjunto. Para esto, se percibe que el fortalecimiento de las redes (a nivel “meso”) es un elemento fundamental.

Por último, en una tercera etapa, contrastando la región actual con la región deseadada, se identificaron las amenazas y oportunidades que se le presentan a la Región del Libertador.

CUADRO: FORTALEZAS, OPORTUNIDADES, DEBILIDADES Y AMENAZAS PARA LA INNOVACIÓN,
REGIÓN DEL LIBERTADOR


 




















Fuente: Taller de Balance FODA realizado con actores regionales

Es interesante observar como varios elementos aparecen simultáneamente en casilleros distintos, lo cual implica reconocer que la región como tal, y sus diversos componentes y características, no son “productos terminados” sino más bien una “obra en construcción” que puede seguir múltiples caminos y cursos de acción.

Así, por ejemplo, CODELCO aparece como una fortaleza en tanto foco de innovación, pero simultáneamente se percibe como amenaza el agotamiento del mineral de El Teniente. Por su parte, la empresa minera parece haber tomado conciencia de esta situación y ha impulsado el proyecto de una “Corporación de Desarrollo Regional”, lo cual es reconocido como una oportunidad para la región.

Otro ejemplo es la falta de una universidad regional, que aparece como debilidad, pero cuya contracara es la oportunidad que significa la existencia de varias sedes regionales de universidades a las cuales se les podría sacar mejor provecho. También la vocación exportadora de la región (que es vista como fortaleza) lleva implícita la amenaza de una caída de los mercados externos y el consiguiente aumento del desempleo.

Aparte de los factores ya mencionados, para alcanzar el “horizonte regional 2010” se observan como oportunidades algunos planes y programas ya previstos en la legislación e institucionalidad actualmente vigente. Tal es el caso de la reforma educacional, que se considera una poderosa herramienta que se puede aprovechar para potenciar la capacidad innovadora de los estudiantes y docentes, de la regulación ambiental, que con su correcta aplicación permite prevenir riesgos de contaminación ambiental, y de la renovación de los planos reguladores, que ayuda a que la región y sus ciudades se proyecten como “limpias, bellas y amables”.

Por su parte, las principales amenazas son la llegada de factores contaminantes de Santiago [41], el agotamiento del El Teniente, la caída de los mercados externos, el aumento del desempleo (ya nombrados), y la desconfianza entre los actores regionales. Es importante subrayar este último factor puesto que una región con visión común requiere previamente la creación de confianza, tema altamente tratado a nivel nacional. La concertación social y la gobernabilidad regional presuponen una situación en que los diversos actores se reconocen entre sí con transparencia y asumen la posiblidad de colaborar para lograr objetivos comunes.

La senda que efectivamente recorra la Región del Libertador dependerá de las decisiones que sus propios actores adopten: si crean redes o actúan individualmente, si generan una visión común o se orientan por intereses particulares, si sólo mantienen la situación actual o definitivamente innovan. Este es el futuro que se encuentra abierto, los escenarios los construirá la misma región.

focos de innovación tecnológica


El ejercicio de visión estratégica realizado permitió entender la problemática global de la región, desde la perspectiva de sus propios sujetos, para constituirse en un territorio que potencie sus fuerzas endógenas, entre otros, a través del fortalecimiento d e un SRI.

Pero la metodología aplicada se preocupó también de estudiar casos concretos de innovación, que fueran interesantes por su potencial sinérgico, determinado según los criterios que se explicaron anteriormente. A estos casos se les llamó focos de innovación estratégica (FIT), definidos como “aquellas situaciones en las cuales un grupo o red de actores ha generado alguna innovación tecnológica que pueda tener un efecto dinamizador de la actividad económica y que genere sinergias hacia la región en su conjunto”.

El estudio de los FIT se hizo en base a entrevistas con algunos de sus directivos y visitas a terreno, para conocer sus plantas e instalaciones. Allí, se indagaron los siguientes temas:

§  Visión general de la región
§  Caracterización general de la(s) empresa(s)
§  Características de la innovación tecnológica
§  Historia de la innovación
§  Valor agregado e impactos de la innovación
§  Vínculos regionales
§  Redes de actores

El análisis de los FIT seleccionados arrojó los siguientes resultados:

Foco 1: Industria procesadora de tomate para exportación


§  La relación entre el  FIT y sus proveedores se asemeja bastante a la forma de una estrella, donde el centro es la empresa. La debilidad de esta forma de red para el desarrollo regional es que genera dependencia para los pequeños agricultores: si el FIT desapareciera, ellos se verían enfrentados a serias dificultades económicas, tecnológicas y sociales, pese a que existe la posibilidad de trabajar para otras empresas procesadoras de tomate o cambiar de cultivo.

Foco 2: Industria tomatera orientada al mercado nacional


§  Este FIT puede ser caracterizado como una “red tipo estrella”, con dos aspectos que lo diferencian del anterior: (a) por su tamaño se trata de una estrella más densa, con mayores ramificaciones y que genera un mayor número de vínculos sociales con productores agrícolas de la región; (b) los límites entre la red estrella (FIT) y la “gran red” de actores regionales son menos rígidos, es más fácil traspasarlos. Por ello, existe un potencial de difusión tecnológica más elevado.

Foco 3: Empresa avícola con un proceso productivo integrado


§  En este caso, la red de actores, considerando la dimensión netamente tecnológica, corresponde a una red de distribución: no existe una política deliberada de difusión o transferencia, pero ésta igual ocurre como externalidad, por “chorreo”. En el plano de extensión, en cambio, estamos ante la presencia de una red tipo polo, que crea, produce y se conecta con puntos distantes que favorecen a la comunidad regional (colegios, universidades, gobierno regional, entre otros), aunque dichos linkages, pese a su relativa autonomía, siempre están ligados a su fundador y fuente original.

Foco 4: Zona de “viñas boutique”


§  En este FIT, las viñas han conformado entre sí, y con respecto a los actores provinciales, una red informal tipo malla. No se perciben centros claros ni existe un solo polo de desarrollo, un sólo “tronco”, o una sola red de distribución. Más bien, la clave del éxito del foco ha radicado en las múltiples coordinaciones horizontales entre actores (gobierno provincial, municipios, viñas, empresarios privados). Sin embargo, la gran debilidad de la malla generada es su informalidad, que podría operar en contra de su sustentabilidad a escala regional.

Foco 5: Centro de certificación de plantas libres de virus


§  La red en la que se encuentra inserto este foco es pequeña en comparación con los casos antes analizados. Su forma se asemeja a una estrella de tamaño menor (en cuanto a conexiones regionales) que tiene una conexión con otra estrella mayor (CORFO) de la cual se nutre. De algún modo, la “estrella mayor” funciona como un polo que facilita la existencia de la “estrella menor”.

Foco 6: Planta en que se fabrica un nuevo producto para alimentación animal


§  Comparado con el caso anterior, este foco tiene acceso a una red más densa y más extensa, por lo tanto, la posibilidad de difusión tecnológica es mayor. La planta de roleados es un nodo destacado dentro de una red que en su conjunto constituye una importante malla regional  de agricultores y productores lecheros, con conexiones con el sector público. La planta abre la posibilidad de crear un polo de conocimiento exportable (dadas sus conexiones con centros universitarios y de investigación), con lo cual pasa a beneficiar directamente a la malla en que se inserta, e indirectamente, a la “gran malla” de actores regionales.

Foco 7: Programa de certificación de calidad ISO 9000 para PYME


§  En torno a este foco de innovación está recién comenzando a estructurarse una red. Actualmente sólo existen conexiones débiles entre los actores involucrados, aunque el nexo común entre ellos son SERCOTEC y la empresa de certificación. Sin embargo, podríamos caracterizar a esta incipiente red como una estrella, en cuyo centro se encuentran los dos actores ya mencionados y en cuyas prolongaciones se encuentran las 4 PYME. Su potencialidad mayor podría estar en convertirse en una malla más horizontal entre ellos (por ejemplo, vía la conformación de un PROFO orientado a la calidad).

Los focos de innovación detectados pueden llegar a ser agentes de cambio regional, en la medida en que establezcan redes entre sí y con otros actores. De todo modos, se encuentran en un posición ventajosa, debido a que poseen ciertas características distintivas en común :

§  Su visión estratégica (son pioneros en sus ámbitos)
§  Su potencial de desarrollo futuro (en su negocio principal)
§  La fuerte integración en su territorio (con o sin apoyo público)
§  Una innovación que puede trascender a la región (exportación de know-how)
§  Posibilidad de incrementar sinergias, en base a mayor articulación entre ellos


Redes regionales de actores:


Posterior al análisis de los FIT, se pasó al nivel de análisis más general, del SRI en su conjunto, dirigido a describir la morfología de sus redes de actores, en otras palabras, aproximarse al nivel de densidad de su entorno meso.

Para conocer las redes que operan, se distinguieron 4 tipos de actores regionales: los del sector público, los privados, los educacionales y los municipales. En base al análisis de los cuestionarios, se establecieron los niveles de densidad interna de cada red y externa, con respecto al total de actores.


a) Redes públicas


Las redes de comunicación dentro del sector público regional son bastante densas y los más conectados son SERCOTEC, CORFO y la SEREMI de Economía, lo que es altamente relevante para la innovación y el fomento productivo. Llama la atención la también alta conectividad de la Intendencia Regional, a diferencia de las gobernaciones provinciales, lo que puede ser un signo de centralismo intrarregional. CODELCO, FOSIS, ProChile y SENCE son otros organismos altamente conectados.

A diferencia de los casos anteriores, resulta sumamente preocupante la baja conectividad de INIA, INDAP, SAG y CONAF, puesto que todos ellos son oficinas públicas ligadas al área predominante en la región (agrícola) y debieran, por ende, estar más integrados a sus redes comunicacionales.

La conectividad del sector público con el sector privado es baja: la norma general es que los públicos se relacionen fundamentalmente con los públicos, creando una vasta red tipo malla. Los organismos públicos que aparecen como más vinculados al sector privado (es decir, que la participación relativa de los actores privados dentro de su índice de conectividad es superior al porcentaje que ellos representan en la muestra) son ProChile, INIA y Obras Públicas. Junto con fortalecer las relaciones con los privados en el resto del sector público, se podría aprovechar las redes que ya existen a través de estos tres servicios.

Los servicios públicos más conectados con las redes educacionales son Minería, Educación, COREMA y SENCE. Además, resulta interesante el vínculo elevado entre CODELCO y los actores educacionales. Entre estos 5 puntos de la red pública debieran generarse mayores articulaciones en vistas a fortalecer el déficit de la oferta educacional superior de la región.

Por último, los nexos entre el sector público y el sector municipal, en general, son débiles. Los que se relacionan con mayor frecuencia con dicha malla son la Gobernación de Cachapoal, SERPLAC y FOSIS.

Cabe hacer notar que el promedio de conectividad del sector público es el más alto de todos los sectores (6,45). Esto puede estar influido por el hecho de que la mayoría de los encuestados pertenecían a ese sector. De todos modos, esta tendencia es congruente con las observaciones cualitativas de que existe una densa red de actores públicos en la región, articulados en torno a iniciativas que buscan elevar el perfil de la región, cuyo ejemplo más claro es la redefinición de la estrategia de desarrollo regional.

CUADRO: ÍNDICE DE CONECTIVIDAD A REDES DE COMUNICACIÓN
SECTOR PÚBLICO, REGIÓN DEL LIBERTADOR



COMPOSICIÓN PORCENTUAL DEL ÍNDICE [42]
COMPOSICIÓN ABSOLUTA DEL ÍNDICE
INSTITUCIÓN
ÍNDICE
Públic.
Privad.
Educa.
Munic.
Públic.
Privad.
Educa.
Munic.
SERCOTEC
14
57%
21%
14%
7%
8
3
2
1
CORFO
13
62%
31%
0%
8%
7
4
0
1
SEREMI DE ECONOMÍA
13
62%
15%
15%
8%
8
2
2
1
INTENDENCIA
11
64%
9%
18%
9%
7
1
2
1
CODELCO
9
56%
11%
22%
11%
5
1
2
1
FOSIS
8
88%
0%
0%
13%
7
0
0
1
PROCHILE
7
57%
43%
0%
0%
4
3
0
0
SENCE
7
57%
14%
29%
0%
4
1
2
0
SEREMI DE AGRICULTURA
7
86%
14%
0%
0%
6
1
0
0
COREMA
6
50%
17%
33%
0%
3
1
2
0
SERPLAC
6
83%
0%
0%
17%
5
0
0
1
GOBERNACIÓN CACHAPOAL
5
40%
20%
20%
20%
2
1
1
1
INIA
5
60%
40%
0%
0%
3
2
0
0
SEREMI DE OBRAS PÚBLICAS
5
60%
40%
0%
0%
3
2
0
0
SEREMI DE TRABAJO
5
60%
20%
20%
0%
3
1
1
0
SAG
4
75%
25%
0%
0%
3
1
0
0
SEREMI DE MINERÍA
4
50%
0%
50%
0%
2
0
2
0
CONAF
3
100%
0%
0%
0%
3
0
0
0
INDAP
3
100%
0%
0%
0%
3
0
0
0
SEREMI DE EDUCACIÓN
3
67%
0%
33%
0%
2
0
1
0
GOBERNACIÓN CARDE CARO
2
100%
0%
0%
0%
2
0
0
0
GOBERNACIÓN COLCHAGUA
2
100%
0%
0%
0%
2
0
0
0
TOTAL
142
65%
17%
12%
6%
93
24
17
8
Conectividad Promedio
6,45








Fuente: Cuestionario a actores regionales

 


b) Redes privadas


A diferencia de la red del sector público, la red de actores privados parece ser más débil (promedio=2,69) dentro de la región, un reflejo de lo cual podría ser la inexistencia de organizaciones empresariales fuertes y representativas. Sin embargo, entre los mismos privados se da una densidad interesante de relaciones, que puede ser caracterizada como múltiples redes tipo estrella, algunas de mayor tamaño que otras, que se conectan entre sí, generalmente no a través de sus centros (empresas destacadas) sino de sus prolongaciones (proveedores).

Desde el punto de vista de los privados, se vuelve a confirmar que los puentes entre los públicos y privados en la Región del Libertador son escasos. De la suma total de índices de conectividad, sólo el 26% corresponde a actores públicos. La mayoría de los linkages (54%) proviene de los mismos privados. Sólo un caso (Consorcio Viveros de Chile) revierte esta tendencia, puesto que la mitad de sus conexiones son públicas y la otra mitad, privadas. De todos modos, su índice de conectividad (=4) es demasiado pequeño como para sacar conclusiones más generales.

Resulta muy interesante observar que COPEVAL se ubica como el actor privado de mayor conectividad, puesto que opera en la región como agente intermediador de CORFO. Es importante también la conectividad de una gran empresa como Agrosuper, puesto que ello ayuda a demostrar que, pese a ser una empresa bastante cerrada y con un proceso productivo totalmente integrado, ella está inserta en la vida regional. La innovación, por ende, tiene alguna oportunidad de difusión, especialmente si en esta empresa se observa una alta conectividad con actores educacionales de la región.

Otro dato que llama la atención es la baja conectividad de las grandes empresas privadas como Nieto, Malloa, Nestlé, Maggi, Chilena de Tabacos, etc. En este caso existe un desafío pendiente: dar a conocer en el sector público todo el dinamismo que existe en ellas y acercar las actividades que desarrollan los públicos hacia los grandes privados. Un sistema regional de innovación, como pilar fundamental, requiere de una buena articulación público/privada.

En este sentido, sería importante, por un lado, incentivar la generación de conexiones entre los centros (y no sólo entre sus prolongaciones), y por el otro, potenciar las relaciones con las organizaciones regionales de empresarios.


CUADRO: ÍNDICE DE CONECTIVIDAD A REDES DE COMUNICACIÓN
SECTOR PRIVADO, REGIÓN DEL LIBERTADOR



COMPOSICIÓN PORCENTUAL DEL ÍNDICE
COMPOSICIÓN ABSOLUTA DEL ÍNDICE
EMPRESA
ÍNDICE
Públic.
Privad.
Educa.
Munic.
Públic.
Privad.
Educa.
Munic.
COPEVAL
9
44%
56%
0%
0%
4
5
0
0
AGROSUPER
5
0%
20%
60%
20%
0
1
3
1
CESMEC
5
40%
60%
0%
0%
2
3
0
0
CONSORCIO VIVEROS CHILE
4
50%
50%
0%
0%
2
2
0
0
CHILENA DE TABACOS
2
0%
100%
0%
0%
0
2
0
0
FRUSAN
2
0%
100%
0%
0%
0
2
0
0
NIETO
2
0%
100%
0%
0%
0
2
0
0
EMBOTELLADORA ANDINA
1
0%
0%
0%
100%
0
0
0
1
INVERTEC
1
100%
0%
0%
0%
1
0
0
0
MAGGI
1
0%
100%
0%
0%
0
1
0
0
MALLOA
1
0%
0%
100%
0%
0
0
1
0
NESTLÉ
1
0%
0%
100%
0%
0
0
1
0
SOFRUCO
1
0%
100%
0%
0%
0
1
0
0
TOTAL
35
26%
54%
14%
6%
9
19
5
2
Conectividad Promedio
2,69








Fuente: Cuestionario a actores regionales


c) Redes educacionales


En el sector educacional se despliega uno de los debates más importantes e interesantes para el futuro de esta región: la necesidad o no de crear una universidad regional. Los datos obtenidos del cuestionario permiten asegurar que, más allá de la respuesta a esta interrogante, ya existe actualmente un entramado bastante significativo de centros educativos locales (promedio de conectividad=4,11), donde se ubican a la cabeza INACAP, EDUCARES[43] y la Universidad Técnica Federico Santa María. Es posible que lo anterior esté ligado a la fuerte política institucional de dichos centros por insertarse más activamente en la vida regional, por ejemplo, a través del Foro de Desarrollo Productivo.

Sin embargo, esta red no sólo está conformada por centros regionales. También muestran índices relativamente elevados la Universidad Católica, la Universidad de Chile y la Universidad de Talca. Esto demuestra que la creación de un espacio de encuentro entre actores y de una capacidad instalada propia de I&D, desde la cual pueda generarse una masa crítica de conocimiento, innovación y transferencia tecnológica, aún debe hacer frente a la competencia de la oferta proveniente de las regiones vecinas.

De todas maneras, resulta interesante observar que, en su conjunto, la composición interna de la red de actores educacionales es la que más se asemeja a la composición de la muestra, salvo la leve menor representación porcentual de los actores privados. En otras palabras, es posible pensar que un potenciamiento de la red educacional efectivamente permitiría conectar de manera equilibrada a los distintos actores de la vida regional. Eso sí, habría que poner atención en el siguiente dato: la Universidad Católica de Chile es la que tiene la mayor conectividad porcentual con los actores privados de la sexta región (60%) y la Universidad de Chile, una de las más altas conectividades con el sector público (75%), es decir, los centros educacionales de la zona aún deben aumentar su presencia y hacer esfuerzos por fortalecer sus redes.

Con respecto a Santiago, la oportunidad de convertir una red tipo polo en una red tipo árbol existe. Al interior de los centros de la misma región, por su parte, es dable pensar que, por el equilibrio de sus conexiones con los diferentes actores, existe la posibilidad de generar una red tipo malla, que podría ser la base para una dinamización del SRI.

CUADRO: ÍNDICE DE CONECTIVIDAD A REDES DE COMUNICACIÓN
SECTOR EDUCACIONAL, REGIÓN DEL LIBERTADOR



COMPOSICIÓN PORCENTUAL DEL ÍNDICE
COMPOSICIÓN ABSOLUTA DEL ÍNDICE
INSTITUCIÓN
ÍNDICE
Públic.
Privad.
Educa.
Munic.
Públic.
Privad.
Educa.
Munic.
INACAP
7
43%
14%
29%
14%
3
1
2
1
EDUCARES
6
67%
0%
33%
0%
4
0
2
0
U. FEDERICO SANTA MARÍA
6
50%
33%
0%
17%
3
2
0
1
U. CATÓLICA DE CHILE
5
40%
60%
0%
0%
2
3
0
0
INSTITUTO AIEP
4
50%
0%
25%
25%
2
0
1
1
U. DE CHILE
4
75%
25%
0%
0%
3
1
0
0
U. DE TALCA
3
0%
33%
67%
0%
0
1
2
0
U. AUSTRAL
1
0%
100%
0%
0%
0
1
0
0
U. M. C. E.
1
100%
0%
0%
0%
1
0
0
0
TOTAL
37
49%
24%
19%
8%
18
9
7
3
Conectividad Promedio
4,11








Fuente: Cuestionario a actores regionales


d) Redes municipales


Los municipios de la Región del Libertador tienen el promedio de conectividad más bajo dentro de todos los grupos de actores analizados (2,24). Sólo muestran un alto índice (aunque inferior a los actores más conectados del área pública, privada y educacional) la municipalidad de Rancagua, capital regional, y la municipalidad de Pichilemu, capital de la provincia de Cardenal Caro. Resulta curioso que San Fernando, segunda ciudad en cuanto a número de habitantes y capital de la provincia de Colchagua, tenga un índice muy bajo (=1).

Los actores municipales tienen una conectividad relativamente elevada entre ellos mismos (un 13% de su red está conformada por conexiones provenientes de actores municipales; siendo que éstos sólo representaron un 5% de la muestra encuestada). En cambio, la conectividad con los privados es muy baja (11%) y con los actores educacionales es prácticamente inexistente (3%).

Sin embargo, lo que llama más la atención es que, dentro de todos los grupos de actores hasta aquí analizados, los municipales sean los que tengan una mayor conectividad porcentual con el sector público. Esto probablemente esté dando cuenta de una dependencia de los actores locales con respecto al nivel público central de la región. Por ello, la red municipal de la sexta región se asemeja bastante a una red de distribución, con sus fortalezas y debilidades.

Las debilidades de la red de actores municipales son comunes a las que enfrentan la mayoría de los municipios del país, especialmente, las relaciones no siempre fluidas y expeditas con el sector público central. En el 2º Foro Regional de Desarrollo Productivo, se identificaron como obstáculos para el desarrollo local: a) un ambiente institucional hostil, b) una cultura centrada en los instrumentos antes que en las necesidades de los usuarios, c) la carencia de competencias locales para el fomento productivo y 4) la carencia de PLADECO.

CUADRO: ÍNDICE DE CONECTIVIDAD A REDES DE COMUNICACIÓN
MUNICIPALIDADES, REGIÓN DEL LIBERTADOR



COMPOSICIÓN PORCENTUAL DEL ÍNDICE
COMPOSICIÓN ABSOLUTA DEL ÍNDICE
MUNICIPALIDAD
ÍNDICE
Públic.
Privad.
Educa.
Munic.
Públic.
Privad.
Educa.
Munic.
RANCAGUA
6
67%
17%
17%
0%
4
1
1
0
PICHILEMU
5
80%
0%
0%
20%
4
0
0
1
MALLOA
3
67%
33%
0%
0%
2
1
0
0
PAREDONES
3
100%
0%
0%
0%
3
0
0
0
CHÉPICA
2
100%
0%
0%
0%
2
0
0
0
CODEGUA
2
100%
0%
0%
0%
2
0
0
0
LITUECHE
2
50%
0%
0%
50%
1
0
0
1
NAVIDAD
2
100%
0%
0%
0%
2
0
0
0
PERALILLO
2
50%
0%
0%
50%
1
0
0
1
PUMANQUE
2
100%
0%
0%
0%
2
0
0
0
RENGO
2
100%
0%
0%
0%
2
0
0
0
SAN FRANCISCO
2
100%
0%
0%
0%
2
0
0
0
DOÑIHUE
1
0%
100%
0%
0%
0
1
0
0
LAS CABRAS
1
100%
0%
0%
0%
1
0
0
0
REQUÍNOA
1
0%
0%
0%
100%
0
0
0
1
SAN FERNANDO
1
0%
0%
0%
100%
0
0
0
1
SAN VICENTE
1
0%
100%
0%
0%
0
1
0
0
TOTAL
38
74%
11%
3%
13%
28
4
1
5
Conectividad Promedio
2,24








Fuente: Cuestionario a actores regionales



4. CONCLUSIONES


A) En síntesis, la metodología aplicada, permitió concluir que el SRI de esta región presenta varias barreras para un desarrollo endógeno:

§  Existen empresas muy dinámicas, pero carecen de un entorno institucional denso a nivel meso
§  La formación de un capital humano propio es frenada por la falta de una oferta educacional
§  El capital técnico existente en los focos de innovación no tiene una alta difusión
§  La asociatividad entre los empresarios locales es débil

Una gran oportunidad para superar estas falencias puede ser el reforzamiento de las redes de actores, pero esta es otra debilidad observada. Una región con una red pública densa, pero autorreferida. Una red privada también autorreferida. Ambas mallas tienen muy pocas conexiones entre si. Donde se podría configurar un espacio común (actores educacionales) la institucionalidad existente es muy débil. Los actores locales son muy débiles (municipios, problemas estructurales y de liderazgo).


B) Con respecto a la metodología propiamente tal, es posible plantear como conclusiones los siguientes puntos, orientados a mostrar vías de perfeccionamiento futuro:

(a)   En el estudio se integraron adecuadamente los datos cuantitativos y cualitativos. A futuro, es posible maximizar dicha complementariedad, por ejemplo, incorporando en los cuestionarios antecedentes del estudio de los FIT o de las entrevistas realizadas a actores.
(b)  Un área que es susceptible de ser trabajada con mayor profundidad es la elaboración de la visión estratégica por parte de los actores regionales. Aquí se podría profundizar en otros aspectos distintos a la “construcción racional del futuro deseado”, basada en los intercambios argumentativos, concentrándose más en la búsqueda colectiva del “sentido compartido” del territorio, a partir de técnicas más sofisticadas de intervención sociológica, fundadas en la comunicación entre los actores.
(c)   Con respecto a los FIT, se puede aumentar su potencial de estudio, mediante un afinamiento de los criterios de selección. Hay aquí también un área abierta para la realización de estudios de casos específicos de innovación tecnológica, que permiten describir los factores críticos de su éxito/fracaso y de la generación de sinergias a un nivel más micro (el estudio de los SRI se concentra en un nivel más macro).
(d)  Por último, los índices sociográficos de conectividad son un aporte para la descripción de la densidad de los niveles meso a escala regional-territorial. En este sentido, este instrumento, en un diseño de investigación más complejo y largo, requeriría de un aumento del “n” de la muestra sometida al cuestionario. Además, el agregar nuevas preguntas, facilitaría la descripción no sólo de la conectividad en sí, sino también la calidad, eficiencia y productividad de dicha conectividad.


C) Finalmente, desde un punto de vista teórico, el estudio nos muestra los siguientes aspectos relevantes:

(a)   Los territorios no son un factor de competitividad en sí mismos, más bien, cuentan con muchas potencialidades que pueden o no ser aprovechadas, según las decisiones políticas que se adopten. Para que dichas decisiones sean eficaces como factor de endogeneización del desarrollo, debe existir una visión común. Esto es lo que aún no se ha desarrollado en la Región del Libertador, salvo en algunos grupos de actores.
(b)   El desarrollo endógeno se basa en aprovechar el capital acumulado dentro del territorio, tanto físico, como humano y técnico. En la región estudiada parece haberse desarrollado un amplio capital físico (plantas en instalaciones modernas), acompañado en determinados casos por modernización técnica importada (aunque hay ejemplos de innovaciones propias, como en los FIT). Esto, sin embargo, no se traduce en desarrollo endógeno y en dinamización del SRI, puesto que hay un déficit en el capital humano acumulado (falta de una masa crítica propia).
(c)   El estudio permitió detectar en la región ciertas experiencias de innovación que dinamizan el desarrollo local-regional (FIT). En todo caso, la eficacia y consolidación de los FIT dependerá, en gran medida, de la existencia de un entorno de actores e instituciones a nivel meso. En este sentido, la región estudiada enfrenta un desafío clave: superar la conformación aún débil de dicho nivel.
(d)   Un factor importante para fortalecer el nivel meso es la creación de redes entre los actores, empresas e instituciones presentes en el territorio, que actúen como puentes entre los sectores públicos y privados. Sin embargo, un gran obstáculo de la región analizada es que los lazos público/privados son muy débiles.
(e)   Para llegar a constituir SRI fuertes y dinámicos es imprescindible disponer de una oferta educacional y de capacitación que responda a las competencias requeridas por el aparato productivo regional. Otra carencia de la Región del Libertador radica en la ausencia de una oferta con dichas características.
(f)    En síntesis, el gran desafío de la Región del Libertador es generar la red social amplia, que actúe como vaso comunicante que facilite la difusión y absorción de nuevas tecnologías, y que sea capaz de crear propiamente una “sociedad regional” que trascienda a la mera definición administrativa de “región” dada desde el centro. Dicho tejido social es, como hemos visto, la mejor garantía para generar un desarrollo regional endógeno sustentable en el tiempo.



REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS


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§  Solow,R. "Technical Change and the Aggregate Production Function", en Review of Economics and Statistic.Agosto 1957.



[1]Sociólogos, Asesorías Estratégicas Ltda.
[2]Esta metodología fue aplicada recientemente en un estudio realizado por los investigadores para el Programa de Innovación Tecnológica del Ministerio de Economía, en la VI Región.
[3]Revista “Correo de la Innovación: red para el cambio”, Año 1, Nº 1, Noviembre 1996- Enero 1997, pág. 13.
[4]Ver al respecto la síntesis teórica sobre el tema presentada por O. Muñoz en “El desarrollo tecnológico como…
[5]Revista “Correo de la Innovación: red para el cambio”, Año 1, Nº 1, Noviembre 1996- Enero 1997, pág. 13.
[6]Muñoz, O., “El desarrollo tecnológico como objetivo estratégico”,  en Muñoz, O. (ed.) “Políticas públicas para un Desarrollo Competitivo”.
[7]Para la reseña histórica del concepto de SNI nos basamos en el documento “Hacia una caracterización del Sistema Innovativo Nacional Chileno”, elaborado por los consultores José Miguel Benavente y Gustavo Crespi, por encargo del Programa de Innovación Tecnológica del Ministerio de Economía. Los autores definen un SNI como “el conjunto de agentes (consumidores, firmas, trabajadores e instituciones) que involucrados en la introducción de una innovación determinada en la sociedad, se interrelacionan mediante la ejecución de cuatro procesos fundamentales: i) la absorción de tecnología extranjera, ii) la transformación doméstica de tecnología, iii) producción de recursos humanos, y, iv) difusión de tecnología.
[8]Entrevista a Morris Teubal, en Revista  Correo de la Innovación: red para el Cambio”, Año 1, Nº 3, Agosto-Noviembre 1997.
[9]Carlson, B. & Stankiewicz, R., “On the nature, function and composition of technological systems”, Journal of Evolutonary Economics, 1 (2), 93-118.
[10]Revista “Correo de la Innovación: red para el Cambio”, Año 1, Nº 1, Noviembre 1996- Enero 1997, pág. 13.
[11]Investigaciones resumidas por O. Muñoz, íbid. op. cit
[12]De Mattos, C., “Modelos de crecimiento endógeno y divergencia interregional: ¿Nuevos caminos para la gestión regional?”, en Helmsing, B. y Guimaraes, J. (ed.), “Locality, State and Development”, Institute of Social Studies, 1997.
[13]A mediados de los ‘70, los estudios sobre funcionamiento de las pequeñas y medianas empresas cambiaron su enfoque, desde el énfasis en la dependencia con respecto a las grandes empresas, hacia el análisis de las redes de pequeñas empresas interactuando unas con otras (ver Bianchi, P., 1993).
[14]Bianchi, P., “Industrial districts and industrial policy: the new european perspective”, Journal of Industry Studies, Volume I, Number I, October 1993.
[15]Estos es importante, puesto que en la misma conformación de redes (aunque en un sentido más amplio) se basa, en gran medida, el éxito de los SRI.
[16]Sengenberger, W. and Pyke, F., “Industrial districts and local economic regeneration: research and policy issues”, en compilación de ILO, Génova, 1990.
[17]Liebowitz, S. J. and Margolis, S. E., “Network externality: an uncommon tragedy”, Journal of Economic Perspectives, Volume 8, Number 2, Spring 1994.
[18]OECD, “Technology and the economy: the key relationships”, París, 1992.
[19]Trabajo colectivo en el que destacan K. Esser, J. Meyer-Stamer y D. Messner.
[20]La competitividad sistémica va ligada directamente al concepto de eficiencia colectiva (H. Schmitz), que postula que: (a) mientras las políticas macro convergen, el entorno meso hace la diferencia entre las economías; (b) depende de la capacidad de acción y diseño propio (no se importa); (c) las ventajas competitivas se basan en conocimiento, recurso que el mercado no crea por su alto costo, y; (d) la innovación y el aprendizaje tienen una dimensión colectiva.
[21]Messner, D., “Latinoamérica hacia la economía mundial: condiciones para el desarrollo de la competitividad sistémica”, Fundación Friedrich Ebert, Buenos Aires, 1996, pág. 18.
[22]Messner, D., op. cit.
[23]Bianchi, P., op. cit.
[24]Muñoz, O., “El desarrollo tecnológico como objetivo estratégico”,  en Muñoz, O. (ed.) “Políticas públicas para un desarrollo competitivo”, 1997.
[25]Carlson, B. & Jacobsson, S., “Variety and Technology: How do techological systems originate, and what are the policy implications?”, Ponencia presentada a la Conferencia ECLAC/IDRC-UNU/INTECH, Agosto 1995, Marbella, Chile.
[26]Montero, C., “El sistema productivo chileno ante los nuevos paradigmas de la competitividad”, en Muñoz, O. (ed.) “Políticas públicas para un desarrollo competitivo”, 1997.
[27]Grabher, G., “The weakness of strong ties: the lock-in of regional development in the Ruhr area”, 1991.
[28]Véase al respecto, Granovetter, M., “The strength of weak ties”, American Journal of Sociology 78, 6, 1973.
[29]Carlson, B. & Jacobsson, S., “Variety and Technology: How do techological systems originate, and what are the policy implications?, Ponencia presentada a la Conferencia ECLAC/IDRC-UNU/INTECH, Agosto 1995, Marbella, Chile.
[30]Por FIT entendemos “aquellas situaciones en las cuales un grupo o red de actores ha generado alguna innovación tecnológica que pueda tener un efecto dinamizador de la actividad económica y que genere sinergias hacia la región en su conjunto”. En base a esta definición se seleccionaron 7 FIT: (a) una industria procesadora de tomate para exportación, (b) otra industria similar, pero orientada al mercado nacional, (c) una empresa avícola con un proceso productivo integrado, (d) una zona en la cual se han instalado numerosas “viñas boutique”, (e) un centro de certificación de plantas libres de virus, (f) una planta en que se fabrica un nuevo producto para alimentación animal, y, (g) un programa de certificación de calidad ISO 9000 para PYME’s.
[31]Muñoz, O., “El desarrollo tecnológico como objetivo estratégico”,  en Muñoz, O. (ed.) “Políticas públicas para un desarrollo competitivo”, 1997.
[32]La aplicación de este cuestionario cubrió a 20 actores (9 públicos, 7 privados, 3 educacionales y 1 municipal), seleccionados en función de su posición estratégica dentro de la región y a su relación con las iniciativas innovadoras. No se trató, por ende, de una muestra representativa ni aleatoria, sino totalmente intencional. La idea fue generar datos de apoyo a las observaciones realizadas en las entrevistas, focus groups y visitas a terreno. En ese sentido se trató de una aplicación piloto. Sin embargo, sería posible utilizarlo más adelante para una muestra más representativa, dentro de un diseño de investigación más complejo.
[33]El cuestionario se diseñó con alternativas cerradas, aunque se abrió la posibilidad de responder “otros”.
[34]Por ejemplo, en Callon, M., Law, J. y Rip, A. (Ed.); “Mapping the dynamics of science and technology, Sociology of Science in the Real World”, London, MacMillan, 1986, o en Latour, B.; “Science in Action”, Cambridge, Mass, Harvard University Press, 1987.
[35]Véase Rogers, E. M. & Kincaid, D. L, “Communication Networks: Toward a New Paradigm for Research”, The Free Press, New York, 1981.
[36]En un diseño de investigación especial es posible incluir en el cuestionario aspectos no sólo de forma, sino también de contenidos de las redes, pero ello requiere de otro estudio, distinto al que aquí se comenta.
[37]Este estudio fue encargado por el Programa de Innovación Tecnológica del Ministerio de Economía y se desarrolló entre los meses de Julio y Octubre de 1998.
[38]Los estratos definidos en este trabajo de CORFO, están hechos sobre la base de ventas y no por cantidad de trabajadores. Según estas definiciones, microempresas son las que venden menos de 2.400 UF al año; pequeñas, las que venden entre 2.401 UF hasta 25.000; medianas, entre 25.001 hasta 50.000, y grandes, más de 50.000 UF al año.
[39]Por PIB  se entiende el flujo total de bienes y servicios valorados a precios de mercado, neto de duplicaciones, producidos en un año, medidos a través del valor agregado sectorial.
[40]Cabe señalar que este Directorio se elaboró a partir de una encuesta por correo que tuvo sólo 160 respuestas, por lo cual es posible que existan varios CCT que no estén incluidos en el listado. Sin embargo, los datos existentes permiten realizar una aproximación a la situación de las diferentes regiones.
[41]La cercanía a Santiago es un tema altamente debatido en la región, con respecto a si debe ser tomada como una fortaleza o una amenaza. Probablemente la interpretación más adecuada sea considerarla de ambas maneras. De esta manera, el principal desafío regional es convertir los factores amenazantes en oportunidades de desarrollo regional, evitando que se conviertan en debilidades endógenas.
[42]Para analizar los datos de los cuadros presentados, debe tenerse en cuenta que la composición porcentual de la muestra fue de 45% actores públicos, 35% actores privados, 15% actores educacionales y 5% actores municipales.
[43]Este estudio se terminó antes de que la Sede Rancagua de EDUCARES fuera cerrada por disposición del Consejo Superior de Educación. 



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