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“Ficha Técnica” Instrumento 2: Prospectiva y Decisión Estratégica
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(1) Fase del proceso Metodológico donde se propone la
utilización del instrumento metodológico:
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· Fase 4 y 5.
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(2) Descripción general del instrumento metodológico:
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El futuro como un campo de
opciones múltiples
Cuando los estudios del futuro se inicial en los años cincuenta y
sesenta del siglo XX, conceptos como predicción y proyección eran mas
utilizados (Masini, 1994). La tarea básica era extrapolar, o prolongar el
futuro, las adquisiciones y beneficios del presente. La extrapolación
básicamente cree que el estudio del pasado puede revelar el futuro a través
del estudio científico, basado en la economía, del ritmo y la cantidad de las
mutaciones sociales, tecnológicas y económicas. Por ejemplo a través de los ciclos: como
los de Kuznet (15 – 25 años) de mediano plazo o Kondatrieff (45 – 60 años), largo
plazo. Nótese que a la extrapolación le subyace una actitud hacia el futuro,
que puede sintetizarse en el aforismo: “El que no conoce la historia tiende a
repetirla” (Moura, 1994).
Después de la segunda guerra mundial hasta 1973, el futuro significaba
casi siempre “mas innovación tecnológica, mas crecimiento económico, más uso
de energía”, etc. Pero, los denominados países en desarrollo fueron descubriendo
que la independencia política ganada en los años de la post – guerra no significaba,
necesariamente, la independencia económica, Obviamente no se interesaron más
en la extrapolación del pasado y del presente sobre el futuro porque
ciertamente ésta no puede ser considerada deseable, dada la baja equidad
lograda en la distribución de los beneficios del desarrollo. (Masini, 1994). Además,
el problema de esta concepción, como se sabe en las últimas décadas, son las
mutaciones aceleradas y profundas de orden cualitativo, no lineales ni
continuas, las cuales muestran que las tendencias históricas pueden variar a
veces en forma dramática. Los autores
franceses Gastón Berger (1957) y Bertrand de Jouvenet (1967) descubrieron de
modo temprano este problema. Fue así
evidente la necesidad de prever futuros alternativos o futuros posibles o futuribles. Desde entonces la prospectiva no trata de
anticipar un solo futuro sino de investigar múltiples futuros de acuerdo con
la diferentes contingencias y los distintos deseos, posibilidades y
escogencias de las personas, grupos, organizaciones, culturas involucradas.
La anticipación, una forma
estructurada de mirar el futuro
La palabra prospectiva se deriva del verbo en latín prospicere o
prospectare, que significa “mirar mejor y más lejos aquello que está por
venir”. Para Alonso Concherio (1994) prospectare deriva del latín pro,
adelante, y spectare, mirar. Es mirar adelante en el tiempo, representarse
idealmente el devenir o crearlo en la imaginación, construir imágenes del
futuro. Esta es la esencia del concepto de anticipación. De acuerdo con
Decoufle (1972), la palabra significa “mirar delante de si”, mirar a lo lejos
o de lejos, mirar a todos lados y a lo largo, ver lejano, tener una vista
amplia y extendida.
En su origen el término se relaciona con la óptica, con un conjunto de
procedimiento que permiten ver mejor, y a lo lejos, una situación
determinada. De otro lado, según Decoufle
la palabra prospectiva también indica un conjunto de investigaciones
concernientes a la evolución futura de la humanidad que permite desarrollar
elementos de prevención de problemas sociales. Luego, desde este segundo sentido lo
importante no es solo mirar el futuro, sino la forma estructurada de observar
el devenir.
Los fundamentos teóricos de la prospectiva fueron establecidos en los
años sesenta en el medio de las empresas públicas francesas. La prospectivas se concibe como una
“disciplina intelectual”, es decir, un cruce de disciplinas tales como la
historia, la sociología, la política, la economía, la geografía, la
antropología y la psicología (varios capitales intangibles del territorio
“municipio”). Su propósito no era genera miradas superficiales sino visiones transformadoras
ancladas en la historia, que perciban el conjunto social, de manera global y
sistémica. En el fondo se buscaba percibir la realidad de otra manera, esto
es, producir una mirada seria y diversa hacia la innovación, hacia la creación
de alternativas de futuro.
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En este sentido la prospectiva puede ser interpretada como la
disciplina de anticipar y analizar el impacto de los cambios sociales a
través del tiempo. Hacer prospectivas implica explorar la incertidumbre,
elaborar hipótesis razonadas, fuertemente sustentadas, con rigor en el
método, el proceso y el contenido.
Hablar en términos prospectivos no es soñar despierto, sino plantear
alternativas transformadoras pero realizables de la sociedad. La Esencia de la anticipación es la
elaboración de hipótesis de futuros plausibles. El fundamento no es buscar el criterio de
verdad en la correspondencia entre el futuro y la realidad sino estimular la
capacidad de responder oportuna y efectivamente a circunstancias
cambiantes. Se trata de proveer buenas
respuestas con anticipación para cuando se presenten problemas.
La ruptura de la concepción
tradicional del tiempo y la casualidad, crítica a la actitud retrospectiva
El sueño es lo contrario de la acción y que la reflexión prospectiva
hace ver el futuro en su complejidad y su movilidad, con sus riesgos y
sorpresas. Algunos autores expresan más que prospectivas en términos
conceptuales se modelan actitudes; lo anterior se trata de una doctrina
teórica como de una acción para evitar “entrar al futuro por la puerta de
atrás” –la retrospectiva- y evitar pensar solamente en el futuro como un
pasado a extrapolar. La prospectiva mantiene una estrecha relación con la
dimensión del tiempo, cuya perspectiva y medida en algunas sociedades se
relaciona con los ciclos de la naturaleza.
Esta percepción del tiempo (y sus indicadores) vinculada a los fenómenos
naturales que siempre se repiten, conduce a u
concepto incompleto de futuro, entendido en el sentido común como una secuencia
natural del pasado y del presente. Es
el mito del eterno retorno o presente continuo, donde pasado y futuro son
prolongaciones de un mismo presente, donde las mismas causas producen siempre
y en toda circunstancia los mismos efectos, donde nada cambia y los sistemas
sociales se constituyen siempre con “más de los mismo”. De esta forma, el
marco espacio – temporal de la humanidad se ha visto transformado en la
globalización por el cambio técnico.
Estamos entrando en un tiempo intemporal debido a las tecnologías de
la información y la comunicación. El concepto griego de Kronos o tiempo
medido en días, horas, segundos – entendido algo lineal, medible,
irreversible y predecible-, y el concepto tradicional del espacio – entendido
como contigüidad y continuidad – se ven transformados por las tecnologías que
facilitan la comunicación en tiempo real. El concepto griego de Kairos o
tiempo vivido, toma vigencia. Gracias
a la tecnología la humanidad pude hacer más cosas en la misma unidad de
tiempo, como lo ilustra el fenómeno conocido como la aceleración del mundo
contemporáneo. Una persona puede
comunicarse con varios lugares al mismo tiempo y puede multiplicar en forma
extraordinaria sus relaciones y conexiones gracias a las redes digitales.
El progreso técnico rompe la visión tradicional del tiempo y la
casualidad. Estas dimensiones traen
una perspectiva de evolución y cambio para las sociedades industriales que
implica una ruptura con la idea anterior del futuro como mera continuación
del pasado. Se asume así un ambiente
turbulento, en mutación constante, en el cual el estudio del futuro es cada
vez más necesario.
La prospectiva como
anticipación, bases para la exploración de los futuros posibles, probables y
deseables
Futuro = factum + futura
Es factible indicar algunas direcciones puede tomar el futuro, siempre
en términos de una baraja de alternativas.
El fundamento para indicar tales futuros viene de los rastros del
pasado y los datos de cómo se comporta el presente (los factum), así como de
la consulta de las imágenes mentales o representaciones de los actores
sociales acerca de aquello que puede advenir (los futura). Las metodologías existentes se enfocan en
establecer un balance entre factum y futura.
En estricto sentido solo conocemos el pasado. El futuro está siempre en proceso de
hacerse. Pero se compone de materiales
ya existe que potencialmente se puede conocer. Tenemos conocimiento del pasado y del
presente. En función de ellos se pueden construir imágenes de futuro. Las imágenes del futuro deben ser
plausibles, es decir, aceptables por el conjunto de usuarios posibles. El
futuro surge del movimiento permanente, de la interacción de continuidad
(tendencias pesadas y emergentes, hechos portadores de futuro) y
discontinuidades (factores de ruptura y crisis) en la historia. El futuro es producto del resultado de la interacción
de tendencias, eventos y propósitos de los actores. Las tendencias están compuestas por procesos
físicos, organizacionales y humano – sociales. Los eventos por definición son
inciertos y no completamente controlables.
Los propósitos u objetivos de los actores obedecen a juicios de valor,
los cuales no siempre obedecen a un criterio fijo o aun determinado patrón de
comportamiento.
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La visión sistémica y la
ubicación en el tiempo y el espacio
Los sistemas sociales deben ser abordados en diferentes horizontes de
planeación a corto, mediano y largo plazo.
La prospectiva considera el corto plazo como un lapso de 5 años, el
mediano plazo de 5 a 10 años y el largo plazo después de 10 años, siendo 25
años la “frontera de visibilidad” más allá de la cual se considera hoy en día
que es muy difícil extraer conclusiones realmente confiables. Desde luego cada sector tiene su propio
horizonte temporal. Por ejemplo, el sector financiero suele enfocar su mirada
hacia el próximo trimestre, y el largo plazo lo puede constituir un total de
cinco años. Pero en sectores energía,
medio ambiente y educación el horizonte es muchos más largos, alcanzados en
el primer caso 15 años.
El pensamiento prospectivo pretende elaborar una visión dinámica de la
realidad, donde se conjuga dos tipos de análisis:
· El análisis sincrónico o
coyuntural busca obtener un conocimiento de la mayor profundidad posible
acerca de un objeto en el momento presente o en una situación delimitada.
· El análisis diacrónico o
longitudinal, combina el análisis del pasado, presente y futuro y pretende
observar el comportamiento de los cambios sociales en el tiempo y crear
imágenes de futuro sobre sus posibles variaciones.
Entre más lejos se mire los instrumentos más poderosos deben ser,
porque se enfrenta una complejidad mucho mayor. Los diferentes horizontes temporales
conllevan distintos tipos de oportunidades.
Entre más largo se perciba el horizonte, más borrosa y difícil será la
exploración pero es viable obtener resultados en cada período de análisis. La
visión a la cual aspira el futurista pretender barrer un radar de 360 grados
del espectro espacial de la sociedad.
Vale decir, se refiere a un modelo espacial que busca establecer las
interacciones, capaz de conjugar varias dimensiones de análisis en forma
simultánea: Política – Jurídica, Económica, Social, Cultura, Ambiental,
Tecnológica y Organizacional (PESCATO de acuerdo con la clave nemotécnica) y
los cuatro entornos fundamentales (local, regional, nacional e
internacional). Este propósito no puede ser conseguido por una sola
persona. Por esta razón se requiere
trabajar en equipo interdisciplinario, cuya conformación debe tratar en lo
posible de contar con especialistas en cada entorno y sector, acompañada de
una capacidad de diálogo y una ética que permita poner en común los aportes
de cada faceta de análisis. Para este
propósito de labora con base en el pensamiento sistémico, el cual se
fundamente en la teoría general de sistemas.
Esta teoría permite observar la interrelación del sistema bajo estudio
con la suprasistema que lo contiene, además conlleva la interacción de perspectiva
múltiple acerca de la realidad.
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La heurística y la lectura
dinámica y permanente de la realidad
La lectura de la realidad desde la prospectiva implica un proceso de
reconstrucción basada en el pensamiento sistémico. Esta es una operación de inferencia, en la
cual se plantean hipótesis razonadas, es decir, rigurosas, sustentadas y
verosímiles. Para las prospectivas la realidad observable a primera vista en
el momento presente representa fragmentos de una situación pasada, provocada
por estructuras sociales y eventos determinados. Detrás de los
acontecimientos del presente existe un patrón que organiza pautas de acción
que le predeterminan. A su vez, este
patrón responde a una estructura que igualmente se encuentra ligada a un
determinado modelo mental. Por lo tanto,
quien desee reconstruir la realidad presente debe llegar “al fondo de la
realidad” hasta descubrir el modelo mental subyacente. Este es un proceso de tipo heurístico, que
exige la acumulación cuidadosa y organizada de información relevante, de tipo
cuantitativo y cualitativo. La metodología prospectiva funciona por aproximaciones
sucesivas, que parten de lo particular hacia lo general, pues las tendencias
se van identificando y su conocimiento se va afinando a medida que existan
insumos disponibles. Adicionalmente se
consigue información detallada para identificar las posibles consecuencias de
las tendencias, los eventos y propósitos de los actores del desarrollo, de
modo que se puedan establecer sus interacciones y superposiciones. Por esta razón, la observación de los
cambios sociales y sus posibles impactos es un proceso dinámico, cuyo
análisis requiere una continua retroalimentación. El radar sintonizar los cambios sociales
debe estar prendido las 24 horas del día, siete días a la semana, 365 días al
año.
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La combinación de los
métodos
Los cambios sociales y tecnológicos deben ser vistos bajo métodos complementarios
y trayectorias evolutivas y alternativas diversas. De este modo, la creencia en la ocurrencia
de un único futuro, perceptible en un primer momento de observación, es
desplazada por la práctica del monitoreo y el análisis continuo y la
elaboración de escenarios posibles.
Existen tres abordajes principales del futuro – el extrapolativo
basado en tendencias, el exploratorio de cambios sociales y el basado en las
imágenes de futuro y propósitos de los actores – y son perfectamente
complementarios. Usualmente estas tres dimensiones se simplifican en dos vías
de reflexión desde el pasado y presente hacia el futuro, es decir mediante
una continuación histórica de tipo lineal que se orienta a identificar la
probabilidad de ocurrencia de un efecto futuro. Es por tanto descriptiva. El gran peso de
los estudios de años 60 y 70 era de éste corte. En cambio, la reflexión normativa se
orienta hacia perfilar los futuros deseables, o sea que busca identificar los
objetivos de desarrollo de una sociedad.
A la vez tiene el carácter de una reflexión prescriptiva, en el
sentido que pretende obtener recomendaciones para la acción (Castro, 2005).
Si por ejemplo se va hacer un ejercicio de un Plan de Ordenamiento y
Desarrollo Territorial de un municipio, ciudad, comunidad desde el punto de
vista extrapolativo lo primero que se hace es estudiar la historia de la
ciudad, después la coyuntura o la situación presente y luego se sientan las
bases para inferir el futuro. Pero si
se escoge la vía normativa, primero se realiza una consulta acerca de cuál es
la ciudad que esperan construir los ciudadanos, luego se contrasta el futuro
deseable con el presente y finalmente se diseñan estrategias para obtener el
futuro deseado, de manera que se puedan sortear las restricciones presentes.
Tabla: Dimensiones
fundamentales del análisis prospectivos
Fuente: Castro, 2005.
Los caminos de aproximación
al futuro
Para acercarse al futuro se puede partir desde el principio (pasado –
presente – futuro) o desde el final (futuro – presente – futuro). Si se
escoge examinar los caminos posibles hacia el futuro a partir de una
situación presente, sin ideas preconcebidas sobre el punto de llegada, se
hablará d un enfoque “Hacia delante o forward”; si por el contrario, se parte
del punto de llegada para reconstruir a la inversa el camino que llevará a la
situación presente, se hablará de un enfoque “Hacia atrás o Hackward”. Los
dos enfoques se diferencian por sus elementos, estructuras y campos. Ellos
dan lugar a dos tipos de “funciones cognitivas:
· La exploración de las
implicaciones potenciales de hipótesis o de opciones dadas, de una parte; y
· La exploración de las
condiciones previas necesarias para la realización de un objetivo o de un
desarrollo dado, de la otra.
Tabla: Vías de aproximación
hacia el futuro
Fuente: La prospective:
theorie et metodes, Fabrice Hatem (1993)
El razonamiento “hacia adelante” estaría, de hecho, más inclinado a
privilegiar las hipótesis más plausibles y extrapolar las tendencias pasadas,
con un enfoque más realista y conservador, mientras que el razonamiento
“hacia atrás” privilegiaría la ventaja de las sorpresa o la ruptura posible,
y sería mas enfocado hacia la acción y innovación, con un enfoque de tipo más
“revolucionario” o “utopía”:
Durante mucho tiempo en los estudios del futuro persistió una
oposición de enfoques, entre quienes preferían observaban la realidad y
quienes buscaban construir los futuros deseables para intervenir sobre la
realidad. Por supuesto, hay un tercer enfoque que es la vía del medio, esta
implica mezclar los enfoques exploratorios y normativos; aquí se tiene en
cuenta el análisis pasado – presente – futuro pero también se pretende
complementarlo con una reflexión sobre el perfil de objetivos y estrategias
para actuar.
Una utilización coordinada entre los enfoques de forecasting
backcasting puede ayudar a reforzar la pertinencia de la prospectiva: el
forecasting permite poner en claro, de manera metódica, la tendencia más
verosímiles; por su parte el backcasting aclara con ventaja los riesgos de
ruptura, de probabilidad débil pero que tiene un impacto potencialmente
importante, mientras identifica los medios, eventualmente innovadores, necesarios
para conseguir los objetivos predefinidos (Hatem, 1993, 1996).
Un proceso prototipo en
cada camino de reflexión debe considerar estructuras metodológicas pre –
establecidas, a saber
Tabla: proceso
metodológicos – prototipo
Fuente: según Hughes de
Jouvene (2004); Ozbekhan (1967)
Contexto y objetivos de la
utilización de los métodos prospectivos
En el entorno actual las tecnologías de información y comunicación han
transformado los sistemas de innovación y el papel del pronóstico y la
prospectiva. La prospectiva busca dar
respuesta efectiva a la necesidad de recolectar, integrar y relacionar
información relevante, mediante metodologías y herramientas que permitan
realizar análisis robustos de la realidad.
Esencialmente, la prospectiva pretende hacer análisis sistémicos para
integrar contextos, contenidos y proceso que conecten a los productores y los
consumidores de información procesada. Esta relación no establece de manera
automática. Es el resultado de un
esfuerzo consciente de búsqueda de una vinculación positiva y sinérgica entre
las partes mencionadas. Se busca
discriminar con certeza dentro de grandes volúmenes de información, con el
propósito de extraer, mediante adecuado procesamientos, aquellas informaciones
principales, pertinentes y útiles que permitan mejores respuesta dentro de
los procesos de toma de decisiones. Dicha realidad ha generado dos
situaciones específica: - de una parte para el posicionamiento del analista
como interprete de su entorno (consolidad y potenciada por sistema
informáticos), y, por otra parte, el perfeccionamiento de la metodología de
trabaja analítico, que ayudan a alcanzar mayores niveles de eficiencia, con
mínima inversión de tiempo y recursos, para el mejor aprovechamiento de los
datos e informaciones disponibles. En este contexto, los métodos prospectivos
buscan lograr los siguientes objetivos:
· Desarrollar marcos de
referencia útiles para la toma de decisiones y la planificación.
· Sugerir una variedad de
enfoques posibles para la resolución de problemas.
· Contribuir a evaluar
políticas y acciones alternativas en el mediano y largo plazo.
· Aumentar los grados de
libertad para las elecciones de futuros posibles.
· Establecer valores y reglas
de decisión para alcanzar el mejor futuro posible.
La caja de instrumentos metodológicos de la prospectiva emplea técnica
particular, más o menos sofisticada, que son fruto de la convergencia de
múltiples campos y disciplinas. Los
métodos prospectivos provienen de la acumulación de un conjunto muy variado y
ecléctico de conceptos y practicas metodológicas. Actualmente se enfrenta una etapa de
síntesis del conocimiento prospectivo que espera integrar los distintos
enfoques que se desarrollaron en paralelo en los últimos sesenta años, a
saber:
Tabla: Evolución de los
instrumentos metologicos de la prospectiva territorial
Fuente: Adaptado de Amara y
Medina, por Melgar, M. 2009.
Principios fundamentales
En general, los diferentes enfoques comparten varias ideas centrales o
principios fundamentales que le dan sentido a la utilización de los métodos,
y que pueden sintetizarse de la siguiente manera:
· El futuro es un campo de opciones abiertas. No hay un solo futuro sino
muchos futuros posibles. Para Bertrand de Jouvenel (1967) los futuros
posibles son aquellos futuros que podemos conocer. Dentro de ellos hay unos futuros más
probables que otros, los futuros deseables son aquellos futuros que nacen del
deseo y del temo ante la exploración del campo de probabilidades. El ser humano debe prepararse para
enfrentar varias alternativas futuros, no para adaptarse en un único futuro.
(Masini, 2000)
· El futuro es un espacio de realización humana. El único espacio sobre el
cual los seres humanos pueden tener impacto es el futuro, de allí que el
pasado pertenezca a la memoria, el presente a la acción y el futuro a la
voluntad y la imaginación. (Masini, 2000)
· El futuro es un campo de tensiones permanentes. El futuro pone en escena
aspectos subjetivos y objetivos. El
futuro suscita un dilema constante entre el temor, por un lado, y, por otro
lado, el conocimiento y el deseo. Ante esta ambivalencia surge la necesidad
de conocer el pasado y el presente como punto de partida para anticipar el
futuro (Masini, 2000)
· El futuro es un espacio de conocimiento. Es viable elaborar
conocimientos relativos a los cambios (tendencias, rupturas, crisis,
invariantes, hechos portadores de futuro, etc.) que moldean la sociedad.
(Casesz, 1986)
· Frente al futuro debe tenerse una actitud modesta, de
constante aprendizaje. La prospectiva concibe la realidad como una fuente
inagotable de cambios, pero no todos pueden ser anticipados. Existen
fenómenos que no pueden conocerse y que trascienden las escalas y teorías
convencionales para su comprensión. (Dror, 1993 / Del Olmo, 1984)
· La prospectiva implica una concepción ética, en la medida en que
involucra elementos axiológicos o valorativos que constituyen “lo deseado” y
conforman la escala de lo preferencial y esperado. (Masini, 2000)
· La prospectiva conlleva una connotación política, porque construir el
futuro supone decidir y toda la decisión es una manifestación de poder, donde
se confrontan intereses y posiciones sociales que mantienen conflictos y
antagonismos pero que también son oportunidades de concesos y convergencias
entre los grupos y sectores sociales. (Dros, 1993 / Ríos, 1989)
· La prospectiva implica una concepción sistémica y
multidisciplinaria, para abordar la realidad desde diferentes puntos. Combina
actitudes e instrumentos de alta creatividad y de relativo subjetivismo con
técnicas y posiciones provenientes de las ciencias duras, en la búsqueda de
mayor objetividad. (Milios y Tello, 1991)
· La prospectiva implica tanto un proceso intelectual de
conocimiento como un estado del espíritu orientado hacia la acción. Busca tanto comprender la
realidad como exteriorizar los deseos inconscientes de los actores sociales,
que una vez puesto al día modifican el presente y actúan sobre el futuro.
(Teniere – Buchot, 1985)
· La prospectiva tiene una concepción integral del ser
humano en cuanto a ser pensante, sensible y actuante; valora sus deseos y
aprensiones, su libertad, su voluntad y su imaginación y se propone ayudarle
a vislumbrar el futuro a ponerlo a su alcance. (Milios y Tello, 1991 /
Alonzo, 1994)
· No hay una metodología mejor que otra sino múltiples
herramientas para usos contingentes. La selección de una u otra
herramienta estará definida por la naturaleza especifica del tema a tratar,
por el nivel de complejidad e indeterminación que se aborde, por el grado de
participación que se desea, los recursos en términos de tiempo, dinero y
experiencia con los que se cuenta, los alcances y resultados esperados, el
horizonte de trabajo que se busca, la disponibilidad de información y otros
criterios en juego.
· La práctica de la prospectiva exige experiencia, formación
y profesionalización. Si bien hoy en día hay una gran disponibilidad de instrumentos
y herramientas, no siempre abunda el personal capacitado para desarrollar
ejercicios y procesos prospectivos con seriedad y calidad. Para ejecutar con
satisfacción un ejercicio o proceso, la persona o el equipo a cargo debe
desarrollar una curva de aprendizaje adecuada.
Síntesis de las principales
clasificaciones
Los métodos prospectivos pueden agruparse de varias maneras. Los analistas frecuentemente han utilizado
varias “tensiones” o polaridades para explicar la clasificación de los tipos
de métodos. Una primera aproximación
se basa en los siguientes criterios: - Métodos objetivos y subjetivos; -
Métodos cualitativos y cuantitativos; - Métodos formales e informales: - Métodos
hard y soft. Una segunda aproximación diferencia entre métodos basados en la
experiencia y métodos basados en la evidencia, basados en la creatividad,
basados en la experticia y basados en la interacción. Una cuarta aproximación
distingue entre métodos exploratorios y normativos. El desarrollo de estas polaridades puede
observarse a continuación.
Tabla: Métodos objetivos –
cuantitativos versus métodos subjetivos - cualitativos
Fuente: Adaptado de Masini,
2000 / Foren, 2002 / Yero 1989 / Medina, 1996
Según Yero (1989) es importante aclarar que cualquier método empleado
tiene siempre un componente “subjetivo”, por la misma condición de ser un
producto social de conocimiento. Más bien, la diferencia entre lo objetivo y
subjetivo, lo cuantitativo y lo cualitativo dice relación con el énfasis de
los métodos y procedimientos de trabajo.
Conforme a la apreciación del Instituto PREST, la distinción entre uno
u otro se refiere al alcance a través del cual el método genera información
sistemática y estructurada. De tal
modo, por ejemplo, está clasificación ha dado lugar a un espacio intermedio
que integra ambos polos de trabajo alrededor de un nuevo concepto: los
métodos semicuantitativos (Popper, 2005). En el siguiente cuadro puede
apreciarse un catálogo de los métodos según este nuevo criterio:
Tabla: Métodos
Cualitativos, Semicuantitativos y Cuantitativos
Fuente: Popper, 2005.
Por su parte, Eleonora Masini (2000) considera que los métodos
objetivos utilizan los datos cualitativos y cuantitativos del pasado y el
presente. Por su parte, los métodos subjetivos se fundamentan en el
conocimiento de expertos. Mientas que los métodos Sistémicos se basan en la
teoría general de sistemas.
Tabla: Clasificación
“Masini” sobre métodos de prospección
Fuente: Eleonora Masini,
2000.
Una segunda clasificación importante distingue los métodos según el
fundamento y origen del juicio experto a saber.
Tabla: Métodos basados en
la experiencia versus basados en análisis de supuestos
Fuente: Foren, 2002.
En este mismo sentido, una tercera clasificación deriva de la escuela
de Manchester diferencia los métodos de acuerdo con la fuente del
conocimiento experto, a saber:
Tabla: Métodos basados en
creatividad, experticia, interacción y evidencia
Fuente: Adaptado de Popper,
2005
Las tecnologías de Análisis
del Futuro (TFA)
Contexto histórico y
definición de las TFA
Dada la dificultad que representa para algunos usuarios ubicar las
diferentes metodologías dentro de estas clasificaciones, un grupo de
destacados lideres del campo de la prospectiva, el pronóstico y la
inteligencia competitiva ha llevado a cabo un proceso de análisis y
comparación que ha conducido al concepto de tecnologías de análisis de futuro
(technology futres analyzis o TFA). De
acuerdo con esta clasificación, las ideas es agrupar en un conjunto de
familias un cuadro referencial único denominado Tecnologías de Análisis
Futuros, los enfoques conocidos como Pronósticos Tecnológico, prospectiva tecnológicas
y evaluación tecnológica y sus métodos y procesos más utilizados. Las TFA
representan cualquier proceso sistemático para producir juicios sobre las
características de las tecnologías emergentes, desarrollo e impactos
potenciales de una tecnología en el futuro, los cambios de las sociedades,
evaluaciones del sector público, pronósticos tecnológicos estudios de
inteligencia en la industria privada, etc.
Entre las TFA se cuentan la Prospectiva Tecnológica que es definido
como un proceso sistémico que busca identificar los desarrollos de
tecnologías futuros y sus interacciones con la sociedad y el ambiente, con el
propósito de guiar las acciones que diseñen o produzcan un futuro deseable.
(Porter, 2005)
Los TFA cubre un amplio rango de métodos y herramientas usadas en
variedad de contextos con múltiples contenidos y procesos, con diversidad de
personas involucradas; Teóricos que desarrollan conceptos, clientes que
aprenden haciendo, practicantes que aplican métodos y técnicas para una gran
diversidad de clientes y administradores de procesos. La clave en la validación y utilidad de estos
procesos es la generación de conocimiento compartido, que permite aplicar la
prospectiva a la transformación social continua, bajo los principios éticos
de responsabilidad concertación y cautela.
Las TFA son un instrumento para el cambio social, porque posibilita evaluaciones
desde nuestras propias construcciones, visiones y técnicas. De igual manera, tienen un rol importante
en los proceso de aprendizaje de los actores y en el compromiso con la innovación
en respuesta organizacional a los desafíos del futuro. (Porter, 2005)
Familias que componen las
TFA
Las TFA, según Alan Porter et. al (2004) se componen de nueve
familias. Pero en nuestro criterio debe complementarse esta lista con una
décima orientada al análisis de actores concernientes, claves y
estratégicos. En el cuadro siguiente
se presenta en detalle esta clasificación:
Fuente: 1) adaptado de
Porter, A. et al, 2004 / 2) marció Mirando Santos, Gilda Massari Coelho,
Dalci María Santos, Lélio Fellows, Parcerias Estratégicas, 2004.
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(3) Bibliografía:
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· Manual de prospectiva y
decisión estratégica: bases teóricas e instrumentos para América Latina y el
Caribe / Javier Medina Vásquez, Edgar Ortegón / Instituto Latinoamericano y
del Caribe del Planificación Económica y Social (ILPES), Área de Proyectos y
Programación de Inversiones / Naciones Unidas, CEPAL / Chile, 2006
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