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jueves, octubre 20, 2011

CONSTRUCCION DE VISIONES Y AGENDAS DE DESARROLLO ECONOMICO LOCAL


“Ficha Técnica” Instrumento 9: Construcción de visiones y agendas de desarrollo económico
(1)    Fase del proceso Metodológico donde se propone la utilización del instrumento metodológico:
·       Fase 2 y 4.
(2)    Descripción general del instrumento metodológico:
Visiones de desarrollo y competitividad territorial

La elaboración de visiones de desarrollo y de instrumentos para la competitividad no es solamente un ejercicio de aplicación de determinadas metodologías o instrumentos estándar para producir un documento o derivar unos programas y proyectos.  Se trata de movilizar una sociedad diversa para que diseñe y se comprometa con la construcción de un futuro mejor, por lo cual se requiere un buen soporte técnico y una gran voluntad política.  Los resultados de un proceso dirigido a construir una visión de desarrollo a introducir en los Plan de Ordenamiento Ambiental Territorial (POAT), sin una estructura conceptual y analítica definida que posibilite identificar elementos clave, prioridades y relaciones, se podrá ir al extremo de tratar de examinar y actuar sobre todos los elementos, así se atomizan esfuerzos sin alcanzar resultados significados.  El marco analítico permite diferenciar entre lo relevante y lo irrelevante par actuar ante determinadas problemáticas

Cuadro de texto: “Una orientación para la acción que no se fundamenta en conocimiento producido críticamente, corre el riesgo de tomar apreciaciones del sentido común que orientan las acciones en la vida cotidiana, como conocimiento válida sobre los fenómenos socioeconómicos, cuando tales proposiciones pueden estar contribuyendo a ocultar esos fenómenos, confundiéndolos con sus manifestaciones inmediatamente perceptibles”. (Coraggio 1997). 








Marco conceptual para la articulación de las visiones de desarrollo con los Planes Municipales de Ordenamiento y Desarrollo Territorial

La elaboración de visiones y la movilización de actores e instituciones alrededor de objetivos de desarrollo futuro son tares complejas que pueden abordarse de varias maneras, desde ejercicios simples – limitados a conseguir un acuerdo sobre el texto de declaración de una visión de desarrollo compartida -, hasta procesos de planificación estratégica prospectiva rigurosamente elaborados que demanda bastante tiempo, recurso importantes, y que tienen la ventaja de lograr promover procesos de cambio socioeconómico, y de comprometer a los diversos actores e instituciones locales en pro de la construcción mancomunada de un futuro mejor.

El concepto de visión de desarrollo que se deriva de innumerables declaraciones o textos de visión que últimamente suelen incorporarse en los planes de desarrollo de las entidades territoriales, oscila entre sintéticas frases inspiradoras sobre la posición que espera alcanzar una entidad territorial en determinadas dimensiones o sectores de actividad, en los cuales se destacan valores o principios específicos y definen un lapso –generalmente mayor o igual a 10 años-, y extensos párrafos en que se especifican múltiples aspiraciones que finalmente no permiten transmitir una imagen clara y diferenciada sobre lo que se quiere ser o hacer a futuro.

Significado de una visión de desarrollo

Elaborar una visión de desarrollo implica tanto preocuparse por el largo plazo como tomar conciencia sobre la necesidad de una planificación y gestión del desarrollo mediante la cual se logra que los actores territoriales no se limiten a ser espectadores o sólo a reaccionar ante una economía y una sociedad en continuo cambio. Concebir y construir una visión de desarrollo significa tomar conciencia sobre la necesidad de ser artífices del futuro; para tal efecto, es importante tener en cuenta que el conocimiento de la trayectoria histórica de desarrollo aporta aprendizaje, ya positivos, ya negativo, y que el presente y el diario vivir también son aleccionadores.  Sin embargo, aprender de esos momentos no es suficiente para avanzar sólidamente en un mundo en continua innovación y cambio, sino que se requiere incorporar herramientas de la prospectiva que faciliten explorar los múltiples futuros posibles y seleccionar aquel que permita concentrar y aglutinar esfuerzos en direcciones comunes, para no estar al vaivén de los acontecimiento.
Cuadro de texto: “Las sociedades requieren imaginar y dar forma a los anhelos colectivos y concebir las trayectorias por las cuales transitar desde el presente hacia determinados horizontes futuros, para reducir la incertidumbre y para forjar su porvenir.  Construir variados escenarios –considerar sus impactos y examinar las posibilidades de que se conviertan en una realidad-, es necesario para darles sentido a la planificación y gestión también se requiere para definir oportunamente estrategias de desarrollo territorial que permiten competir en medio de un mundo en permanente cambio. 











El término “visión” se refiere a imágenes colectivas estructurales sobre el futuro, con expresiones explícitas, o implícitas, sobre motivaciones y escenarios promisorios que buscan movilizar a los diversos, actores a forjar su porvenir.  Se considera que una buena declaración de visión sirve para tres objetivos importantes:

     Señalar el rumbo en el sentido de clarificar la dirección hacia la cual se debe realizar el cambio e indicar en una representación, económica – espacial, la posición, que la organización desea y se propone alcanzar en un horizonte definido de tiempo.
     Constituir la idea fuerza inspiradora y motivadora que consiga aglutinar intereses y movilizar a las personas y sus organizaciones para hacer factible el cambio.

Las siguientes definiciones de visión muestran una serie de propiedades tanto en contenido como en efectos o sentidos del desarrollo debería contener su declaración:

     Una visión es una imagen de un futuro más deseable para una organización; no obstante, la visión óptima es una idea con tanta energía que pone en movimiento hacia el futuro apelando a los talentos y recursos para que éste se cumpla.
     La visión, en su verdadero sentido, es un tipo especial de sueño construido sobre la base de la información y el conocimiento.
     La visión empuja a las personas hacia la acción y debido a esa acción la organización evoluciona y progresa.
     Una visión es un modelo mental de un estado futuro de un proceso, de un grupo o una organización; por tanto, se ocupa de un mundo que existe tan sólo en la imaginación, construido con especulaciones plausibles, formulado con lo que suponemos son premisas razonables sobre el futuro y muy influido por nuestro propio juicio.
     La visión es una construcción mental que podemos transformar en realidad.  De hecho, una visión es la única forma de modelo mental que las personas y las organizaciones pueden materializar a través de compromisos y acciones.

En materia de visiones y escenarios de de desarrollo, desde el punto de vista, se articulan sueños, con imaginarios, imágenes estructuradas y compartidas, escenarios y visiones que componen diversas formas de avistar el futuro, desde l más simple –sueños e imágenes individuales- hasta la más elaboradas –escenarios de desarrollo concertados colectivamente-.

Entra las propiedades que debe poseer una declaración de visión se destacan las siguientes:

·       Señalar un foco.  Se puede concretar en objetivos claros para alcanzar en un determinado periodo.
·       Ser compartida.  Se acepta socialmente, capta los intereses mayoritarios e invita al compromiso.
·       Generar identidad. Resalta propiedades culturales y valores sociales que distinguen al territorio y le dan arraigo.
·       Delinear una imagen captable externamente. Genera, en el contexto externo, una imagen de reconocimiento y distinción.
·       Ser retadora y posible. Se define fijar objetivos y metas transformadoras, renovadoras, posibles de alcanzar con impulsos y esfuerzos que rompan la inercia.

La visión en general es un instrumento poderoso para la comunicación y un catalizador para que personas y grupos diferentes se unan en torno a un mismo ideal; además, permite recobrar el espíritu emprendedor, el sentimiento y el compromiso con el futuro.  La visión establece una dirección que sirve para unificar propósitos, generar confianza y credibilidad en el esfuerzo compartido para alcanzar grandes transformaciones.





Cuadro de texto: Sin embargo, se debe tener presentes que la visión idea fuerza por si sola “no mueve montañas”; una visión sin acción es una utopía y una acción sin visión termina en un uso poco eficaz y atomizado de los recursos.  En este sentido, la visión le incorpora al plan de desarrollo convencional la posibilidad de dirigir la concentración de los esfuerzos, -de los actores e instituciones, de la asignación de las inversiones y de la gestión- hacia los asuntos fundamentales para dar grandes saltos cualitativos en la calidad de vida de las entidades territoriales, orientándolas hacia la construcción de un futuro promisorio. 










Visiones de Desarrollo y Planes Municipales de Ordenamiento y Desarrollo Territorial

Concebir y concertar una visión de desarrollo, con las características esbozadas anteriormente, implica un riguroso trabajo técnico, de participación, de compromiso de los actores locales. Cuando se cuenta con una visión de desarrollo que no posee un elevado nivel de apropiación colectiva y de construcción a través de los planes gubernamentales, es importante retomarla con el propósito de seguirla consolidando y de darles continuidad a las acciones que están procurando formar el futuro deseado. El análisis de la visión, de sus objetivos, de sus estrategias y de los resultados que se han logrado obtener, dará la pauta de evaluación ajustar, complementar o redirigir los esfuerzos que sean necesarios de manera que el nuevo plan de desarrollo se constituya en la base fundamental para la implementación de esa visión.
Cuadro de texto: Al no disponerse de una visión de desarrollo o encontrarse una declaración de visión sin trascendencia o que no contiene los atributos mínimos para constituirse en esa “idea fuerza” movilizadora, clara e inspiradora, es recomendable hacer un ejercicio de prospectiva territorial para llenar ese vacio. 







Con el fin de concebir una visión de desarrollo adecuadamente estructurada, es recomendable tener en cuenta componentes de procesos de planificación prospectiva como los siguientes:

·       La creación de unas condiciones institucionales y de compromiso de los diversos actores –públicos, privados y organizaciones sociales- con el cambio y con el futuro.
·       El análisis estratégico para ponerse de acuerdo sobre los asuntos críticos para emprender la construcción de futuro.
·       La selección de apuestas de desarrollo que serán la base p ara establecer los objetivos, las líneas estratégicas y las acciones.
·       Los proyectos que permitirán hacer realidad el futuro deseado.

Como se podrá apreciar en la metodología referenciada, se trata de procesos de planificación que requieren tiempo de maduración, exigen recursos especializados y comprometen, simultáneamente, a los diversos actores de un territorio (públicos, privados, sociales).

Con el fin de incorporar una visión en los Plan de Ordenamiento Ambiental Territorial (POAT), liderada por la administración gubernamental, que sierva de base para adelantar posteriormente un proceso amplio de planificación estratégica prospectiva que logre comprometer a la mayoría de actores de los diversos sectores de actividad de un territorio, se propone realizar un ejercicio básico que contenga:

·       Una dirección a través de una persona o equipo con buenos conocimientos y experiencia en orientación prospectiva.
·       La selección de un grupo de actores locales, representativos de los diversos sectores – gubernamental, privado, organizaciones sociales, academia-, que cuenten con un perfil profesional que garantice creatividad, imaginación y actualización sobre los cambios mundiales.  En la escogencia es importante vincular a líderes y personas reconocidas por su conocimiento experto y actualizado, experiencia y compromiso con el desarrollo de la entidad territorial.

La realización, con el método de visualización, de un taller de prospectiva territorial que permita desarrollar las siguientes actividades:

(1)    Un marco de desarrollo y bases conceptuales sobre prospectiva y visión de desarrollo, mediante ejemplos prácticos.
(2)    Un análisis de Fortalezas y Oportunidades, Debilidades y Amenazas (FODA) para el desarrollo del territorio.
(3)    Un acuerdo sobre asuntos claves para el desarrollo futuro de la entidad territorial.
(4)    La realización en mesas de trabajo, según las dimensiones del desarrollo territorial acordadas, de un texto propuesto de visión de desarrollo que atienda los criterios y los componentes establecidos en la introducción del evento.
(5)    Una reunión plenaria para llegar a un cuerdo compartido sobre la visión de desarrollo deseada y viable.
(6)    La elaboración de un documento de presentación, difusión y ampliación del significado y de los alcances de la visión propuesta.
(7)    Esta visión se convertirá en parte fundamental del plan de desarrollo y en la base para establecer los objetivos, las líneas estratégicas del plan, los programas y los proyectos.

·       La socialización de la visión a través de las diversas actividades programadas para la elaboración del Plan de Ordenamiento Ambiental Territorial (POAT), en el cual se efectúan los ajustes indispensables para facilitar su apropiación colectiva.
Cuadro de texto: Ante la importancia de incluir en el plan una visión de desarrollo que oriente la inclusión de acciones estratégicas con perspectiva de largo plazo, cuando la entidad territorial no tiene antecedentes de ese tipo de ejercicios colectivos, se propone realizar un ejercicio sencillo y corto, teniendo en cuenta los tiempos previstos para su elaboración y aprobación del plan de desarrollo. La visión acogida y respaldada por algunas acciones estratégicas incluidas en el PMODT de desarrollo se podrá constituir en punto de partida para adelantar posteriormente un proceso de planeación estratégica más estructurada y que logre comprometer a los diversos sectores e instituciones locales. 











Marco conceptual para el diseño de estrategias de desarrollo económico local

El desarrollo económico local surge en un entorno territorial favorable a la competitividad, toma forma a través de sistemas productivos territoriales y constituye en la organización más apropiada para el éxito de las entidades territoriales frente a la apertura económica y la globalización. La internacionalización de los mercados y el mejoramiento de las comunicaciones, las innovaciones, el cambio tecnológico y la movilidad de los factores productivos en busca de economías de localización, muestra que las empresas no compiten aisladamente sino que requieren, además un entorno productivo e institucional que potencie y consolide las ventajas competitivas.  En dicho contexto, la competitividad territorial surge como un reto de los gobiernos considerando que aquellos departamentos, municipio y/o regiones, que a través de sus líderes y dirigentes comprendan la transformaciones socioeconómicas y se preparen para posicionarse como actores protagónicos de la competitividad, serán los que podrán ofrecer mejores oportunidades de crecimiento y desarrollo a sus habitantes.

Con el fin de identificar los factores claves para el diseño de estrategias de competitividad territorial es necesario contar con una estructura conceptual adaptable a las características del desarrollo territorial del país.  El análisis de la experiencia de países y regiones que han logrado sobresalientes desempeños económicos ha posibilitado la identificación de las condiciones favorecedoras o limitantes de su crecimiento y desarrollo, lo que permite elaborar esquemas teóricos de referencia sobre los factores clave para la competitividad territorial, que, al contrastarlos con la realidad locales y regionales, guían el diseño de las correspondientes estrategias.

El tema de la competitividad en la teoría económica regional tradicional ha sido poco desarrollado; sin embargo, en la actualidad cobra gran importancia, porque la atención se dirige hacia la promoción del crecimiento y la sustentabilidad de desarrollo desde la regiones, y entonces, se hace indispensable el replanteamiento de las políticas públicas para la competitividad, centradas en los aspectos sectoriales.

Es necesario avanzar en la elaboración de un enfoque analítico que interrelacione los diversos conceptos que guían el diseño de estrategias de desarrollo territorial, y con el objetivo general de mantener un crecimiento económico elevado y sostenido que se exprese, simultáneamente, en un desarrollo territorial equilibrado.  A continuación se reseñan los conceptos principales que se consideran básicos para estructurar un modelo analítico, y en la parte final se propone la estructura de dicho modelo.

Territorio y desarrollo territorial

La productividad y la competitividad han dejado de ser un asunto exclusivamente económico y empresarial; compiten las empresas, pero si éstas no cuentan con un entorno territorial que facilite una mayor productividad y la construcción de ventajas competitivas, no será posible alcanzar una posición competitiva sustentable.

Para introducir en los marcos teóricos sobre la competitividad territorial es necesario inicialmente comprender el significativo de territorio. Este, tradicionalmente, se ha sido entendido como la base físico – geográfica, como un recientemente pasivo, de la intervención de las políticas y acciones públicas, privadas y de la organización social en general.

Cuadro de texto: El territorio como factor que favorece la productividad y la competitividad, es más que en un espacio geográfico con unas dotaciones naturales e infraestructuras que le dan ciertas ventajas comparativas –recursos naturales sin transformación, mano de obra no calificada, localización desaprovechada, entre otros-, que generalmente permanecen estáticos o desaprovechados.  El territorio no sólo es la base física y receptora de los efectos de las actividades socioeconómicas es también el espacio para la articulación de los diversos actores e instituciones sociales y económicas alrededor de intereses diverso y, en muchos casos, contrapuestos.
El territorio es un sistema de fuerzas para el desarrollo, un tejido de relaciones socioeconómicas que se proyectan en un espacio determinado.
 













Sólo aquellos territorios organizados, es decir, equipados físico e institucionalmente y organizados en red, que logren incorporar tecnología que cuentan con actores y organizaciones innovadoras, emprendedoras y con una visión de futuro compartida, tiene la capacidad de contribuir a convertir las ventajas comparativas en competitivas, es decir, pueden agregar valor local y capitalizarlo internamente.

Competitividad territorial

En el marco de una económica globalizada –y con el fin de alcanzar mayores niveles de desarrollo- las empresas, las regiones y los países requieren ser competitivos y crear entornos favorables a la competitividad para posicionar sus productos y servicios con calidad y buenos precios en los mercados regionales, nacionales y en el mercado mundial.

La competitividad de un territorio se relaciona tanto con la especialización productiva de las empresas que posee, como con el entorno urbano y regional, que posibilita el buen desempeño económico y un desarrollo social sostenido y ambientalmente armónico.  El territorio será competitivo si las empresas y las organizaciones públicas y sociales también lo son.
Cuadro de texto: La competitividad territorio es la capacidad de las regiones de promover y atraer inversiones de manera sostenible, producir bienes y servicios con alto valor agregado, realizar acciones unificadas para el desarrollo del capital humano, cultural y social, cuidando el capital natural y medio ambiental; de manera que el mayor crecimiento asociado sea sostenible en el tiempo y genere mayores niveles de vida su población, en un marco de competencia internacional. (Fuente: Reunión de trabajo interregional del proyecto “Competitividad Regional, Liderazgo e Información, Inter-Regiones, Perú, 2003). 










Ventajas comparativas y competitivas

En el nuevo orden económico mundial no es suficiente contar con recursos naturales y mano de obra abundante; éstos, como componentes básicos de las ventajas comparativas, no garantizan un crecimiento y desarrollo sustentables.

Según Michael Porter, la competitividad de una nación o de una industria depende de la capacidad de innovar y de mejorar permanentemente. Las empresas alcanzan ventajas competitivas al adoptar nuevas tecnologías o al incorporar prácticas innovadoras en sus negocios – diseño de productos, talento humano, cadenas productivas, etc.-

Para lograr una región competitiva se requiere articular las ventajas competitivas de las empresas y de los territorios. Esto implica agregar valor a los recursos naturales, realizar un aprovechamiento sostenible del medio ambiente, valorizar aspectos particulares como la tradición, la cultura y los conocimientos especializados, que unidos a los productos o servicios pueden otorgarles ventajas inimitables. Se necesita, además, la integración entre empresas y territorios con el propósito de formar sistemas productivos, procurando reinvertir localmente y difundir los efectos del crecimiento, creando medios innovadores que “retengan” las empresas y las induzcan a ampliarse localmente.

La competitividad se ejerce cada vez más a escala de las regiones articuladas con los medios locales, donde los territorios se distinguen por alcanzar una eficiencia colectiva en términos de recurso humanos calificados, instituciones modernas, redes de empresas y centros urbanos con proyección nacional e internacional.



Cuadro de texto: Un territorio –departamento, municipio, región- consigue transformar sus ventajas comparativas en competitivas, cuando sus instituciones públicas y privadas se articulan con las empresas formando “clúster” y consiguen, de común acuerdo, especializar sus bases productivas en renglones económicos que presentan demandas dinámicas en los mercados nacionales y/o internacionales, a través de constituir ventajas en términos de calidad, mejorar las condiciones del entorno en que se produce o presta el servicio, logrando posicionarse destacadamente en los mercados concurrentes y asegurar, al mismo tiempo, la sostenibilidad ambiental y la sustentabilidad económica y social. 










Para la construcción de ventajas competitivas sostenibles es necesaria la articulación de estrategias empresariales y territoriales.  Las entidades territoriales –departamentos, municipios- cumples dos grandes papeles para articular competitivamente las empresas con el territorio, a saber:

·       Vincular e integrar en el interior y con el exterior la producción y el mercado de bienes y servicios a diversos niveles complementarios –local, regional, nacional e internacional-.
·       Constituirse en medios innovadores que propicien la formación de estructuras, relaciones, asociaciones, redes de empresas, e interacciones en general, que faciliten el aprendizaje, la innovación y la creación de cadenas de valor, al corresponde a territorios organizados dentro de sus jurisdicciones y en asociación con otras entidades territoriales.

Desde el punto de vista de las estrategias de competitividad territorial –especialmente para países y regiones en procesos de desarrollo que se caracterizan por poseer destacadas ventajas comparativas naturales y abundancia de mano de obra no calificada-, el reto es depender menos creativamente para agregarles valor y colocarlos en segmentos de mercados rentables que posibiliten altos crecimientos, así como un desarrollo sustentable.

Innovación regional y medios innovadores regionales como plataforma para el desarrollo municipal

La innovación se presenta, en una sociedad del conocimiento, como uno de los ingredientes fundamentales para el aumento constante de la productividad y la competitividad.  Lo anterior implica un aprendizaje continuo y acumulativo tanto de las empresas como de las organizaciones territoriales para mejorar los productos, los proceso y el entorno tecnológicos poseídos por los actores locales y de su capacidad de ser innovadores con base en nuevas tecnologías. Las ventajas competitivas sustentables dependen de la capacidad como de la velocidad de las empresas y de sus entornos territoriales para aprender e innovar en la fabricación de productos y en el desarrollo de procesos más rápidos que la competencia internacional. Para que una región se innovadora necesita ser “inteligente”, en el sentido de poseer capacidad de aprender a través de sus interacciones internas y externas.  El análisis de las regiones, como medios territoriales innovadores, posibilita explicar la dinámica económica de los sistemas productivos y de las ciudades y regiones.

Según Cooke (1993), regiones inteligentes, como Emilia Romagna en Italia o Bande-Wurtermberg en Alemania, son las que disponen de buenas “antenas –observadores y monitoreo-, manejan información de calidad –selectiva y continuamente actualizada-, cuentan de autoevaluación, tienen disposición al aprendizaje y voluntad para poner en ejecución las lecciones aprendidas. Según Vásquez Barquero, el “medio innovador” o entorno innovador tiene tres características (Canzanelli, 2004):

·       Es un territorio sin fronteras precisas que forma parte de una unidad que es el lugar donde los actores se organizan, utilizan los recurso materiales e inmateriales, y producen o intercambian bienes, servicios y comunicaciones.
·       Los actores forman, además, una red a través de relaciones y vínculos de cooperación y comunicación.
·       El medio local consigue procesos de aprendizaje colectivo que le permiten responder a los cambios en el entorno a través de la movilidad laboral; los intercambios de tecnologías, procesos organización y comercialización; la previsión de servicios especializados; los flujos de información de todo tipo, y las estrategias de los actores.
Cuadro de texto: El cambio tecnológico no sólo consiste en la adquisición de nuevos bienes, maquinarias y servicios, sino que además comprende un proceso de aprendizaje colectivo, lento, sostenido, que supone un entorno institucional y de incentivos y que debe vincularse a una red social amplia que incluyo el sistema educacional, el sistema científico, el sistema productivo y el sistema territorial (Montero y Morris, 1999). 








Competitividad sistémica

El desarrollo económico exitoso no depende únicamente de los factores microempresariales y del contexto macroeconómico, también del desempeño gubernamental y de las organizaciones no gubernamentales respecto a la formación de estructuras y redes para el fortalecimiento tanto de la competitividad de las empresas como de su articulación con el territorio.
Cuadro de texto: La competitividad sistémica tiene que ver no solamente con los aspectos puramente económicos, sino con la manera en que se han organizado los sectores públicos, privado y la sociedad en general para desarrollar sus procesos productivos. Es decir, la competitividad de las firmas está basada en un arreglo social e institucional en el cual interactúan factores relevantes de diversa naturaleza, acotes y políticas a diferentes niveles y en una estructura de referencia sobre las cuales estos niveles pueden interactuar para lograr ventajas competitivas. 









El enfoque de las relaciones sistémicas de los factores para la productividad y competitividad indica que el desempeño de una organización depende directa y/o indirectamente de las relaciones entre: empresas – sectores de actividad económica – gobierno – país – región – municipio – comunidad.  Las ventajas competitivas regionales, departamentales y municipales requieren analizarse respecto a un sistema de iteraciones en varios niveles que comprenden desde lo global a lo local. Klaus Esser, Wolfang Hillebrand, Dirk Messer y Jorg Meyer – Stamer del Instituto Alemán de Desarrollo plantean cuatro dimensiones determinantes de la competitividad sistémica, a saber:

·       La dimensión meta: se refiere a las condiciones básica políticas y económicas de una sociedad, el modelo de desarrollo y la condiciones institucionales generales –la cohesión nacional, la visión nacional compartida, la capacidad nacional de desarrollo científico y tecnológico, la competitividad, etc.-. Esta dimensión constituye el marco general para el desarrollo regional y local; además, expresa la capacidad política de regulación, de conducción de la economía y de integración social. En el nivel regional se refiere a la identidad y cultura regionales y a la capacidad estratégica de los actores –visión compartida de desarrollo-. En el nivel local comprende el capital social, la cooperación entre actores y el ambiente creativo. Se sustenta en el capital social y político, esto es, se basa en la formación de capital social, la estabilidad política y la definición de una visión compartida de desarrollo y otros aspectos que inciden sobre el grado de gobernabilidad y de cohesión social.

·       La dimensión macro: se refiere a las condiciones que generan el grado de maniobrabilidad económica. Desde la perspectiva nacional, corresponde a las condiciones cambiarias, la inflación, las dinámicas de crecimiento de la producción y del comercio, las tasas de interés, el sistema tributario, etc. En la escala regional se refiere a las condiciones de las finan zas departamentales, el ahorro público y la capacidad de inversión.  En el nivel local hace relación a las finanzas públicas municipales, la generación de recursos propios, el ahorro y las condiciones tributarias.

·       La dimensión meso: se refiere a las estructuras y sistemas articuladores intersectoriales e interterritoriales, se destacan los sistemas de tecnología e innovaciones y de organización urbana regional. En el contexto nacional puede consistir en un sistema de innovación con los correspondientes sistemas regionales –polos regionales-, así como a los sistemas de infraestructuras y equipamientos –logísticos-, y las políticas ambientales y de educación. En el nivel regional hace referencia a las infraestructuras y sistemas que posibilitan alcanzar ventajas competitivas por medio de la formación de redes tecnológicas y de investigación, centros tecnológicos y promoción de sistemas productivos regionales.  En el nivel local guarda relación con las políticas de desarrollo económico local, el impuso a las asociaciones empresariales, y las instituciones de formación y capacitación. La competitividad mesoeconómica se consigue a través de la activación de tres capitales fundamentales que son de base territorial:
o    Organizacional, que genera economías de aglomeración basada en la articulación productiva por medio de cadenas entre empresas de diferentes sectores que forman conglomerados productivos o clúster, y entre comunidades y ciudades para formar polos regionales y ciudades región.
o    Logístico, integra redes de infraestructuras y equipamientos y servicios para la comercialización: trasporte multimodal, telecomunicaciones, energía, entre otros.
o    Intelectual, además de las dotaciones para el desarrollo científico y tecnológico se necesitan sistemas de formación y sistemas de innovación que promuevan el aprendizaje y el emprendimiento.
En síntesis, la dimensión Meso es el espacio de las estructuras, sistemas y entornos     que posibilitan articulaciones y complementaciones intersectoriales e interterritoriales, para así fomentar y multiplicar los potenciales empresariales y difundir el crecimiento hacia todo el territorio.

·       La dimensión micro. Comprende la organización empresarial interna y la cooperación y alianza con el entorno para la formación de redes y la generación de cadenas de valor que se articula con la dimensión Meso. Para que la dimensión Micro favorezca la competitividad se requiere diseñar e implementar modelos de gestión empresarial basados en empresas competitivas y sustentables que sean inteligentes en la organización, flexibles en la producción y agiles en la comercialización. La competitividad Micro no es tarea aislada de las empresas, puesto que éstas ya no pueden competir exitosamente si operan de manera aislada y menos cuando sus tamaños y capital económico son reducidos. Las empresas deben interrelacionarse en redes de cooperación tecnológica, de logística empresarial y formar encadenamientos con abastecedores de insumos, productores, comercializadores y usuarios.

Cuadro de texto: En relación con las estrategias de productividad y competitividad las dimensiones Meso y Micro son las que están en mayor grado de gobernabilidad de las entidades territoriales.  Los nuevos factores para la competitividad, sobre los cuales se construyen las ventajas competitivas, se vinculan con la disponibilidad de mano de obra capacitada, la localización de centros educativos, universidades y de investigación, las infraestructuras para las instalaciones productivas, los transportes y comunicaciones; las economías de aglomeración, los servicios y el clima de negocios; los atractivos naturales y culturales. 










Los anteriores aspectos constituyen atributos que son inherentes a la iniciativa de las organizaciones territoriales y corresponde a componentes de las dimensiones Meso y Micro. Por lo tanto, desde la perspectiva de la promoción del desarrollo socioeconómico, requiere especial atención para concebir estrategias que se articulen desde lo local y regional con los componentes Macro y Meta de la escala nacional.

Desarrollo endógeno

Constituir a un territorio –región, departamento o municipio- en un escenario propicio para el desarrollo con potencial competitivo, con base en sus capacidades y dotaciones internas –tanto los naturales como los construidos y los socioculturales- es el sentido del desarrollo endógeno.
Cuadro de texto: El desarrollo económico se produce como consecuencia de la utilización del potencial y del excedente generado localmente y la atracción, eventualmente, de los recursos externos, así como de la incorporación de las economías externas capitalizadas en los procesos productivos.  Para neutralizar las tendencias al estado estacionario es preciso activar los factores determinantes de los procesos de acumulación de capital, como son la creación y difusión de innovaciones en los sistemas productivos y sociales, la organización flexible de la producción, la generación de economías de aglomeración y de diversidad en las ciudades y el desarrollo de las instituciones. (Vásquez Barquero, 2001) 











De acuerdo con lo expuesto anteriormente, un proceso de desarrollo endógeno debe caracterizarse, entre otros por los siguientes aspectos:

·       La organización de la producción como uno de los principales factores de competitividad. Consiste en la organización de las empresas y la formación de redes especializadas y sistemas productivos articulados territoriales, que posibilitan la obtención de economías de escala así como la reducción de los costos de transacción. Se refiere, igualmente a la disponibilidad de los recursos humanos pertinentes.  La existencia de una capacidad empresarial y organizativa fuertemente articulada a la tradición productiva de cada territorio, impulsa la rivalidad de las empresas en el mercado local y esto favorece el mejoramiento de la competitividad interna y externa de los sistemas de empresas locales.
·       El desarrollo urbano regional e infraestructuras para el desarrollo territorial. Se reconoce el papel protagónico de las funciones urbanas para el desarrollo rural y regional destacando la importancia de un ordenamiento urbano y regional que facilite la productividad, la equidad y la sostenibilidad.
·       El despliegue de la ciencia y la tecnología en el tejido económico y social. La disponibilidad de tecnología permite a las empresas especializarse en partes del proceso productivo y recomponer la producción, innovar y crear cadenas de valor, para conseguir así importantes ventajas competitivas. Además la accesibilidad a sistemas locales y regionales de innovación posibilita formar sociedades y entornos territoriales creativo e innovadores con gran capacidad de aprendizaje.
·       La dinámica y organización institucional. Las entidades territoriales se caracterizan por poseer un tejido institucional poco denso, disperso y desarticulado que generalmente no favorece procesos integrales de desarrollo.  Es importante examinar los perfiles de tejido institucional y del capital social de alta dirección, de los niveles intermedios y de base, considerando aspectos como el liderazgo, la asociatividad y el emprendedorismo, con el fin de definir estrategias que construyan una institucionalidad favorable para el despliegue de los potenciales endógenos.

Desde el enfoque de desarrollo endógeno planteado por Sergio Bosier, se señalan como factores clave para el diseño de estrategias de promoción del desarrollo regional y local los siguientes:

·       La existencia de un proyecto de territorio con una visión compartida de desarrollo que les dé identidad y dirección a sus acciones con perspectiva de largo plazo.
·       La agregación de valor y reinversión de los excedentes productivos, mediante la diversificación, y que le provea sustentabilidad a su economía.
·       La innovación y generación de impulsos tecnológicos propios.
·       La cultura e identidad y regional.
·       La eficiente y eficacia de sus instituciones.

El desarrollo endógeno se logra un Estado que genere un ambiente favorable a la inversión, creando determinadas externalidades, suministrado bienes públicos y regulando las distorsiones económicas. Esto implica.

·       Identificar en el territorio ciertos potenciales en sus empresas, en sus actores y en sus instituciones, y crear las condiciones apropiadas para desarrollar el núcleo creativo del territorio.
·       Facilitar la constitución de entornos territoriales dotados y equipados de las infraestructuras y servicios que faciliten la innovación la incubación de nuevas empresas y la circulación oportuna de información sobre mercados.
·       Incentivar la generación de valor agregado a los bienes y servicios propios de la vocación productiva del territorio y que tienen buenas perspectivas en los mercados nacional y global.

Los anteriores factores deben ser promovidos simultáneamente en el territorio alrededor de una visión compartida de desarrollo. Tales factores abordados de manera independiente, son insuficientes para movilizar las capacidades internas de desarrollo; es indispensable generar el grado de sinergias necesarias para alcanzar las grandes transformaciones exigidas por la región.
Cuadro de texto: Ciudades regiones y países tiene más éxitos en sus procesos de crecimiento y cambio estructural cuando todas las fuerzas que generan desarrollo interactúan en conjunto, creando sinergias entre ellas y reforzando sus efectos sobre la productividad y el rendimiento de los factores productivos. (Vásquez, 2004) 







El capital social para el desarrollo territorial

El éxito de una estrategia de desarrollo regional depende, en gran proporción, de la forma como los interese y las relaciones entre los actores han sido estructurados; tal estructuración, a su vez, depende de la habilidad colectiva para examinar la situación local y regional como para definir prioridades y concertarlas, y también tanto de la forma de unir esfuerzos para lograr mayores impactos.  El medio local –donde es posible adelantar los contactos sociales, económicos, políticos y culturales- posibilita el despliegue del capital social y el aprendizaje y además crea espacios para encontrar conjuntamente alternativas competitivas para el desarrollo, al combinar aspectos e intereses sociales, económicos, políticos y ambientales.
Cuadro de texto: El capital social está constituido por los “rasgos de la organización social como confianza, normas y redes que pueden mejorar la eficiencia de la sociedad, facilitado adelantar acciones coordinadas”. 






Adicionalmente, el capital social está integrado por cuatro atributos principales asumidos como prácticas de las comunidades; el grado de confianza de una sociedad, su capacidad de asociatividad, los valores éticos y la cultura cívica. La perspectiva analítica del capital social se debe dirigir hacia el examen de las relaciones y prácticas sociales de los actores individuales y colectivos con el fin de calificar el stock existente del capital socia. Además de evaluar la confianza entre los actores, o su adhesión a las normas, es recomendable examinar las prácticas de ellos como constructores de organizaciones y redes económicas y sociales.
Cuadro de texto: Son las prácticas sociales de los individuos y sectores sociales, sobre todo las que realizan las organizaciones cuando se “asocian” con otras para obtener determinados fines, las que pueden producir cambios en la sociedad en relación, por ejemplo con la superación de la pobreza en un marco de desarrollo sostenible. (Caracciolo y Foto, 2004) 








Aglomeración de empresas, arreglos productivos locales y sistemas productivos territoriales. Organizaciones claves para la competitividad municipal, elementos a considerar en el modelo de elaboración de Planes Municipales de Ordenamiento y Desarrollo Territorial

La aglomeración territorial de empresas estrechamente relacionadas entre si y con su entorno es fundamental para alcanzar entidades territoriales competitivas. La constitución de conglomerados productivos permite crear entornos territoriales más favorables para las empresas, al facilitar la articulación público – privada y la irradiación de los beneficios del crecimiento. Los productores localizados en los conglomerados disponen de variados medios de comunicación y contacto que facilitan el intercambio de comunicación y contacto que facilitan el intercambio de conocimientos y aprendizaje, venden y compran colectivamente aprovechando economías de escala, aumentan sus ganancias y se reúnen frecuentemente para realizar alianzas publicas – privadas que conducen a acuerdos sobre acciones en beneficio tanto de su actividad económica como del desarrollo socioeconómico del territorio. (Cetrulo, 2005)

La literatura reciente sobre desarrollo económico territorial reconoce y destaca la importancia de los elementos territoriales locales y regionales en el crecimiento y competitividad de las nuevas formas de organización productiva. Esta respectiva ha dado lugar a identificar atributos de las relaciones virtuosas empresas – territorio con denominaciones como eficiencia colectiva, economías de aglomeración, aprendizaje colectivo, eficiencia colectiva, economías de aglomeración, aprendizaje colectivo, sinergias, etc., que se constituyen en ingredientes para comprender y promover y enfoques como los de clúster, polos industriales, distritos económicos, redes y cadenas empresariales y otros similares, están siendo utilizando para reconocer procesos productivos, y privilegian el análisis de las interacciones. Estas interacciones se efectúan a través de formas simples de asociación en grupos de empresas, cooperativas o consorcios, pasa por encadenamientos y redes de empresas y avanzan hacia estructuras más complejas y organizadas como los arreglos productivos y regionales, y los sistemas productivos territoriales.
Cuadro de texto: La noción primaria que subyace en los sistemas productivos es la de relaciones en red que crean tejidos de firmas competitivas generadoras de economías de aglomeración y organizan y estructuran el territorio, dentro del cual se difunde. 






En primer término, las cadenas productivas se derivan de la creciente división del trabajo y de la mayor interdependencia de los agentes económicos. Comprenden todas las operaciones que comienzan con la disponibilidad de materias primas e insumos, pasan por la transformación, el almacenamiento y la comercialización hasta la entrega del producto final al cliente. Es una red en la cual las relaciones no se limitan únicamente a una empresa o a unas región, pero si a un producto o servicio. Ahora bien, las redes son hilos que componen las cadenas productivas. Varias redes de empresas forman parte de una cadena productiva y, a su vez, las redes están incorporadas en clúster´s o sistemas productivos.

Los conglomerados de empresas o clúster´s son “concentraciones geográficos de empresas e instituciones interconectadas en un especifico campo de acción” (Porter 1998). Comprenden proveedores de insumos especializados como maquinaria, equipos, servicio e infraestructura.  El clúster se puede integrar con los clientes o consumidores y con productores de bienes complementarios; además, su estructura también vincula las entidades gubernamentales y otras instituciones como universidades, centros de capacitación, información, investigación y estructuras de soporte técnico. Entre los atributos básicos de los clúster se encuentran la cooperación entre los actores de las organizaciones empresariales, entre las empresas y entre éstas con las instituciones locales y regionales, en procura de objetivos de desarrollo de interés común.

Porter, en su libro “La ventaja competitiva de las naciones”, destaca el papel de las grandes empresas asociado con la formación y evolución del clúster intersectoriales y regionales, reconoce en los factores territoriales el aporte a las competitividad, como puede deducir de la interpretación del diamante de competitividad el cual está compuesto por las condiciones de los factores, las condiciones de la demanda, los sectores afines y auxiliares, la estrategia, la estructura y la competencia de la empresa.

Al detenerse a examinar las señales de los elementos del diamante para el diseño de estrategias –especialmente desde el punto de vista de las condiciones de los factores productivos, que resalta la importancia de los nuevos capitales para la competitividad como la tecnología, el conocimiento, las innovaciones, el capital humano y las instituciones modernas, entre otros- se encuentra que las principales acciones sobre dichos factores pueden impulsarse a través de estrategias territoriales que se ajusten a las condiciones propias de cada región o localidad.
Cuadro de texto: Los Arreglos Productivos Locales (APL) son aglomeraciones territoriales de agentes económicos, políticos y sociales –constituidos principalmente por empresas pequeñas y medianas, por lo cual pueden o no contar con presencia de grandes empresas-, localizados en un determinado espacio, especializados en un sector específico de actividad económica y que mantienen vínculos entre las unidades empresariales y con otros actores institucionales (gubernamentales, asociaciones, entidades de crédito y asistencia técnica, etc.) (Motta y Lopes, 2003).


 










Los APL destacan el papel central de las innovaciones y del aprendizaje interactivo –como factores de competitividad sustentable- y se constituyen en una mirada económica integral de los territorios, ya que tradicionalmente se observa sólo la perspectiva de sectores económicos y firmas individuales. En los APL se reconocen los vínculos entre las unidades productivas como el territorio, respecto a las producción, comercialización, aprovechamiento de las externalidades e interrelaciones socioeconómicas.

En el concepto de APL la noción de territorio es fundamental, puesto que su definición involucra explícitamente la noción de aglomeración socioeconómica en un espacio determinado, lo cual lo diferencia de socioeconómica en un espacio determinado, lo cual lo diferencia de las nociones de clúster –aglomeraciones de empresas vinculadas a una especialización productiva- y de cadena productiva –integración vertical de las diversas fases de la producción-.

Al avanzar en términos de complejidad, se llega a los Sistemas Productivos Territoriales (SPT), éstos se caracterizan porque en ellos operan empresas de una red que cooperan en el desarrollo de proyectos comunes, las cuales se complementan para resolver problemas comunes, acceder a nuevos mercados, lograr economías de escala y propósitos similares, que individualmente no alcanzarían.  Esas redes pueden tomar la forma de asociaciones, alianzas, consorcios interempresas, acuerdos de outsourcing, joint venture, etc.
Cuadro de texto: Un Sistema Productivo Territorial (SPT) en un espacio –que generalmente trasciende los límites políticos – administrativos municipales o departamentos- fuertemente estructurado alrededor de objetivos compartidos de productividad y competitividad, y que contiene uno o más clúster´s, con una planificación territorial caracterizada por una alta interacción pública – privada respecto a la cultura productiva y con el objetivo de asegurar la calidad de vida de sus habitantes. 









Con base en loe expuesto, es posible afirmar que la evolución de la organización productiva en las entidades territoriales se puede reconocer siguiendo las diferentes fases que van desde el agrupamiento inicial espontáneo de empresas, las cuales actual individualmente –para conseguir la cercanía a los mercados y la capitalización de economías externas- hasta la integración deliberada de esfuerzos empresas –territorios organizados en red en búsqueda de un crecimiento y un desarrollado sostenidos.  En las medida en que la aglomeración de empresas se amplia, los empresarios tienden a concientizarse sobre la importancia de integrarse entre sí y con el entorno territorial, en procura de ventajas competitivas que la transformen en un Arreglo Productivo Local (APL).
                                                                                                                                        
Cuadro de texto: El APL evoluciona a SPT al aumentar los efectos multiplicadores sociales, es decir, al ser más incluyente, menos concentrador, más abierto al ingreso de nuevas empresas, al intercambio de conocimientos y tecnologías, y a la distribución equitativa de costos y beneficios. El SPT tiene la capacidad de ampliar simultáneamente la productividad y la generación de empleo, de elevar la calidad de vida y acelerar la innovación productiva (Campregher y Paiva, 2002). 








Un ejemplo práctico de SPT lo constituye la propuesta que se plantea alrededor de un clúster de turismo integrado al sistema territorial del “municipio X” y cuyo polo de desarrollo se encuentra en un lago Y. En es propuesta se plantea la estructuración de un SPT en el cual las empresas relacionadas con la cadena productiva del turismo y los atractivos turísticos –organizados en red- estén cerca de las instituciones de educación e investigación; los servicios al cliente, el marketing y los operadores turísticos. Completariamente, se debe disponer de las infraestructuras y equipamiento especializados, como centros tecnológicos e incubadoras de empresas.  Los anteriores componentes del SPT requieren una estructura institucional que los gestione y planifique, mediante alternativas como agencias de desarrollo especializadas coordenadas con las instituciones públicas.

Los SPT estructuran las interrelaciones empresas – territorios, generan cadenas de valor territorial que posibilitan transformar las ventajas comparativas en competitivas, al especializar las economías y constituyen ventajas de localización y economías y constituyen ventajas de localización y economías de proximidad respecto a los insumos, las tecnologías pertinentes, las actividades de transformación del producto o servicio de líder, los servicios de apoyo –mantenimiento, comercialización, capacitación, financiamiento, transporte, información, etc.-, y la cultura productiva y capital social que propicien la solidaridad, la identidad con el territorio y la reinversión y atracción de capitales.

El SPT refleja un enfoque de desarrollo territorial integral que comprende las dimensiones económica, social, política, ambiental y cultural, permite articular espacialmente el crecimiento y el desarrollo local y regionalmente, y se constituye en una expresión de desarrollo local.

Estructura analítica, para el diseño de estrategias de desarrollo económico territorial, medio conceptual y operativo a incorporar en los Planes

La reseña echa en los anteriores puntos sobre los principales conceptos relacionados con el desarrollo regional, en particular, con la competitividad territorial, ha pretendido acopiar las principales perspectivas teóricas que es necesario tener presentes para el diseño de estrategias de competitividad regional.  Como se ha registrado, uno de los requisitos para introducirse regional.  Como se ha registrado, uno de los requisitos para introducirse en la construcción del modelo analítico es comprender la complejidad de concepto de territorio y el reconocimiento de sus componentes como factores de desarrollo, dado que se trata de desplegar y articular internamente tales elementos y con el exterior para armar dicho modelo en función de la productividad y competitividad territorial.
Cuadro de texto: Los territorios se desarrollan de acuerdo con la forma como se interrelaciona con dos contextos: el externo, que promueve el crecimiento a través de los impulsos de la globalización y la relaciones de lo nacional con lo regional y local; y el interno, cuya dinámica depende la capacidad de los actores instituciones locales y regionales que aprovechar no sólo la dotación de recursos sino, principalmente, de activar sus potenciales de desarrollo endógeno. 








La experiencia de políticas de competitividad centradas exclusivamente en las inversiones en infraestructuras y los incentivos a la producción ha mostrado efectos significativos puntuales en el crecimiento, pero pocos resultados en relación con el desarrollo sustentable. Ese tipo de políticas no han incidido en procesos dinámicos de desarrollo regional. Para que se logren efectos multiplicadores más potentes, se deben concebir estrategias más integrales que combinen la perspectiva de competitividad territorial con la de competitividad empresarial.

Al pensar la estrategia de competitiva desde la perspectiva regional –y con el fin de constituir sistemas productivos territoriales- los referentes conceptuales y las experiencias conocidas recomiendan promover en los territorios factores de localización económica capaces de crear polos de desarrollo que sean jalonados a través de proyectos económicos estructurantes que permitan conformar encadenamientos territoriales asociados a la vocación regional.

La estructura analítica propuesta para el diseño de estrategias de competitividad territorial, que se presenta en el esquema siguiente, recoge los conceptos tratados a lo largo del presente instrumento metodológico y se puede leer desde  su base asumiendo el territorio como un sistema físico sociocultural con capacidad de autogestión y de creación de valor. Dicho sistema territorial esta influenciado por un contexto global, nacional, regional y local que posee factores particulares en sus varios niveles, considerados a través del concepto de la competitividad sistémica.  Desde las perspectivas local y regional se destacan las dimensiones Meso y Micro como las más estratégicas para la definición de políticas de competitividad.






Figura: Estructura analítica para el desarrollo territorial

 


































Fuente: González, Hernando. Informe de consultoría para el DNP – ODTS, Bogotá Colombia 2007.

Al seguir la secuencia de la figura anterior, ese territorio –para lograr insertarse apropiadamente en los diversos contextos espaciales, económicos y sociales que condicionan sus posibilidades de desarrollo-, requiere como principal ingrediente, para desplegar las capacidades endógenas, dotarse de capital social como elemento aglutinador y movilizador de los elementos territoriales.  Así el territorio se constituye en un medio innovador que moviliza el núcleo creativo de la sociedad y activa las confianzas, la asociatividad, la unión de esfuerzos y los valores cívicos. Activar los potenciales endógenos significa alcanzar acumulación productiva junto con progreso técnico y social, mediante la acción sobre cinco factores básicos, son ellos:

·       La creación y difusión de las innovaciones en el sistema productivo y social.
·       La organización flexible de la producción y la generación de economías de aglomeración.
·       La estructuración y ordenamiento urbano y regional.
·       La modernización de las instituciones.
·       La sostenibilidad ambiental.

Los factores del desarrollo endógeno tratados individualmente no consiguen los cambios que se requieren para alcanzar unas regiones competitivas y sustentables.
Cuadro de texto: El potencial endógeno se optimiza con la construcción de cadenas de valor territorial para impulsar la transformación productiva por medio de la vinculación de la cultura y la identidad más la ciencia y tecnología pertinentes. Para el efecto es importante proveer, a través del ordenamiento del territorio y de arreglos institucionales, las facilidades logísticas, de infraestructuras y de servicios a la producción y a la población vinculada, y adelantar los cambios que necesitan las organizaciones para ajustarse al nuevo modelo de desarrollo. 









Esa estructuración del modelo territorial y productivo conduce, finalmente, a la meta de formar un sistema productivo territorial que consiga la eficiencia colectiva de los diversos componentes del territorio articulados alrededor de los factores endógenos y en función de una visión compartida de desarrollo.
Por ultimo, es necesario destacar el valor de definir una visión compartida de competitividad regional con capacidad de articular y de dirigir los diversos esfuerzos de las organizaciones productivas, públicas y sociales en una dirección común. La visión de competitividad que establecerá concertadamente el posicionamiento competitivo pretendido por el territorio, señalará el rumbo, los sectores productivos más dinámicos y con mayores interrelaciones con el aparato económico, los actores líderes y los atributos que le darán identidad y particularidad y será la “idea fuerza” inspiradora y movilizadora que permita a los actores e instituciones comprometerse con los cambios que implicarán las estrategias de competitividad.

Planificación y gestión estratégica de largo plazo, que consiga vincular mancomunadamente a los sectores gubernamental, privado y la sociedad civil alrededor de visiones compartidas de desarrollo, en las cuales se tiene como motor un crecimiento económico incluyente y que se afiancen localmente a través de sistema productivos territoriales, se constituye en una estrategia poderosa para alcanzar un desarrollo sustentable. El nuevo contexto de desarrollo global coloca el crecimiento económico y los cambios tecnológicos como motores de la evolución de la sociedad, lo cual hace indispensable que departamentos y municipios incorporen directamente en sus instrumentos de desarrollo la planificación y la gestión del desarrollo como perspectiva de largo plazo.

En el país aún prevalece un estilo productivo dominantemente sectorial e individual, dependiente de unas ventajas comparativas estáticas, soportadas en los recursos naturales. La incorporación de tecnología y la capacidad de innovación han sido limitadas y una proporción importante de las administraciones municipales y departamentales no cuentan con la institucionalidad ni la capacidad técnica dirigida específicamente a la coordinación y promoción del desarrollo económico.

Ante el panorama descrito es recomendable prever la complementación de los POAT con procesos de planificación estratégica para el desarrollo territorial, en los cuales se establezca una visión de largo plazo en procura de que la planificación de corto y mediano plazos se realice en función de objetivos y metas de futuro. Igualmente, es importante incluir estrategias de competitividad económica local, con el fin de que dichos planes contribuyan a la transformación y mejoramiento de las condiciones sociales y territoriales.
Cuadro de texto: La capacidad para crear desarrollo económico local radica en la posibilidad de formar aglomeraciones productivas en las cuales las redes de proveedores y clientes, la estructura de los servicios y los recursos humanos cooperan, en razón de relaciones de confianza y de proximidad, así se lograra una reducción de los costos de producción y de transacción.  El capital social, construido a partir de tales bases, se constituye en fundamento para la formación de capital territorial, de entornos innovadores, de generación de riqueza y de empleo para sus habitantes y de prosperidad colectiva. 










Ante la necesidad de incorporar estrategias eficaces de desarrollo económico en los POAT que permitan a las entidades territoriales contar con sus propios proyectos de competitividad. Se recomienda que las administraciones de los gobiernos locales consideren un enfoque de planificación y gestión de desarrollo que tenga en cuenta los siguientes aspectos:

·       Disponer de un proyecto integral de competitividad con perspectiva de largos plazo. Se trata de acordar un modelo de desarrollo con un estilo propio, ajustado a la identidad territorial, y que se reconocido nacional e internacionalmente, es decir “construir una marca territorial”.
·       Privilegiar la creación de capacidades internas para el desarrollo. Basadas no solamente en las ventajas naturales y de localización, sino en el fortalecimiento de los recursos humanos y las institucionalidad pública y social.  Lo anterior contribuye a cualificar las capacidades para adelantar las actividades relacionadas con la implementación de las apuestas productivas en las cuales el territorio posee las mayores ventajas, como entorno innovador, en la medida en que logre constituir la institucionalidad apropiada (público – privado – social) apropiada para el efecto.
·       Promover la asociación de entidades territoriales alrededor de la formación de sistemas productivos (tipo cadenas y clúster’s). Los ámbitos territoriales donde se interrelaciona y despliegan los diversos componentes de las cadenas y clúster’s trascienden generalmente los límites de las entidades territoriales, por lo cual es recomendable actuar en espacios más amplios que las jurisdicciones de las entidades territoriales, como los subregionales y los regionales.
·       Incorporar valor agregado a través de la adopción de tecnologías apropiadas y de la innovación. En este punto por medio de la organización y ordenamiento territorial, es necesario facilitar la difusión territorial de las innovaciones en la base productiva, así como en el tejido empresarial, la organización social e institucional de la localidad y de las correspondientes subregiones y regiones.
·       Impulsar estrategias de fortalecimiento de tejido empresarial. Particularmente de las microempresas y de las actividades informales, las cuales constituyen la mayor parte de la organización económica de los municipios de país.
·       Desde la perspectiva del proceso político de desarrollo económico. Se requiere liderar los acuerdos y los pactos estratégicos entre los actores locales para el fomente productivo mediante el impulso de instrumento como mesas de concertación o comités locales y subregionales de desarrollo productivo.

En el ámbito general es necesario que las administraciones de las entidades territoriales en sus niveles central y descentralizado, impulsen la cultura del desarrollo económico y la capacidad de emprender actuando articuladamente alrededor de planes estratégicos de competitividad con visión de largo plazo que permitan al crecimiento económico transformarse en desarrollo para beneficiar y crear oportunidades para todos los sectores sociales y tales zonas de su territorio.
(3)    Bibliografía:
·       Campregher, Gláucia; y Paiva, Carlos Ángel (2002). A política de en fase territorial – avancos e limites da experiencia gauccha recenté. Secretaria de Coordenacao e planeajamento do RS.
·       Canzanelli, Giancarlo (2004). Competitividad territorial e inclusión social. Center for International and Regional Cooperation for Local Economies.
·       Caracciolo, Merdedes; y Foti, Maria del Pilar (2004). Economía solidaria y capital social. Contribuciones al Desarrollo Local. Paidós.
·       Coragio, José Luis (1987). Diagnostico y política en la planificación regional Territorios en transición. Quito.
·       Departamento Nacional de Planeación (2004). Agenda Interna para la Productividad y la Competitividad; Metodológica. Documento Consejo Nacional de Política Económica y Social 3297. Bogotá: DNP.
·       Esser, Klaus; Hillebrand, Wolfang; Messner Dirk; y Meyer – Stamer, Jorg (1996). Competitividad sistémica; nuevo desafío para las empresas y política. Instituo Alemán de Desarrollo.
·       González, Hernando (2007). Informe de consultoría para el DNP – DDTS. Bogotá; Departamento Nacional de Planeación.
·       Departamento Nacional de Planificación, González, Hernando (2007). Visiones y agendas de desarrollo económico en los planes de desarrollo de las entidades territoriales, Bogotá, Colombia.


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