DESARROLLO
TERRITORIAL Y POLITICAS PUBLICAS
1.
El elusivo desarrollo.
El
concepto de desarrollo alude a una función multidimensional que incluye con
ponderaciones variables objetivos y políticas públicas que cronológicamente, a
partir de la década de los cincuenta,
han privilegiado el crecimiento económico, la distribución de
ingresos, el medio ambiente y la calidad
de vida, la satisfacción de las necesidades básicas de la población, el respeto
a los derechos humanos y, últimamente, la competitividad internacional. En su
consecución como proceso el Estado, el mercado y la sociedad civil
(agrupaciones sociales de pertenencia diversas) desempeñan diferentes
roles mediados ya sea por los partidos
políticos y/o la familia
Sea cual
sea la ponderación de cada uno de estos objetivos en las políticas de
desarrollo lo que, buscan los gobiernos
en la actualidad es la seguridad humana entendida como igualdad de
oportunidades para todos, con especial énfasis en la equidad de género y
preocupación por las etnias originarias, la libertad de las personas para
incidir, en su calidad de sujetos del desarrollo, en las decisiones que afectan
sus vidas, la participación y pertenencia a comunidades y grupos como modo de
enriquecimiento recíproco y fuente de sentido social, la satisfacción de
necesidades actuales, sin comprometer las posibilidades de satisfacción de las
mismas por parte de generaciones futuras, el ejercicio de las oportunidades del
desarrollo en forma libre y segura, con
la relativa confianza de que éstas no
desaparecerán súbitamente en el futuro y la participación plena de las personas
en el proceso de generación de ingresos y en el empleo remunerado
2.
El Desarrollo Territorial
Existe una multicausalidad en los
procesos de crecimiento y desarrollo que no se limita a las interacciones
existentes entre subsistemas funcionales (económico, social, institucional
etc.), sino que incluye, además, a su incidencia “espacial” en el territorio que se manifiesta
en la formación de subsistemas denominadas “regiones” o “localidades”.
Existe, además, interdependencia entre el proceso de
desarrollo y la estructura y evolución de estos subsistemas territoriales. Es
necesario, por tanto, distinguir las dos
caras de la medalla: a) el impacto del crecimiento y desarrollo sobre la
evolución de la estructura y el funcionamiento de la “organización
territorial” y b) el impacto de
ésta sobre el crecimiento y desarrollo.
Dentro
del subsistema territorial, el desarrollo de cada “región” o “localidad”
depende, fundamentalmente, de las tendencias de crecimiento y desarrollo que se
dan en las otras regiones, o localidades ya que éstas son subsistemas muy
abiertos. Las “regiones y “localidades”
como subsistemas abiertos deben, por lo tanto, planificarse teniendo en cuenta
tanto el sistema en su totalidad como a
las partes que lo componen.
Es
poco lo que se sabe acerca de las relaciones causales entre el desarrollo y la
distribución espacial de la producción y la población. La conformación
territorial de los países latinoamericanos responde más a razones muy
conectadas con su evolución histórica que al poblamiento de las etnias y pueblos originarios, a sus características
geográficas o a las características del
modelo de organización territorial del Estado.
Así,
países andinos, países de pequeño tamaño, países de dimensiones continentales,
países mediterráneos, unitarios, federales, confederaciones o estados unitario
descentralizados presentan una conformación territorial, un poblamiento y una
localización de la actividad productiva y de la red de comunicaciones y
transporte que se vincula más bien con la modalidad de inserción del país en el
comercio internacional en los últimos cien años, pudiendo afirmarse que ésa es
epifenómeno de lo social.
3.
Políticas públicas para el desarrollo territorial
En
términos generales, es a partir de la década de los cincuenta se comienza a
reconocer en América Latina la interdependencia entre desarrollo y organización
territorial, adicionándose a los esfuerzos de planificación global o sectorial
el componente de planificación regional, actividad que bajo diversas estilos y
modalidades se mantiene hasta el día de hoy.
3.1
Las políticas públicas para la región aislada
Desde
fines de los años cuarenta, varios países de América Latina formularon políticas
públicas denominándolos planes intra-regionales para una porción del territorio
nacional que exhibía un problema de diversa naturaleza y que requería de
políticas e instrumentos especiales para la promoción de su desarrollo. Los
problemas mas frecuentemente abordados fueron: 1) un problema geopolítico, 2)
la explotación de un recurso natural, generalmente minero, que provocaba un poblamiento explosivo y una explotación irracional de éste, 3) un conflicto de tierras y/o de aguas y
otros que normalmente se traducían en la creación de autoridades regionales,
algunas de las cuales dependían del gobierno nacional y otras estaban dotadas
de diversos grados de autonomía
|
País
|
Año
|
Autoridades
Regionales
|
|
Brasil
|
1948
1959
|
Superintendencia
de Desarrollo del Valle del río San Francisco (SUVALE).
Superintendencia
de Desarrollo del Nordeste (SUDENE)
|
|
Chile
|
1953
y 1958
|
Puerto
Libre de Arica y Junta de Adelanto de Arica
|
|
México
|
1951
en adelante
195?
|
Comisiones
Federales de los ríos Fuerte, Balsas, Papaloapan, Grijalva-Usumacinta,
Lerma-Chapala-Santiago, Pánuco y Valle de México
Programa
Nacional Fronterizo en la frontera norte
|
|
Colombia
|
1954
en adelante
|
Corporación
Autónoma de Valle del Cauca, Corporación de los Valles del Magdalena y del
Sinú, Corporación de La Sabana y otras
|
|
Venezuela
|
1960
y 1964
|
Corporación
de la Guayana, del Zulia, de la Región Centro-Occidente, Los Andes y la
Región Nororiental
|
La
evaluación de las autoridades regionales produjo un aumento en los niveles de
desarrollo de los territorios bajo su jurisdicción y constituyó una modalidad
de planificación, fundamentalmente, intra-regional desvinculada del resto del
subsistema territorial.
Además
de los ejemplos mencionados, algunos países realizaron estudios para la
creación e implementación de zonas francas de comercio para incentivar
desarrollo de territorios especiales.
3.2 Las
políticas públicas para el desarrollo regional a escala nacional
A
fines de la década de los sesenta comienza a generarse una política que analiza
las interdependencias sobre los flujos financieros y humanos considerando su
repercusión en la estructura espacial de los países latinoamericanos, habida
cuenta que varios casos de planificación regional para la región aislada, especialmente
las zonas francas - si bien produjeron efectos beneficios en el corto plazo
- en el mediano plazo no lograron una
reinversión significativa de los excedentes del mayor crecimiento económico
derivado de las políticas e instrumentos de excepción y tampoco lograron
retener a su población.
Surge
así una modalidad de intervención en el territorio de planificación regional
para el sistema nacional de regiones, habida cuenta de los problemas derivados
de la concentración poblacional y de la actividad productiva en uno o en muy
pocos puntos del territorio nacional, las consecuentes desigualdades regionales
y la falta de integración física, económica, social y política. En este
período, algunos países regionalizaron el territorio nacional, intentando distinguir
el centro (la concentración de población y de actividades) de la periferia (el
resto del territorio nacional), en una traslación mecánica de las propuestas de
la CEPAL sobre la concepción centro-periferia del comercio mundial, se trata de
explicar el subdesarrollo de buena parte del territorio nacional aplicando
estas categorías de análisis.
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País
|
Año
|
Regionalización
|
Institución
|
|
Argentina
|
1961
|
Buenos
Aires, Litoral, Centro, Cuyo, Noroeste, Valle del Río Negro y otras posteriormente.
|
CFI
e Instituto Torcuato di Tella
|
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Brasil
|
1968
|
Regiones
(Norte Nordeste, Sudeste, Sur y Centro
Oeste) y micro-regiones homogéneas
|
IBGE
|
|
Colombia
|
1969
|
Seis
grandes regiones geosocioeconómicas (Barranquilla o Región Caribe, Medellín o
Región Antioqueña, Manizales y Pereira o Región de Caldas, Calí o Región
Caucana, Bogotá o Región Centro Oriental y Bucaramanga o Región
Santandereña) y setenta y tres
subregiones o comarcas
|
Centro
de Investigación del Desarrollo de la Universidad Nacional de Bogotá
|
|
Chile
|
1965
|
Once
regiones y una zona metropolitana
|
ODEPLAN
|
|
Ecuador
|
1969
|
Cinco
regiones y 4 subregiones
|
Junta
Nacional de Planificación
|
|
Guatemala
|
1966
|
Nueve
zonas
|
Secretaría
General del Consejo Nacional de Planificación Económica
|
|
1967
|
Regiones
Central, Sur, Oriente y Norte
|
Ministerio
de Obras Públicas
|
|
|
México
|
1958
|
Diez
regiones divididas en sub-regiones y micro-regiones
|
Secretaría
de la Presidencia
|
|
Perú
|
1970
|
Región
Norte, Centro Lima Metropolitana, Región Sur, Oriente
|
INP
|
|
República
Dominicana
|
1966
|
Cuatro
regiones y once sub-regiones
|
Oficina
de Planificación. Presidencia de la República
|
Las
políticas públicas de la época se relacionan con los polos de desarrollo
(también denominadas estrategias de desarrollo polarizado o de centros de
crecimiento) que siguiendo de muy cerca la discusión sobre desarrollo
equilibrado o desequilibrado buscan alterar la configuración territorial
al movilizar inversiones en sectores
económicos de altos efectos de arrastre hacia atrás y hacia delante en el
cuadro de insumo-producto nacional y localizar estos sectores en
concentraciones urbanas que posibilitaran la endogenización de los efectos
positivos del polo.

Otra
de las políticas de la época es la creación de incentivos fiscales. La
incorporación de los incentivos fiscales en lo medular de las políticas de
fomento regional tiene generalmente por objetivo básico, dentro de límites de
extensiones de territorio, seleccionadas de antemano, la creación de estímulos
para atraer inversiones (inducción a la movilidad espacial del capital) que, a
falta de las mencionadas ventajas, difícilmente se canalizarían hacia los
lugares previstos, con miras básicamente a fomentar el aprovechamiento de las
potencialidades económicas regionales o la recuperación de áreas cuya productividad
comenzó a declinar.
Los
incentivos fiscales pueden presentarse en diversas formas. Las más corrientes
son las exenciones parciales o totales, válidas generalmente durante un período
definido, que incluyen uno o varios impuestos; o, inclusive, la depreciación
acelerada, o el trato especial a las reinversiones, en el caso del impuesto a
la renta de personas físicas o jurídicas.
En muchos países se adoptaron preferencias fiscales, con base en una o
varias de esas formas. El desistimiento
fiscal ha consistido principalmente en exenciones, rebajas, depreciación
acelerada, reducciones del impuesto adeudado, deducciones y créditos fiscales.
En
varios países - dado el sesgo urbano-industrial de las políticas de desarrollo
polarizado - se formularon programas de desarrollo rural integrado (DRI) que
intentaron combinar políticas agrícolas con políticas de reforma agraria.
Es
difícil evaluar la eficacia y la eficiencia de las políticas regionales a
escala nacional. Entre sus logros se cuentan el haber introducido la
preocupación por el territorio en la planificación del desarrollo nacional en
boga en ese período, la creación de vice-ministerios u otras dependencias de
alto nivel directamente relacionadas con las presidencias para la formulación
de políticas, la masificación de las estrategias de desarrollo regional
polarizado, la creación de incentivos especiales para regiones-problema del
territorio nacional y otras. En cuanto a las políticas orientadas a detener o a
racionalizar el crecimiento económico o poblacional de las concentraciones
metropolitanas y disminuir las desigualdades regionales la evaluación muestra
logros modestos aún cuando sin esta políticas la conformación territorial
presentaría hoy conformaciones de más difícil planificación y gestión. Entre
sus debilidades se debe mencionar la escasa preocupación por los territorios
rurales.
3.3
El impacto territorial de las políticas neoliberales
En
la década de los ochenta y noventa, cuando en América Latina cobran un mayor
protagonismo los estilos de desarrollo que utilizan la economía de mercado,
subyace la idea de que en el mediano y largo plazo debería haber un
igualamiento entre las rentas territoriales per cápita, dado que con libre
movilidad de factores en el territorio, las desigualdades regionales serían
meramente friccionales. Basándose en un estudio bien conocido se argumenta que
las desigualdades son bajas a nivel de PIB/cápita, que éstas aumentan
fuertemente con los procesos de crecimiento acelerado pero que llegado a un
cierto nivel se tendería a la convergencia, por la presencia de trickling-down
effects.
![]() |
DESIGUALDADES INTER-REGIONALES
|
Adicionalmente,
para apoyar estas políticas se arguye que los procesos de apertura externa que
comienzan a perfilarse en varios países relativizarían la importancia de los
costos de transporte internos y con ello se favorecería la puesta en valor de
territorios y recursos que habían quedado al margen de los procesos de
industrialización sustitutiva.
El
impacto de la liberalización económica y el desmantelamiento de la
institucionalidad nacional y/o regional creada en las décadas anteriores,
provocaron una drástica caída en la actividad económica en las regiones urbano-
industriales y comenzaron a aparecer signos de convergencia regional motivados
por la caída de éstas.
Esta
argumentación fue tempranamente rebatida por los altos niveles de PIB/cápita en
que se producía la convergencia entre los PIB/cápita promedios para cada una de
las regiones (desigualdades inter-regionales) y por el empeoramiento de las
desigualdades al interior de los preceptores de ingresos al interior de éstas
(desigualdades intra-regionales), como resultado del modelo de crecimiento
prevaleciente.
En
la actualidad se reconoce que la convergencia o divergencia de las desigualdades
inter-regionales depende, fundamentalmente, del modelo de crecimiento. Tanto
los enfoques de los índices de desigualdad, como del enfoque axiomático
postulan que las desigualdades disminuyen con el crecimiento cuando éste se
concentra en el sector tradicional, que aumentan cuando el crecimiento sólo
favorece al sector moderno y que puede haber convergencia cuando el crecimiento
amplía el sector moderno con la inclusión de sectores tradicionales.
CAMBIOS EN LAS DESIGUALDADES INTER-REGIONALES BAJO TRES MODELOS DE
CRECIMIENTO

En
este período, se desmantelan muchas de las corporaciones de desarrollo regional
y desaparecen muchos de los subsidios e incentivos fiscales, por el predominio
de políticas económicas “horizontales” sin márgenes para dar preferencia a
determinadas regiones. En algunos países se modifica la institucionalidad
encargada del proceso de planificación, cuyas funciones empiezan a ser asumidas
por los ministerios de hacienda, economía o interior[3]. También, los planes de
desarrollo regionales son reemplazados o complementados con bancos de proyectos
que canalizan recursos hacia proyectos de infraestructura social utilizando los
fondos de desarrollo territorial creados, anteriormente, como mecanismos de
transferencias entre regiones.
El
impacto territorial de las políticas neo-liberales fue de extraordinaria
magnitud. Las desigualdades inter-regionales, en una primera etapa,
disminuyeron como resultado de la caída de las economías urbano-industriales y
en menor medida por la puesta en valor de recursos de otras regiones que
lograron ampliar su base exportable. No obstante ello, hacia fines del período
las concentraciones metropolitanas recuperaron sus ritmos de crecimiento ya que
las mega-ciudades en vez de volverse obsoletas, debido a la dispersión
posibilitada por las tecnologías de la información, son el lugar donde se
concentran las funciones de mando, son sitios de producción post-industrial
(las finanzas y los servicios especializados) y son mercados nacionales o
transnacionales en los que tanto las empresas como los gobiernos puede adquirir
instrumentos financieros y servicios especializados. Con ello comienza un
proceso de divergencia inter-regional que se suma a un empeoramiento de las
desigualdades intra-regionales entre preceptores de ingresos.
3.4
Las políticas regionales que promueven la organización social de las
regiones
Hacia
fines de la década de los ochenta, a lo menos en el plano de los expertos, se
comienza a reconocer que el desarrollo regional, como fenómeno distinto del simple
crecimiento económico, estaba fuertemente determinado por factores exógenos a las regiones. Así, el
crecimiento económico entendido como el aumento de la disponibilidad de bienes
y servicios depende del efecto directo de la política pública, especialmente de
la política macroeconómica, sobre las actividades localizadas en el territorio,
además, de los recursos de inversión privados y públicos que las regiones
reciben y sobre los cuales compiten explícita o explícitamente, ambos,
exógenamente determinados. El desarrollo, en tanto, como fenómeno
cualitativamente distinto del crecimiento económico requiere, se argumenta, la
endogenización de los frutos del crecimiento y, entre otros, que la región pase
de ser objeto a ser sujeto del
desarrollo lo que conlleva vigorosos procesos de descentralización y de
ordenamiento territorial para romper con la impronta territorial de los países.

Esta
propuesta orientó en Chile y Colombia las políticas regionales que surgieron
desde los noventa en adelante, permitiendo un acoplamiento con los procesos de
descentralización que surgen, primero que nada, como un intento de reemplazar
la democracia representativa por una democracia participativa. [4]
3.5 La
reestructuración de los espacios nacionales
Recientemente
se ha llamado la atención, sobre la modificación de la configuración
territorial de los países de América
Latina y El Caribe que durante los noventa se alteró radicalmente, como
resultado de procesos exógenos y endógenos económicos, sociales y políticos que
afectaron a los movimientos de su población, a la localización de sus
actividades productivas y a los instrumentos de planificación y gestión
surgidos en las décadas anteriores[5].
Hoy,
se reconoce que la mencionada configuración obedece en primer lugar a un
proceso de globalización que modifica la matriz locacional de actividades
económicas y de población, alterando la clásica división entre regiones
marginales (a la lógica de expansión territorial del modelo de crecimiento
vigente) y regiones con sectores económicos en declinio, ya que la velocidad y
signo de los cambios obligan a una reconversión productiva permanente,
produciéndose una fractura territorial de los espacios nacionales, los que
muestran la coexistencia de núcleos globalizados y marginales o excluidos en
un mismo territorio, sea cual sea la
naturaleza de la división político-administrativa.
Como
respuesta a este proceso, fundamentalmente exógeno, los países de la región, en
segundo lugar, han revitalizado los mecanismos de integración supranacional -
que en buena medida se retroalimentan también como respuesta a la superación de los diferendos limítrofes
entre los países – agregando una mayor complejidad a los factores que modifican
la configuración territorial. En este contexto, se plantea en tercer lugar, que
la configuración territorial de los países está determinada por los efectos
territoriales de los modelos de crecimiento que buscan conciliar el crecimiento
económico con una mayor equidad en la distribución de los frutos de ese mayor
crecimiento económico con sustentabilidad ambiental.
De lo anterior se colige que las políticas
territoriales deben formularse y ejecutarse en escenarios caracterizados por la
complejidad tanto de la globalización, de los procesos de integración en curso
y de los efectos territoriales de los modelos nacionales como por la
complejidad de los procesos de descentralización. Ello requiere de una profunda
modificación de los modelos, teorías y paradigmas de intervención territorial
ya que, según, se menciona los conflictos territoriales y ambientales se
generalizarán en el futuro, debido tanto a la incapacidad de las políticas
tradicionales como a la proliferación de instrumentos sin políticas. Por ello
se plantea revalorizar la planificación más estratégica en su diseño y más
articulada con el sector privado.
3.6
Las
políticas de desarrollo territorial en la actualidad.
Hoy
prevalece, generalizadamente, una preocupación por los territorios no sólo en
tanto contenedores de procesos económicos y sociales, sino en cuanto a la
posibilidad de convertirse en actores, dados los procesos de descentralización
que surgen a partir de los noventa y la predominancia de modelos abiertos al
exterior.
En
las nuevas formulaciones de las políticas territoriales se discuten las leyes
de hierro de la expansión territorial del sistema capitalista que perpetúa –
según algunos críticos - las improntas territoriales de un modelo comandado por
el sector privado capitalista. En reemplazo se plantea un modelo de
intervención que combina los enfoques de arriba hacia abajo (top-down) con los
enfoques de abajo hacia arriba (bottom-up) y la articulación pública-privada
dado el advenimiento y las posibilidades que ofrece el modelo de producción
flexible o neofordista.
En la
nueva propuesta del desarrollo regional se busca insertar a los territorios
organizados (divisiones político-administrativas de cualquier jerarquía) en los
exigentes escenarios de la competitividad internacional, potenciando los grados de libertad que
ofrecen a éstos los procesos de descentralización, definiéndose a aquel como un
proceso de cambio estructural localizado (en un territorio denominado
“región”) que se asocia a un permanente proceso de progreso de la propia
región, de la comunidad que habita en ella y
cada individuo, miembro de la comunidad y habitante del territorio[6]
Esta
propuesta coexiste con el desarrollo económico local que se plantea
proactivamente frente a los modelos de ajuste estructural, propiciados por los
organismos financieros internacionales durante los ochenta y los noventa,
buscando, en lo fundamental, revalorizar las producciones locales y los
mercados nacionales y subnacionales, sin descuidar los potenciales exportadores
en el comercio internacional.[7]
No
obstante, la importante contribución de la aproximación a la relación
sociedad-territorio de ambas propuestas de política territorial, no es menos
cierto que las “regiones y “localidades”
son sólo recortes territoriales subnacionales que cumplen con ciertas
características, no estando claras las diferencias entre unas y otras,
produciéndose en varios países confusiones al respecto.
En el
último tiempo, se ha definido a la región como un territorio organizado que
contiene, en términos reales o potenciales, los factores de su propio desarrollo
con total independencia de escala y como desarrollo local cierta modalidad de
desarrollo que puede tomar forma en territorios de variados tamaños, pero no en
todos, dada la complejidad intrínseca del proceso de desarrollo, advirtiéndose
que lo local hace sentido cuando se lo mira “desde afuera y desde arriba” y en
tal sentido las regiones constituyen espacios locales mirados desde el país,
así como la provincia es local desde la región y la comuna lo es desde la
provincia. actualmente se juega con la contraposición “local/global” mostrando
la paradoja de ambos términos[8]
Más
allá de la discusión sobre la extensión
territorial de la “región” o de la “localidad”, lo que interesa destacar es la
convergencia al interior en los marcos interpretativos del desarrollo regional
y local y la similitud en las propuestas sobre políticas de desarrollo: lo
“regional” haciendo un llamado a la dificultad de modificar el ordenamiento
territorial de los países, a menos que se use el poder político cedido por el
proceso de descentralización y se cree poder mediante proyectos políticos que
incorporen explícitamente la relación sociedad-territorio, una cuestión ausente
en los planes o estrategias de desarrollo regional; lo “local” haciendo un
llamado, a su vez, a la centralidad del proceso productivo y a los mercados
nacionales y subnacionales para endogenizar el desarrollo.[9]
IMBRICACION DE LA POTICA REGIONAL
CON LA POLÍTICA DE DESARROLLO ECONÓMICO LOCAL

3.7
El nuevo
vocabulario del desarrollo local y regional
Como resultado de la imbricación descrita, hoy
coexisten conceptos e instrumentos de la política regional utilizados desde los
cuarenta en adelante con conceptos mas recientes surgidos desde el campo del
desarrollo económico local. En el nuevo vocabulario – y en el diseño y
aplicación de políticas
territoriales no debe olvidarse que:
a) El proceso de la globalización no puede ser
considerado como algo ajeno a la identidad de los territorios.
b) En el nuevo modelo la productividad y la
competitividad son procesos sistémicos que dependen cada vez más de la densidad
y calidad de las cooperaciones y redes que se establecen en el seno de las
empresas; entre las empresas vinculadas mediante eslabonamientos "hacia
atrás" y "hacia delante"; y entre las empresas y el entorno
territorial. No se puede, pues, obviar los temas vinculados a la cultura y la
identidad, ya que el sentido de pertenencia territorial es importante para
identificar e impulsar la vocación territorial.
c) No es posible disociar las empresas y el funcionamiento
de los mercados del tejido socioinstitucional existente en cada territorio,
esto es, el tipo de reglas de comportamiento entre actores públicos y privados.
d) El arraigo territorial de las empresas lejos de
desvanecerse, constituye un factor crucial para la construcción de
"ventajas competitivas dinámicas".
e) Del mismo modo, el concepto de la
competitividad sistémica, así como la evidencia de las "mejores
prácticas" en desarrollo económico local en los países desarrollados,
evidencian la importancia de las actuaciones territoriales de carácter micro y
mesoeconómicas
f) El auge de la producción transnacional y la
importancia de los diferentes sistemas territoriales competitivos cuestiona la
visión de la economía basada únicamente en un conjunto de "economías
nacionales".
g) Los intercambios transfronterizos son claramente
menores que los intercambios internos a los diversos países.
h) Los territorios no son, pues, simples "campos
de maniobras" sino "actores" decisivos de desarrollo. La
importancia de las redes y el territorio no tiene, pues, nada que ver con la
imagen simplista de una sociedad globalizada homogénea donde la identidad y la
geografía se diluyen.
i) En suma, las nuevas condiciones de competencia y
producción no hacen más que reforzar la importancia de la solidaridad y de la
calidad de las redes y los vínculos sociales y de identidad territorial en el
seno de la economía.
CONCEPTOS
RECURRENTES EN LA ACTUALIDAD
Distrito
industrial italiano: una
entidad socio-territorial de producción y de “vida” donde se conjugan en forma
relativamente indiferenciada aspectos económicos, sociales, históricos, éticos,
culturales etc. la interpenetración y la sinergia entre la actividad productiva
y la vida cotidiana es un rasgo dominante y característico del distrito en su
funcionamiento (Becatini, 1989)
Entorno o
medio innovador : un ensemble
territorialisé dans lequel les interactions entre agents économiques se
développent par l'apprentissage qu'ils font de transactions multilatérales
génératrices d'externalités spécifiques à l'innovation et par la convergence
des apprentissages vers des formes de plus en plus performantes de gestion en
commun des ressources (Maillat et al., 1993).
Cluster: representa
una “concentración geográfica y sectorial de empresas e instituciones que en su
interacción generan capacidad de innovación y conocimiento especializado
(Porter)
Terroir (terruňo): concepto histórico que define un territorio
como un espacio geográfico bien delimitado, con una administración propia que
aplica una normativa y que por todo ello constituye la base para la apelación
de origen a cualquier elemento derivado de ese territorio. (Cárdenas)
Indicación Geográfica[10]:
cualquier tipo de indicación señalando a un determinado país, región o
localidad. Por ejemplo chocolates suizos belgas. Identifican un bien y pueden
ser cualquier expresión, no necesariamente el nombre del lugar de origen. Por
ejemplo. La andera francesa para identificar vinos de cierta calidad o el
nombre del lugar identificando el producto como jamón de Parma”.
Denominación de Origen:
son necesariamente nombres geogáficos de un país, región o localidad, por
ejemplo, Tequila, Oporto, Jerez. Designan un producto. El nombre del producto
es el mismo que la denominación de origen como Champagne o Bordeaux. Cubren
sólo nombres geográficos como puede ser Roquefort
4
Conclusiones
La relación entre organización espacial y desarrollo
requiere mayor reflexión e investigación. Este es un campo, como muchos otros
en los que por lo poco que se sabe, - en
el que predominan los instrumentos sobre las políticas.
Los esfuerzos recientes de varios países en pro del
ordenamiento del territorio, la planificación bio-regional, las ciudades
intermedias y el propio proceso de descentralización requieren ser contextual
izados en el ámbito del desarrollo territorial.
El crecimiento económico, la reducción de la pobreza y
las mejoras en la distribución del ingreso no están suficientemente
relacionadas cuando el análisis se realiza a nivel territorial, Por ello hoy se
asiste a un proceso de divergencia inter-regional y a un ensanchamiento de las
desigualdades intra-regionales.
.
En este contexto, el territorio como construcción
social reproduce las desigualdades sociales y los intereses de poder de nivel
nacional.
La cuestión territorial no recibe suficiente atención
en las políticas públicas y sólo e algunos casos forma parte de los proyectos
políticos nacionales en los países de América Latina
América Latina debe asumir la acelerada urbanización
que la afecta para incorporar el tema territorial al desarrollo regional y
local. Requiere, además, decidir el destino productivo de sus áreas rurales,
poco integradas en el pasado y hoy excluidas.
Las políticas tradicionales para enfrentar la concentración de población y de actividades
debe ser reformuladas ya que ésta no puede seguir considerándose el problema
regional por antonomasia. Hoy las mega-ciudades son fuente de competitividad
internacional, crecen en redes como polígonos
ampliados y albergan una fracción
muy significativa de la pobreza y de la mala distribución del ingreso
nacional. Por ello, tiene sentido el
desarrollo económico local en ésas.
El desarrollo regional y el desarrollo local deben
complementarse con las políticas públicas nacionales. La realidad es
multiescalar y el proceso de globalización impone una mayor complejidad a la
gestión pública.
Se requiere aceptar que, en la actualidad, la
espacialidad es epifenómeno de lo social por lo que el apelar al territorio no
resuelve las carencias de las políticas públicas. El ordenamiento del
territorio debe, por lo tanto, ser reformulado en sus bases conceptuales y metodológicas
para incluir la complejidad territorial de los países de América Latina. Ello
es especialmente cierto cuando se norma el uso del suelo rural.
La incorporación del territorio en las
políticas públicas debe reconocer que ello es diferente en países grandes y
países pequeños, países unitarios y federales, no obstante el hecho de poseer
todos ellos una impronta territorial similar.
Los sistemas productivos locales y el arraigo de las
empresas con el territorio requieren políticas públicas y proyectos políticos
que modifiquen la impronta territorial de nuestros países, una tarea colosal, no suficientemente
considerada en los acuerdos de integración ni en las negociaciones del ALCA.
La planificación regional, el desarrollo económico
local, el ordenamiento del territorio la
preservación medioambiental deben formar parte de los proyectos políticos
nacionales y éstos deben anticipar los efectos territoriales de un modelo de
crecimiento y desarrollo para modificar (si es posible) la impronta espacial de
nuestros países.
Como combinar ésto con los procesos de
descentralización en curso es una asignatura pendiente en América Latina.
5
Recomendaciones:
el desarrollo local y regional espacialmente integrado
Considera una política de desarrollo, basada no solamente
en la planificación intersectorial coordinada, sino también en la
compatibilización de objetivos sectoriales con los objetivos espaciales, que
deriven de un análisis de la estructura urbano-rural actual. Esta estrategia de
desarrollo regional, abarca dos elementos claves:
1) La articulación de la estructura espacial a través
del fortalecimiento de la red de asentamientos humanos y el mejoramiento de los
vínculos entre ellos y sus comunidades colindantes para integrar las áreas
aisladas y proporcionar mejor acceso de la población a los servicios sociales y
de fomento productivo, entre otros.
2) El desarrollo de áreas, como la unidad básica de
planificación regional en función de su potencial productivo. Para ello se
requiere:
1. Máxima claridad respecto a lo que se necesita hacer
con relación al problema social o desafío de desarrollo planteado.
2. Gran dosis de voluntad política y de
capacidad de liderazgo de las autoridades de nivel nacional y subnacional para
realizar las cosas de esta manera y con la fuerza necesaria.
3. Acabado y detallado conocimiento del amplio
conjunto de instrumentos y programas que ofrece el sector público de nivel
nacional.
4. Conocimiento y estrecha relación con el mundo del
empresariado privado local y regional y, ojalá, nacional en la medida que tenga
(o pueda tener) intereses en la región o localidad.
5. Profunda convicción acerca de la importancia de la
participación real de la sociedad civil, de la comunidad en los procesos de
toma de decisiones en torno a temas que afectan sus oportunidades de desarrollo
y/o calidad de vida, a la vez que conocimiento y compenetración profunda con
los problemas y visiones de los diferentes sectores que componen la sociedad
civil local y regional
[1] Basado en
Centro Latinoamericano de Proyecciones Económicas de CEPAL. El Concepto de
Regiones en Desarrollo, su Tipología y Aplicación EN: ILPES. Ensayos sobre
Planificación Regional del Desarrollo. Siglo XXI Editores Segunda Edición 1976
y en Neira Eduardo. Las políticas de desarrollo regional en América Latina EN:
ILPES. Planificación Regional y Urbana en América Latina. Silo XXI Editores
1974
[2] Basado en
Basado en Centro Latinoamericano de Proyecciones Económicas de CEPAL El
Concepto de Regiones en Desarrollo, su Tipología y Aplicación Op. Cit.
[3] Un caso
muy particular en este período, es el chileno ya que entre 1973 y 1990, el
Gobierno Militar dictó un conjunto decretos leyes, leyes y modificó la
Constitución para dividir el país en trece regiones, vincular las
circunscripciones senatoriales y el número de senadores a éstas, desconcentrar
los ministerios en Secretarías Regionales Ministeriales, crear el Fondo
Nacional de Desarrollo Regional y conformar en cada región un Consejo Regional
de Desarrollo. Desde 1978 en adelante comienza un proceso de transferencia de
la gestión de la salud básica y de la educación primaria a los municipios
creándose ese año un Fondo Común Municipal con ingresos netamente municipales.
En el papel, el gobierno militar sortea una evaluación superficial Un examen
más riguroso, en el contexto sociopolítico del período, evidencia otra
evaluación.
[4] Esta
propuesta se debe a Boisier Sergio.
Política Económica, Organización Social y Desarrollo Regional. Cuaderno 29.
Serie II, la que fue luego enriquecida en otros trabajos del mismo autor tales
como: El vuelo de una cometa: una metáfora para una teoría del desarrollo
territorial y otros artículos contenidos EN: Teoría y metáforas sobre
desarrollo territorial LC/G.2030-P ISBN-92-1-321486-3 mayo de 1999
[5] Ocampo José Antonio et al.
La reestructuración de los espacios nacionales Serie Gestión Pública
CEPAL/ILPES LC/L 1418 P; LC/IP/L.178 ISBN: 92-1-321643-2
[7]
Alburquerque Francisco. Desarrollo económico local y distribución del progreso
técnico (Una respuesta a las exigencias del ajuste estructural) Cuadernos del
ILPES 43 Santiago de Chile 1997
[8] Silva
Iván. Desarrollo Económico Local: condiciones de ‘éxito. Trasparencias del
curso Desarrollo Económico Local ILPES/CEPAL2002
[9] Veáse al
respecto Araujo Laureano. Viejos y nuevos paradigmas, desarrollo regional y
desarrollo local. Profesor el Centro de Estudios Europeos, Universidad de
Alcalá. Ministerio de Fomento de España s/f
[10]
Esta adición al borrador original se debe a Verónica Silva, experta de la
División de Comercio Internacional de la CEPAL quien me proporcionó el Latin America
Trade Network (LATN) Serie BRIEF Brief 14 julio 2002 en donde se clarifican
estos conceptos.
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