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“Ficha Técnica” Instrumento 3: El desarrollo de la prospectiva territorial
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(1) Fase del proceso Metodológico donde se propone la
utilización del instrumento metodológico:
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· Fase 4 y 5.
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(2) Descripción general del instrumento metodológico:
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El Diagnostico Integral Multidimensional (DIM) es un insumo
fundamental parea sentar unas bases solidas acerca de la identificación y
comprensión de los factores fundamentales que orientaran el diseño el Plan de
Ordenamiento Ambiental Territorial (POAT).
Por lo tanto, debe proveer los criterios para determinar los
obstáculos y oportunidades – estructurales y coyunturales – para el
desarrollo e incluir las bases para la construcción de la viabilidad
institucional y política del proceso de cambio. Entre las propiedades que
debería poseer un DIM estratégico con elementos de prospectiva territorial se
destacan a continuación:
· La definición de un marco
conceptual que facilite la comprensión de las complejas estructuras
territoriales y que permita discernir sobre los asuntos claves para el
desarrollo.
· La consideración de los
contextos externo, regional, nacional e internacional en los cuales está
inserta la entidad territorial.
· La incorporación de los
aspectos político – institucional y la identificación y vinculación de los
actores relevantes de las dimensiones de desarrollo estudiadas para facilitar
la estrategia de movilización y concertación social.
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El panorama que ofrezca la prospectiva en el marco del DIM debe ser
ilustrativa y selectiva de los asuntos críticos, ha de indicar sus posibles
repercusiones, facilitando así, en leguajes compresibles, el logro de
consensos sobre los factores prioritarios para la transformación productiva y
el desarrollo social. Las entidades territoriales son heterogéneas y ellas
existen diferentes puntos de vista, enfoques y percusiones sobre la realidad;
a través del diagnóstico estratégico se busca identificar y socializar una
comprensión compartida mayoritariamente sobre las condiciones de desarrollo,
que aclare la implementación de las fases prospectiva y de definición de
estrategias y proyectos calves para el futuro de la entidad territorial.
Para conseguir una buena focalización en los asuntos calves para actuar
sobre la problemática territorial particular de cada entidad, es importante
contar con una base conceptual apropiada.
Cuando nos e dispone de un marco conceptual, se tiende a examinar
todos los ángulos posibles del fenómeno, de manera empírica, esto hace
ineficiente y más compleja la identificación de los asuntos cruciales. Un enfoque conceptual apropiado provee
criterios para diferenciar entere lo relevante y lo que no lo es, orienta la
mirada de las variables e indicadores pertinentes y organiza los
razonamientos para examinar la problemática y seleccionar los aspectos sobre
los cuales es prioritario actuar.
Existen diversas alternativas de enfoques teóricos de desarrollo. En el caso del desarrollo territorial se ha
evolucionado desde las teorías que concentran la atención solamente en los
aspectos físico – espaciales como soportes pasivos de las actividades
humanas, hasta la comprensión del territorio como factor socioeconómico, el
cual señala que el desarrollo territorial va más allá de las consideraciones
físico – geográficas y debe contemplar, interrelacionadamente, los aspectos
económicos, sociales, institucionales y políticos, tanto desde la perspectiva
interna como desde la ubicación del territorio en los contextos regional,
nacional e internacional.
Pensar y actuar local y globalmente es necesario sino se quiere perder
el rumbo hacia el desarrollo. Para obrar de esa manera, es indispensable
crear capacidades de autogestión, y para el efecto, los gestores públicos deben
formular políticas capaces de articular los sujetos locales – emprendedores
públicos y privados, productores de bienes, servicios y cultura- par que,
fortalecidos en su autonomía, puedan producir un proyecto estratégico de
desarrollo regional, que posibilite insertarse positivamente en el nuevo
orden económico.
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Desde
la perspectiva del ámbito interno, es necesario identificar los aspectos
fuertes y débiles que presenta la entidad territorial en relación con los
factores básicos del desarrollo económico, social e institucional y
considerar, además, las diferencias que puede haber entre las unidades que la
componen –veredas, corregimientos, municipios, departamentos, subregiones–.
Para ser estratégicos no es necesario potenciar todas las fortalezas o
corregir todas las debilidades, ya que algunas de éstas pueden ser poco
relevantes. Es importante focalizar las estrategias alrededor de aquellos
factores de mayor impacto en el desarrollo y sobre los cuales se tiene mayor
margen de maniobra directa.
La
incorporación del análisis sobre el contexto externo de desarrollo de las
entidades territoriales cobra más fuerza al entenderse que la globalización
está conduciendo a una mayor interdependencia de las economías locales y
regionales, y se tiende a extinguir las barreras político-administrativas
para los intercambios comerciales y productivos. El crecimiento y desarrollo
de las entidades territoriales está altamente influido por flujos e
intervenciones externas, por lo cual, es muy importante reconocerlas para
elaborar estrategias que posibiliten aprovechar las oportunidades y enfrentar
las amenazas de tales flujos.
El
conocimiento de los factores externos que están impactando o pueden impactar
el desarrollo local y regional, permite establecer el posicionamiento
relativo respecto a otras entidades territoriales y a posibles competidores o
inversionistas, y retomar las fortalezas y debilidades internas para definir
cómo se potencian y superan, respectivamente, con el fin de capitalizar las
oportunidades –por ejemplo, la atracción de empresas e inversión extranjera
directa, las alianzas empresariales y entre departamentos y municipios para
desarrollar encadenamientos productivos y clusters– y contrarrestar los
flujos e impactos nocivos –como prácticas sociales y de mercado que atentan
contra la cultura e identidad local y/o modos de producción devastadores de
los recursos naturales y contaminadores medio ambientales–.
La
planificación estratégica al disponer de herramientas para facilitar la
creación de consensos alrededor de opciones futuras de desarrollo se
convierte en activadora del desarrollo endógeno, propiedad fundamental para
que los territorios logren un crecimiento y desarrollo sustentable. La
característica de los procesos de desarrollo endógeno es la capacidad de la
comunidad local de controlar las transformaciones que tienen lugar en una
localidad o región. Cuando eso ocurre, el territorio no es un receptor pasivo
de las intervenciones de las grandes empresas y de las organizaciones externas,
sino que estará en capacidad de asimilar los impulsos externos, de agregarles
valor y de arraigarlos localmente, y se generará crecimiento y desarrollo.
Para
avanzar en la realización del diagnóstico, el enfoque conceptual adoptado
orientará la selección de las variables de manera que se capten los
destacados por la teoría y se faciliten los análisis para detectar las
estructuras esenciales de los asuntos estudiados y las formas de tratarlos.
Además, al entender el territorio como un sistema socioeconómico, será
necesario examinar las estructuras y los procesos sociales, para establecer
quiénes son los agentes de tales procesos y prever la forma de vincularlos en
las estrategias de desarrollo. El diagnóstico estratégico, desde la
perspectiva de un proceso técnico-político, requiere abordar las dos miradas:
la estructura explicativa técnica y la estructura de los agentes sociales
relacionados con los procesos, para entender el modelo de desarrollo vigente
y plantear el modelo de desarrollo alternativo que guiará el plan de
transformaciones.
La
descripción técnica de los procesos que caracterizan las dimensiones del
desarrollo territorial, junto con la comprensión de las dinámicas
sociopolíticas que los acompañan y la identificación de los agentes y
organizaciones que los componen, darán las bases para establecer la
problemática de desarrollo territorial y los factores explicativos, y se
constituyen en el fundamento concluir con la identificación consensuada de
los factores críticos para el desarrollo de la entidad territorial, los
cuales serán el punto de encuentro para la fase de prospectiva territorial.
Los
pasos por seguir para establecer participativamente los asuntos críticos para
el desarrollo de la entidad territorial, son: Elaboración de documento de diagnóstico
estratégico de acuerdo con una estructura que contenga los enunciados de la
problemática general inicial que se busca abordar a través del plan
estratégico, el enfoque de desarrollo territorial que guía el análisis, y las
dimensiones de desarrollo territorial que se abordarán. Con base en esa
introducción se elaborarán los capítulos acordados, articulando los aspectos
sectoriales, alrededor de estructuras teóricas como la de desarrollo
territorial endógeno.
El
documento de diagnóstico estratégico será colocado en debate para lograr la
retroalimentación pertinente con conocedores y responsables de cada tema
–gubernamentales, privados y organizaciones sociales–, que se consideren.
Apropiados para tal fin por sus habilidades profesionales, dominio de los
temas, liderazgos temáticos y, en general, por su disponibilidad para revisar
y enriquecer el diagnóstico, con el fin de asumirlo como construcción
colectiva. Realización de un evento de expertos sobre los temas centrales que
identificó el diagnóstico, para que expongan y debatan sus perspectivas y
faciliten la pedagogía sobre los temas y el acuerdo sobre los asuntos
centrales. Realización de mesas de expertos sobre las dimensiones
principales, en las cuales se elabore un análisis de fortalezas, oportunidades,
debilidades y amenazas (FODA), que será el soporte para la definición de los
factores claves que orientarán el diseño prospectivo del plan. Los pasos para
realizar el análisis FODA son los siguientes:
· Definir
las dimensiones del desarrollo territorial que serán objeto del análisis FODA
y seleccionar los participantes en el ejercicio, de manera que se garantice
un buen grado de conocimiento y representatividad de los sectores
relacionados.
· Orientar
conceptualmente sobre la utilidad y aplicaciones de la metodología,
precisando las categorías de fortalezas y debilidades, desde la perspectiva
interna, y de oportunidades y amenazas, desde la perspectiva externa.
· Difundir
entre los participantes seleccionados el documento de diagnóstico
estratégico, acompañado de un cuestionario que trate previamente la
identificación de los factores FODA, como ejercicio personal o institucional
preparatorio.
· Realizar
el taller FODA, con técnicas de visualización14: por mesas temáticas15 y
posteriormente, elaborar una matriz FODA conjunta.
· Procesar
la matriz FODA en términos de factores críticos de desarrollo, para
utilizarlos como punto de partida de la fase prospectiva del plan
estratégico.
Elaborar
el diccionario de factores críticos donde se incluya una definición de la
variable, su unidad de medida o valoración, la situación actual y las
tendencias, referidas a los contextos interno y externo de la entidad
territorial. En la tabla siguiente se presenta un ejemplo de la definición de
una variable seleccionada de un análisis FODA. Se trata de compartir con el
grupo de trabajo del análisis prospectivo conceptos y análisis comunes para
que la ponderación de las variables se haga con base en lenguajes,
significados y acuerdos sobre sus características básicas:
Tabla: Diccionario de variables
críticas para el desarrollo territorial
Fuente: Modificado por
Melga, M., 2009 / de González, Hernando 2007.
Fase de posicionamiento ante el
futuro: escenarios y visión de desarrollo
Una
de las diferencias principales entre la planificación tradicional y la
estratégica es que esta última no se sustenta en una perspectiva única que
implícitamente asume que las circunstancias para el desarrollo continuarán como
lo indican las tendencias. Ante un mundo en constante cambio, es preciso
contar con estrategias robustas y planes contingentes basados en diferentes
escenarios posibles y probables. Es aquí donde la prospectiva hace su mayor
aporte. La prospectiva, aplicada a la planificación estratégica, permite
construirle viabilidad a la convergencia de diferentes imágenes de desarrollo
alrededor de una visión compartida y facilita la reflexión interdisciplinaria
y la creatividad entre actores gubernamentales, privados, académicos y la
sociedad civil en general. Uno de los métodos más efectivos y comúnmente
utilizado en los ejercicios de prospectiva es el método de escenarios, el
cual pretende construir representaciones de los futuros posibles, así como el
camino o las formas que conducen a su consecución. En la formación de esas
imágenes estructuradas se ponen en evidencia los elementos inerciales, y las
opciones de cambio, que dan lugar a concebir nuevas alternativas de
desarrollo. “Un escenario es un conjunto formado por la descripción de una
situación futura y la evolución de los eventos que permiten pasar de la
situación originaria a dicha situación futura” (Bluet y Zemor, 1970).
La
planificación estratégica presupone la exploración de los futuros posibles,
si se entiende, por una parte, que las grandes transformaciones generalmente
requieren amplios periodos de maduración y, por otra, que se trata de crear
condiciones en las entidades territoriales para que se constituyan en
artífices del porvenir para no seguir dependiendo del día a día. El proceso
prospectivo a la vez, desde el enfoque de la construcción social del futuro,
se entiende como la formación de capacidades y despliegue de la innovación y
la activación social, que amplía las fronteras de desarrollo de una comunidad
(Medina, 2003).
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Los escenarios podrán ser concebidos combinando
percepciones y análisis respecto a condiciones actuales de los factores de
desarrollo, tendencias, nuevas opciones de futuro, e impactos de la acción de
los diversos sectores –entre ellos el gubernamental a través de políticas
relacionadas con el ordenamiento territorial–, estrategias de competitividad,
seguridad, conservación de los recursos naturales, restricciones o incentivos
para la localización de la población y actividades económicas, capacidad de
regulación y otros aspectos relacionados. Dichos escenarios serán los
referentes principales para elaborar una declaración de visión de desarrollo
que guiará el plan. A continuación se presentan los procedimientos básicos
para elaborar los escenarios, los cuales se complementan con la definición de
la declaración y visión, y de las estrategias que pueden hacer posible
construir el futuro deseado.
Metodología
para la elaboración de escenarios y la visión de desarrollo
La
técnica de construcción de escenarios es considerada como una de las más
apropiadas para la planificación territorial porque permite combinar
perspectivas sistémicas de desarrollo territorial con una participación
amplia en la concepción de alternativas de desarrollo. El debate sobre
escenarios alternativos posibilita reflexionar sobre los posibles efectos de
futuros inciertos y la forma como se puede influir en ellos con decisiones
tomadas desde el presente. Los escenarios son concebidos, generalmente, por
personas ilustradas sobre los asuntos estratégicos, cuentan además, con la
participación de quienes tienen responsabilidades institucionales o
desarrollan actividades protagónicas en los principales sectores de
actividad.
Los
talleres prospectivos son apropiados para la construcción de los escenarios;
durante su desarrollo se podrán cruzar conocimientos y experiencias diversas,
así se enriquecen ideas, se contrastan y se buscan consensos. En dichos
ejercicios se recomienda utilizar técnicas apropiadas de manejo de grupos y
de concertación, que conduzcan a formar núcleos o redes de apoyo permanentes
al proceso de planificación, y que incorporen, deliberadamente, estrategias
para el aprendizaje organizacional.
El
proceso de construcción de escenarios se puede desarrollar a través de seis
componentes: (1) delimitación del sistema y del ambiente; (2) análisis
estructural; (3) identificación de condicionantes de los factores
estructurantes de futuro; (4) concepción de escenarios alternativos; (5)
análisis de consistencia de los escenarios y ajustes, y (6) diseño de de
opciones institucionales y de planes de monitoreo para la implementación de
los escenarios (Costa, 2004 y Godet, 1995). Esta metodología se dirige a
diseñar escenarios exploratorios que tratan de examinar posibles caminos a
partir de una situación presente sin ideas preconcebidas sobre el punto de
llegada. El razonamiento exploratorio o de forecasting estaría, de hecho, más
inclinado a privilegiar las hipótesis más plausibles y a extrapolar tendencias
pasadas con un enfoque realista y conservador (Medina, 1997).
Figura: La construcción de escenarios de desarrollo
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Fuente:
González, Hernando. Informe de consultoría para el DNP-DDTS, 2007.
Delimitación del sistema y del ambiente
territorial
A partir
de la identificación de las variables claves en el diagnóstico estratégico, y
como punto de partida o línea de base, es necesario precisar los objetivos
específicos que guiarán la elaboración de los escenarios, así como el
horizonte temporal y las condiciones del territorio:
· Objetivo
específico. Para focalizar los escenarios y concentrar la
atención en las variables pertinentes, es necesario precisar los fines
principales del plan; éstos pueden corresponder a intereses prioritarios de
las entidades territoriales como la búsqueda de posicionamiento competitivo,
el aprovechamiento de determinados potenciales, la superación de ciclos de
crisis económicas y/o sociales, etc. Los planes estratégicos, por principio,
deben focalizarse hacia pocos propósitos trascendentales, que es importante
precisar desde el inicio y que se reflejarán en cada fase del proceso de
planificación.
· Horizonte
temporal. Se refiere a los años que comprende el periodo
futuro que se pretende visualizar, en él se señala un año de referencia en el
cual se esperaría que se alcancen determinadas transformaciones. La
definición de dicho periodo permite hacer el esfuerzo de ubicar las mentes en
determinados años, plantear hipótesis e imaginar –con la mayor ilustración
posible– las escenas, las posibles configuraciones y las visiones sobre los
factores de desarrollo considerados. Imaginar escenarios implica percibir el
futuro desde el presente.
·
Ambiente de desarrollo. Se
refiere a la definición de las variables o factores que caracterizan el
territorio y que afectarán los escenarios y las condiciones económicas,
sociales, políticas y psicosociales que influyen en la actitud de los actores
e instituciones frente al futuro –pasividad, negativismo, desesperanza,
optimismo, etc–.
Generalmente
surge una lista amplia de variables asociadas a subsistemas o dimensiones del
desarrollo, por ello se recomienda agruparlas por temas relacionados con los
énfasis de la problemática del desarrollo o los esquemas analíticos
utilizados. Las dimensiones o subsistemas pueden denominarse, por ejemplo:
productividad, desarrollo rural, urbanización, ciencia y tecnología, medio
ambiente, capacidad institucional, etc. Como ejemplos de variables referidas
a las condiciones que presenta el territorio estudiado, se mencionan las
siguientes: pobreza e indigencia, capacitación laboral, infraestructura
básica y servicios, calidad del medio ambiente, interconectividad regional,
servicios portuarios, grado de asociatividad, etc. Luego de seleccionar las
variables y agruparlas temáticamente o por subsistema, se elabora una matriz
con la siguiente información básica que será la línea de base para el
análisis estructural.
Tabla: Ficha de variables,
subsistema económico
Fuente: Modificado por
Melga, M., 2009 / de González, Hernando 2007.
La elaboración de la ficha de
variables cumple varias finalidades importantes:
· Contar
con lenguajes comunes acerca de la denominación de las variables, su
significado y las características de los fenómenos presentados en la entidad
territorial.
· Establecer
una línea de base medible que facilite el monitoreo del plan.
· Facilitar
la calificación de la motricidad y dependencia de las variables desde la
perspectiva de los diversos actores participantes en el ejercicio de
prospectiva.
· Identificar
los actores e instituciones de mayor importancia en cada variable, para
prever su vinculación directa o indirecta en el ejercicio, de manera que sean
los mismos interesados quienes definan la influencia de esas variables sobre
sus áreas de actividad y los cambios que aspiran a alcanzar. Esta
identificación de actores será posteriormente utilizada para el componente de
juego de actores y para la definición de estrategias del plan estratégico.
Análisis estructural
· El
taller para la realización del análisis estructural de los factores de
desarrollo territorial comprenderá:
· La
selección previa de los participantes y remisión del documento de diagnóstico
y de las fichas de variables, para lograr una nivelación conceptual y de
identificación de factores claves para el desarrollo de la entidad
territorial.
· La
elaboración de una matriz de influencias directas, a través de los
participantes en el taller, para determinar cuantitativamente el grado de
afectación –positiva, negativa o neutra– que cada variable produce sobre las
demás. El ejercicio de elaboración de la matriz es un medio para examinar las
relaciones sistémicas entre las variables que representan las condiciones de
desarrollo del territorio, así se posibilita que los diversos participantes
lleguen a consensos en relación con los grados de influencia de cada variable
sobre el sistema, a partir del reconocimiento de sus diferentes percepciones
y posiciones.
· El
análisis de los resultados de la matriz de influencias directas y la
selección de las variables con mayor motricidad y que tienen impacto muy
fuerte y directo sobre el sistema.
· La
aplicación del software de multiplicación matricial MIC-MAC que permite
identificar las relaciones indirectas y los efectos de interrelación entre
variables del sistema, y reconoce las “variables ocultas”, que pueden tener
un significativo grado de influencia sobre el sistema territorial.
En síntesis, el análisis
estructural permite obtener los siguientes resultados:
· Una
priorización de las variables con mayor posibilidad de manejo desde el
interior de la entidad territorial de acuerdo con su sensibilidad al entorno
–variables internas, motrices y dependientes–. Sobre estas variables se
concentrará la atención para el diseño del plan, por considerarlas una
importante base para promover las transformaciones requeridas. Una
jerarquización de las variables del entorno según su impacto en el resto de variables
–variables externas, motrices y dependientes–.
· Una
clasificación indirecta –resultado de la aplicación de la multiplicación
matricial MIC-MAC– en la cual señala variables que de acuerdo con la
evolución del sistema podrán adquirir elevada influencia sobre las
condiciones de desarrollo de la entidad territorial.
· Se
define un orden de importancia y de grado de influencia para el diseño de las
estrategias, a partir del análisis del plano de motricidad-dependencia.
Identificación de condicionantes de los factores
estructurantes de futuro y juego de actores
Las
variables seleccionadas por su mayor influencia en el sistema territorial se analizarán
más detalladamente en términos de sus ventajas, sus desventajas, sus relaciones
con el entorno, las tendencias y los posibles cambios, en procura de avistar
las posibles configuraciones que podrían tomar en el futuro los factores caracterizadores
del desarrollo territorial.
Complementariamente,
se seleccionarán los actores más protagónicos de cada una de las variables
seleccionadas, para establecer la manera como se posicionan –en términos de
las alianzas, los conflictos y las estrategias existentes– respecto a los
elementos o propiedades que componen las variables.
Como resultado del análisis de
actores se busca
Identificarlos
y caracterizarlos respecto a su poder de influencia.
Percibir
los conflictos y posibles alianzas entre los diferentes actores.
Establecer
los proyectos que poseen respecto al sector.
Vincularlos
de manera más activa en el proceso de planificación estableciendo una
estrategia específica para lograr su participación activa desde el proceso de
elaboración de los escenarios.
Concepción de escenarios alternativos
Los
resultados del análisis estructural y la identificación de los actores más
protagónicos de las variables motrices del desarrollo territorial
suministrarán una base sólida para concebir los escenarios de desarrollo
territorial y construir la declaración de visión de desarrollo. Para cada una
de las variables motrices se formulan por lo menos tres hipótesis sobre su
comportamiento futuro: optimista, pesimista e intermedia.
A través de mesas temáticas se hacen
ejercicios de combinación de variables e hipótesis para configurar escenarios
que serán a la vez examinados con rigor técnico y consideraciones de
viabilidad respecto a su pertinencia, viabilidad y coherencia. Finalmente, se
seleccionan los escenarios más probables, deseables y factibles, y se llega a
un acuerdo sobre un escenario apuesta que guiará las siguientes fases del
plan.
Análisis de consistencia de los escenarios
Los
escenarios de desarrollo seleccionados al ser examinados desde diversas
perspectivas podrán evidenciar su viabilidad, contradicciones, solidez, etc.
Con el fin de seleccionar los escenarios retadores y factibles es necesario
hacer un análisis crítico sobre los eventos relacionados, las metas
propuestas, tiempos y recursos requeridos, y sus posibilidades. En caso de
encontrarse inconsistencias es recomendable hacer los respectivos ajustes.
Diseño de opciones institucionales y de planes de
monitoreo para la implementación de los escenarios
En
esta fase se trata de analizar la capacidad institucional para gestionar y
ejecutar las acciones estratégicas requeridas para alcanzar las
transformaciones previstas y de realizar los arreglos institucionales que
garanticen la construcción del escenario de desarrollo. Como complemento se necesita
un sistema de monitoreo y de rendición de cuentas con la información,
indicadores, institucionalidad y herramientas necesarias para evaluar los
avances en la implementación de los escenarios y de tomar oportunamente las
medidas correctivas cuando sea necesario.
Escenarios,
visión, estrategias de desarrollo
Hasta
este momento del proceso de planeación, el escenario acordado, describe la
situación futura respecto a la superación de los factores de desunión de los
actores regionales y el florecimiento de las alianzas público-privadas-comunitarias
–la región fortalece su autonomía y logra un ordenamiento territorial que le
permite un desarrollo sustentable–, y los eventos que podrán llevar a la
entidad territorial desde la situación actual hasta la futura. Sin embargo,
los términos de la descripción y del estado futuro aún son amplios, es
necesario especificarlos para efectos del diseño estratégico del plan.
En la
parte táctica y operativa obliga tener especial atención sobre el hecho de
que no se debe confundir entre escenarios y estrategias: los escenarios
dependen del tipo de visión adoptada por sus elaboradores y las estrategias
dependen de las actitudes adoptadas frente a los posibles futuros (Godet,
1996). Los escenarios son descripción de imágenes estructuradas que permiten
precisar los objetivos de largo plazo, pero éstos son útiles solamente cuando
pueden sustentar la planificación estratégica para construir futuro.
Construir
una visión compartida de desarrollo para movilizar las voluntades y unir
esfuerzos en una dirección
En
este momento del plan será posible capitalizar cada una de las fases
anteriores del proceso de planificación, procediendo a concebir una imagen
futura clara, capaz de inspirar y de movilizar colectivamente a una sociedad
en procura de un norte compartido. Burt Nanus en su libro Liderazgo
Visionario (1992), dice: “No existe fuerza más poderosa que impulse una
organización hacia la excelencia y el éxito duradero que una visión de futuro
atractiva, valiosa, factible, y que sea compartida en forma general”. Como se
mencionó para que un diseño de escenarios –como el esbozado en estas
orientaciones metodológicas, que tiene como principio la construcción social
de futuro– se logre afianzar en la fase del diseño de las estrategias y el plan
operativo, es recomendable que el escenario elegido se consolide con una declaración
de visión, ésta no reemplaza el escenario sino que lo complementa y permite
focalizar los objetivos y las líneas estratégicas.
La declaración de una visión
estratégica debe, en lo posible, satisfacer cinco condiciones:
Debe
estar enfocada. Es necesario definir con precisión el enfoque
respecto al concepto de la imagen que se desea promover para la entidad
territorial, especificando perfiles socio-institucionales y especializaciones
productivas.
Es
recomendable especificar la posición que se pretende alcanzar en un ámbito
de referencia determinado de países o regiones (p. ej.: el productor más importante
de determinada(s) rama(s) económica(s), con una ubicación dada respecto a los
países y/o regiones latinoamericanas competidoras). Además, es necesario definir
un año de referencia sobre el horizonte de largo plazo que fije un hito
hacia el cual planear las acciones, desde el presente, para que en dicho año
se cristalicen determinadas transformaciones, sin que necesariamente en dicho
año se busque haber alcanzado todos los cambios derivados del escenario seleccionado
y de los objetivos de la visión.
Propiedades
éticas. Señalar los valores principales que guiarán el
modelo de desarrollo y definir cuál será la relación del desarrollo
productivo y social pretendido con la comunidad en general, con la sociedad,
con el ambiente, y entre los actores comprometidos. Estas propiedades éticas
se derivarán del análisis estratégico y del juego de actores, y se
concentrarán en las que se requiere construir, replantear y/o consolidar.
Texto
concreto, inspirador, y fácil de aprender. El texto de
la visión debe ser sintético y alentador, que cale en el imaginario colectivo
y que mueva las voluntades en dirección al rumbo trazado. A manera de
ejemplo, textos de visión como el siguiente expresan un escenario de
desarrollo que se capta fácilmente en el imaginario colectivo y tiene el
potencial de movilizar y concentrar los esfuerzos de los diversos sectores en
una dirección atractiva.
Para
la elaboración del texto de la visión se acostumbra realizar talleres de prospectiva,
en los cuales participan principalmente los actores seleccionados en relación
con las variables claves resultantes del análisis estructural y que sirvieron
de base para la elaboración de los escenarios. Es recomendable, además, vincular
otros actores, entre ellos, líderes y políticos de sectores no vinculados inicialmente,
con el fin de que la declaración cubra un amplio espectro del desarrollo de
la entidad territorial.
El
taller o encuentro para la elaboración del texto de la visión deberá ser
preparado habiendo remitido previamente la información pertinente procesada
en las etapas hasta ahora avanzadas del plan, especialmente la elaboración de
los escenarios y en particular, los resultados del escenario apuesta. Se
deberá, además, hacer una inducción pedagógica sobre el tema de prospectiva
territorial y visión, presentando ejemplos ilustrativos. No es recomendable
realizar un ejercicio de prospectiva sin un mínimo de referentes de opciones
de cambio y de posibles futuros y sin crear un clima de actitud proactiva
para que los participantes propongan cambios de fondo y no se sometan a la
inercia.
Escenarios, visión, objetivos, estrategias y acciones para
construir la visión de desarrollo
Elaborar el escenario apuesta y la visión de
desarrollo implica establecer tanto los objetivos centrales como las metas
que hagan realidad los cambios diseñados. Igualmente, se necesita elaborar
las estrategias que establecerán la cadena de acciones e instrumentos
correspondientes que permitirán conseguir las metas acordadas; además, se
necesita establecer los arreglos institucionales pertinentes para la fase de
implementación del plan y un sistema de monitoreo que facilite su evaluación
y seguimiento.
Figura: Estrategias para construir el escenario
apuesta y la visión de futuro
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Fuente:
González, Hernando. Informe de consultoría para el DNP-DDTS, 2007.
La relación entre la fases explicativa y de diseño
prospectivo, con la fase táctica- operacional, se esquematiza en la figura
anterior, indicando que la definición de las acciones para hacer realidad la
visión de desarrollo es el resultado de un proceso acumulativo de consensos
entre los actores locales, sobre los asuntos estratégicos para el desarrollo
de la entidad territorial, que se generan en cada una de las fases del plan.
El escenario apuesta y la visión, o futuro deseable
y posible, se concretarán en objetivos de largo plazo, cuya consecución se
programará a través de objetivos de corto y mediano plazo, relacionándolos,
en el primer caso, con metas anuales y en el segundo, con metas a cuatro
años, de forma que se el ajuste a los periodos de gobierno y se garantice de
la continuidad de las acciones previstas. Los objetivos y las metas se
lograrán por medio del diseño e implementación de estrategias que
comprenderán, además de la disponibilidad de recursos financieros y capacidad
administrativa, acuerdos o pactos de los actores protagónicos junto con los
arreglos institucionales indispensables para la gestión, implementación y
monitoreo del plan. Para el efecto, es recomendable elaborar una estrategia específica
para la socialización y gestión del plan la cual buscará consolidar los compromisos
con su implementación, posicionándolo en el imaginario colectivo como una
responsabilidad que compete a todos los ciudadanos. Durante la definición de
los objetivos, las estrategias y acciones correspondientes, es esencial
vincular proactivamente a los actores clave para la construcción de la visión
de desarrollo. Esto implica tener claridad sobre el contexto económico, social
y político en donde se implementará el plan, en el cual se consideren las fuerzas
a favor y en contra y el posicionamiento y capacidad de acción de los
principales actores e instituciones. Para el efecto se utilizarán
herramientas de análisis del juego de actores. El examen de los contextos
internos y externos que influyen en los objetivos seleccionados, permitirá
establecer los factores que se deben tener presentes en la definición de las
líneas estratégicas, y precisar los instrumentos necesarios para hacer
realidad las acciones que posibilitarán alcanzar los objetivos previstos. Con
los anteriores elementos la atención finalmente se concentrará en la
definición de los instrumentos y las acciones que podrán concretar los
cambios y en los ajustes institucionales necesarios para garantizar que el
proceso en la fase de implementación y gestión sea exitoso.
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(3) Bibliografía:
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· Medina
Javier (2003). Visión
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· Medina,
Javier (1997). Conversando
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Gonzales, Hernando, Bogotá Colombia, 2007.
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