1. Presentación: “Lo local”, ámbito de
contención de la globalización "perversa"
Se escribe que el
tiempo y el espacio han perdido su significado tradicional. Por eso Manuel
Castells habla de nueva Era y Alain Touraine de ruptura. El Norte está cada más disperso y fragmentado
y el Sur también. Podría decirse que ahora hay muchos Nortes y muchos Sures.
Por eso hay visiones tan distintas del intenso e imprevisible proceso de
cambio iniciado hace apenas tres décadas. Nadie sabe hacia dónde nos va a
conducir el proceso de cambio en esta nueva Era de la información y la
comunicación. Existe un consenso básico en torno al final de un
"viejo" orden mundial, pero ¿cómo definir el nuevo contexto? Las
referencias son tan distintas como distantes: nuevo orden, nuevo desorden,
nueva Edad Media, geopolítica de la complejidad, geopolítica de las fracturas,
geopolítica del caos, segunda modernidad, modernidad radical, modernidad
líquida, posmodernidad... Las propias ciencias sociales participan de este
grado notable de desconcierto.
Desde el comienzo de la
década de 1980, los economistas empiezan a hacer uso de la palabra
globalización, que llega a ser central en todas las Ciencias Sociales después
de la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética.
Aparecen propuestas del «final de los territorios» (Bertrand Badie), sobre las
«ciudades mundiales» (Saskia Sassen), de «la sociedad-red» (Manuel Castells),
de «la economía de archipiélago» (Pierre Veltz); los «no-lugares» (Marc Augé),
etc..
La globalización
aparece como la culminación de un proceso sociohistórico de unificación del
espacio mundial, mediante la constitución de un único gran mercado donde los
factores productivos (léase el capital) puedan desenvolverse a sus anchas. Es
la mundialización del mundo, realizada por la civilización occidental y su modo
de producción hoy hegemónico, cual es el capitalismo globalizado de consumo
masivo, que han logrado transformar la realidad física y social entera del
planeta para convertirla en objeto de beneficio y acumulación. Esa
transformación persigue diluir toda la especificidad que caracteriza a la
realidad para poder así gestionarla y administrarla de un modo más
"eficiente". Lo que se hace entonces es producir una permanente
homogeneización, mediante procesos de abstracción que desingularizan y le
quitan a cada elemento específico componente todo lo particular y propio, su
identidad y su autonomía, tornándolo así en un ente abstracto, fácil de
procesar y manejar, en las cadenas y escalas de producción que se consideren
más adecuadas para el gran capital.
Desde esta perspectiva
la globalización aparece a todas luces como un proceso imposible de detener, el
mundo se globaliza cada día más y más. Vivimos en un mundo que se ha
mundializado, constituyendo un solo territorio o espacio unificado mediante la
infraestructura que lo comunica, y también por medio de los flujos físicos de
materiales y de personas, así como por los flujos virtuales de comunicaciones,
de información y de capitales, que lo recorren.
Paralelamente, este
mismo proceso corroe las identidades previamente existentes, destruyendo así la
diversidad cultural que nos ha caracterizado: las múltiples lenguas y
dialectos, cosmovisiones e imaginarios colectivos, sistemas de conocimientos,
usos y costumbres, fiestas y folclore, estrategias de vida, valores, entre
muchos otros elementos constitutivos de la identidad de los pueblos y de los
colectivos humanos. Asimismo ha sido incapaz de proveer una mayor equidad entre
las naciones y al interior de las propias naciones, y ha producido también una
grave y cada vez más preocupante degradación del entorno natural en el cual
vivimos.
En el actual contexto
los propios gobiernos de los estados naciones están entrampados en el discurso
del "necesario crecimiento económico" como la panacea que resuelve
mágicamente todos los problemas del "buen gobierno" (empleo,
superávit fiscal, balanza de pagos favorable, gobernabilidad, baja fiscalidad,
etc.) y a la vez se encuentran obnubilados frente a las monsergas
"desarrollistas" de las instituciones financieras internacionales.
Esta incontinencia e
"irracionalidad" (desde una perspectiva sistémica) del gran motor del
proceso descrito, cual es el capitalismo globalizado -absolutamente incapaz de
reconocer los límites físicos y biológicos que el planeta pone a su
desenfrenada fiebre de acumulación de lucro y beneficio que lo caracteriza, y
que además ha contado a su favor con una absoluta desregulación que le ha
permitido operar desde hace algunas décadas, y que lo ha conducido a la enorme
crisis financiera en que se encuentra hoy sumido- ha llevado a muchos
intelectuales a preguntarse ¿quién será el sujeto antagónico al capital? ¿Quién
podrá ser aquel que le ponga freno a su desenfreno?.
Queremos intentar
abordar, en este Lente de Aproximación, el problema del antagonismo a la
expansión del capital, desde una perspectiva distinta. Ya no desde la de los
sujetos históricos, sino más bien desde los límites que la propia naturaleza de
la realidad nos impone. Límites tales
como los espacios, los territorios, los lugares y las distintas formas de
habitar lo humano que la apropiación del espacio tiempo determina, condiciona o
influye. Desde hace ya varias décadas diversos autores han planteado los
límites al crecimiento económico, esto es a la globalización desenfrenada, que
ponen las escalas, los socio ritmos, la dimensión de lo local, la escala
humana.[1] Más
recientemente otros autores han enfatizado aún más las dimensiones propiamente
culturales, políticas e incluso psicosociales de la dimensión local.
Desde los años 70, en
Europa se hacen propuestas de Desarrollo Local en las que la creación de empleo
es el objetivo buscado en una época determinada por las políticas de ajuste
duro y reconversiones industriales, cuando el espacio local se descubre con
criterios de eficacia para la promoción de políticas activas de empleo. Desde
entonces ha habido una acumulación importante de conocimientos y de políticas
en relación a “los sistemas locales de empresas y el desarrollo territorial”.
Oscar
Useche, en un libro recientemente publicado, sostiene que: "El lugar es la apropiación
subjetiva, social y cultural del espacio/ tiempo. Habitar esos lugares implica
una acción social, que se manifiesta de manera concreta en movimientos de
construcción y destrucción de formas de vida, en formas específicas de
apropiación de la naturaleza y de uso de
los recursos intelectuales e institucionales creados por la humanidad. De
allí es de donde surgen las operaciones y los conceptos con los que se delinean
las fronteras y se construye la organización funcional de unidades
territoriales delimitadas con base en intereses de grupos sociales y en las
realidades económicas, ambientales y sociales. La idea de territorio se hace
más comprensible, entonces, si emerge de esta mirada del espacio como
construcción social e histórica, marcada por la flexibilidad de los influjos
demográficos y de las necesidades humanas; y del lugar como enunciación
vivencial del habitar, del morar, del residir, en esa relación particular que
el ser humano establece con el espacio."[2]
A su vez Francisco González se
pregunta ¿cómo se define un lugar?: "Es el espacio territorial íntimo y
cercano donde se desenvuelven la mayor parte de las actividades del ser humano.
Generalmente, es el sitio donde una persona nació y creció, donde se educó,
labró su personalidad, están sus familiares, cultivó sus amistades y con el
cual estableció un vínculo afectivo. En una comunidad definida en términos
territoriales y de relaciones humanas, con la cual la persona siente vínculos
de pertenencia. Puede ser una aldea, un pueblo, un barrio o un condominio.
Siempre será, necesariamente, un espacio geográfico limitado en su tamaño, de
tal manera que la gente pueda establecer relaciones interpersonales. El lugar
es el territorio, en términos ecológicos, de una persona. Es la zona donde se
establece su comunidad y donde está su historia, sus referencias topográficas,
sus definiciones culturales, sus afectos, donde se gana la vida y donde pasa la
mayoría de su tiempo."[3]
Sin embargo, los
lugares están siendo sustituidos por no lugares. Estamos llenándonos de no
lugares, espacios actuales de confluencia anónimos, donde
personas en tránsito deben instalarse durante algún tiempo de espera, sea a la
salida del avión, del tren o del metro que ha de llegar, y convierten a los
ciudadanos en meros elementos (consumidores y trabajadores) de conjuntos que se
forman y deshacen al azar y son simbólicos de la condición humana actual y más
aún del futuro. El usuario mantiene con estos no lugares una
relación contractual establecida por el billete de tren o de avión y no tiene
en ellos más personalidad que la documentada en su tarjeta de identidad. Algunos
de lo más paradigmáticos, según los considera Marc Augé: "las
autopistas y los habitáculos móviles llamados «medios de transporte» (aviones,
trenes, automóviles), los aeropuertos y las estaciones ferroviarias, las
estaciones aeroespaciales, las grandes cadenas hoteleras, los parques de
recreo, los supermercados, la madeja compleja, en fin, de las redes de cables o
sin hilos que movilizan el espacio extraterrestre a los fines de una
comunicación tan extraña que a menudo no pone en contacto al individuo más que
con otra imagen de sí mismo".[4]
Hassan
Zaoual señala por ejemplo, que: "La cultura del lugar está en el horizonte de los paradigmas
del futuro. Es ella la que constituye el crisol de las modas de organización y
de estimulación de los actores locales en torno a los cambios necesarios. El
lugar funciona así como un experto cognitivo colectivo. Él da lugar a
mecanismos de cooperación que estabilizan el desorden inherente a los
organismos sociales. Las creencias compartidas llegan a ser motores simbólicos para
la acción.[5]
A su vez Alberto Acosta
afirma que: "Esto implica ir gestando, desde lo
local, espacios de poder real, verdaderos contrapoderes de acción democrática
en lo político, en lo económico y en lo cultural. Habría que pasar, como lo
entiende Tortosa, del nivel local de “autodefensa” a “crear minisistemas
alternativos fuera del sistema” o aún dentro de él, desde los cuales ir
potenciando la economía popular o economía solidaria, sin descuidar “la
creación de redes de todos los anteriores con el propósito de producir una
densidad global”, capaz de inducir y producir el cambio a nivel nacional
-Estado y mercado-, incidiendo permanentemente en lo global."[6]
Por su parte Milton
Santos sugirió incluso la existencia de una "esquizofrenia del espacio": "El territorio así como el lugar son esquizofrénicos, porque
de un lado acogen los vectores de la globalización, que en ellos se instalan
para imponer su nuevo orden, y, de otro lado, en ellos se produce un
contra-orden, porque hay una producción acelerada de pobres, excluidos,
marginalizados. Crecientemente reunidos en ciudades cada vez más numerosas y
mayores, y experimentando una situación de vecindad (que, según Sartre, es
reveladora), esas personas no se subordinan de forma permanente a la racionalidad
hegemónica y, por eso, con frecuencia pueden entregarse a manifestaciones que
son la contracara del pragmatismo. Así, junto a la búsqueda de sobrevivencia,
vemos producirse, en la base de la sociedad, un pragmatismo mezclado con la
emoción, a partir de los lugares y de las personas juntos. Ese es, también, un
modo de insurrección en relación a la globalización, con el descubrimiento de
que, a despecho de ser lo que somos, podemos también desear ser otra cosa… En
eso, el papel del lugar es determinante. Él no es solamente un marco de vida,
sino un espacio vivido, esto es, de experiencia siempre renovada, lo que
permite, al mismo tiempo, la revaluación de las herencias y las indagación
sobre el presente y el futuro.
Es este el fundamento
de la esquizofrenia del lugar. Tal esquizofrenia se resuelve a partir del hecho
de que cada persona, grupo, firma, institución realiza el mundo a su manera. La
persona, el grupo, la firma, la institución constituyen lo de dentro del lugar, con lo cual se comunican sobretodo por la
mediación de la técnica y de la producción propiamente dicha, en cuanto el
mundo se da para la persona, grupo, firma, institución como lo de afuera del lugar y por intermedio
de una mediación política."[7]
De allí que el mismo
Santos sostenga la necesidad de "una
pedagogía de la existencia": "…La
conciencia de la diferencia puede conducir simplemente a la defensa
individualista del interés propio, sin alcanzar la defensa de un sistema
alternativo de ideas y de vida. Desde el punto de vista de las ideas, la
cuestión central reside en el encuentro del camino que va del inmediatismo a
las visiones finalistas; y desde el punto de vista de la acción, el problema es
superar las soluciones inmediatistas (por ejemplo, electoralismos interesados y
apenas provisoriamente eficaces) y alcanzar la búsqueda política genuina y
constitucional de remedios estructurales y duraderos.
En este proceso, se
afirma, también, según nuevos moldes la antigua oposición entre el mundo y el
lugar. La información mundializada permite la visión, aunque en flashes, de sucesos distantes. El
conocimiento de otros lugares, aunque superficial e incompleto, agudiza la
curiosidad. Él es ciertamente un subproducto de una información general
sesgada, pero, si fuese ayudado por un conocimiento sistemático del acontecer
global, posibilita la visión de la historia como una situación y un proceso,
ambos críticos. Después, el problema crucial es: ¿cómo pasar de una situación
crítica a una visión crítica y, en seguida, alcanzar la toma de conciencia?
Para eso, es fundamental vivir la propia existencia como algo unitario y
verdadero, pero también como una paradoja: obedecer para subsistir y resistir
para poder pensar el futuro. Entonces la existencia es productora de su propia
pedagogía." (ibid.)
2. Sobre los contenidos del Desarrollo Local: historias y
confluencias.
El Desarrollo Local,
como concepto crecientemente utilizado desde los años 80 en España y América,
recoge diversos antecedentes y experiencias, y – en consecuencia – su
significado es aparentemente diverso cuando es utilizado por los expertos o por
los agentes sociales.
Entre los antecedentes de este concepto polisémico
están el Desarrollo Comunitario, las políticas públicas europeas, las
Iniciativas Locales de Empleo, los organismos de promoción económica, las
experiencias de creación de empleo (como las escuelas-taller), las Iniciativas
Comunitarias, las experiencias de los movimientos sociales latinoamericanos. Los Foros Sociales Mundiales han difundido
“el espíritu Porto Alegre” las experiencias de democracia participativa,
principalmente en la vida municipal [8].
También en las
universidades ha habido una promoción creciente de los estudios e
investigaciones en el ámbito general del Desarrollo Local y han aparecido
multitud de redes y publicaciones
En
el mundo actual – unido y crecientemente desigual- de incertidumbres y de crisis diversas, “lo
local” se reinterpreta como espacio de la vida cotidiana y de la identidad - es
la escala de las estrategias y acciones que se planteen para el desarrollo
sostenible y el desarrollo humano de los pueblos.
Hace
más de quince años se escribía: “Para configurar una sociedad más viva es
preciso ir configurando una nueva sensibilidad, distinta de la que, desde su
dominio de la comunicación, están creando los poderosos del mundo. Pero, hay
que plantearse el significado mismo del modelo mismo de desarrollo que
queremos. Se trata de fomentar una sensibilidad nueva. Es una cuestión de
esquema de valores y las palabras clave son participación y compromiso. Sobre
estas apreciaciones mantengo esta tesis definitiva: En España es tiempo para la
innovación y para la búsqueda alternativa”[9].
La geografía
frecuentemente es considerada como la disciplina que se preocupa de las
localizaciones y muchas veces no son conocidas las capacidades profesionales de
los geógrafos. Sin embargo ha habido una evolución de la geografía que incluye
nuevas lecturas sobre el objeto de la disciplina y sobre el papel de los
geógrafos en el Desarrollo Local.
En un reciente Manifiesto[10] se propone
considerar “el espacio geográfico no como sinónimo de territorio, sino como
territorio usado” y éste es tanto el resultado del proceso histórico
como de la base material y social de las nuevas acciones humanas. Tal punto de
vista permite una consideración que abarca la totalidad de las causas y de los
efectos del proceso socioterritorial.
La geografía debe estar atenta para
analizar la realidad social total a partir de su dinámica territorial, siendo
esta propuesta un punto de partida para la disciplina, posible a partir de un
sistema de conceptos que permita entender indisociablemente objetos y acciones.
El territorio usado, visto como una totalidad, es un campo privilegiado para el
análisis en la medida en que, de un lado, nos revela la estructura global de la
sociedad y, de otro lado, la propia complejidad de su uso.
Para los actores
hegemónicos el territorio usado es un recurso, garantía de realización
de sus intereses particulares. De este modo, el rebatimiento de sus acciones
conduce a una constante adaptación de su uso, como adición de un materialismo
funcional al ejercicio de las actividades exógenas al lugar, profundizando la
división social y territorial del trabajo, mediante la selección de las
inversiones económicas que generan un uso corporativo del territorio. Por otro
lado, las situaciones resultantes nos
posibilitan en cada momento, entender que se hace necesario considerar el
comportamiento de todos los hombres, instituciones, capitales y firmas. Los
distintos actores no poseen el mismo poder, llevando a una multiplicidad de
acciones fruto de la convivencia de los actores hegemónicos con los
dependientes. De esta combinación tenemos la organización singular de los
lugares.
Los actores no
hegemónicos-dependientes tienen el territorio como un abrigo, buscando
constantemente adaptarse al medio geográfico local, al mismo tiempo que recrean
estrategias que garantizan su supervivencia en los lugares. Es en este juego
dialéctico donde podemos recuperar la totalidad. Solamente así responderemos a
la cuestión crucial de saber cómo y por qué se dan las relaciones entre la
sociedad como actor y el territorio como hecho y, al contrario, entre el
territorio como actor y la sociedad como objeto de la acción.
Para la reflexión sobre el desarrollo
se impone la necesidad de recuperar la sabiduría colectiva y la inteligencia
social, porque la propia reflexión sobre el mundo está relacionada con el
futuro incierto de nuestro planeta-mundo. “Nunca hay viento favorable para el
barco que no sabe a dónde va” dice un proverbio marinero para llamar la
atención del efecto deriva que está presente, crecientemente presente, en las
sociedades occidentales.
Hay bibliografía e informes sobre los
escenarios de futuro, asunto que las personas intentamos evitar. Un experto
chileno[11] presento hace más de diez años
presentaba varios escenarios posibles: a) el escenario de la “aniquilación
recíproca asegurada”, con la posibilidad de extinción total o parcial de la
especie humana. Ciertamente, cada día, con perversa constancia, se construye
este escenario. E. Sábato ya escribio “el hombre es el primer animal que ha
creado su propio medio. Pero -irónicamente- es el primer animal que se está
destruyendo a sí mismo”; b) el escenario de la “nueva barbarización” con el
surgimiento de “burbujas” de enorme riqueza, rodeadas de barreras defensivas
frente a inmensos territorios de pobreza y miseria, enormes espacios rurales
abandonados o explotados extensivamente.
Estos escenarios son consecuencia del
modelo de desarrollo existente hoy en la mayor parte del mundo que funciona
basado en una tecnología que es “ecológicamente de riesgo”, tiene alto grado de
contaminación, es escasamente reciclable, se preocupa del crecimiento económico
y del aumento ilimitado de la producción de productos, bienes y servicios,
sigue padrones de cultura urbana y no considera las características de las
poblaciones rurales, de los agricultores-campesinos, y de las comunidades
originarias, genera costes muy elevados, opera mediante procesos complicados,
intensifica la dependencia y demanda mucha especialización, es homogéneo – y
homogeneizador con las pautas occidentales – y no considera las
heterogeneidades – diferencias e identidades – locales.
El autor citado también presenta un posible
tercer escenario de “solidaridad mutua asegurada”, que es el único escenario
posible para la sostenibilidad de la especie humana. Presenta la posibilidad de
una gran transición. El paso desde una racionalidad dominante de competencia
económica ciega y de codicia, a una racionalidad basada en los principios de la
solidaridad y del compartir. Es recuperar con preeminencia las propuestas que
han sido eje ético y religioso en la historia de la humanidad. Se atribuye a GANDHI
“el mundo tiene recursos para todos los hombres, pero no tiene recursos para la
codicia de todos los hombres”.
Ética,
democracia y desarrollo es la combinación esencial y primordial cuando se
piensa en políticas públicas para “el buen desarrollo” y “el buen gobierno” con
prácticas sociales mirando a comunidades de personas y un desarrollo a escala
humana[12].
Para construir escenarios deseables de
sostenibilidad hay que proponer o redefinir conceptos y modelos.
ü “El desarrollo se refiere a personas, no a
objetos” (M. Max-Neef). El desarrollo tiene que ser a escala Humana.
ü
“Restaurar un equilibrio adecuado entre la
ciudad y la vida rural es, tal vez, la tarea más grande que tiene el hombre de
hoy” (E.S.Schumacher)
ü
“El
lugar es la sede de la resistencia de la sociedad civil ante el deterioro ...
construir relaciones horizontales entre lugares que permitan encontrar un
camino que nos libere de la globalización perversa que estamos viviendo y nos
aproxime a la posibilidad de construir otra globalización capaz de devolver al
hombre su dignidad” (Milton Santos)
El desarrollo a escala humana se puede
definir, por aproximación, que incluye como objetivos la satisfacción de las
necesidades humanas fundamentales, en la generación de niveles crecientes de
autodependencia y en la articulación orgánica de los seres humanos con la
naturaleza y la tecnología, de los procesos globales con los comportamientos
locales, de la personal con lo social, de la planificación con la autonomía, de
la sociedad civil con el Estado.
En esta propuesta, las necesidades
humanas son las necesidades esenciales de los hombres: subsistencia,
protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad,
libertad. Y que el desarrollo a escala humana se construye a partir del
protagonismo real, verdadero de cada persona. En consecuencia se debe
privilegiar toda diversidad cultural, étnica, total igual que la autonomía de
los espacios en que cada persona sea, se sienta protagonista.
El desarrollo a
escala humana sólo puede hacerse en una necesaria y permanente profundización
democrática. Una práctica democrática más directa y participativa que estimule
las propuestas y soluciones creativas que, surgiendo desde abajo hacia arriba,
deben resultar coincidentes con las aspiraciones, ilusiones y deseos de cada persona.
Estos planteamientos obligan a
considerar las características de cada territorio, y tendrá que basarse en el
dialogo entre cultura y desarrollo en el mismo territorio, en los espacios en
los existen o se construyen las identidades territoriales, que por
territoriales son culturales.
Las características del Desarrollo Local propuestas por diversos
autores lleva ahora a entender el Desarrollo Local como “un proceso dinamizador
de la sociedad local” para mejorar la calidad de vida de la comunidad local,
siendo el resultado de un compromiso por el que se entiende el espacio como
lugar de solidaridad activa, lo que implica cambios de actitudes y
comportamientos de instituciones, grupos e individuos”.
En los nuevos modelos, como antes se ha
dicho, las metas del desarrollo están en el mismo proceso de desarrollo, sin
excluir las metas tradicionales, cuando las personas son protagonistas y
participes de su propio desarrollo. Los principios básicos del Nuevo Desarrollo
Local a partir de los nuevos procesos sociales y territoriales y de la
relectura de conceptos y métodos son:
Ø La fuerza del lugar. El fenómeno de la
globalización está formando una compleja red de relaciones entre los lugares
del mundo y, en esta realidad, “lo local” constituye su propia fuerza de
desarrollo. La tendencia actual de la globalización es que los lugares se unan
verticalmente, pero los lugares también se pueden unir horizontalmente,
reconstruyendo las bases de la convivencia local. La eficacia de las acciones
depende de la existencia de las virtualidades locales que están relacionadas
con las potencialidades y el capital sinérgico del territorio que adquieren su
totalidad con las formas de interacción interna y la identidad.
Ø El lugar, como espacio de solidaridad activa. La difusión de
la modernidad (medio científico e informacional de los territorios) amplia las
posibilidades de interacción, generando sistemas y subsistemas de solidaridad
de diferentes naturalezas en las diferentes escalas desde lo local a lo global.
Sin embargo, el espacio de la globalización está formado por puntos de
interligación, movedizos e inconstantes, en los que la solidaridad es apenas
una solidaridad organizacional. El espacio local es la base territorial de la
convivencia cotidiana, donde la cooperación y la solidaridad se hace por la
convivencia, la contigüidad, las relaciones familiares, las emociones y
sentimientos compartidos, garantizando una mayor comunicación y una solidaridad
orgánica. La compleja red de interacciones locales, la solidaridad social
ejercida en el lugar, cuando se intensifica y asume un sentido, es la fuerza
impulsora del desarrollo y del camino para la solución de las dificultades
impuestas en la vida de las personas.
Ø La cultura popular local. Su valorización permite fortalecer la individualidad y la autoestima
frente al mundo y da sentido a las comunidades humanas, en la búsqueda del
desarrollo de la propia creatividad y conforme con sus valores. O sea, la mejor
ayuda para la liberación de un pueblo es
aquella dirigida a la conservación y recuperación de su identidad y de su
cultura porque las culturas autónomas tienen potencialidades capaces de
revitalizar las sociedades.
Ø El dinamismo
del desarrollo es dependiente también de la
articulación y uso de los recursos naturales y sociales locales existentes.
Y, a su vez, la decisión política
sobre el modo y la capacidad de utilización económica de los recursos depende
de la cultura local, de las relaciones internas y externas, entre lo local y lo
global. De esta manera, la idea del desarrollo está ligada al "bien -
estar" de los pueblos.
El lugar ofrece las oportunidades de "bien - vivir",
cuando se armonizan inteligentemente las potencialidades locales y las
potencialidades ofrecidas por el sistema global porque el desarrollo local es un
nuevo paradigma de desarrollo "de
tipo endógeno, territorial, autocentrado, realizado por las bases sociales,
opuesto a los modelos de que vienen de arriba".
En general, ahora se habla de “promover
un desarrollo “sano, autodependiente y participativo”, con contenidos éticos,
capaz de crear condiciones para armonizar el crecimiento económico, la
solidaridad social y el protagonismo de todas las personas, con cambios en la
percepción e idealización del desarrollo: desde el arriba al abajo, desde lo
exógeno a lo endógeno, desde la concentración a la dispersión.
El desarrollo local sostenible y la
democracia local participativa son las condiciones insustituibles de todas las
experiencias relevantes que sugieren y perfilan nuevos modelos de desarrollo
humano en todo el mundo porque el
desarrollo local es un nuevo
paradigma de desarrollo "de tipo
endógeno, territorial, realizado por las bases sociales, opuesto a los modelos
de que vienen de arriba".
Las ideas – fuerza que se repiten:
desarrollo sostenible, autogestión e identidad. Como se recoge en la
Declaración de Sherbrooke “El Desarrollo Local contribuye a la emergencia de
nuevas formas de producir y compartir las riquezas, de reavivar la
participación ciudadana, de hacer crecer la democracia, para que cada persona
tenga al mismo tiempo de qué vivir y razones para vivir”
La redefinición de conceptos y modelos y
la propuesta de Desarrollo Local permite abordar con nueva óptica las
experiencias de desarrollo conocidas desde hace varias décadas en los ámbitos
empresariales y del desarrollo económico local y más recientemente las
experiencias, entre otras, de los programas LEADER y PRODER surgidos para
promover espacios de dinamización social e innovación y el conocimiento de las
buenas prácticas para el Desarrollo Rural.
3. Crear Desarrollo Local: fundamentos,
principios metodológicos y claves
Crear Desarrollo Local es promover
estrategias en las que el espacio local, como en este documento se ha
referenciado, es la base para el desarrollo sostenible. La propuesta es que
para un buen desarrollo local son convenientes
unos fundamentos básicos:
La formulación
compartida de objetivos de los programas en los espacios
locales. Debería pasar por la asociación entre los objetivos de los programas
con los objetivos colectivos e individuales, en términos de coherencia entre
sí, de proporcionalidad con los recursos disponibles y los calendarios. La
formulación de los objetivos constituye una pieza fundamental para la
definición de la calidad de vida que la población “quiere para sí misma”
La formulación de objetivos supone la
tarea previa de identificación de las necesidades de la población sobre el
territorio, necesidades objetivas y subjetivas, junto con necesidades
prospectivas, como un movimiento de anticipación del futuro porque la mayoría
de las intervenciones se hacen de manera reactiva ante las circunstancias de
cada momento. El analizar la configuración del futuro “tangible o tendencial” y
anticipar sus necesidades o diseñar otros escenarios concede ventajas
metodológicas y posibilita “futuros deseables”
La
microorganización. El desarrollo se enfrenta a un comportamiento habitual
basado en la resolución individualizada de los problemas y necesidades. Sin
embargo, la promoción del nuevo desarrollo se realiza priorizando la creación
de organizaciones simples y organizando su interrelación en el espacio local,
la participación social como clave del desarrollo para fomentar la adopción de
fórmulas y soluciones colectivas.
El espacio local como “Espacio inteligente”.
Las iniciativas de desarrollo sólo pueden abordar estrategias sostenibles
si consideran que los colectivos sociales actúan inteligentemente, que tienen
capacidad para analizar la realidad y responder a los problemas, capacidad para
modificar los planteamientos y las respuestas en función de una realidad
cambiante, capacidad para criticar y desembarazarse de aquellos aspectos de la
“cultura” contrarios al desarrollo de los pueblos que frenan sus posibilidades
y favorecen la resignación, la pasividad y el aburrimiento social. O sea,
comunidades inteligentes con capacidad de aprendizaje permanente.
La
creatividad social: clave para la construcción social de la realidad local. El entorno de la inteligencia social promueve condiciones de creatividad
social que supone la capacidad de generar respuestas y construir espacios
nuevos para la realidad actual, mejorable y, en muchas ocasiones, injusta.
Implica el convencimiento de que hay sitio para las aportaciones de la
colectividad y si no hay que buscarlo. La realidad no es definitiva y depende
también, ahora en tiempos de crisis, de lo que las organizaciones sociales del
territorio puedan imaginar, soñar, proponer, crear.
Una inteligencia
funcional para ejecutar de manera operativa las decisiones, establecer
soluciones nuevas o nuevas vías para el desarrollo, y propiciar las condiciones
favorables para el funcionamiento real de la “inteligencia colectiva” que
conlleva las transferencias de metodologías y de tecnología a la población y a
sus organizaciones para la construcción
compartida del territorio, apuntando a la interacción entre conocimiento
científico, consenso social y poder político colectivo como el nudo crucial
para provocar en el territorio procesos de crecimiento y de desarrollo.
La participación en el diseño de
programas con “pactos inteligentes” entre los distintos agentes y
organizaciones del espacio local. Como han señalado distintos expertos
(S.Boisier,y otros) en la mayoría de
los territorios cuando se plantea el desarrollo hay situaciones de carencia y
de escasa disponibilidad de recursos. Es precisamente en estas situaciones en
las que la “inteligencia social” permite obtener soluciones y adaptaciones
colectivas
Como consecuencia las
claves metodológicas generales son:
El diagnóstico y
autodiagnóstico del territorio, elaborado con profundidad y criterio
operativo dirigido a la formulación de objetivos, con implicación de la
población a través de metodologías que combinen la reflexión, la investigación
y la acción (el árbol de problemas, mapas mentales, el análisis DAFO, etc.).
Los planes
integrados, para armonizar todos los elementos del espacio local.
Armonizar los factores básicos de “lo local” - la armonización de la
gobernabilidad, la instauración de las adecuadas condiciones de habitabilidad y
la puesta en marcha de las adecuadas estrategias de productividad – y justifica
la conveniencia de la planificación estratégica como herramienta básica del
Desarrollo Local.
El enfoque sistémico que permite
comprender el territorio como un sistema. Algunos autores como S. BOISIER
proponen apoyarse
en el concepto de capital sinergético a fin de colocar a un territorio en el
sendero virtuoso del desarrollo, definido como capacidad “societal” de promover
acciones en conjunto dirigidas a fines colectiva y democráticamente aceptados,
con el conocido resultado de obtenerse así un producto final que es mayor que
la suma de los componentes, incluyendo el capital económico, el capital
cognoscitivo, el capital simbólico, el capital cultural, el capital
institucional, el capital psicosocial, el capital social, el capital cívico, el
capital humano.
El pensamiento creativo
en el desarrollo más allá del pensamiento dogmático o el
pensamiento lógico, cuando la emoción y la percepción son factores en la
búsqueda de nuevas formas alternativas y códigos sociales para detener y
suspender los estereotipos presentes en la sociedad, cuando es necesario un
ejercicio de apertura sin ataduras hacia un desarrollo rural a partir de las
capacidades (de aprendizaje, de creación) que cada vez más las personas y los
pueblos tienen aun sin desarrollar.
Así, las claves del desarrollo local
son:
ü
Movilización de la población y la cohesión
social, con concepción de las estrategias de desarrollo de superación
de los enfoques tradicionales de enfoque institucional descendente y enfoque
sectorial, y nuevas tendencias de enfoque integrado en la escala local,
instauración de un clima propicio a la colaboración entre las instituciones
locales, creación de asociaciones e instituciones y creación de espacios de
concertación público-privadas y de espacios de consulta para la población sobre
los proyectos de las instituciones locales, promoción de espacios de reflexión
colectiva sobre el desarrollo del territorio.
ü
En los espacios rurales, una imagen del mundo
rural con superación de las imitaciones de los modelos urbanos y
reproducción de una imagen arcaica del mundo rural con las nuevas
tendencias de afirmación de una modernidad rural a través de la comunicación con
utilización del paisaje como herramienta para movilizar a la población y
valorización del patrimonio.
ü
Identidad del territorio y especificidad rural con
superación de los enfoques tradicionales de una visión de que las formas de
vida y saberes tradicionales están condenados a desaparecer y de referencia
folclórica al pasado, por las nuevas tendencias de valorización de las
culturas y la identidad y elaboración de nuevas formas de percibir la ruralidad
e implicación de la población en la definición de las estrategias locales.
ü
Actividades y empleo con superación de
los enfoques tradicionales de aumento del empleo público, fomento de la
movilidad de la mano de obra que desemboca en el éxodo rural y empleo femenino
poco valorizado por las nuevas tendencias de aplicación de exploración de
nuevas formas del trabajo, promoción del trabajo femenino en las actividades no
agrarias, búsqueda de nuevas fuentes de empleo en la cultura, el ocio, los
servicios, el medio ambiente, valorización de los saberes tradicionales,
creación de posibilidades de integración con el trabajo voluntario, creación de
profesiones nuevas en el mundo rural, movilización del ahorro y de la inversión
local mediante el enfoque participativo, llamamiento a los emigrantes que
inviertan en una nuevas forma de retorno, enfoque colectivo de la inversión.
ü
Medio ambiente, gestión del espacio y de los
recursos naturales con las nuevas tendencias de remuneración de los
agricultores para la gestión del espacio, fomento de un turismo respetuoso del
medio ambiente, revalorización del patrimonio arquitectónico, racionalización
de la utilización y del reciclaje de los recursos naturales y desarrollo de
nuevas actividades económicas basadas en un concepto ecológico.
ü
Población, emigración e inserción social con
superación de los enfoques tradicionales de creación de servicios que no
corresponden a las necesidades reales del mundo rural, reducción de
servicios, énfasis en la concentración de los jubilados, formación de los
jóvenes para empleos fuera del territorio, políticas y estrategias orientadas a
la población residente por adaptación de los servicios a población del
espacio local, creación de servicios multifuncionales, creación de servicios
ambulantes, implicación de la población en la concepción y puesta en marcha de
los servicios colectivos, instalación de servicios de acompañamiento a
distancia para los jubilados, valorización de los saberes y la memoria
histórica de las personas mayores, creación de condiciones locales para la
instalación profesional de los jóvenes, promoción de la pluriactidad familiar,
apertura hacia los retornados y promotores de actividades nuevas, apoyo a la
integración de residentes secundarios e instalación de grupos con dificultad.
ü
Las nuevas tecnologías que permiten que el mundo
rural y cada núcleo de población pueda asumir una función de centralidad con
revalorización y modernización de las tradiciones productivas, promoción de
capacidades específicas de innovación, introducción del enfoque “aprender a
desaprender” para un nuevo “aprender haciendo”, organización de las empresas y
organizaciones locales para el acceso a las tecnologías de vanguardia,
organización de transferencias tecnológicas rural – rural, desarrollo de nuevas
tecnologías adaptadas a los saberes locales.
Esta nueva realidad entre “la innovación
social y el retorno al territorio” demanda la modificación de las mentalidades
individuales y colectivas e implica, sobre todo, una vasta labor de formación
de las comunidades locales. El nuevo Desarrollo Sostenible demanda nuevos
conceptos, nuevas metodologías, nuevos enfoques, nuevos comportamientos y
aptitudes es condición necesaria un proceso permanente de formación, porque el
objetivo principal de la formación debería ser ahora la promoción de la capacidad colectiva para el cambio.
En este sentido, la buena gestión del
Desarrollo Local puede relacionarse con prácticas de planificación estratégica
porque puede permitir la participación de los actores locales y las
organizaciones en la definición de los objetivos y gestión de las decisiones.
Se convierte en muchas experiencias en el ámbito para la creatividad social y
la construcción de la realidad, facilitando los “pactos inteligentes”, los
pactos sociales y la implicación de la población.
La elaboración de un plan estratégico
con enfoque local se convierte en un proceso esencial para que un territorio o
una ciudad pueda definir de forma rigurosa su situación actual así como su
futuro. Es un proceso que puede permanecer siempre abierto con realimentación
permanente, y que potencia la cohesión social y la “cultura local”, “la imagen
de la comunidad local”.
Como conclusión se puede proponer que
los ejes metodológicos del desarrollo local son:
-
la importancia
de los Actores Locales,
-
la formación
como un proceso de desarrollo y participación,
-
el diseño de la
planificación estratégica con enfoque local
Las relaciones entre
los distintos Actores Locales, la armonización de sus estrategias e intereses,
los comportamientos de grupos y especialmente las formas del ejercicio del
poder político por los representantes en las Administraciones determinará el
ámbito de “la participación social y el desarrollo local”.
4. Las escalas del
Desarrollo y la participación social en el mundo “fragmentado”.
Profundizar
la democracia en un mundo fragmentado es el título del Informe sobre Desarrollo
Humano 2002 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Es
un testimonio relevante de que durante los decenios de 1980 y 1990 el mundo
progresó extraordinariamente hacia la ampliación de las libertades políticas,
aunque ahora la euforia del final de la guerra fría ha cedido a la sombría
realidad de la política del siglo XXI.
En
los países que aparentemente las instituciones democráticas están firmemente
consolidadas, los ciudadanos se sienten impotentes porque no pueden influir en
las políticas de sus países; los ciudadanos y sus gobiernos también se sienten
más sometidos a fuerzas internacionales sobre las cuales apenas tienen control[13]. La
globalización está creando una interdependencia mayor, pero el mundo parece
cada vez más fragmentado entre ricos y pobres, poderosos e impotentes, y entre
aquellos que se felicitan por la nueva economía mundial y otros que piden que
se tome un camino distinto.
El mensaje principal del Informe de
Desarrollo Humano es que para que las políticas y las instituciones políticas
promuevan el desarrollo humano y protejan la libertad y la dignidad de todas
las personas, se ha de ampliar y consolidar la democracia.
El Desarrollo Humano “ampliar la
capacidad para que la gente tenga más opciones en su vida” incluye: tener un
nivel de vida decoroso, poder subsistir y tener buena salud, tener
conocimientos-haber recibido educación, tener libertad política y poder
participar en la vida comunitaria. Democracia significa la existencia de
instituciones y prácticas caracterizadas por la posibilidad de impugnar el
poder, participación de las personas, responsabilidad de los que tienen el
poder.
Durante la última
década, se puede registrar – y estudiar – un proceso de mayor concienciación
pública en la importancia, por un lado, de la participación social y la
democracia participativa y, por otro lado, la conveniencia de la escala de “lo
local” para los procesos de desarrollo.
En la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro (1992) se aprobó, entre
otros muchos puntos,
la Agenda 21 como el plan de acción de las Naciones Unidas para el
Desarrollo Sostenible en le siglo XXI. Se reconoce el papel que tienen las
autoridades locales para el inicio de los procesos necesarios para el
desarrollo sostenible. En la Carta
de Aalborg
(1996) se subraya el compromiso en los PLANES DE ACCIÓN LOCAL HACIA LA
SOSTENIBILIDAD “de llegar a un consenso en el seno de
nuestras comunidades sobre una Agenda 21 de carácter local”.
El Manifiesto de Colonia (septiembre de
1985) “ciudades y Desarrollo” fue una llamada de atención racional sobre el
imprescindible proceso de integración de la democracia participativa, el
desarrollo local y la descentralización del poder des Estado.
La Conferencia Norte-Sur “Iniciativas
Locales para un Desarrollo Sostenible” (octubre 1992) aprobó la carta de Berlín
con los principios, entre otros seis, del principio a) democracia “las
políticas sólo podrán responder a las necesidades de la población si cada ciudadano puede
participar en la formulación y ejecución de esas políticas a través de
estructuras descentralizadas y del acceso libre a la información, y si se
respetan la democracia y los derechos humanos” y de una Agenda de acción que
incluye “la conducta sostenible”.
La Declaración de Cork (noviembre 1995)
“Por un nuevo mundo rural” resaltaba la subsidiaridad como uno de los puntos
básicos para una nueva política de desarrollo rural.
La Cumbre de las Ciudades sobre
Asentamientos Humanos-Hábitat II, en Estambul (junio 1996) recogía un cambio de
paradigma de/en lo local hacia un modelo sostenible que prime la
democratización de las decisiones, el respeto por la naturaleza, la
descentralización de las actuaciones, (...). El eje de la descentralización
está en el fortalecimiento y participación de la ciudadanía (...). De esa
forma, lo local emerge como gran protagonista ante la descentralización del
estado para revitalizar la democracia, donde la población y todos sus sectores
tenga mayor capacidad de decisión, planificación y ejecución [14].
Actualmente, la confluencia entre la
participación social – con sus diversas manifestaciones – y el “enfoque local” es
uno de los elementos-ejes básicos del desarrollo sostenible “local”.
El Foro
Iberoamericano y del Caribe sobre Mejores Prácticas permanentemente difunde
casos de interés. En su última publicación (2002) presenta 28 experiencias (en
Colombia, Brasil, Chile, Venezuela, Uruguay, Ecuador, México, Argentina, El
Salvador, Perú, Jamaica y Costa Rica).
También son útiles para diversas experiencias
de aplicación de las Agendas 21 Locales. Un Entre las más recientes conocidas
esta la experiencia del Distrito Treptow-Köpenick [15] que, entre
otros aspectos, presenta como la sociedad civil se ha organizado
en el “FORO CIVIL MEDIO AMBIENTE Y DESARROLLO KÖPENICK”, cuyos seis grupos son:
(1)
Desarrollo Urbano, Tránsito y Turismo,
(2)
Energías Renovables, (3)
Educación Ambiental, (4)
Hermanamientos Norte – Sur, (5)
Evitación de residuos, y (6) Asuntos
Sociales.
5. Las estrategias de
Desarrollo Local para el “renacimiento” de los espacios rurales.
Sin duda, una experiencia determinante ha
sido, en su conjunto, la Iniciativa Comunitaria LEADER. Desde 1991, cuando se
puso en marcha, ha constituido el observatorio principal para el desarrollo
local en Europa.
La idea LEADER [16]
se presento como una
experiencia piloto para fomentar las prácticas y acciones innovadoras de
desarrollo rural en las zonas rurales “frágiles”
-
Un territorio, sus habitantes, sus recursos, sus problemas, suficientemente
limitado para que una identidad, una comunidad de proyecto puedan existir y
suficientemente grande para que un proyecto de desarrollo tenga un sentido.
-
Un proyecto global para este territorio tendiendo a crear
nuevos valores económicos, sociales y culturales, valorizando los recursos
locales en el respeto de la identidad, abierto hacia el exterior, adaptado al
contexto del mundo actual (tecnologías, mercados, culturas...)
-
Un grupo de personas, representativas de los
diversos grupos sociales, movilizado para hacer vivir la colectividad local, creador del
proyecto y responsable de su realización
Al
finalizar el tiempo del LEADER I se conocieron diversas evaluaciones e informes
y, en general se resaltaba que independientemente de los logros, esta iniciativa
puso de manifiesto una serie de problemas entre los más señalados están:
- La ausencia de un marco teórico y conceptual bien definido que
permitiera encuadrar !as actuaciones y dotara a los gestores de los elementos
necesarios, para un adecuado proceso de gestión y toma de decisiones,
- La ausencia de una cultura de desarrollo rural, la escasa articulación
social en el territorio, y la falta
de tradición en el establecimiento de diálogo entre diferentes estamentos han
dificultado la implantación de procesos participativos y consensuados por todos
los actores públicos y privados,
- La errónea percepción social, que identifica desarrollo
rural con LEADER y este último con turismo rural. Esta burda simplificación de
un proceso enormemente más complejo ha tenido como consecuencia una elevada
estanqueidad de las actuaciones y una excesiva concentraciones de las
inversiones en turismo rural,
- la inexistencia de una cultura de cooperación entre grupos y la
falta de formación específica en desarrollo rural de muchos de los gestores
encargados de llevar a cabo estos procesos.
Las principales conclusiones de un estudio sobre las Agrupaciones Locales
para el Desarrollo Rural[17].
- La cooperación
local es un "filón" para la innovación y la consolidación de
proyectos comunes.
- La necesidad de
cooperación comienza a "internalizarse" en la sociedad local.
- Cooperación de
oportunidad.
- La estrategia es
la asignatura pendiente.
- Un liderazgo
fuerte puede convertirse en un "arma de doble filo", por el riesgo
de concentración de poder en un contexto de escaso dinamismo o iniciativa por
parte de la mayoría.
- La
participación es más nominal que real.
- Existe una
excesiva concentración de funciones en los equipos técnicos,
- Se otorga más
importancia a los aspectos formales de la cooperación que a los aspectos
estratégicos.
Evolución hacia
cooperaciones cerradas. Las ALDR son, por lo general, proyectos
comunes pero, en algunos casos, tienden a convertirse en exclusivos, personalistas
y cerrados con el paso del tiempo, dando lugar a "lobbies" de
cooperación con escasa renovación.
Las ALDR
podrían -deberían- convertirse en "espacios institucionales
neutrales" donde desarrollar una democracia más real y justa. Sin embargo,
tienden a reproducir el equilibrio de fuerzas que se produce en la sociedad
local. agrupaciones son
percibidas cada vez más como apetecíbIes instrumentos de poder.
Las recomendaciones prácticas que
se presentan a los distintos Actores del Desarrollo resaltan que:
La creación de las Agrupaciones Locales:
un proceso abierto de reflexión conjunta y
constituyen foros de participación ciudadana en
la toma de decisiones. Las autoridades locales, por el papel esencial que
tradicionalmente han tenido en la toma de decisiones en las áreas rurales,
tienen el mayor protagonismo -y responsabilidad- a la hora de aglutinar a los
distintos componentes de la sociedad local. Sin embargo, este protagonismo,
positivo en los m
-
omentos iniciales, se ha mantenido durante los
estadios posteriores, cayendo en ocasiones en un control excesivo sobre la toma
de decisiones en la agrupación. Para las autoridades locales, es un riesgo
"sentirse siempre imprescindibles" y creer que siempre se debe
dirigir el proceso.
-
Promover y apoyar de forma especial a las ALDR
formadas "desde abajo" y constituidas por una representación
equilibrada de la sociedad local.
Independientemente de quién o quiénes sean las
personas o grupos que toman la iniciativa de constituir la agrupación de
desarrollo, el proceso de constitución debe ser muy abierto a la participación
de la población local,
-
La participación directa de toda la sociedad
local es muy difícil por cuestiones de operatividad de la propia ALDR. Es
importante que se habiliten mecanismos de participación real de la población
local mediante, por ejemplo, mesas sectoriales, siempre con unos objetivos y
funciones bien definidos.
La cooperación local es una “puerta
abierta" al enriquecimiento y beneficio mutuo de toda la sociedad local,
tanto si participa directamente como si lo hace a
través de representantes. Informarse sobre el funcionamiento de la ALDR e
implicarse en los foros de participación es fundamental para lograr una
cooperación legitimada y fuerte.
6. Las
fronteras del desarrollo sostenible.
Los conceptos “local, y
“desarrollo local” son ahora frontera de reflexiones, debates, propuestas y
políticas para una gestión pública más descentralizada y participativa en el
nivel local, para el buen gobierno local que facilita el desarrollo, creando el
ambiente adecuado para liberar las energías de los agentes sociales con la
preocupación central de la erradicación de la pobreza. Al mismo tiempo, que
crecen los planteamientos de que el desarrollo humano va unido a la cultura
como base de la identidad local, porque permite “ser nosotros mismos” en un
mundo que se globaliza y mimetiza.
BIBLIOGRAFÍA
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[1] Hay diversos autores que han planteado el tema de la escala:
Leopold Kohr, E.B.Schumacher, M.Max-Neef. Pero también otros que han presentado
el tema de la irreductible singularidad de los espacios locales; ver entre
otros a Milton Santos, Hassan Zaoual, Alberto Acosta, Oscar Useche,
José Carpio, Francisco González.
[2] Oscar Useche Aldana
(2008), Los nuevos sentidos del
desarrollo, Ediciones Uniminuto, Bogotá, pág. 92. Publicado también por
Editorial Universidad Bolivariana, Santiago.)
[6] Alberto
Acosta (2003), "En la encrucijada de la glocalización. Algunas reflexiones
desde el ámbito local, nacional y global" en Polis N°4.
[7] Milton Santos (2000), Por uma outra globalização.
Do pensamento único à consciência universal, Record, Rio de
Janeiro.
[8] En España, están experiencias se están promoviendo en varios ayuntamientos,
en Córdoba, Castuera, Albacete, Rubí, etc..
[10] Grupo de Estudios Territoriales
Brasileños, 2001
[11]
M.MAX-NEEF (1996)
[13] En
1999, Estudio del Milenio de Gallup Internacional hizo una encuesta entre más
de 50.000 personas en 60 países para preguntarles si su país estaba gobernado
por la voluntad del pueblo. Menos de un tercio de las personas que respondieron
dijeron que sí, y sólo una persona de cada diez dijo que su gobierno obedecía a
la voluntad del pueblo.
[14] Para mayor información
IEPALA-CAVE (1999): Manual de Cooperación Descentralizada al desarrollo.
Madrid, Biblioteca Básica Vecinal, IEPALA
[16] En el documento de Marie
Elisabeth Chassagne (1993) LA INICIATIVA COMUNITARIA LEADER: La idea, el método
y la red, Bruselas, AEIDL
[17] Proyecto PRIDE (2001)
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