Revisión
del Plan de Ordenamiento Territorial desde un enfoque de género.
Resumen
Ejecutivo
Subsecretaría
de Mujer, Género y Diversidad Sexual
Secretaría
Distrital de Planeación
Alcaldía
Mayor
Bogotá
D.C.
Consultoras:
Marisol
Dalmazzo
Liliana
Rainero
Con
el apoyo de AECID
1.
INTRODUCCIÓN
La revisión del POT, desde el enfoque de género,
busca identificar los impactos diferenciados de la planeación territorial en
hombres y mujeres con el objeto de aportar propuestas para el desarrollo de una
región capital más equitativa desde el punto de vista social y de género,
incluyente y sostenible, con base en un modelo de ciudad beneficioso para el
conjunto de la ciudadanía. Es una oportunidad para debatir estrategias a largo
plazo, identificar vacíos y plantear
nuevas preguntas en relación a cómo viven ciudadanos y ciudadanas sus
interrelaciones cotidianas en el territorio.
Apostar a una región capital sostenible, a la
descentralización y la distribución equitativa de servicios en el territorio; a
disminuir los tiempos de desplazamientos de la población, facilita las
condiciones de vida de las mujeres y al mismo tiempo aporta a un modelo de ciudad que beneficia
a todos. Es necesario, por lo tanto,
mirar integralmente la ciudad, sumar visiones y encontrar puntos de contacto.
Los cambios demográficos, de composición de los hogares, las nuevas modalidades
de trabajo y prácticas sociales, requieren
pensar las políticas de vivienda, de salud, de movilidad, de seguridad, de
equipamientos y espacios públicos, entre otras, desde un enfoque que contemple la diversidad de la
población y poder evaluar cuál es el modelo de ciudad que permite responder de
manera más eficaz, eficiente y equitativa a la gente real que vive en ella.
El enfoque de género no significa hablar sólo de
igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en abstracto, implica tener
en cuenta los diversos colectivos que componen la población, que usan y
perciben la ciudad de forma diferente según su inserción social, capacidades
físicas, edades, grupos etáreos, diversidad sexual, etnias, personas en
condiciones de pobreza, y que tienen patrones de movilidad diversa y distintas
demandas de accesibilidad en el territorio. Hablar de la población de la ciudad, implica reconocer
estos factores que la cruzan, ya que si no se reconocen las especificidades de los
distintos colectivos no se puede pensar
un Plan de Ordenamiento Territorial (POT) que tenga como objetivo la calidad de
vida de la ciudadanía.
Las premisas que guiaron el diagnóstico y
permitieron definir los temas prioritarios en la revisión del POT son:
- Hombres
y mujeres vivencian la ciudad de forma diferente por los roles sociales asignados.
- El
cuidado de las personas dependientes y las actividades necesarias para la
reproducción de la vida humana es una responsabilidad social, y por lo
tanto deben ser asumidas por el estado y debe expresarse en el territorio a través de servicios
de apoyo
- Las
mujeres aportan a la sociedad trabajo socialmente necesario no remunerado
y una manera de compensar el mismo es destinar parte de las plusvalías
urbanas a compensar dicho trabajo a
través del sistema de cargas y beneficios .
- Las
Mujeres son sujetas de múltiples violencias en el espacio privado y público que deben
ser consideradas, prevenidas y atendidas desde las políticas de seguridad
ciudadana.
- LÍNEA BASE: LOS TEMAS PRIORITARIOS PARA LA
REVISIÓN DESDE UN ENFOQUE DE GÉNERO.
La planificación física del territorio es una de las áreas relevantes
de decisión de los gobiernos locales, y convoca aspectos sustanciales de las
políticas públicas. Garantizar el derecho a la ciudad para toda la población
que en ella habita significa entender que se trata de un derecho universal, y
por lo tanto efectivizarlo es una atribución de los gobiernos locales, que lo
posibilitan a través de políticas públicas y urbanas que orientan la
organización del territorio.
Una óptica de derechos y de igualdad de
oportunidades entre mujeres y hombres debe tener como condición cambios culturales
que modifiquen la división sexual del trabajo entre varones y mujeres y avanzar
en la búsqueda de un nuevo contrato social. El estado, los gobiernos locales,
tienen una responsabilidad para promover dichos cambios y la planificación del
territorio es uno de los aspectos que pueden contribuir a efectivizar los
mismos.
Ahora bien, para una planificación con enfoque de
equidad de género, es necesario identificar los aspectos físicos y sociales
obstaculizantes y facilitadores del acceso y apropiación de la ciudad por parte
de hombres y mujeres, con el fin de contar con la información necesaria para
nutrir el diseño e implementación de políticas públicas urbanas.
En este sentido se pueden señalar seis
aspectos a tener en cuenta a la hora de identificar impactos
diferenciales para las mujeres en la ciudad.
A. Cambios en la Población
Económicamente Activa (PEA)
La incorporación masiva de las mujeres al empleo en
las últimas décadas, con una participación importante en el sector informal de
la economía, viene representando nuevos retos que impactan la vida cotidiana de
la sociedad, en tanto las mujeres continúan siendo las responsables casi
exclusivas del ámbito doméstico, lo que les genera sobrecarga de
trabajo y condiciona sus oportunidades en el mercado laboral. En Bogotá para el
año 2007 la tasa global de participación masculina en la PEA, fue de 63% y la
femenina de 42%. Es decir que existe una
brecha de más de 20 puntos porcentuales. En general, en Colombia, el crecimiento promedio de
la población económicamente activa femenina ha sido de 0,57% mientras que la
masculina ha sido 0,32%.[1]
Mientras la división sexual del trabajo se mantenga
inalterable, la incorporación de las mujeres al mercado laboral
exige una organización del tiempo diferente, porque implica compatibilizar la vida
familiar con la vida laboral o con las actividades de generación de ingresos,
dentro o fuera de la casa. La relación trabajo y
vivienda, las distancias a los lugares de trabajo, los horarios y los medios de
movilidad, condicionan las decisiones personales de las mujeres: las elecciones
laborales de medio tiempo y por lo tanto menos remuneradas.
En ese mismo orden de ideas, en un sistema cuyos
valores son predominantemente monetarios, se ignoran las actividades asociadas
a la reproducción que realizan las mujeres, puesto que el concepto trabajo
hace referencia solamente al considerado productivo. Esto trae consecuencias para las mujeres integradas al mercado
laboral, en tanto la doble jornada no es contemplada en la organización del
trabajo en las empresas privadas o públicas.
Por lo tanto, la
información acerca de la inserción de las mujeres en el mercado laboral y
también en el trabajo informal, en el cual ocupan un alto porcentaje, debe
integrarse e incorporarse a la planificación del uso del suelo del territorio.
Paralelamente, se requiere repensar las obligaciones de las empresas privadas y
públicas referidas a la responsabilidad social respecto a las actividades de
cuidado de las personas en condición de dependencia y la provisión de los
servicios necesarios.
B. Persistencia de la
División sexual del Trabajo
La responsabilidad
que recae en las mujeres a cargo de la reproducción de la fuerza de trabajo ha
justificado la construcción social de roles masculinos y femeninos, en relación
al cuidado de hijos, familia, personas
mayores y con discapacidades, actividades expresadas como tareas domésticas o
de economía del cuidado. El trabajo familiar ha
sido, en las últimas décadas, motivo de minuciosa investigación y sistematización.
Marina Bianchi (1994)[2] ha clasificado las tareas
del hogar que realizan las mujeres en múltiples actividades: reproductivas (procreación, crianza,
educación, socialización), domésticas
(mantenimiento de la ropa, comida, compras, limpieza), burocráticas (relacionadas con los servicios y las instituciones) y
asistenciales (cuidado de las
personas enfermas, ancianas o discapacitadas). Estas actividades no son
contabilizadas en el volumen de la fuerza de trabajo de las personas
económicamente activas.
La doble presencia
laboral en el espacio privado y público, impacta en la estrecha relación que
tienen las mujeres con i) la vivienda y el hábitat como principales usuarias,
en cuanto al acceso, la seguridad en la
tenencia y la calidad espacial, material
y ambiental de la misma, considerando que la vivienda, en muchos casos, es
también el único lugar de generación de ingresos; ii) con la dotación de
servicios públicos para la realización de funciones domésticas iii) los equipamientos sociales para educación,
salud, espacio público, comercio; iv) la movilidad v) la seguridad ciudadana y
v) con las condiciones ambientales de
barrios y UPZ.
La organización del territorio debe expresar esta
vinculación y considerar el acceso a equipamientos de cuidado de niños y niñas
y personas dependientes y de soporte a las tareas domésticas: comedores,
centros de apoyo y de vacaciones escolares;
la cercanía de la vivienda a
centros educativos, servicios de salud y al comercio local; la dotación de
transporte público; la cobertura interbarrial; rutas peatonales seguras;
diseños del espacio público que contemplen la
movilidad de las personas adultas con niños, de personas mayores y/o con
discapacidades etc. A su vez, debe evaluar los costos económicos y de tiempo
para acceder a las actividades urbanas. La organización del espacio tiene una
estrecha relación con el uso del tiempo y en consecuencia con el
aprovechamiento de las oportunidades que la ciudad ofrece y la democratización
de la misma.
Los resultados de la Encuesta de Calidad de Vida de
Bogotá, ECVB-2007, arrojan una razón de dependencia por edad para el Distrito
Capital de 47. Esto es, hay 47 personas en edad de dependencia por cada cien
personas económicamente productivas. Al desagregar la dependencia se encuentra
que 38 de estas personas son niños y jóvenes menores de 15 años y 9 adultos
mayores de 65 años.
Usme, con Ciudad Bolívar y Sumapaz presentan la
mayor dependencia de niños y jóvenes menores de 15 años. Las localidades con
mayor porcentaje de población infantil (0 a 4 años) son Ciudad Bolívar y Usme
por encima del 10%. Sumapaz, Usme, Ciudad Bolívar y Bosa tienen porcentajes de
niños superiores al 15%. El tiempo
promedio que dedica la madre al cuidado de los niños y niñas menores de 5 años
es de 9 horas o más, especialmente los fines de semana. Estas localidades
requerirían ser priorizadas en los servicios de cuidado infantil, y en
consecuencia verificar la existencia de este servicio y la previsión de los
mismos en los planes maestros de equipamiento. Según datos de SUIVD,[3] el 28 % de los menores
vive con su madre (hogares con un único adulto). Asimismo si cruzamos este dato
con las localidades donde hay mayor población infantil y el nivel
socioeconómico de los hogares, posibilitará políticas más ajustadas de
priorización de servicios.
Teusaquillo con Barrios Unidos presenta la mayor
dependencia por ancianidad (14) seguidas por Chapinero (13), Antonio Nariño y
Puente Aranda (12). En las localidades de Teusaquillo, Barrios Unidos, Puente
Aranda y La Candelaria habitan los mayores porcentajes de población de adultos
mayores.
La
ECVB (Encuesta de Calidad de Vida) discrimina
la dependencia de niños y niñas por mujer, pero no la dependencia de personas mayores,
o sea por ancianidad. En este sentido, seria importante indagar sobre las
personas mayores dependientes por enfermedad o discapacidad que por lo general
están a cargo de mujeres y que se suman a las horas de cuidado de menores.
La
dependencia arriba señalada adquiere mayor relevancia cuando se cruzan dichos
datos con la situación socioeconómica de la población y de las mujeres en
particular. Los datos muestran las brechas
en la inserción ocupacional de las mujeres respecto de los varones.
Asimismo, esto tiene un correlato con la menor disponibilidad de tiempos de las
mujeres con hijos pequeños, por lo cual las acciones destinadas a la provisión
de servicios de cuidado es relevante.
C. Cambios en la
Composición de los Hogares.
Los indicadores demográficos dan cuenta de una
transformación en la composición y estructura de los hogares en las últimas
décadas. Se ha incrementado el número de hogares unipersonales y
monoparentales. Son los hogares encabezados por mujeres los que más han
crecido. En Bogotá, la participación de los hogares monoparentales
con jefatura femenina sobre el total de hogares, para octubre de 2003,
representaba el 30.9%, con un incremento de 5 puntos porcentuales a partir de
2001 (DANE, PNUD, CCB). El 28.6% de estos hogares tiene 1 hijo, y el 35.7% 3 y
4, respectivamente (DANE). La composición de los hogares, afecta de manera diferencial al hogar encabezado
por hombres o por mujeres y esto implica evaluar las
demandas específicas de dicha población tanto a nivel de la vivienda como de
los servicios.
Las
posibilidades de acceso a una vivienda, al pago de los servicios, se ve
reducida en hogares a cargo de mujeres con trabajos menos remunerados o
vinculadas al sector informal de la economía. Asimismo, al mismo tiempo que hay
un aumento de hogares monoparentales de mujeres con hijos a cargo, o personas
dependientes, aumentan los hogares unipersonales de adultas mayores. La
pirámide poblacional de Bogotá evidencia que el 53% de la población son mujeres; la
traducción en porcentajes de la estructura
poblacional de Bogotá, al 30 de junio de 2007, posibilita visualizar
claramente que a mayor tramo de edad se incrementa sensiblemente la población
de mujeres. Esto es de suma importancia al momento de pensar en políticas de
salud, vivienda, cuidados, jubilación o sistemas de ingresos mínimos, teniendo
en cuenta el mayor grado de vulnerabilidad de las mujeres adultas mayores. Nuevamente, la localización de la vivienda en relación al acceso a
servicios y movilidad requiere de información fehaciente que de cuenta de la
realidad poblacional y sus demandas. Asimismo, es un aspecto a tener en cuenta en las
decisiones de renovación urbana de la Zona Centro. Sería necesario cruzar los
datos del diagnóstico poblacional de la Zona Centro y sus características
socioeconómicas para ajustar posibles propuestas habitacionales que tengan en
cuenta esta franja etaria.
D. Las violencias hacia las
mujeres y la inseguridad en la ciudad
Las violencias hacia las mujeres, tanto en
los espacios privados como públicos, constituye una realidad comprobada a través
de las estadísticas, a pesar de los bajos niveles de denuncia, que afecta el
libre ejercicio de su ciudadanía. Sin embargo, estas violencias no se incluyen
entre los delitos, ni son reconocidas en las políticas públicas, estrategias o
proyectos de inversión vinculados a la seguridad ciudadana. Las violencias
hacia las mujeres, como la violencia de pareja, la violencia sexual, maltrato,
acoso sexual en instituciones, es una problemática multicausal, que se ejerce
sobre las mujeres por el sólo hecho de serlo. En
este sentido, Weinstein (1991)[4]
señala que la discriminación origina relaciones de subordinación y de dominio,
en las que la violencia constituye una forma de ejercer poder que se expresa en
la estructura social y se reproduce en la familia y en otros subsistemas
sociales.
Asimismo,
desde hace ya más de una década, la seguridad de las mujeres en las ciudades se
ha convertido, desde la perspectiva de género, en uno de los temas claves del
urbanismo. Diversos estudios, en diversas latitudes, mostraron como el temor,
por miedo a la violencia, se convierte en limitación espacial y motivo de
exclusión para las mujeres. El miedo a ser atacadas y violentadas las limita en
el acceso al trabajo y el ocio, en tanto, para reducir riesgos, evitan salir a
determinadas horas, o circular por determinados lugares. Esta realidad incidió
en el surgimiento de iniciativas de los gobiernos vinculadas a las políticas de
planeamiento para reducir la percepción de inseguridad, entendiendo que el
diseño de los espacios puede contribuir a generar condiciones de mayor
seguridad. Con base en encuestas a mujeres sobre la percepción de sitios
inseguros, se han comenzado a transformar parámetros de diseño y mantenimiento
de los espacios públicos. (Canadá, Reino Unido, entre otros)[5]
Las mujeres, en
Bogotá, sufren distintos tipos de violencia, tanto en el ámbito privado como en
el público: son robadas en mayor proporción que los varones a la salida del
trabajo y en los días de semana; son
acosadas, manoseadas e intimidadas en sus trayectos cotidianos y en el
transporte público. De ahí que la oferta de servicios y su distribución en el
territorio, requiera diseñarse con base en información actualizada y
diferenciada por sexo, que responda a la demanda real de atención y prevención,
así como de acceso a la justicia. Por
otra parte, el mismo diseño y mantenimiento del espacio público, su mobiliario
y el transporte público, pueden ser un
factor de inclusión o exclusión, de seguridad o inseguridad para la población
en general y las mujeres en particular. En este sentido es importante conocer,
no sólo la violencia objetiva, sino la percepción de inseguridad y el temor,
que tiene iguales consecuencias para la autonomía y apropiación de la ciudad
por parte de las mujeres.
Concluyendo, esta problemática debe ser abordada
desde el cuestionamiento y transformación de la cultura patriarcal, el
reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres y sus derechos ciudadanos
y desde políticas de seguridad interrelacionadas
con la movilidad y el diseño incluyente del espacio público.
E. La Feminización de la
pobreza
La feminización de la pobreza combina dos
fenómenos moralmente inaceptables: pobreza y desigualdades basadas en el
género. La feminización de la pobreza es el fenómeno que genera cambios en los
niveles de pobreza con una marcada tendencia en contra de las mujeres y/o los
hogares a cargo de mujeres.[6]
En Bogota D.C.
el fenómeno se agrava con la situación de las mujeres víctimas de
desplazamiento forzoso. Existen desigualdades entre los sexos, en el acceso al mercado laboral,
a los recursos productivos, a los activos generadores de ingresos, que limitan
la autonomía económica y el acceso a la toma de decisiones principalmente de
las mujeres. Reconocer y hacer explícitos estos factores dota de mayor
profundidad al análisis de la pobreza y contribuye a encontrar políticas para
enfrentarla.
Según
el estudio de Saavedra Andrade (2008)[7] “La incidencia de la
pobreza en Bogotá se presenta fundamentalmente en los hogares con jefatura
femenina. El 43% de los hogares pobres, con jefatura femenina tienen niños
menores de 7 años. El 37.5% de las mujeres jefas de hogar son propietarias, en
contraste con el 53% para los hogares con jefatura masculina y los ingresos
familiares de las primeras son el 19% más bajos que en aquellos con jefaturas
masculinas”. la participación de los Hogares monoparentales
con jefatura femenina sobre el total de hogares, para octubre de 2003,
representaba el 30.9%, con un incremento de 5 puntos porcentuales a partir de
2001 (DANE, PNUD, CCB). El 28.6% de estos hogares tiene 1 hijo, y el 35.7% 3 y
4, respectivamente (DANE).
Respecto a la estratificación socioeconómica: el
grupo familiar tipo se ubica en la localidad de Ciudad Bolívar, donde
predominan los estratos socioeconómicos 1 y 2. Tamaño del grupo familiar: se
asume que está compuesto por 4 personas; la madre y 3 descendientes. Tiempo de
residencia en la ciudad: descendientes de inmigrantes. Actividad económica:
ventas ambulantes o estacionarias, con capital de trabajo. Tenencia de los
inmuebles que habitan: el 63.5% de las mujeres jefes de hogar no son
propietarias. Redes sociales: las redes sociales constituidas por personas
amigas, vecinas, comerciantes del barrio donde residen o familiares, son una
estrategia para la supervivencia. [8]
La peor situación en materia de servicios se
localiza en Ciudad Bolívar, asimismo se encuentra un porcentaje importante de hogares monoparentales con mujeres a cargo
correspondientes a los estratos sociales más bajos y que no son propietarias de
la vivienda. Estos datos orientan acerca de la localización y priorización de
acciones. Cabe destacar que las localidades de Ciudad Bolívar, Santa Fé, Usme y Sumapaz,
son las localidades donde hay más hacinamiento y la demanda de vivienda y servicios
es mas acuciante y coincide además con los mayores porcentajes de mujeres jefas
de hogar en situación de pobreza y con empleos informales, esta información
resulta clave para precisar la orientación de las políticas de Hábitat que debe
ser diversificada con distintos tipos de intervenciones.
F. Discriminación de género
en los ámbitos de participación ciudadana
Si asumimos la participación, como sostiene Di
Licsia (2007), como el conjunto de acciones organizadas que buscan incidir
sobre las decisiones, sobre los recursos, o imponer determinados cambios o
asuntos en la agenda de una sociedad determinada, podemos afirmar que en el caso de las mujeres
la participación no es igualitaria con los hombres, no obstante los derechos
políticos ganados. Como afirma la autora, la divisoria y las connotaciones de
los espacios público/privado condicionaron, y agregaríamos, continúan
impidiendo el ejercicio de la participación y de la democracia plena.
La Participación ciudadana de las mujeres se ve
limitada por los mecanismos y reglas de juegos
establecidos, horarios, tipos de representatividad, priorización de
temas, etc., definidos de acuerdo a las lógicas masculinas y también por la
sobrecarga de trabajo que enfrentan las mujeres. Asimismo, en determinadas áreas,
como la planificación de la ciudad, las mujeres han estado ausentes de las
decisiones que condicionan su vida cotidiana. La participación ciudadana de las
mujeres es una de las estrategias fundamentales a promover para lograr una
ciudad equitativa e incluyente. Desde el gobierno local se deben garantizar los
procedimientos y condiciones que garanticen la participación de las mujeres en
las decisiones que conciernen a la organización del territorio y la definición
de presupuestos y prioridades de inversión. Participación entendida en el
sentido de las prácticas en las que puede incidirse y no donde la participación
de las mujeres sea una mera presencia.
Si
bien en algunos espacios de participación ha aumentado la participación de las
mujeres, al pasar del 28% a 32% en las Juntas de Acción Comunal respecto al
período 2004 – 2008, sin embargo sigue siendo baja, ya que no alcanza ni
siquiera un 30%. De otra parte la representación de las mujeres en el Concejo
de Bogotá no presentó modificación, se
mantuvo en el 20 %.
Participación
de Mujeres en Cargos de Elección Popular
|
|
2004 - 2008
|
2008 – 2012
|
|
Concejo
|
20%
|
20%
|
|
JAL
|
20%
|
24,32%
|
En
otras instancias también se presentan aumentos porcentuales en la participación
de las mujeres, así:
|
INSTANCIAS
|
2004 – 2008
|
2008- 2012
|
|
Consejos locales de discapacidad
|
45,58
|
58,9%
|
|
Consultiva de comunidades Afro
|
30%
|
33.3%
|
|
Consejos Locales PH
|
No existía esta instancia
|
47,1 %
|
|
Consejos Locales de Juventud
|
41%
|
53,3%
|
Como se observa se presenta un aumento en la
participación, lo cual es importante, pero es necesario analizar si en estas
instancias se están posicionando o no las demandas específicas de las mujeres
en su condición de ciudadanas.
En lo referente a la participación comunitaria de
las mujeres hay que reconocer que éste ha sido un espacio básico para el
ejercicio de la ciudadanía, para el aprendizaje de destrezas y de liderazgo
político. Es significativo el aumento de la participación de las mujeres registrado
en los cargos directivos en las Juntas de Acción Comunal.
|
Cargo
|
2005
|
2008
|
|
Presidenta
|
22,47 %
|
25,57
|
|
Vicepresidenta
|
24,95%
|
29,10%
|
|
Tesorera
|
40,98%
|
44,13%
|
|
Fiscal
|
22,11%
|
23,75%
|
|
Secretaria
|
|
79,07%
|
- EVALUACIÓN: ANÁLISIS DE CONTENIDOS DEL POT (DECRETO 190 DE 2004)
3.1
Comentarios a los Objetivos y al Marco General.
Los planteamientos comprendidos en los objetivos y el marco general del
Plan, si bien en términos de un análisis
neutro en cuanto a las características poblacionales, se pueden considerar positivos en sus
alcances, en tanto los propósitos que persiguen son mejorar la “ seguridad
alimentaria, facilitar y viabilizar las estrategias orientadas a garantizar, la
seguridad ciudadana, la seguridad humana y la sostenibilidad ambiental de largo
plazo” adoptando “ medidas tendientes a disminuir factores generadores de
pobreza , exclusión social y desigualdad de la población”; dichos objetivos no tienen
incorporado un enfoque de género que exprese propósitos hacia logros de igualdad de oportunidades entre hombres y
mujeres.
Si se retoman categorías básicas del PNUD que
integran la seguridad humana, (la seguridad económica, alimentaria, de salud,
personal, ambiental, de la
comunidad, cultural y política), con
conceptos como los de exclusión y segregación analizados desde un enfoque de
género, pueden aportar a visibilizar las diferencias al interior de los
sectores de población que luego se clasifican como excluidos o vulnerables y
para quiénes es necesario priorizar políticas públicas.
En el marco de los
hallazgos del análisis.
En relación a la Seguridad Humana.
El Fondo de Población de Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD) en 1994, definió la
seguridad humana de manera amplia como: ausencia
de temor y ausencia de carencias y es caracterizada como la seguridad frente a amenazas crónicas
tales como el hambre, la enfermedad y la represión, al igual que la protección
contra interrupciones súbitas y dañinas en los patrones de la vida diaria, sean
éstas en los hogares, en el trabajo o en las comunidades (PNUD, 1994). El
Informe describió las cuatro características básicas de la seguridad humana:
ser universales, interdependientes en sus componentes, centradas en las
personas y mejor garantizadas mediante prevención.
Mientras el desarrollo humano es un concepto más
amplio, que involucra un proceso de ampliación de la gama de opciones de la
gente, para PNUD, la seguridad humana
representa las garantías para que la gente pueda ejercer esas opciones con
seguridad y libertad, y que pueda tener confianza en que las oportunidades
que tiene hoy no se perderán mañana. Con el avance de la mundialización han
surgido nuevas cuestiones relativas a la seguridad mundial, pero el marco
conceptual de 1994 del PNUD, sigue siendo pertinente para analizar las cuestiones
mundiales de hoy.
Cómo sostiene
Zeitlin- Mpoumou,[9] es esencial comprender el
concepto de seguridad humana desde una perspectiva de género, para mejorar la
seguridad humana de las mujeres de manera integral y holística. Eso significa
que las metas y objetivos de igualdad entre los géneros deben incorporarse al
enfoque de la seguridad humana. Estos temas se relacionan con la cuestión
central de las diferencias entre la seguridad de las mujeres y la de los hombres. Estas cuestiones no deben considerarse
agregados o suplementos de las discusiones principales, sino que deben
integrarse a la comprensión misma de lo que implica el enfoque de la seguridad
humana.
De acuerdo al Informe
Sobre Los Indicadores de Género de Exclusión Social, Marco Italiano,(2003),[10] la exclusión social, por
su parte, hace referencia a formas de necesidad material y debilidad social relacionadas no sólo con la pobreza y
la destitución en términos económicos, sino también con vínculos familiares y
sociales, vivienda, servicios de apoyo y de integración social, educación y
formación, desempleo temporal y marginalización social. La exclusión social no
aparece por azar; sus causas son estructurales. Desempleo, discriminación,
crecimiento del empleo inseguro-inestable y del trabajo mal remunerado, un
sistema de prestaciones inadecuado y en ocasiones punitivo, y políticas de
gobierno que crean y sostienen la pobreza y la exclusión social. Además, muchos
de sus efectos, como la enfermedad, el no tener vivienda, el no acceso a servicios
y la movilidad, crean sucesivamente situaciones que atrapan a las personas en
la pobreza.[11]
El mismo estudio señala que los factores de
desigualdad pueden ser:
– Objetivos y subjetivos como la edad,
género, logro educativo, ingresos, en relación
con la búsqueda de empleo.
Territoriales, como la segregación social y
espacial, el no acceso a la vivienda, los servicios y la movilidad, ya que las circunstancias locales pueden facilitar o
frenar la inclusión social.
Es así que las circunstancias que determinan la
exclusión de hombres y mujeres son diferentes y están circunscritas a los roles
sociales. Para un hombre, la pérdida del trabajo puede conducirlo a una
situación de marginalización social, económica y humana, en tanto que las
mujeres, dado que tienen dobles roles
sociales, el determinado por el mercado de trabajo y el rol de madres y
cuidadoras de personas dependientes, están sujetas a mayores factores de
exclusión. Es así que la falta de servicios públicos y equipamientos para la
atención de las personas dependientes las afecta directamente, y no sólo a las mujeres en riesgo de
convertirse en marginales. Por lo general, los grupos más vulnerables son los
que acceden de manera desigual al mercado de trabajo y a los servicios y
equipamientos sociales.
•
Mujeres que, principalmente, aún deben asumir la responsabilidad mayor de la
casa y de la familia.
•
Personas desempleadas y mal remuneradas.
•
Familias monoparentales, la mayoría de ellas son mujeres.
•
Familias rurales con un bajo índice de ingresos y acceso pobre a los servicios
públicos.
•
Personas de entre 16 y 17 años que no tienen ni trabajo, ni una formación, ni
beneficios.
•
Personas minusválidas o familias con un hijo minusválido. Los costes
adicionales de minusvalía y el acceso limitado a los mercados de trabajo hacen
a este grupo de personas particularmente susceptible a la pobreza.
•
Minorías étnicas que poseen tasas mucho más altas de desempleo y están
desproporcionadamente mal remunerados.
•
Familias con hijos. Los hijos aumentan los gastos mínimos indispensables, y aún
más cuando un miembro de la familia (normalmente la madre) deja de trabajar
para cuidarlos.
- Pensionados, que
dependen de los beneficios del Estado o de pequeños beneficios
ocupacionales. En este rango es necesario agregar que las mujeres son el mayor porcentaje
ubicado en la franja etaria de mayor edad, con requerimientos de atención
de salud en aumento.
- Mujeres desplazadas: Sujetas a una doble barrera de
discriminación basada en su sexo, y en su estatus de desplazadas agravada
inclusive por aspectos de raza o etnia.
- Mujeres víctimas de
violencias.
- Mujeres violentadas durante
los conflictos armados.
La intención expresada en el POT de producir cambios
que conduzcan a la disminución de la segregación que caracteriza a Bogotá, es
otro fenómeno que es necesario tener en cuenta
a la hora de precisar los aspectos a considerar para que los objetivos
del POT incorporen las especificidades de género. Según el estudio Segregación económica en el espacio urbano
de Bogotá DC, [13] la segregación se entiende
como diferencias al interior de grupos y entre grupos y se mide integrando
los elementos socioeconómicos con los geográficos que dan cuenta de las
condiciones de vida de los habitantes de la ciudad. Se constata que Bogotá es
una ciudad segregada, sin mezcla entre sectores ricos y pobres lo que aporta a
la generación de espacios excluyentes, condición que es “elevada, secular y
tiende a reproducirse”.
La gestión del suelo ha estimulado la separación entre ricos y
pobres, a pesar de que diversos estudios
afirman que la interacción socio económica tiene efectos positivos hacia la inclusión,
la democracia y la seguridad ciudadana.
La segregación tiene una expresión clara en la espacialidad, donde viven unos y
otros, cual es el acceso a servicios y equipamientos, qué niveles de
integración en los usos de la ciudad
existen. La percepción de inseguridad ciudadana, que afecta más a mujeres que a hombres, está entre otros
factores motivada por la segregación y
la exclusión en el uso de los espacios públicos: desconfianzas entre unos y
otros, estigmatización, etc.
Se afirma también en el estudio citado
precedentemente[14], que la inequidad (social)
tiene que ver con la desigualdad socioeconómica, independientemente de la
ubicación espacial, pero si se vincula con la dimensión espacial ésta se acerca
al concepto de segregación y que la política pública puede contribuir a reducir
inequidades, desigualdad, exclusión y la segregación, actuando sobre cada uno
de sus componentes: i) el nivel socio económico,. ii). La ubicación espacial y
iii) el acceso a bienes y servicios. Componentes relacionados con el acceso a
los equipamientos, el espacio urbano y a
una mejor distribución del ingreso en la ciudad.
Como conclusión de esta primera parte referida a
los Objetivos y al Marco General del POT, se puede señalar que identificar la
complejidad de la realidad social, desde
el enfoque de género, permite orientar acciones coherentes con los objetivos
planteados en el POT en relación a la equidad y la seguridad humana, al mismo
tiempo que hace más eficiente el uso del presupuesto público al identificar con
mayor precisión las demandas poblacionales.
Para garantizar
de manera efectiva la
seguridad ciudadana, la seguridad humana y la sostenibilidad económica y
ambiental de largo plazo, en el DC y la región,
el estudio Segregación socioeconómica en el espacio urbano de
Bogotá(2007), afirma
que es necesario actuar sobre el nivel socio económico,
la ubicación espacial y el acceso a bienes y servicios. Desde un enfoque de
equidad de género, entonces, esto implica definir políticas, estrategias y
programas orientados por una parte a disminuir los factores que incrementan la
pobreza en las mujeres (jefas de hogar monoparentales con personas a cargo,
mujeres desplazadas, mujeres victimas de violencia y en general mujeres
vinculadas al empleo informal), a garantizar el acceso a la tenencia segura de
la vivienda, a equipamientos de cuidado infantil y de
personas dependientes y a la provisión de espacios públicos y transporte
accesibles y seguros.
Así
mismo, es necesario que como uno de los resultados de la actual revisión, el enfoque de género
quede incorporado de manera explícita en
los objetivos del POT, ya que la no
mención del mismo, invisibiliza nuevamente la
necesaria
inclusión
en las políticas, planes y proyectos.
3.2. Áreas de actuación
estratégica en el marco de una agenda regional.
Desde un análisis
de género se puede señalar que las nueve (9) áreas de actuación son
pertinentes para mejorar y facilitar condiciones de vida de las mujeres en la
medida que se cuente con información que permita conocer sus problemáticas específicas y se actúe en
consecuencia.
Las actuaciones prioritarias deben apostar a la
superación de los obstáculos que limitan el acceso de las mujeres al trabajo en
condiciones de equidad, mediante servicios y equipamientos que reduzcan sus
sobrecargas de responsabilidades, sistemas intermodales de transporte que les
permitan ahorrar tiempo y recursos en condiciones seguras, acceso a un hábitat digno y seguro y a un ambiente
saludable.
Sin embargo, es importante hacer énfasis en la necesidad de contar con
sistemas de información con enfoque de género, por lo que se resalta como una de las áreas de actuación estratégicas
prioritarias definidas en el POT el Sistema de Información para la región.
El Sistema de Información para la Región y el
Distrito Capital, debe desarrollar herramientas que apoyen la toma de
decisiones, y un primer nivel fundamental de avance en este sentido es conocer
cómo está conformada la población y cuáles son sus necesidades específicas.
Esto implica reformular algunas de las categorías de análisis utilizadas para
recabar dicha información, y que
justifican los diagnósticos en los que
debieran basarse las políticas, programas y proyectos. Ej: Encuesta de Calidad de Vida, estudios
sectoriales específicos que sustentan el POT y Planes Maestros, considerando
que si bien la Encuesta de Calidad de
Vida de la Secretaría Distrital de
Planeación de Bogotá contiene
información desagregada por sexo, ésta no es interpretada en los análisis y
conclusiones que llevan a revisar y redefinir las políticas.
Por ejemplo, para implementar los objetivos Construcción Compartida de la región Bogotá – Cundinamarca, es fundamental contar con información que
permita: Identificar condiciones laborales de las mujeres en la región y nivel
de oportunidades u obstáculos para su incorporación a la micro producción
agrícola y a la producción agroindustrial, a los sistemas de comercialización y la disminución de riegos
laborales y ambientales en el trabajo en zonas rurales y urbanas en la región.
Contar a su vez con datos de mujeres que se desplazan a Bogotá y a la región
diariamente, horarios y tipo de actividad que desempeñan, condiciones de traslados, seguridad y
horarios del transporte. Situación de la vivienda midiendo déficits
cuantitativos y cualitativos frente a riesgos de desastres, entre otras
variables, que es necesario precisar en relación a niveles de educación, pobreza, ingresos,
acceso a equipamientos etc.
3.3 Políticas.
3.3.1 Políticas de
Hábitat y Seguridad Humana. (art.9)
Competir
con la oferta de vivienda ilegal como propone la Política de Hábitat, implica
desarrollar estrategias diversificadas que den respuesta a los distintos
arreglos familiares, familias monoparentales a cargo de mujeres, familias
extensas, hogares unipersonales, como también a las distintas posibilidades de
generación de ingresos. Esto implica la implementación de programas contra la
indigencia y la pobreza, y ofertas diferenciadas de acceso a la tenencia segura
de la vivienda: subsidios para vivienda
en arriendo, mejoramiento barrial y de
la vivienda, recuperación y redensificación de edificación localizada en
zonas centrales o intermedias, con destino a hogares monoparentales con hijos pequeños y/o
personas mayores, que privilegien la cercanía a servicios, ampliación de
subsidios para hogares con ingresos informales que minimice la dependencia del
crédito bancario, entre otras.
La
política de Hábitat requiere, además, articularse con políticas de superación
de pobreza, ya que el acceso a la
vivienda y al hábitat está directamente relacionado con ingresos y capacidad de
pago familiares. No obstante, el concepto de vivienda digno debe desligarse de
la capacidad de pago de las personas.
El tema de vivienda y hábitat es particularmente
sensible para las mujeres, ya que son ellas, fundamentalmente, las que realizan
en el contexto familiar las principales funciones que tienen lugar en la
vivienda y su entorno, vinculadas a la reproducción y al cuidado y recuperación
de la fuerza de trabajo: protección y cobijo, alimentación e higiene, educación
y socialización, además de la construcción de redes sociales en el contexto
barrial. Funciones que se ven facilitadas o dificultadas dependiendo de las
posibilidades de acceso a servicios públicos y sociales de cuidado infantil,
educación y salud entre otros y dependiendo de la seguridad de la tenencia y la
calidad espacial y ambiental de la
vivienda.
Sin embargo, con base en el análisis de la
información de distintas fuentes que a continuación se presentan, se constata
que las mujeres, especialmente las más pobres,
se enfrentan a una serie de limitaciones para el acceso a una vivienda y
hábitat dignos.
Como
ya señaláramos en la Línea Base, punto E). Feminización de la pobreza “La
incidencia de la pobreza en Bogotá se presenta fundamentalmente en los hogares
con jefatura femenina. El 43% de los hogares pobres, con jefatura femenina
tienen niños menores de 7 años. El 37.5% de las mujeres jefas de hogar son
propietarias, en contraste con el 53% para los hogares con jefatura masculina
y los ingresos familiares de las primeras
son el 19% más bajos que en aquellos con jefaturas masculinas”[15]
Asimismo encontramos un porcentaje importante de hogares monoparentales con mujeres a cargo
correspondientes a los estratos sociales más bajos y que no son propietarias de
la vivienda. En relación a la calidad de la vivienda la peor situación es la de
Barrios Unidos.[16] Según SUIVD[17], En entrevistas en Tunjuelito se destaca el papel de la mujer, cabeza
de familia que no tiene donde irse, y no
tiene cómo pagar una pieza. También, la mujer cabeza de familia que es
arrendadora, pero no le pagan el arrendamiento, los inquilinos se instalan en la pieza, consumen servicios pero no
cancelan, y a partir de allí vienen una cadena de enfrentamientos verbales que
desemboca en violencia física. En estos casos, generalmente, el marido es
mantenido o se trata de mujeres sin maridos. La mujer está sola con sus hijos.
Asimismo,
es una problemática a considerar, la
violencia asociada a la vivienda. Estudios del
SUIVD expresan que: en el contexto de las violaciones y abusos en la
vivienda, protagonizada por conocidos, principalmente familiares, sobresale:
bajos niveles económicos, altos niveles de hacinamiento, inquilinatos.
La necesidad de mejorar la vivienda o localización,
es el principal motivo de cambio de lugar de residencia seguido por razones
familiares y problemas económicos. Otros motivos como el riesgo de desastre
natural, problemas de violencia o necesidades de educación son más frecuentes
en localidades como Ciudad Bolívar, Sumapaz y La Candelaria. Las localidades
donde se presenta el mayor desplazamiento, por motivos de vivienda, al interior
de la misma localidad son San Cristóbal, Sumapaz y Usme, y que a su vez son las
que presentan el porcentaje más alto de cambio por problemas para pagar el
arriendo o la cuota de amortización, sugiriendo que los bajos niveles de
ingresos repercute en una alta movilidad de vivienda. Hogares con hacinamiento
crítico coincide con las localidades mas afectadas: Sumapaz: 8,2%; Ciudad
Bolívar: 7,6%; Santa Fé: 5,2%; Usme: 4,6%.
El análisis de las localidades muestra que los
mayores porcentajes de movilización ocurren en Engativá, donde los principales
motivos para desplazarse son el “mejoramiento de la vivienda o su localización”
y “razones familiares”. Asimismo en esta localidad los hogares con jefatura
mujer es del 39% y de jefas mujer sin conyugue es del 30.8% (25.000 hogares), y
el 10% con hijos menores de 18 años. La segunda localidad con mayor porcentaje
de personas que han cambiado su sitio de
residencia es Kennedy, donde las causas principales son las mismas que
en el caso anterior. Una de las localidades con menores tasas de movilización
es Barrios Unidos donde a su vez se destaca por el peor desempeño en relación a
calidad de la vivienda.
Se recomiendan estudios específicos respecto a la
composición de los hogares en relación
específicamente a movilidad por razones de vivienda y a la calidad de la misma.
La cantidad de viviendas deshabitadas en determinadas
localidades: Chapinero: 468, Teusaquillo: 238, Barrios Unidos: 173, La
Candelaria: 172, Santa Fé: 172, Suba: 170, Usaquen: 143, Antonio Nariño: 130,
San Cristóbal: 112, Fontibón: 118, Engativa: 109, Kennedy: 97, Tuinjuelito: 95,
Usme: 76, Bosa: 55.
Cabe
destacar que las localidades de Ciudad
Bolivar, Santa Fé, Usme y Sumapaz, son las localidades donde hay más
hacinamiento y la demanda de vivienda y servicios es mas acuciante y coincide
además con los mayores porcentajes de mujeres jefas de hogar en situación de
pobreza y con empleos informales, esta información resulta clave para precisar
la orientación de las políticas de Hábitat que debe ser diversificada con
distintos tipos de intervenciones.
La política de Hábitat del
POT referida a generar una competencia hacia la oferta ilegal, contrasta por lo
tanto, con la política nacional de vivienda y hábitat para compra de vivienda
nueva, centrada principalmente en familias vinculadas al empleo formal, en la
medida que se basa en una fórmula financiera que reúne, cuota inicial (10% como
mínimo), subsidio estatal o distrital (40 % para la vivienda prioritaria) y
crédito bancario. Esta fórmula deja por fuera del acceso a la vivienda al mayor
porcentaje de familias vinculadas al empleo informal que en Bogotá representa a
un 60% de la población, de la que un 60% son mujeres.
3.3.2 Política de Movilidad (art. 10)
Las políticas de movilidad deben estar orientadas
no sólo a la eficiencia de los mercados sino que deben procurar facilitar las actividades de la vida
cotidiana de las personas realizando una interconexión adecuada en distancias,
tiempos y costos desde los niveles
locales a los niveles regionales de acuerdo a la demanda. Asimismo las
políticas de movilidad deben ser a su
vez, resultante de la interacción con
otras políticas de usos de suelo que relacionen de manera eficiente las zonas
de producción, vivienda y
servicios. Asimismo, el sistema de
movilidad debe garantizar la seguridad de las personas y las mujeres en
particular, tanto en su integridad
personal como en la prevención de accidentes, en todos sus componentes,
paraderos, redes peatonales y viales y
el propio transporte público.
El estudio del PNUD, El futuro de la movilidad de Bogotá, cuadernos del informe de
desarrollo humano, 2006,[18] se afirma que “entre el
ingreso y movilidad hay una clara interacción. El ingreso condiciona la
capacidad de movilidad pero la movilidad condiciona a su vez el ingreso… El
pobre puede perder oportunidades laborales porque no tiene el dinero suficiente
para transportarse de un sitio a otro…
sin movilidad no es posible ampliar el espacio de las capacidades, inmovilidad
es sinónimo de exclusión”.
Distintos estudios confirman la dependencia de los
sectores sociales mas bajos del uso del transporte público masivo como medio de
movilidad en la ciudad y si a esto sumamos que las mujeres son las que más
utilizan el transporte público, la necesidad de incorporar el enfoque de género
al modelo de movilidad es indispensable. Los datos reportan que el 68% de la
población no tiene vehículo particular y que muchos se desplazan en bicicleta y
a pie. Son las mujeres las que se encuentran comprendidas en esta última
alternativa.
Desde un enfoque de género, el primer señalamiento
a realizar es que el desconocimiento sobre el patrón de movilidad de las
mujeres de Bogotá, población que constituye el 52 % de la misma, no permitiría
cumplir con la premisa de entender la demanda para organizar de forma eficiente
la oferta. Es necesario comenzar a cubrir este vacío con estudios específicos
que den cuenta de la misma para evitar posibles factores de desigualdad y
exclusión.
Si bien la Encuesta de Calidad de Vida 2005 citada
en el estudio del PNUD (pié de página), identificó las personas entrevistadas según
sexo, las conclusiones resultantes no dieron cuenta de las diferencias en los patrones
de movilidad. De igual manera, la
encuesta Como avanza el distrito en
Movilidad, 2007[19], realizada
a la ciudadanía por la Veeduría Distrital, entrevistó a mujeres y varones, sin
embargo los resultados finales aparecen agregados no diferenciando en general, las
demandas específicas de varones y mujeres, sobre la movilidad en la ciudad.
3.3.3 Políticas de Dotación de equipamientos (art.11)
Se
propone abordar la dotación de equipamientos, particularmente los de bienestar
social, desde una óptica diferente a la
meramente asistencial que esta dirigida exclusivamente a los sectores más
vulnerables.
Una
política de equipamientos con enfoque de género debe estar centrada, en el reconocimiento de la división sexual del
trabajo como obstáculo para la igualdad de oportunidades para las mujeres, en
la que la maternidad y el cuidado de niños y niñas y de personas
dependientes debe ser asumida como
una responsabilidad social.
En
este sentido, se debe garantizar la distribución equitativa de servicios de
proximidad en el territorio: cuidado infantil
y de personas discapacitadas y mayores dependientes, comedores y centros de apoyo escolar y
vacacional. Asimismo, considerar la vinculación de los centros educativos,
servicios de salud, cuidado de niños y niñas y los equipamientos de seguridad ciudadana, con las rutas de transporte
público.
Esto
requiere de estudios específicos de la demanda en la ciudad, tipos y funciones
de nuevos equipamientos y la identificación de posibles fuentes de recursos y
articulación con otras Secretarias, para garantizar la dotación de dichos
equipamientos que apoyen la incorporación de las mujeres al empleo. Al mismo
tiempo, definir metas progresivas que prioricen los estratos más carenciados,
avanzando sucesivamente hacia un cubrimiento más amplio de oferta que pueda
cubrir otros estratos sociales.
Entre
los nuevos equipamientos es necesario considerar los concernientes a la atención y prevención de las violencias de género hacia las mujeres en la ciudad, que requiere
también una nueva concepción en su tratamiento y en la respuesta a través de
servicios especializados.
Otro
aspecto a considerar es el de la población con limitaciones físicas permanentes,
que en Bogotá asciende a un 3%. Se trata de población con limitaciones o
impedimentos para la movilidad de manera libre e independiente.
En este mismo sentido, cabe
destacar que los últimos gobiernos distritales[20] han implementado algunos nuevos equipamientos
que apoyan el avance en la equidad entre hombres y mujeres entre los que
podemos mencionar: las Casas de Igualdad de Oportunidades, casas refugio para
mujeres maltratadas, casas respiro para cuidadoras de personas discapacitadas,
centros comunitarios y comedores que es necesario incorporar a la red de equipamientos
del POT.
3.3.4 Política de espacio público (art. 13).
La relación de las mujeres con el espacio público
aparece mediada por distintos factores, el recurso tiempo, la seguridad para
transitar y permanecer en los espacios, y las condicionantes sociales y
culturales que le asignan o inhiben determinados comportamientos. Asimismo, a
estas mediaciones que responden a su condición de género es necesario sumar
condicionantes compartidas por otros colectivos sociales como la edad, o
discapacidades físicas.
Distintos estudios señalan las diferencias en los
modelos internalizados en varones y mujeres referidos a su ubicación en el
espacio público. La dimensión política del espacio público tiene su correlato
con la dimensión físico espacial que se
manifiesta en las opiniones y percepciones acerca de la autorización de
presencias/ausencias en el espacio público para unos y otras Estereotipos de
género que están en la base de las percepciones que aún hoy prevalecen, aunque
se manifiesten de distinto modo (la mujer en el espacio de la casa y el varón
en la calle), y de las actividades posibles de realizar en el espacio público,
asignadas desde los valores predominantes a uno y otro sexo. (Rainero/Rodigou,
2004)[21]
El
equipamiento y mobiliario urbano de los espacios públicos es un factor que
estimula o inhibe determinadas prácticas. Espacios sin infraestructura o
mobiliario urbano no estimulan el uso y generan espacios deshabitados; por otra
parte espacios con ciertos equipamientos, como por ejemplo, asientos, juegos, senderos peatonales, lugares arborizados,
instalaciones deportivas, y resueltos
con calidad estética y funcional estimulan el tránsito y permanencia, y facilitan las interacciones entre las
personas. Sin embargo, se ha observado que la lógica del equipamiento o
mobiliario urbano descuida las demandas de la diversidad de población que
potencialmente los utiliza y responde a
patrones genéricos. (ej. de esto son las instalaciones para deportes
masculinos priorizadas sobre otras infraestructuras posibles).
Otro factor relevante asociado al espacio público
es el temor y la inseguridad que experimentan las mujeres basado en datos
objetivos y subjetivos de los que dimos cuenta a las violencias de género en la
Línea de Base punto D. Como bien señala Bofill (2008)[22], las mujeres deben negociar día a día la apropiación
del espacio público particularmente por la inseguridad que les representa. Si
bien las personas deben tener la libertad de poder transitar la trama urbana a
cualquier hora del día y de la noche, factores como la falta de alumbrado y las
dificultades en la accesibilidad pueden hacer que un espacio público resulte
poco placentero, poco atractivo y poco
seguro para una parte de las personas, sobre todo para las mujeres.
Se
propone que la política de espacio publico considere explícitamente la equidad
en el uso del espacio público no solo desde el punto de vista social sino
también de género, previendo los estudios específicos que den cuenta de los
obstáculos para el uso y apropiación del espacio público por parte de las
mujeres, los equipamientos y mobiliario urbano necesarios, actividades
culturales que promuevan la convivencia y uso mixto de los espacios y contemple
la seguridad de los mismos a través del diseño y servicios de apoyo específicos
para la prevención de delitos y violencias de género.
3.3.5 Políticas
de Información para la planeación y el ordenamiento (art.14)
Es importante contar con la
implementación de una política de información para la planeación y el
ordenamiento desde un enfoque de género, que permita tomar decisiones efectivas
de largo plazo, para el mejoramiento de las condiciones de vida, de manera
equitativa para hombres y mujeres desde sus diversas situaciones específicas
(etáreas, físicas, étnicas, sociales, sexuales).
En
el Sistema de Información para la Región y el Distrito Capital que establece el POT, debe por lo tanto,
estructurarse y definirse de manera obligatoria la desagregación de datos por
sexo y el análisis con enfoque de género
de la información estadística que luego debe sustentar la definición de
políticas públicas. Esto implica reformular algunas de las categorías de
análisis utilizadas para recabar la información (trabajo/no trabajo; jefe de
hogar, entre otros), y que justifican
los diagnósticos en los que deben
basarse las políticas, programas y proyectos. Desagregar la información por
sexo y analizar e interpretar la misma desde un enfoque de género Ej: Encuesta de Calidad de Vida, estudios sectoriales
específicos que sustentan el POT y Planes Maestros.
3.3.6 Políticas nuevas en el Distrito
Posterior al 2003, el
Distrito Capital formuló políticas relacionadas con la equidad de género que
deben ser incorporadas en el POT, son ellas: El Acuerdo 091 de 2003 mediante el
cuál se formula el Plan de igualdad de Oportunidades para la Equidad de Género.
Posteriormente en el año 2007 mediante el Decreto 708 se formula la política
pública para la garantía plena de los derechos de las personas LGBT.
3.4 Estrategias:
Se abordan las tres estructuras propuestas para el ordenamiento
territorial buscando identificar, para cada uno de los componentes que las
integran, los aspectos más relevantes desde un enfoque de género y la
información requerida que debiera sustentar las estructuras propuestas.
3.4.1 Estructura
ecológica principal
Desde el enfoque de género, la recuperación y protección de los recursos ambientales como
el Río Bogotá, las cuencas, humedales y
ecosistema rural del Distrito y la Región aporta a la sostenibilidad de
la vida misma en relación a mejores condiciones de salud y a la mitigación de los riesgos de desastres
naturales, que tienen un fuerte impacto en las mujeres, niñas y niños que viven
y permanecen mayor tiempo en las zonas afectadas por deterioro ambiental.
Los problemas derivados del manejo de los residuos
sólidos como el vertedero de Doña Juana, por ejemplo, se han venido agravando
para la población que vive en sus alrededores.
Asimismo y de acuerdo a lo expresado por las
mujeres de los barrios, los humedales y zonas de rondas que han sido
recuperados en la ciudad, caen rápidamente en nuevos ciclos de deterioro debido
a que no cuentan con condiciones seguras para su aprovechamiento con usos
recreativos y pedagógicos y son generalmente invadidos por habitantes de la
calle.[23]
No es posible separar el tema ambiental de las
personas que habitan una región y de los impactos que su manejo causan en la
población y particularmente en las mujeres, las niñas y los niños. Las estrategias, los programas y proyectos de
inversión deben fortalecer de manera efectiva la protección y recuperación del
medio ambiente: Río Bogotá, cuencas, humedales, ecosistema rural teniendo en
cuenta las siguientes consideraciones:
- Se requiere la medición de
impactos ambientales sobre la
población por género y condiciones de vulnerabilidad.
- Garantizar
la calidad y seguridad ambiental con el manejo técnico eficiente de
sistemas de disposición de basuras en la ciudad minimizando riesgos de
salud para las mujeres, niñas y niños que habitan barrios colindantes.
- La
situación que enfrentan hoy en día ciudades como Bogotá frente al cambio
climático, obliga a complementar la construcción de mapas de riesgos a
partir de sistemas de información
con enfoque de género, que permita visualizar impactos específicos en la
población y también potencialidades para la superación de los mismos.
- Establecer en el POT políticas y programas
prioritarios hacia un sistema de prevención y atención de desastres y
emergencias en la ciudad que permita a partir de la etapa de prevención,
disponer de información y formación
general y también, un tratamiento diferencial entre mujeres y hombres
teniendo en cuenta las exclusiones sociales, culturales, económicas,
políticas, etáreas y étnicas” [24] Saavedra (2008).
- Desarrollo
de acciones educativas en torno a la prevención de desastres naturales e
implementación de equipamientos de
prevención y atención de desastres.
- Vinculación del manejo y protección de recursos
naturales con Plan Maestro de Espacio Público y Plan Maestro de Seguridad, que permita
la preservación y el uso recreativo pedagógico y en condiciones seguras de
los humedales y corredores ambientales por parte de mujeres, niños (as) y
personas discapacitadas.
Implementación de un sistema de administración de los mismos que
vinculen a los colectivos sociales
de los alrededores, colegios
y mujeres principalmente hacia el aprovechamiento de este recurso.
3.4.2 La estructura
funcional de servicios
Las funciones en áreas residenciales y
centralidades están directamente relacionadas con el quehacer de las mujeres en
las ciudades: actividades en la vivienda y su entorno a partir de las tareas
domésticas y cuidado de personas dependientes, actividades comunitarias para el
mejoramiento barrial y el cuidado de la salud, en el traslado de niños y la
realización de compras y trámites y en las actividades laborales. En
consecuencia la provisión y el adecuado funcionamiento de servicios públicos,
los equipamientos y la movilidad
facilitan u obstaculizan la vida cotidiana de las personas y en
particular de las mujeres.
En este contexto, la movilidad cumple una función
crucial en la ampliación o disminución de oportunidades para las mujeres. Los
tiempos de recorridos y espera, costos y
seguridad en la movilidad inciden directamente en las múltiples funciones que
cumplen las mujeres en la ciudad.
Es necesario que
dentro de la Estructura funcional y se servicios los equipamientos de
bienestar social, educación y salud tengan componentes más definidos hacia la
compatibilización de la vida familiar y la laboral mediante la incorporación y
fortalecimiento de una red de equipamientos locales, cercanos a la vivienda y
que socialicen el cuidado de las personas (niñas, niños, personas mayores,
discapacitadas), actualmente a cargo fundamentalmente de mujeres (economía del
cuidado), y que permitan a éstas liberar tiempo productivo y para el descanso.
Asimismo debe priorizarse el acceso a los mismos de
los estratos 1, 2 y 3, que son los más afectados por la dependencia con el
transporte público y menores ingresos.
Los altos niveles de dependencia por edad (47
personas en edad de dependencia por cada cien personas económicamente
productivas, de las cuales 38 son menores) que encontramos en las distintas
localidades de Bogotá, con base en la Encuesta de Calidad de Vida – 2007,
arrojan luz sobre la necesidad de considerar los tiempos de cuidado y que
debieran traducirse en servicios y equipamientos específicos distribuidos de
forma equitativa en las distintas zonas de la ciudad, con horarios de
funcionamiento y localizaciones accesibles.
Es
necesario sistematizar la información disponible en las entidades responsables
del equipamiento urbano, que permita
analizar la distribución en el territorio de los servicios de cuidado infantil,
la accesibilidad a los mismos, el servicio que prestan, la población que
atienden, focalizado específicamente en las localidades con mayor índice de
dependencia por puerilidad y sector socio económico.
Se requiere profundizar diagnósticos y análisis de
la demanda de posibles servicios y equipamientos específicos para los grupos
etarios de mayor edad, en relación a servicios
requeridos según localidades y sector socio económico.
Situación que debe tenerse en cuenta principalmente
en las decisiones de renovación urbana de la Zona Centro. Las personas adultas
mayores son por lo general mujeres solas, son sujetas de políticas específicas
de vivienda, atención en salud, etc.
La
propuesta de distribución del equipamiento
en el territorio según los objetivos del POT (promover centralidades)
debe ser evaluada atendiendo a estas especificidades y garantizando los
criterios de accesibilidad y cercanía de los servicios a la población, teniendo
en cuenta la distribución territorial de la demanda, para priorizar proyectos.
Es necesario profundizar estudios sobre la
utilización del transporte público por parte de los colectivos poblacionales
que conforman la ciudad haciendo una clara diferenciación de género que pueda
determinar las demandas a ser tenidas en cuenta
por el Plan Maestro de Movilidad en cuanto a cobertura interbarrial, rutas peatonales
seguras, diseños del espacio público que contemplen la movilidad de las personas adultas con niños,
de personas mayores y/o con discapacidades etc.
3.4.3 La estructura socio
- económica y espacial
Garantizar el desarrollo económico de todos los
habitantes del D.C y de la región implica necesariamente conocer como está
distribuida la PEA en el territorio, dónde y en que tipo de actividades se
ubican hombres y mujeres, cuales son los obstáculos o limitaciones dados por factores de
seguridad, movilidad o recargo de tareas domésticas o cuidado de personas
dependientes que enfrentan las mujeres para vincularse o permanecer en la
esfera productiva, qué tipo de apoyos y de dotación de servicios y
equipamientos se requieren para
garantizar condiciones de seguridad y la ampliación de oportunidades.
El empleo femenino se ha consolidado principalmente
en la rama de servicios (42%) y en el comercio (14%). En el sector informal se
ocupa el 70% de la población subempleada siendo igual la proporción para
hombres y mujeres. Dentro de este sector son trabajadores por cuenta propia el
55% de las mujeres y el 56% de los hombres. [25] De
acuerdo a datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE
2007), la mayor parte de las mujeres que integran la PEA femenina y que trabajan, son obreras o
empleadas de empresas particulares DANE. ECHA.
2007
La
Candelaria, Teusaquillo y Engativá en su orden constrituyen las localidades que
presentan los niveles más altos de jefatura de hogar femenina de la ciudad, los
cuáles llegan a los niveles de 40.3%, 39.2 % y 39% de hogares con jefatura
femenina.
Localidades con mayores brechas de género en cuanto a participación laboral son: Kennedy, Ciudad Bolívar y Bosa. Les siguen
Usme, Rafel Uribe y SanCristóbal.
Por
otra parte esto contrasta que en Teusaquillo y Usaquén las mujeres tienen
mayores niveles de estudio que los varones, pero las tasas de participación en
el mercado laboral son 20 puntos inferiores que los hombres[26].
Es necesario identificar
la participación de mujeres en actividades productivas ubicadas en las
centralidades, con el fin de garantizar accesibilidad, seguridad y cercanía a
equipamientos de cuidado.
Construir mapas que den cuenta del empleo ligado a la vivienda (vivienda productiva), que en Bogotá
tiene una magnitud importante de generación de ingresos por lo general en
cabeza de mujeres.
Distribución equitativa de equipamientos de
responsabilidad social para la economía del cuidado a diferentes escalas que
permitan aplicar criterios como el de equidistancia, esto es distancias mínimas
y máximas entre los lugares donde viven las personas, las zonas donde se
realizan actividades cotidianas como
trabajo y estudio con el acceso a los
servicios sociales.
Posibilitar una movilidad eficiente y segura entre la región y el
distrito capital y redes de equipamientos de cuidado de personas dependientes,
para facilitar el acceso de las mujeres a las fuentes de empleo.
Priorizar la localización de equipamientos de
cuidado de niños y niñas y personas dependientes y de seguridad, en sitios
cercanos a terminales de buses,
trasmilenio, metro y tren de cercanías vinculados a centralidades.
Establecer una red de centros de capacitación y formación para el trabajo
que cuenten con equipamientos para el cuidado de niños y niñas y personas
dependientes y priorizar la localización de los mismos en sitios dónde las
mujeres presenten carencias educativas y
en centralidades.
3.5 Programas
Prioritarios:
3.5.1 Aumento del Índice de
Seguridad Humana.
Las principales amenazas a la seguridad humana se
vinculan a una serie de circunstancias entre las que se destacan la debilidad
de la democracia, el aumento de la pobreza y la inequidad y, en forma
creciente, la violencia urbana y la criminalidad.
Estos aspectos si bien en términos generales están
contemplados en el programa, es necesario precisar los compromisos con la
equidad de género y priorizar programas y subprogramas que hagan énfasis en
aspectos específicos que son más sensibles para las mujeres en relación a su
seguridad desde el punto de vista de género como son: acceso al empleo formal, la salud, la seguridad en la tenencia de la vivienda,
el acceso a equipamientos y servicios de proximidad, la seguridad ciudadana
frente a las violencias de género en el espacio privado y público, y la
seguridad ambiental.
Un aspecto fundamental para tomar decisiones y
priorizar inversiones, que sean incluyentes y promuevan la equidad, es conocer
la situación específica de los distintos colectivos sociales diferenciados por
género, teniendo en cuenta necesidades y
los posibles impactos que pueden generar
las intervenciones en el territorio.
Los
programas prioritarios deben explicitar un enfoque de equidad de género.
A
los ocho subprogramas priorizados es necesario agregar uno que establezca la necesidad de realizar ajustes al Plan
Maestro de Seguridad, que incluyan el tratamiento específico a las violencias
de género.
Vincular
la seguridad ciudadana al Plan Maestro de Espacio Público y al Plan Maestro de
Movilidad, de acuerdo a las recomendaciones referidas al análisis específico de
estos dos temas.
Puesta
en marcha, con bases en los estudios ya identificados, de ajustes al Plan
Maestro de Equipamiento para un cubrimiento amplio del cuidado de niños, niñas
y personas dependientes, vinculado a
centralidades.
- SÍNTESIS DEL DIAGNÓSTICO
El POT no cuenta con un enfoque de género expresado
en sus objetivos, estrategias, políticas y programas, que permita atender las desiguales oportunidades de hombres y mujeres en el territorio.
La ciudad no
ha implementado sistemas de análisis con
enfoque de género de la información desagregada por sexo, que arroja algunas de
las fuentes de información disponibles[27], y que haga posible
identificar demandas diferenciadas y diseñar estrategias y orientar recursos
hacia la superación de inequidades no solo sociales sino de género (éstas
atraviesan todos los sectores sociales), en el acceso al hábitat, los
equipamientos, la movilidad, el espacio público entre otros. La Encuesta de
Calidad de Vida de la Secretaría
Distrital de Planeación de Bogotá aporta
información desagregada por sexo, sin embargo
ésta no es analizada desde un enfoque de género a los fines de las
conclusiones que llevan a revisar y redefinir las políticas.
En la medida en que el tema de género no está
incorporado, las mujeres son consideradas como población vulnerable quedando
por fuera del cubrimiento de los enfoques de seguridad humana y seguridad
ciudadana expresado en políticas, programas y proyectos de inversión.
Las premisas básicas que sustentan el POT y que
tienen como objetivo aportar a mejorar la calidad de vida de la población
implica:
a) Reconocer las diferencias sociales y de género
de la población que habita la ciudad.
Concepto de ciudadanía
con tratamiento universal e igual para todas las personas debe sustituirse por
el de ciudadanía diferenciada, garantizando la participación de mujeres y
hombres, en sus diversidades.
b) El Estado
debe asumir la responsabilidad de garantizar a través del modelo de ciudad que
propone distribuir equitativamente los costos y beneficios que la ciudad
produce. La planeación es un proceso
político y técnico atravesado por la tensión
entre Estado y mercado. De
acuerdo a los principios del POT el Estado debe cumplir una función reguladora
y redistribuidora de recursos a favor de la igualdad de oportunidades
c) Contar con un sistema de
información y seguimiento desagregado por sexo, y que incluya análisis de
género, que
tenga en cuenta necesidades de poblaciones diversas, etnias, edades, y
condición social que permita diseñar
el desarrollo territorial en consecuencia con dicha diversidad. Para esto es
necesario revisar las bases de datos disponibles para incorporar los datos
necesarios que permita realizar un diagnostico de la situación de las mujeres
en las distintas áreas y su
comparabilidad en el tiempo. La producción de información con enfoque de género
incluye desde el diseño de conceptos que orienten la investigación, el diseño
de los Instrumentos de recolección, las clasificaciones de las variables a ser
investigadas. Asimismo la capacitación del personal involucrado en la
recolección de los datos y el análisis de los mismos y presentación de
resultados.
d) Elaborar indicadores que permitan evaluar las
transformaciones en el bienestar y calidad de vida de hombres y mujeres, en particular los sectores
más excluidos donde la vulnerabilidad de las mujeres se potencia en tanto la discriminación de
género atraviesa la condición social.
Tomar como referencia los Indicadores de género ya propuestos por organismos de
Naciones Unidas como CEPAL .
Garantizar las condiciones señaladas
precedentemente con equidad social y también de género, implica definir objetivos, políticas,
estrategias y programas orientados por una parte a disminuir los factores que
incrementan la pobreza en las mujeres (trabajos menos remunerados, informales,
sin servicios sociales, división sexual del trabajo, violencia de género), a
garantizar el acceso a la tenencia segura de la vivienda, a servicios y
equipamientos de cuidado de personas dependientes (niños/as,
adultos mayores, personas con discapacidad, enfermos), y a la
provisión de espacios públicos y transporte accesibles y seguros.
Asimismo, es
necesario contar con el compromiso de la ciudad a través del POT, de elevar los
niveles de consulta y participación de las mujeres en los espacios de decisión,
para asegurar que sus demandas y propuestas sean tenidas en cuenta.
- LINEAMIENTOS PARA FORMULACIÓN
5.1 Objetivos
Como resultado de la actual revisión del Decreto
190. 2004 - POT, se propone que el
enfoque de género quede incorporado de manera explícita en los objetivos del POT, para que luego se
traduzca en las políticas, programas y proyectos, los cuales deben ser
coherentes con los mismos, y para lo cual se realizan las siguientes recomendaciones:
Incluir nuevos objetivos que contribuyan, desde el
POT a garantizar la equidad de género y la seguridad humana para las ciudadanas y los ciudadanos del Distrito
Capital.
A. Objetivo: Seguridad Humana y ciudadana de la población desde un
enfoque diferencial por género.
Consolidar la seguridad humana y
ciudadana de la población desde un enfoque diferencial por género, como base de
los procesos de actuación sobre el territorio de la Ciudad-Región.
El Distrito promoverá el principio de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, mediante las actuaciones que permitan
prevenir las amenazas súbitas y crónicas que afectan a ciudadanos y ciudadanas.
De igual manera, establecerá mecanismos de actuación que contribuyan
eficientemente al disfrute y aprovechamiento de todos los beneficios de la
Ciudad Región, poniendo atención especial sobre los sectores de población
expuesta a situaciones de vulnerabilidad social y de género en los diferentes
componentes de las estructuras Ecológica principal, funcional y de servicios y
socioeconómica y espacial del Distrito Capital.
B. Objetivo: Equidad de género: Establecer el compromiso
del Distrito con la equidad de Género en todas sus postulados y actuaciones reflejado en las
estrategias, políticas programas y proyectos.
a. Se propone modificar el objetivo 8. Equilibrio y equidad
territorial para el beneficio social, incluyendo de manera explícita la equidad
de género en los sub puntos de este objetivo que refieren a disminuir la
pobreza, la exclusión y a la provisión de servicios y equipamientos accesibles
a toda la población.
b. Incluir el numeral i. con el siguiente texto:
Incluir variables
desagregadas por género en los diferentes sistemas de información que generan
los criterios técnicos de decisión para la planificación y la realización de
intervenciones sobre la Ciudad-Región, con énfasis en la problemática de
seguridad.
c. Incluir la variable género en el Parágrafo;
El Departamento Administrativo de Planeación Distrital participará en la
definición, concertación y evaluación de la política social desde instancias
interinstitucionales e intersectoriales garantizando la articulación de
variables biofísicas, sociales y de género.
5.2
Areas de actuación estratégica.
Art. 4-
Áreas de Actuación estratégica. Sistema de Información para la Región
Interesa señalar especialmente por su importancia
para integrar un enfoque de género al POT la correspondiente a Sistemas de
información para la región, el cual plantea monitorear la sociedad, la economía
y el avance en el logro de objetivos de cada entidad comprometida en el
desarrollo regional, por medio de indicadores de impacto, oportunos y
relevantes.
En el Sistema de Información para la Región y el
Distrito Capital que establece el POT,
debe por lo tanto, estructurarse y definirse de manera obligatoria la
desagregación de datos por sexo y el
análisis con enfoque de género de la información estadística que luego
debe sustentar la definición de políticas públicas. Esto implica
reformular algunas de las categorías de análisis utilizadas para recabar la
información (trabajo/no trabajo; jefe de hogar, entre otros), y que justifican los diagnósticos en los que deben basarse las
políticas, programas y proyectos. Desagregar la información por sexo y analizar
e interpretar la misma desde un enfoque de género Ej: Encuesta de Calidad de Vida, estudios
sectoriales específicos que sustentan el POT y Planes Maestros.
Por ejemplo, para implementar los
objetivos construcción compartida de la
región Bogotá – Cundinamarca, es
fundamental contar con información que permita: Identificar condiciones
laborales de las mujeres en la región y nivel de oportunidades u obstáculos
para su incorporación a la micro producción agrícola y a la producción
agroindustrial, a los sistemas de
comercialización y la disminución de riegos laborales y ambientales en
el trabajo en zonas rurales y urbanas en la región. Contar a su vez con datos
de mujeres que se desplazan a Bogotá y a la región diariamente, horarios y tipo
de actividad que desempeñan, condiciones
de traslados, seguridad y horarios del transporte. Situación de la vivienda midiendo
déficits cuantitativos y cualitativos frente a riesgos de desastres, entre
otras variables que es necesario precisar como son niveles de educación, pobreza, ingresos,
acceso a equipamientos etc.
Esto se relaciona
también con la eficiencia y el uso de los recursos públicos, porque
si no conocemos las diferencias, los
requerimientos específicos que tienen los ciudadanos y ciudadanas, tampoco es
posible dar respuesta a esas demandas. El concepto “género” aporta
entonces a visualizar la sociedad como es, compleja, heterogénea, y
por lo tanto innovar en las respuestas dando cuenta de los cambios y
transformaciones sociales. Permite a su vez focalizar las inversiones y los recursos más
equitativamente y más eficientemente.
Implica también desarrollar indicadores de impacto
de género acorde con los compromisos de promover la igualdad de oportunidades.
A modo de ejemplo, el Plan de Acción Para la
Equidad de Género de UN Hábitat (GEAP 2009)[28], propone el siguiente plan de acción para
promover una urbanización sustentable:
Objetivos:
- Promover la urbanización sustentable a
través de la investigación basada en la evidencia, diálogo político,
alianzas estratégicas, campañas globales, educación, comunicación e
intercambio de prácticas positivas.
Indicadores de logros
Un número acordado de países, ciudades y
autoridades locales que usan indicadores de género en el monitoreo, reporte y
diseminación de tendencias urbanísticas clave, que incluyan la pobreza urbana y
el crecimiento de los barrios marginales.
Resultados estratégicos
·
Políticas
urbanas y prácticas a nivel nacional y local pueden ser mejoradas a través de
la educación, análisis de género, desarrollo y uso de datos sexuales
desglosados y conocimiento basado en la evidencia.
Resultados
·
Datos
sexuales desglosados y conocimiento basado en la evidencia sobre género en las
ciudades, producidos y usados en el desarrollo de políticas y prácticas;
aumentar la sensibilización y la acción mediante actores estratégicos clave.
Productos
·
Mensajes claves,
publicaciones y materiales de promoción.
·
Indicadores de género;
·
Base de datos con
información urbana de género
·
Estudios analíticos de género
·
Apoyo a universidades e
instituciones de investigación
·
Foros de mujeres en las
ciudades
·
·
Apoyo a grupos y redes de
mujeres;
· Incremento de la
participación de las mujeres jóvenes y
centros con recursos
Informativos.
·
Fortalecimiento de las
organizaciones de mujeres y una mayor cooperación sur-sur.
Un sistema de información debiera dar cuenta entre
otras cosas de:
§ Accesibilidad física: distancia en tiempos y
características de los recorridos para el acceso a las distintas actividades
urbanas. Merece especial atención: la distancia a los lugares de trabajo de las
mujeres medidos en costos y tiempos de traslado.
§
Accesibilidad a redes de
Infraestructura instalada: redes existentes, /agua,
energía eléctrica / desagües cloacales / recolección de residuos, otros.
§
Oferta de Servicios: Cuidado infantil, transporte
público, educación, salud, recreación.
Medidos en cantidad y calidad. Costos con relación
a la renta de los hogares y de los hogares monoparentales con mujeres a
cargo y con hijos dependientes.
§
Seguridad Urbana/ delitos / agresiones físicas,
desagregadas por edad y sexo /espacios identificados como de alto riesgo/
tiempos de permanencia en los espacios públicos /horarios en que transitan.
§
Características ambientales, detectando las fuentes
de contaminación y su vinculación con la vida doméstica de las mujeres.
5.3 Políticas
5.31
Política de Hábitat y Seguridad Humana.
Recomendaciones
referidas a la formulación de la Política
Ø Diversificar
la oferta de acceso a la tenencia segura de la vivienda que disminuyan hogares
en hacinamiento incluyendo: oferta de vivienda en arriendo, procesos
participativos de mejoramiento barrial y
de vivienda.
Ø Recuperación y/o redensificación de
edificaciones en áreas centrales e intermedias orientadas a grupos más
vulnerables, (hogares monoparentales, mujeres mayores, jóvenes), que viven en
las áreas centrales y o intermedias.
Ø Reforma urbana sin desalojos y concertados
con los y las habitantes, que incluyan compensaciones.
Ø Asignación de un porcentaje de la plusvalía
urbana para mejoramiento viviendas y producción de suelo para nuevas viviendas.
Ø Priorización en la asignación de subsidios y
ampliación de subsidios complementarios nación-distrito, para hogares
monoparentales a cargo de mujeres con hijos y personas dependientes, con ingresos informales y/o victimas de violencias de género.
Ø Revisión de áreas y superficies mínimas
de la vivienda de acuerdo a funciones de
cuidado y a composición familiar.
Ø
Vivienda articulada a
espacios y servicios públicos, sociales y mercado laboral, en función de
localización y accesibilidad.
Ø
Vinculación de las
organizaciones sociales a los procesos de gestión de suelo y vivienda social.
Estudios específicos
necesarios
Ø Promover
un estudio que focalice en la composición de los hogares, particularmente
conformado por mujeres únicas responsables económicas, según sector socio
económico e hijos a cargo, en relación a
las necesidades de vivienda, ampliación, mejora, subsidios al alquiler,
créditos y localización en la ciudad según trabajo que realizan. Habida cuenta
que muchas de ellas su fuente de ingresos es la venta en la calle y dependientes
del sistema de transporte público como único medio de movilidad.
Ø Incorporar la situación
especifica de las mujeres victimas de violencia para priorizar adjudicación de
subsidios.
Ø Analizar el stock parque
habitacional desocupado en áreas centrales y consolidadas y vincular con la
demanda de viviendas para
sectores empobrecidos, mujeres jefas de hogar, mujeres víctimas de violencia.
5.3.2
Política de Movilidad
Recomendaciones
referidas a la formulación de la Política
Se recomienda hacer referencia a la necesidad de
garantizar la movilidad segura de la población considerando las demandas
diferenciadas de género, las cuales deberán reflejarse en el Plan Maestro de
Movilidad.
Estudios Específicos:
Profundizar los estudios que dan cuenta de la
movilidad de las mujeres, especialmente de los sectores sociales de baja renta,
las que como ya vimos, muchas de ellas están insertas en el sector informal de
la economía, se trasladan con niños y cargas y solo tienen como opción el
transporte público.
a) Profundizar en el
conocimiento de los viajes originados por “oficios del hogar” y la accesibilidad a los servicios y equipamientos
que esto implica y que no necesariamente se asocian a los ejes viales
principales sino a la red vial intermedia y local.
b) Considerar la seguridad de la
movilidad en todos sus componentes, vías, esperas, unidades de transporte, y
específicamente vinculada a los distintos tipos de violencia que se ejerce
contra las mujeres en los mismos y producir información especifica que aporte
datos fehacientes que orienten acciones de políticas.
c) Elaborar protocolos de
transporte que consideren la dimensión de género y que cuenten con una
representación de género para llegar a
esta consideración.
5.3.3
Política de Dotación de Equipamientos.
Esta política expresa en su definición que tiene como objetivo mejorar la calidad de
vida de los habitantes de la ciudad y región adecuando la oferta de
equipamientos a la localización de la demanda y déficit existente.
Recomendaciones
referidas a la formulación de la Política
Se propone abordar la dotación de equipamientos desde una óptica centrada en el reconocimiento de la división
sexual del trabajo como obstáculo para la igualdad de oportunidades para las
mujeres y asumir el cuidado de personas dependientes como una responsabilidad
social.
Integrar
a los puntos existentes y/o incorporando nuevos, las siguientes
recomendaciones:
Ø Aumentar la cobertura y
calidad de los servicios de cuidado, con el objeto de disminuir la dependencia económica y aumentar las posibilidades de las mujeres de
acceder a un trabajo remunerado.
Ø
La propuesta de
distribución del equipamiento en el
territorio según los objetivos del POT (promover centralidades) debe ser
evaluada atendiendo a la premisa de garantizar la distribución equitativa
de servicios de proximidad en el territorio: cuidado infantil y de personas mayores, comedores y centros de apoyo escolar y
vacacional.
Ø
Vincular
la localización de centros educativos,
servicios de salud, cuidado de niños y los equipamientos de seguridad ciudadana, con las rutas de transporte
público y las estaciones y nodos de trasbordo.
Ø
Punto 3 y 4 referido a la localización de nuevos
equipamientos y mejoramiento integral de barrios: Entre los equipamientos es necesario considerar los concernientes a la atención y prevención de las violencias de género hacia las mujeres, con un tratamiento
diferenciado de la llamada violencia
intrafamiliar. (ver Capítulo 3).
Ø
Incluir al sistema de equipamientos, las Casa de Igualdad de Oportunidades, casas
refugio para mujeres maltratadas, casas respiro para cuidadoras de personas
discapacitadas, centros comunitarios y comedores, que apoyan el avance en la
equidad entre hombres y mujeres incorporados por el pasado el gobierno de Bogotá D. C 2004-2008 y
el actual gobierno distrital 2008-2012. El actual plan de
desarrollo estableció en las metas nuevos equipamientos: crear 20 centros de
respiro para las familias cuidadoras de personas en condición de discapacidad.
Poner en operación 16 casas de Igualdad de Oportunidades. Poner en operación 4
casas de refugio para víctimas de violencia intrafamiliar
Estudios específicos:
Ø Sistematizar la información disponible
en las entidades responsables del equipamiento
urbano, que permita analizar la distribución en el territorio de los
servicios de cuidado infantil, la accesibilidad a los mismos, el servicio que
prestan, la población que atienden, focalizado específicamente en las
localidades con mayor índice de dependencia por puerilidad y sector socio económico.
Ø Realizar
estudios específicos de la demanda en la ciudad, de tipos y funciones de nuevos
equipamientos que apoyen la incorporación de las mujeres al empleo,
identificando posibles fuentes de recursos y la articulación con otras
Secretarias, para priorizar, definir metas y garantizar la dotación de dichos
equipamientos. Definir a su vez metas progresivas que prioricen los estratos
más carenciados, avanzando sucesivamente hacia un cubrimiento más amplio de
oferta de estos equipamientos, de manera que puedan cubrir inclusive otros estratos de población.(clase
media)
Ø Asimismo,
complementar con estudios específicos que aporten mayor información sobre la
situación de las personas adultas mayores en relación a servicios requeridos
según localidades y sector socio económico.
Ø Otro
aspecto a considerar es que se registra un 3% de la población de Bogotá con
limitaciones físicas permanentes que le impiden la movilidad de manera libre e
independiente y que se suma a la
población dependiente que requiere de otro adulto para su cuidado. Un enfoque
de equidad debiera contemplar también la responsabilidad social del cuidado de
las personas dependientes y el apoyo a quienes se hacen cargo de las mismas,
que en general son mujeres. Las Casas Respiro establecidas en el actual Plan de
desarrollo 2008-2012 son un avance en este sentido que debe ser incorporado al
POT, con base en un estudio específico.
5.3.4
Política
sobre recuperación y manejo del espacio publico
Recomendaciones
referidas a la formulación de la Política.
Se propone ampliar los principios establecidos en
esta política que luego orientan el Plan Maestro de Espacios Públicos.
Ø
Principio
7, expresarlo de la siguiente
manera: La equidad en la regulación
del uso y aprovechamiento por diferentes sectores sociales teniendo en cuenta
las diferencias de género.
Ø
Incorporar un principio que establezca garantizar a
través de la planificación y el diseño de los espacios públicos, la seguridad
de las personas, en lo concerniente a la prevención de accidentes y la prevención
contra posibles delitos y violencias.
5. 3. 5. Política de Información para la Planeación y el Ordenamiento
Establece que: Para
planear y garantizar el cumplimiento de los objetivos definidos en esta
Revisión, el Sistema de Información Distrital deberá incluir los datos e
Indicadores que permiten integrarlo al Sistema de Información Regional
Recomendaciones
referidas a la formulación de la Política
Se deberá dejar establecido que la recolección de
datos será desagregada por sexo y analizada desde un enfoque de género que
deberá reflejarse en Indicadores de
género.
5. 3.6
Política para el Área Rural
Punto 5.
Referido a planes y programas de vivienda y dotación de equipamientos.
Integrar la información que permita dar cuenta de
las demandas de las mujeres que viven y trabajan en áreas rurales.
[1].
“Equidad en el Empleo: El Caso de Colombia”, en Equidad en el Empleo
Argentina, Colombia, Paraguay y Perú. Proyecto Regional Pares. Altervida,
Red Mujer y Hábitat A. Latina. Unión Europea. 2007.
[2]
Bianchi, Marina (1994)
“Más allá del doble trabajo”, en: Diccionario
de estudios de género y feminismos. Gamba, S (coord.); Colaboración .Barrancos,
D; Giberti, E; Maffía, D; Diz, T. Buenos Aires: Biblios, 2007.
[3]
Alcaldía Mayor de
Bogotá. Rompiendo el Silencio. Mujer Víctima y Victimaria. Colección
Estudios Secretaría de Gobierno.
Bogotá. 2007
[4] Weinstein, Soledad, (1991) “Apuntes sobre la violencias cotidiana”, en AA.VV., La mujer ausente. Derechos humanos en el
mundo, Santiago de Chile, Isis Internacional, 199, citado por Velázquez, Susana:
“Violencia de género”, en: Diccionario de estudios de Género y Feminismos. Gamba S. (coord);
Barrancos et al. Buenos Aires: Biblios, 2007.
[5] Madariaga, Inés; Callejo M;
Sanchez, Javier; (2004); Ciudades para las
personas. Género, Urbanismo y estado de la cuestión. Instituto de la Mujer,
Madrid
[6] Medeiros
M; Costa Joana; ¿Qué queremos decir con
“feminización de la pobreza”? Centro Internacional de
Pobreza. Pagina web
[7] Proyecto PNUD COL/54254, Saavedra Andrade, Maria del Rosario;
Particip.Sonia Sánchez y Lola Cendales, Enfoque de Género en la
Planeación de la Recuperación Post-sismo en Bogotá, :Bogotá, 15/10/2008.
[8] Ciro Alfonso Serna Mendoza,
citado en Ibíd. 7
[9] Zeitlin June.
Mpoumou Doris. “No Hay Seguridad Humana sin Igualdad de Género”, en Women's Environment & Development Organization (WEDO). http://www.webgestiones.com/SeminarioCETis/Documentos/Doc_basicos/5_biblioteca_virtual/3_d_h_mujeres/40.
[10] Informe sobre los
Indicadores de Género de Exclusión Social, Marco Italiano. 2003. Página WEB, Report
on social, exclusión gender indicators. CRAS 4/03.
[11] IBID 12
[12] IBID 12
[13] Segregación
socioeconómica en el espacio urbano de Bogotá, Universidad
Nacional de Colombia, Secretaría Distrital de Planeación. 2007.
[14] IBID 13
[16] Ibid 7
[18]
PNUD. “El Futuro de la Movilidad.
Reflexiones a Propósito del Plan Maestro de Movilidad y Estacionamientos”.
Cuadernos Informe Desarrollo Humano para Bogotá. 2006.
[19] Alcaldía Mayor de Bogotá,
Veeduría Distrital (2008) “Como avanza el distrito en Movilidad, 2007.
[21]
Rainero, L, Rodigou,
M. “El Espacio Público de las Ciudades. Procesos de Construcción de Indicadores
Urbanos de Género” En Discurso Social y
Construcción de Identidades: Mujer y Género. CEA (Centro de Estudios
Avanzados). Universidad Nacional de Córdoba. Córdoba, 2004. ISBN 987-98952-7-4.
Pp. 73-87. 2004.
[22]
Bofill Levi, Anna. Guía para el
Planeamiento Urbanístico y la Ordenación con la Incorporación de Criterios de
Género. Ahora Ideas. Barcelona. 2008.
[23] Programa Regional Ciudades Seguras. Bogotá.
Red Mujer y Hábitat, Red Nacional de Mujeres. UNIFEM- AECI. Localidad de Suba.
[24] IBID 7
[26] Boletín de Prensa SDP No 11. Oficina Asesora
de Prensa y Comunicaciones. Alcaldía Mayor de Bogotá.2009
[27] Por ejemplos fuentes
disponibles como el
Centro de Estudios sobre Seguridad y Convivencia -CEASC, Sistema Unificado e
información sobre Violencia y Elincuencia - SUIVD, Encuesta de Calidad de Vida.
Bogotá Como Vamos.
Imprimir


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
Bienvenido al BLOG del Planificador Municipal, por favor deja tu mensaje: