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viernes, octubre 21, 2011

Argentina 2016 Política y Estrategia Nacional de Desarrollo y Ordenamiento Territorial






Argentina 2016
Política y Estrategia Nacional de Desarrollo
y Ordenamiento Territorial
Construyendo una Argentina equilibrada, integrada, sustentable
y socialmente justa.






República Argentina
Poder Ejecutivo Nacional

Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios
Introducción

La dinámica generada por el vasto proceso de globalización y de ajuste
estructural de la economía de las últimas décadas ha generado
en la Argentina una diversidad de efectos positivos y negativos,
aunque entre ellos hay que resaltar un fuerte cambio en las estructuras productivas provocado por los efectos amplificadores del mercado libre
y una ruptura social signada por un significativo debilitamiento cultural
y educativo de la población, debido a las variaciones en las reglas de juego
y en los valores visualizados como generadores de progreso y cambio social.

Esta ruptura provoca a nivel territorial la agudización de problemas
existentes, ya que las diferentes áreas y regiones del país,
históricamente desequilibradas, aumentaron sus niveles de deterioro
y desigualdad. De esta manera se observa que en los últimos años
la Argentina ha acentuado sus desigualdades internas: mientras
las regiones centrales (región metropolitana y pampeana), concentran
más del 75% del capital productivo agrícola e industrial, la mayor
masa de trabajadores y de capacidad científico-tecnológica,
las regiones periféricas entran en un círculo vicioso de declinación.
La brecha que separa las áreas dinámicas y las áreas marginales
se amplifica; en ese contexto desaparecen las relaciones
de complementariedad instalándose un proceso de urbanización
hegemónico que vacía las regiones pobres, debilita el campo
y contribuye a la fractura interna en las ciudades, cada vez más
grandes y anárquicas.

Los ciudadanos de áreas ricas y pobres conviven dentro de un contexto
de violencia y marginalidad que imposibilita la creación de lazos sociales económicos y culturales estables, esenciales para el desarrollo de una sociedad equitativa y justa.

A esta crítica situación se suma que ni el Estado Nacional ni las
jurisdicciones provinciales han podido consolidar históricamente
políticas de estado de ordenación y desarrollo territorial sostenibles
y de largo plazo. Los procesos de crecimiento económicoy de creación
de infraestructura, equipamiento y mejoramiento de la calidad de vida
han sido construidos y gestionados en forma discontinua lo que provocó la sobreutilización o subutilización de los recursos naturales, desorganización
en las infraestructuras y los equipamientos, desigualdad de oportunidades
de desarrollo en las comunidades, factores que contribuyeron al aumento
de los desequilibrios territoriales y a la disminución de la calidad de vida en vastas áreas del país.

Estos procesos contemporáneos que afectan la vida cotidiana de la
gente se desarrollan en un escenario territorial históricamente
desequilibrado. En efecto, el desarrollo de nuestro territorio nacional
dependió históricamente de las formas de articulación e integración
de nuestra economía y nuestra producción a los mercados internacionales,
esta forma de integración benefició a las zonas y regiones funcionales
al modelo agroexportador tradicional en tanto que perjudicó a otras áreas
con pocas capacidades de inserción de sus productos en el mercado mundial.
El resultado de este proceso histórico ha sido un territorio nacional profundamente
desequilibrado, con una fuerte concentración demográfica en algunas áreas urbanas (el área metropolitana de Buenos Aires especialmente)
y con áreas desérticas y desvalorizadas en numerosas provincias y regiones.

El Gobierno actual ha mostrado desde su asunción, un especial interés
en revertir esta situación de conflictos y desequilibrios territoriales y sociales.
Para ello encomendó al Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública
 y Servicios, la definición y puesta en marcha de una Política de Estado de Desarrollo Territorial de la Argentina para el mediano y largo plazo
que permitiera reordenar el territorio nacional.

La Política Nacional de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (PNDT),
como fue denominada, tiene como objetivo general guiar las acciones
con impacto espacial hacia un crecimiento equilibrado, integrado, sustentable
y socialmente justo del territorio argentino y construir mecanismos de intervención más adecuados para aprovechar las oportunidades de desarrollo. No será una política territorial tradicional, elaborada sólo por equipos técnicos y en función
de una demanda coyuntural, sino que constituye una política transversal
que se inspira sobre la base de las necesidades reales
y concretas de la población.

En este documento se perfilan las características generales y objetivos
de esta Política Nacional de Desarrollo y Ordenamiento Territorial
y de la Estrategia puesta en marcha para implementar la misma.
En el Capítulo 1 se presenta un breve diagnóstico sobre la situación territorial
en Argentina, poniendo el acento en la naturaleza de los procesos dinámicos
que mueven el territorio más que en los problemas puntuales en sí mismos;
en el Capítulo 2 se presentan los grandes objetivos de la Política Nacional
de Desarrollo y Ordenamiento Territorial, en el Capítulo 3 se presenta la estrategia
para implementar dicha política, estrategia que requiere el proceso necesario
de colaboración y construcción negociada entre acciones estatales y sociales.
La Conclusión es muy breve ya que se considera un punto de partida para la acción o iniciación del proceso de reordenamiento del territorio. Se anexa además un Glosario de Términos, para clarificar el vocabulario y homogeneizar las interpretaciones.
3

La Problemática
Territorial en la Argentina (Capítulo 1)

El territorio argentino está asociado a más de 36 millones
de habitantes distribuidos en un espacio de 3.761.274 km2,
con un producto interior bruto (PBI) del año 2003
de $ 255.750 millones, que no figura actualmente entre las economías
más prósperas, como en los albores del siglo XX si no que, por el contrario,
está entre los más castigadosy vulnerables en el concierto
de las naciones del mundo.
Argentina tiene grandes desequilibrios económicos, sociales
y territoriales que dificultan la realización de un modelo de organización
interna equilibrada y sostenible y de una calidad de vida digna para su población.

El territorio está dotado de recursos naturales heterogéneos
que resultarían funcionales – en general - al desarrollo de cualquier
economía dinámica, buenos suelos, climas variados, abundantes tierras
adecuadas para la instalación humana, diversos tipos de recursos
energéticos, etc., una gran diversidad en el capital ambiental,
así como también recursos humanos formados y en formación disponibles
en el mercado. Sin embargo, existe una clara desigualdad en la distribución
del potencial económico, fruto no sólo de la naturaleza sino particularmente
de la aplicación de modelos de organización económica que han creado
diferencias marcadas en las posibilidades de desarrollo de cada provincia.

Hoy se puede observar un territorio formado por regiones "ricas" y regiones "pobres", resultado de decisiones que no siempre tuvieron como objeto
el desarrollo de un modelo autónomo de país sino el crecimiento de
economías externas producto de la dinámica del modelo centro-periferia.

El mundo globalizado sorprende a Argentina en un momento de fuerte
reflexión sobre sus posibilidades futuras y de apertura hacia el MERCOSUR;
pero también en un momento complejo de su vida política interna,
donde se creó una situación ficticia de "bienestar" y de "desarrollo",
que llevó al quiebre económico, social e institucional del país a fines
del siglo XX y por lo tanto, a una situación de parálisis y fragmentación
del territorio nacional.

Hoy, en el esfuerzo por revertir esa situación, el territorio marca fuertes deficiencias que hay que superar para poder pensar en un desarrollo
posible y sustentable, basado en la creación de un nuevo patrón territorial 
y en la revalorización de la capacidad interna de las diferentes provincias
y áreas geográficas del país. Esta nueva organización debe apoyarse
en una evaluación crítica y detallada de:

  • La situación geográfica del país y de cada una de sus
provincias, en el nuevo orden globalizado.
  • El nivel de desarrollo de las redes urbanas nacionales,
provinciales y locales.
  • Las características de la estructura productiva, definida
en función de la participación de las industrias tradicionales
y las actividades nuevas, y el empleo total de cada
provincia o localidad.
  • La dotación de infraestructura y servicios en cada provincia
y su vinculación dinámica a nivel de país.

Además de tener en cuenta las diferentes ventajas comparativas o factores
de desarrollo de cada porción del país, es necesario definir si el ajuste
de esos factores es positivo o negativo con respecto a los objetivos del desarrollo sustentable; en muchos casos se puede observar que la inserción
del modelo de desarrollo globalizado está creando nuevos desajustes territoriales
y ambientales.

De allí que en este contexto, definir cuál es la situación territorial del país
no se limita a realizar un listado de problemas que deben ser corregidos puntualmente, sino a identificar los procesos territoriales que deberán
ser guiadoso tratados en forma integral a través de juicios de valor
orientados a seleccionar alternativas o estrategias de gestión
para la toma de decisiones sobre su organización futura.
A modo de ejemplo: un proceso territorial que hemos presenciado,
ha sido la lenta (o rápida) migración de las industrias hacia la periferia
de las ciudades que fue tratado como un problema territorial puntual;
sin embargo, es un proceso de transferencia continua que ha creado
un nuevo diseño del territorio urbano. A nivel de gestión, este proceso
debería haber sido previsto y acompañado por una política
de descentralización de la infraestructura productiva y de los servicios,
situación que en nuestras realidades no se dio y por ende hoy, tenemos
en general periferias urbanas de alto crecimiento demográfico
con enormes déficits de servicios básicos.
En la actualidad, el proceso de globalización de la economía
está generando en Argentina diversos procesos territoriales
que señalan la necesidad de crear nuevas formas de
organización del territorio más funcionales para el desarrollo
de la producción con inclusión social y competitividad
internacional, estos procesos territoriales emergentes son:

  • formación de corredores bioceánicos,
  • formación de nuevas regiones productivas,
  • integración de regiones transfronterizas,
  • demandas crecientes de infraestructura de
telecomunicaciones, redes energéticas, redes generadoras
de sinergias, nodos tecnológicos, nodos de servicios
especializados,
  • revalorización de los centros urbanos bien equipados,
  • revalorización de la infraestructura como factor necesario
del desarrollo,
  • revalorización de la mano de obra especializada
y calificada, entre otros.

Frente a ellos aparecen como totalmente superadas las
acciones vinculadas a las teorías de los polos de desarrollo;
la de los polos de desarrollo industrial, la de los ejes de
desarrollo, la de la política regional "desde arriba", que
no son capaces de dar respuestas a la gestión de los nuevos
procesos desencadenados recientemente en el territorio.
El riesgo reside en ignorar estos procesos, en no intervenir
en ellos en forma oportuna o en no prever los desequilibrios
territoriales y ambientales que pueden ocasionar y sus
respectivos costos económicos.

La situación
territorial del país

El análisis de los antecedentes estadísticos, de estudios
realizados por instituciones públicas y privadas y por
organismos de CyT, permiten identificar diferentes situaciones
territoriales que constituyen la línea de base de las provincias
frente al proceso de desarrollo y ordenación territorial que se
desea iniciar (1).

1- A fin de no perjudicar la
lectura se concentraron las
citas bibliográficas clasificadas
temáticamente:
Datos referidos a NBI y datos
demográficos: INDEC. Censo
Nacional de Población y
Vivienda. 2001
Datos referidos a calidad de
vida de la población: PNUD.
Informe del Desarrollo Humano
de la Argentina. 2001 y 2002.
Datos referidos al PBI: PNUD.
Informe del Desarrollo Humano
en la Argentina. 2002
Datos referidos a empresas,
casas y operaciones
bancarias: IdePyME –
ABAPPRA en Leopyme N° 31.
Junio. 2003.
Datos referidos a línea de
pobreza y línea de indigencia:
INDEC – EPH Onda octubre
2002.

1- Algunas provincias, como Buenos Aires, Córdoba,
Santa Fe, La Pampa, Entre Ríos y la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires, han desarrollado una estructura económica
de buen tamaño, con marcada tendencia
6
a participar de los circuitos internacionales de comercialización
(exportaciones-importaciones) en forma competitiva,
especialmente las tres primeras.

Contienen economías urbanas dotadas de un conjunto
de servicios para apoyo de la producción, con un crecimiento
demográfico positivo sostenido. Concentran el 66,9% de la
población nacional en sólo un 29.8% de la superficie territorial
del país, con una modalidad de organización
predominantemente urbana, ya que entre el 88 y el 96 %
de su población habita en ciudades. Sólo el 15,3% de
la población es rural, a pesar de la fortaleza de su producción
primaria y de su participación permanente en los mercados
internacionales. Concentran en conjunto el 75% del PBI
nacional.

La calidad de vida de la población se ve reflejada a través del
IDH (Indicador de Desarrollo Humano) que está ubicado entre
el 0,867 para la Región Metropolitana y el 0,606 en el conjunto
de la Provincia de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, ambos
los más altos del país.

Son herederas "ricas" del modelo centro-periferia, cuya
estructura ha funcionado como zona de acopio, de
comercialización y de relación internacional con los centros
capitalistas tradicionales, marcando un profundo desequilibrio
territorial con respecto al resto del país.

El cambio a la economía globalizada ha puesto en jaque su
funcionamiento pero rápidamente se está adaptando a las
nuevas exigencias como consecuencia de su capacidad para
manejar los capitales y las decisiones económicas y políticas,
ya que se encuentran concentrados en ellas el 53% de las
500 empresas más importantes del país, el 78,2% de las
casas bancarias, el 88,8% de los préstamos bancarios y el
89,4% de los depósitos.

La falta de planificación y previsión, la ausencia de un modelo
de desarrollo claro y explícito y de políticas territoriales
adecuadas, ha generado a través del tiempo, un proceso
de desequilibrio territorial que se pone en evidencia en
la distribución de la población, en los altos indicadores
de concentración urbana y en el empobrecimiento de
la población. En este último tema es necesario señalar
que internamente en esas áreas hay “bolsones” de pobreza
significativos: el 56,7% de la población total se encuentra bajo
la línea de pobreza y se llega a situaciones de indigencia
(27,2 % de la población) fruto del deterioro del nivel de
ingresos (–18,8 % de ingresos entre 1995-2000) y un nivel
creciente de desempleo (tasas de desempleo 10,4 %
de la población activa) que han contribuido a la aparición
de marginación social y situaciones de NBI altas (21,6 %
de la población).

Existe un desequilibrio marcado entre estas provincias y el
resto del país que lejos de suavizarse con el nuevo modelo
de globalización, se acentúa como consecuencia que estas
provincias contienen al conjunto de ciudades o centros de
mayor capacidad gerencial y nivel de equipamiento, la mayor
accesibilidad a la infraestructura y disponen de sofisticados
servicios a la producción, elementos que les permiten
reordenar su territorio y responder rápidamente al modelo
de economía globalizada emergente.

2- Otras provincias argentinas, que han sido identificadas
siempre como provincias ricas: las provincias patagónicas;
Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz , Tierra del Fuego
y las de Cuyo; Mendoza, San Juan y San Luis, asientan su
esfuerzo en la calidad de sus recursos naturales y en economías
fuertemente asentadas en modelos de monoproducción.

Estas provincias afirman su capacidad y fortaleza en la
disponibilidad y explotación de recursos específicos de alto
valor en el mercado nacional y externo (ganadería ovina, lanas,
manzanas, vitivinicultura, horticultura, otras) y la explotación
de recursos naturales no renovables (petróleo, gas, energía
hidroeléctrica, etc.) que resultan estratégicos para los
procesos productivos y el funcionamiento de la actividad de
todo el país, tanto en el modelo económico anterior como el
propuesto por la globalización.

Frente al nuevo modelo globalizado, Cuyo –especialmente la
provincia de Mendoza- suma a la posición geográfica
estratégica en el oeste del país sobre las Rutas Nacionales 7
y 40, el papel de cabeza operativa del Corredor Bioceánico
Central, que facilita la integración dinámica con la V Región
y Región Metropolitana de Chile - a las que provee de gas
y que le dan acceso directo a los principales puertos chilenosy
la reconversión de su agricultura intensiva hacia la producción
de varietales finos para producir vinos de mercado
internacional.

Las inversiones realizadas en San Luis en la red de caminos
responde también a esta necesidad de hacer más fluido el
tránsito de camiones y el flujo comercial del MERCOSUR.
En general, estas provincias tienen una buena oportunidad
para posicionarse en el modelo de economía globalizada ya
que atraen inversiones y capitales internacionales; además,
se ha verificado la incorporación rápida del turismo nacional
e internacional, cuyo efecto multiplicador se ha reflejado
claramente en el equipamiento del territorio en los últimos
años.

Tienen un buen nivel de desarrollo que se puede apreciar
a través del IDH (Indicador de desarrollo humano) que oscila
entre 0.529 y 0.566, semejante al de la Región Pampeana.

Este conjunto de provincias sin embargo, tiene debilidades
territoriales marcadas que resultan difíciles de superar con
las finanzas propias de cada provincia:

  • Se encuentran emplazadas en las zonas áridas y semiáridas
del país, con procesos de desertización rápidos que tornan
a los recursos naturales básicos (suelo y agua) en bienes
escasos, y por ende de alto valor en el mercado. Son
necesarias fuertes inversiones en la infraestructura para
el manejo del agua y la recuperación de tierras, así como
también para la protección ambiental.
  • Las actividades económicas más desarrolladas se sitúan
en oasis que dependen del riego, particularmente en Cuyo,
pero no todos los oasis tienen las mismas posibilidades de
desarrollo, sobre todo teniendo en cuenta la conectividad
con los principales centros de comercialización. La provincia
de San Juan y los oasis del sur de Mendoza, son los que
más dificultades presentan en este sentido.
  • Al igual que en el resto del país se han creado “bolsones”
de pobreza: en Cuyo 61,3% de la población está bajo
la línea de pobreza y en la Región Patagónica el 45,6%,
con situaciones de indigencia marcadas (29,7 y 21 %
respectivamente) aunque en estas regiones el deterioro
del ingreso no ha sido tan marcado (–13.7 y --9.8,
respectivamente) como en otras provincias. La población
con NBI está en el orden de 20.6 y 12,7% respectivamente,
muy por debajo de la media nacional (23,8%).
  • La pobreza se arraiga en las grandes y medianas ciudades
que son las encargadas de abastecer de servicios tanto
a la población como a la producción. La competencia
por el uso del suelo y por la disponibilidad de servicios,
congestiona las ciudades y los accesos y constituye una
limitante significativa para el desarrollo de las condiciones
de competitividad de las actividades económicas
instaladas o por instalarse.
  • Existe un marcado desequilibrio urbano rural; el proceso
de concentración urbana es muy alto (81,5 % y 88.8%
9       respectivamente) por las condiciones del medio natural.
La población rural es escasa pero de alta capacitación
y especialización (18.5 y 11.2 %) aunque con ingresos muy
bajos.
  • Existen vastas extensiones de territorio no ocupado, con
baja prestación de servicios y baja accesibilidad, pero que
contienen recursos estratégicos para el desarrollo nacional.
Actividades como la minería, el uso de fuentes no
convencionales de energía y otros, no han sido todavía
objeto de desarrollo por parte de las provincias y del
gobierno nacional. Hay por ende, un territorio subutilizado,
con recursos económicos potenciales que todavía no
entran al mercado. En muchos casos, especialmente en los
nombrados, la capacidad de promoción de estos recursos
por parte de las provincias es casi nulo, ya que disponen
sólo de 4.5% en Cuyo y 2.5% en Patagonia de los
depósitos bancarios del país y el 2.6 y 3.3 %
respectivamente de los préstamos a la economía,
movilizados por menos del 11% de las casas bancarias
en su conjunto, sobre el total del país.

3- Diferente es el destino seguido por el territorio de otras
economías provinciales basadas en la agricultura de
monocultivo. Las provincias del NOA: Jujuy, Tucumán, Salta,
a las que más recientemente se incorporan Catamarca,
La Rioja y Santiago del Estero, mantuvieron en buenas
condiciones de funcionamiento sus equipamientos
y demostraron buena capacidad de organización; pero en las
últimas décadas del siglo XX comenzaron a presentar fuertes
dificultades por la falta de adecuación a las demandas de un
mercado agrícola internacional cambiante y más exigente.

Sus estructuras productivas tuvieron serias dificultades para
competir con ventajas frente al cambio de productos
(remolacha azucarera en vez de caña de azúcar, por ejemplo)
y lograr una economía más diversificada. Sólo la provincia de
Salta ha logrado mantener algún nivel de inversión en forma
continua, como consecuencia de la posibilidad de explotación
petrolera y la producción de vinos de alta calidad.

En la actualidad, los IDH de Tucumán y Salta están casi un
40% por debajo de la media del país y decae notablemente
en el caso de Jujuy (0.187) que junto con Formosa tienen los
niveles más bajos de desarrollo del país.

Las provincias del NOA aparecen hoy como una economía
debilitada desde el punto de vista productivo y empresarial
y con muchas dificultades para poder adecuarse
funcionalmente a la economía globalizada. Estas provincias
han sufrido una marcada baja en su nivel de ingresos entre
1995-2000: en Tucumán –24, 4% y –18,8% en Salta. El caso
de Jujuy con un deterioro de ingresos de solo 0,2% revela
que la crisis en esta provincia estaba ya instalada desde hace tiempo.

El NOA en su conjunto tiene el 69.4 % de su población bajo
la línea de pobreza, un 35.1% en condiciones de indigencia,
un alto porcentaje de población rural (21.5%) y de población
desocupada (13.2%); en este último caso, es el más alto del
país junto con las provincias del NEA (Corrientes, Chaco,
Formosa y Misiones).

En este ambiente las ciudades se deterioran ya que los
servicios para la población y la producción crecen lentamente.
Las provincias atienden con grandes dificultades esas
demandas como consecuencia de la fragilidad de su
recaudación. Se ha podido observar la necesidad de recurrir
a en forma regular a subsidios del Gobierno Nacional.

El problema más serio es que en el modelo actual presentan
un muy bajo atractivo para la colocación de capitales
productivos. En consecuencia, su territorio muestra una
estructura poco funcional al nuevo movimiento de la economía
nacional e internacional.

Sin embargo, desde el punto de vista estructural, contienen
una red urbana que cubre a todas las provincias, con un alto
índice de conectividad interna, que podría ser rescatada para
estimular un nuevo modelo de organización territorial
productivo, ya sea de mercado nacional o local.

4- Finalmente, encontramos algunas provincias, las que
forman el NEA: Corrientes, Chaco, Formosa, Misiones,
donde los indicadores señalan territorios con un nivel muy
bajo de accesibilidad a los servicios, capacidad casi nula para
captar inversiones a través del mercado de capitales privados
(sólo el 1,3 de los depósitos bancarios, y 2.3% de los
préstamos totales) porque las áreas no resultan interesantes
para la inversión productiva.

Asociado a ello ha avanzado sustancialmente la pobreza: el
NEA tiene el 71,3% de la población por debajo de la línea de
pobreza, el 41,9% de la población en indigencia y un 35.1%
de los hogares con NBI: todos los guarismos son los más
altos del conjunto nacional. La tasa de empleo es también
la más baja: 30.2 de desempleo, junto con el deterioro del
ingreso en los últimos años (-25,87 %).
11
La situación territorial de estas provincias se desequilibra con
respecto a las demás. La situación de exclusión social está
arraigada en la población urbana, pero sobre todo en la
población rural que es la más numerosa del país sobre el total
de población rural del país (23.7%) presentando cuadros muy
agudos de marginalidad, desnutrición y deterioro en la calidad
de los recursos humanos. La situación es, en muchas
aspectos sociales, de emergencia y la actitud del Estado
Nacional es de asistencia permanente para colaborar en la
superación de estas condiciones.

Es importante destacar sin embargo, que en el contexto
del proceso de integración del MERCOSUR, estas provincias
juegan un papel de enlace muy importante con las ciudades
y regiones brasileras, situación que justifica la preocupación
del Estado Nacional para vincularlas a través de grandes
inversiones en puentes y caminos. Esta es una oportunidad
significativa para lograr la integración de estas provincias al
nuevo modelo económico e indica un vía positiva ya que aún
en los casos de mayor debilidad territorial, la estrategia
y la creatividad puede ayudar a captar oportunidades
y desencadenar un proceso de reestructuración y recuperación
de las áreas más abandonadas.

Los desequilibrios desde la perspectiva de la infraestructura
y el equipamiento

A este cuadro heterogéneo de desequilibrios estructurales
del territorio nacional, se debe sumar una serie de déficits
crónicos a nivel de infraestructura y servicios básicos:

  • Argentina cubre parcialmente las demandas de servicios
de agua de la población (81%) y sólo un 43 % en desagües
cloacales. Las provincias más vulnerables con respecto al
segundo tema son las provincias de Catamarca, Córdoba,
La Rioja, San Luis, Santa Fe, Santiago del Estero y
Tucumán. (INDEC, Censo Nacional de Población. 2001)

  • La red vial total del país tiene una extensión de 261.700
km., con altos déficits en cuanto a su calidad, ya que
de ellos sólo el 27 % está pavimentado. Los desequilibrios
son marcados:
12
  • la red nacional está pavimentada en un 81%.
  • Las redes provinciales (191.800 km.) tienen solamente
el 20% de su longitud pavimentada.
Esta distorsión crea situaciones de aislamiento, falta de
competitividad y baja accesibilidad en zonas que podrían
competir mejor en los mercados nacionales e internacionales.
(Dirección Nacional de Vialidad. 2002)
  • La disponibilidad de infraestructura para la producción
es heterogénea : "se puede dividir" en seis grupos:

a) Provincias con una buena disponibilidad y buen balance
de infraestructuras: Neuquén, Río Negro, Mendoza
y T. del Fuego, entendiendo por "balanceada"
a un acceso homogéneo a las distintas dimensiones
de infraestructura.
b) Provincias de alta disponibilidad: Bs. As, Santa Fe y Zona
Metropolitana;
c) Buena disponibilidad pero con un sector débil (2):
La Rioja, La Pampa, Santa Cruz y San Luis;
d) Disponibilidad intermedia balanceada: Chubut, Jujuy ,
Corrientes, Tucumán y Córdoba.
e) Disponibilidad parcial: Catamarca, San Juan, Entre Ríos y Salta.
f) Muy baja disponibilidad: Chaco, Formosa, Santiago del
Estero y Misiones 3.

2 Uno de los sectores de
infraestructura para la
producción (agua, red vial,
energía eléctrica, otro) tiene
menos desarrollo que los
demás en cada una de las
provincias consideradas.

3 PNUD: Aportes para el
Desarrollo Humano de la
Argentina 2002.
Competitividad de las
Provincias. Bs. As. Argentina,
2002, pág. 50


  • En la actualidad una gran proporción de la población
está excluida y no puede acceder a las condiciones
que le permiten cubrir sus necesidades básicas, en salud,
educación, vivienda y otros aspectos fundamentales para
la calidad de vida. Esto constituye una injusticia y
un obstáculo para el desarrollo económico y social del país.

Es difícil estimar la magnitud del problema porque
la exclusión no es un estado preciso de fácil identificación
y adopta múltiples formas. En este contexto, hay instalado
un proceso de inequidad territorial derivado de un modelo
defectuoso de asignación de recursos.

Por otro lado, existe una aparente contradicción entre
el progreso y el empobrecimiento avanzando simultáneamente,
que puede explicarse por esa distribución inequitativa
en perjuicio de los grupos más vulnerables de la sociedad.
13
Construyendo un nuevo
Modelo de desarrollo territorial

Los profundos procesos de deterioro, marginalidad
y desequilibrio territorial de nuestro país, y paralelamente
la necesidad de revalorizar la capacidad interna de las
diferentes provincias y áreas geográficas que lo integran,
están señalando la necesidad de crear un nuevo modelo de
organización territorial para el desarrollo del país en función
de objetivos y metas comunes. Los actores responsables
de llevar adelante estas tareas deberán no sólo comprender
sino también atender los complejos procesos de desarrollo
territorial actuando en dos frentes simultáneos:

  • la definición permanente de objetivos y lineamientos
estratégicos y
  • la ejecución e instrumentación de dichos lineamientos
en la práctica.

Se debe superar el abismo entre las palabras y las cosas,
entre el largo y el corto plazo y tratar de unir los deseos con
la realidad, las intenciones globales y estratégicas de construir
un nuevo modelo territorial de país con la ejecución concreta
que paso a paso conduzca a alcanzar los objetivos planteados.
Para ello será necesario trabajar en cada momento para:

  • Intervenir sobre la composición territorial del país y de
cada una de sus provincias, para mejorar su posición en
el nuevo orden globalizado, rescatando las capacidades
instaladas y estimulando la superación de los déficits,
para lograr el nivel de organización mínimo necesario
para que el país deje de ser un mosaico desarticulado
y arranque como unidad integrada
e integradora.
  • Mejorar el nivel de desarrollo de las redes urbanas
nacionales, provinciales y locales para que sean
funcionales tanto a la calidad de vida de la población
como a su capacidad productiva, moderando la
competencia por el uso del suelo y estimulando
la racionalidad en el uso de los recursos.
  • Actuar selectivamente sobre las características y
dotaciones de la estructura productiva, definida
en función de la participación de las actividades
tradicionales y de las actividades nuevas, ampliando
14     el empleo total en cada provincia o localidad para
superar los cuadros de pobreza.
  • Incrementar y racionalizar la dotación de infraestructura
y servicios en cada provincia, articulando su
funcionamiento a nivel local, provincial, nacional e
internacional para lograr la integración interna y externa
del territorio y la accesibilidad a los recursos
económicos potenciales.
  • Trabajar sobre las zonas más atrasadas y menos
dinámicas para ayudarlas a desarrollar un territorio
sustentables con sus propios recursos naturales
y humanos, estimulando en todo lo posible y en forma
creativa su capacidad endógena de producción
y su vinculación con los mercados nacionales y locales.
  • Estimular y mantener el orden territorial y la capacidad
de gestión en las provincias más dinámicas, para que
puedan colaborar solidariamente en la construcción
de un territorio más funcional, equilibrado y equitativo,
adaptado al desarrollo social, económico y ambiental
deseado para la Argentina futura y con capacidad para
sustentar los procesos generados.

En síntesis, es necesario crear una nueva política que permita
superar los desequilibrios señalados en las páginas precedentes
y gestar un nuevo escenario territorial que conduzca
a la construcción de una Argentina equilibrada, integrada,
sustentable y socialmente justa.
15
La Política Nacional de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (Capítulo 2)

El Gobierno Nacional atendiendo sus compromisos sociales y
políticos con la sociedad argentina ha definido una POLÍTICA
NACIONAL DE DESARROLLO Y ORDENAMIENTO TERRITORIAL
de largo plazo que permitirá superar las limitaciones que se han señalado en
el Capítulo anterior y que servirá además para sustentar el
conjunto de las políticas nacionales, provinciales, municipales
y sectoriales de desarrollo a poner en marcha,
de manera de lograr un territorio más equilibrado, integrado, sustentable y socialmente justo.

Esta política consiste en guiar y orientar las acciones con
impacto territorial hacia el desarrollo equilibrado,
integrado, sustentable y socialmente justo del territorio
argentino, buscando superar las visiones sectoriales de la
Argentina y construyendo un nuevo modo de intervención
más sistémico y global, capaz de aprovechar las
oportunidades de desarrollo en el marco del nuevo
contexto nacional e internacional.

No obstante, para lograr una intervención de esa naturaleza
en la gestión del territorio no se puede depender sólo de la
acción de las autoridades nacionales, es necesario apelar a la
consolidación y fortalecimiento de los gobiernos provinciales
y locales en el tema territorial, a la participación social, al avance
de la integración socio-económica interna, de la integración
y cooperación internacional – en particular en el Bloque
MERCOSUR - y a la consolidación de un desarrollo económico
sustentable y mejor repartido geográficamente. En otras
palabras el desarrollo territorial depende, por un lado, de una
compleja y dinámica vinculación entre territorio - ambiente -
economía y sociedad y por otro lado de la construcción de
una nueva manera de abordar y construir ese territorio.

En función de ello, a través de esta Política de Estado se
pretende que cada organismo incorpore la dimensión territorial
en su gestión de gobierno y a la par, que la sociedad
argentina comprenda que este tema es una competencia
compartida con las instituciones de gobierno, tomando
conciencia de su responsabilidad como actor territorial. Se
trata de una perspectiva de carácter transversal al conjunto
de la gestión socio-gubernamental que debe permitir superar
la actitud de competencia entre provincias y entre municipios,
para instalar modelos de gestión compartida del territorio en
el contexto de un marco territorial nacional consensuado.
16
Este marco territorial consensuado de la Política Nacional de
Desarrollo y Ordenamiento Territorial es lo que denominamos modelo deseado
de país, visión prospectiva o la imagen del territorio que se
desea construir en el largo plazo, o lo que en el lenguaje
cotidiano se señala como el "hacia dónde vamos" o "cómo
queremos que sea nuestro país en el futuro". Este modelo
deseado constituye una guía para orientar las iniciativas
individuales y la organización del territorio nacional hacia
el aprovechamiento de la diversidad natural, el desarrollo
productivo, la creación de nuevos puestos de trabajo, el
desarrollo y la valorización del patrimonio histórico cultural.
A partir de esta voluntad común explícita será más fácil
diseñar y poner en marcha un proyecto político nacional
y superar la situación de "mosaicos" regionales y provinciales
vigente.

No obstante, construir este modelo de país denominado
Argentina 2016 implica una búsqueda de equilibrio entre una
visión pesimista fundamentada en los grandes desequilibrios
regionales existentes, la debilidad institucional de las
provincias para resolverlos y las durísimas experiencias vividas
entre 2001/2 y un optimismo desmedido sin fundamentos
históricos. Para resolver esta disyuntiva y avanzar en la
definición de una visión prospectiva moderna, democrática
y plural del territorio nacional es necesario conjugar el rol
promotor del Estado con la visión anclada en los valores y
las necesidades cotidianas de las personas. Sólo considerando
estos dos enfoques se podrá definir un conjunto de metas
competitivas desde el punto de vista económico, inclusivas
desde el punto de vista social, equitativas desde el punto de
vista político y sustentable desde el punto de vista ambiental.


Los valores en la construcción
de una Política Nacional
de Desarrollo y Ordenamiento Territorial

El avance de la globalización ha profundizado en los últimos
años una serie de debilidades y problemas vinculados
fundamentalmente a la construcción de nuevas desigualdades
y desequilibrios sociales y económicos. Estas debilidades,
sumadas a las ya existentes, han desencadenado problemas
sociales difíciles de manejar: marginación social con aparición
de cuadros de pobreza extrema y hambre, desempleo
creciente, pérdida de calidad en los recursos humanos
disponibles, discriminación y desigualdad de género,
mortalidad infantil y materna sostenida, salud en crisis, avance
de enfermedades ya desterradas, recursos naturales en
retroceso, entre otros. A estas carencias manifiestas en la vida
cotidiana de millones de argentinos se suma la pérdida de
valores sociales y culturales que son imprescindibles para
cohesionar una sociedad y llevarla por un sendero de
progreso y desarrollo.

Así se advierte cómo el respeto por
la vida, las personas, los bienes ajenos, la cultura del trabajo
se diluye junto con el sentido de dignidad, integridad,
responsabilidad y honestidad. Se puede detectar también
cómo el honor cede al oportunismo y el aprovechamiento,
cómo la justicia cede ante la defensa de intereses particulares
y la lealtad es desplazada por el servilismo, hechos que
quedan demostrados a través de la deshonestidad, la mentira,
la injusticia, la ambición desbordada, el soborno y la
corrupción de la vida pública y privada.








¿Está de acuerdo con que la declinación de nuestros
valores es la base de la decadencia Argentina?*


* Fuente: Graciela Römer y
Asociados en Rotondi, G.,
Acevedo, P; Aquin, N. y Nucci,
N. en "Valores de Ciudadanía y
Prácticas Solidarias". Escuela
de Trabajo Social. Universidad
Nacional de Córdoba, 2002.

Por otro lado, a través de diferentes análisis sociales
se observa por parte de la población en general un gran
descreimiento y descontento con las instituciones garantes
de la ciudadanía civil y política a las cuales responsabilizan
en gran parte por la decadencia moral y económica del país.
Encuestas recientes demuestran de manera categórica, que la
población en general cree que la crisis actual es en gran parte
fruto de la pérdida de valores por parte de la sociedad
argentina.

A pesar de estos hechos cotidianos y arraigados en la
Argentina contemporánea, numerosos trabajos y encuestas
sociales demuestran que los jóvenes mantienen hoy en día
una mayor predisposición hacia los valores tales como la
libertad, la justicia, la solidaridad, la igualdad, manifestando
por otro lado una baja apreciación por los valores que llevaron
al país a un profundo deterioro social (competencia
desmedida, fragmentación, individualismo, corrupción,
enriquecimiento ilícito, etc.). Esta predisposición por parte
de la población hacia valores más humanos son una fuente
imprescindible de transformación social y cultural de la
Argentina que es necesario revalorizar.

Desde esta perspectiva, el Gobierno Nacional a través de
la Política Nacional de Desarrollo y Ordenamiento Territorial se hace eco de
estas profundas necesidades cotidianas y demandas, e intenta
revertir el proceso de deterioro social reconstruyendo a través
de las diferentes políticas públicas, los valores desde los
cuales se gestó históricamente la grandeza de nuestro país.
El modelo de país deseado se inspira en consecuencia, en
las necesidades reales y cotidianas de la gente y en valores
sociales que intentan ser recuperados por la sociedad
argentina como ha sido expresado a través de diferentes
mecanismos sociales y políticos en los últimos años (arraigo,
compromiso con el país, responsabilidad política, respeto
mutuo, conciencia nacional, solidaridad, participación,
creatividad, identidad).

La valorización de estas necesidades y la recuperación de los
valores de las personas son lo que inspira a la Política Nacional
de Desarrollo y Ordenamiento Territorial, aportando una visión de abajo hacia
arriba que complementa la visión del Estado y permite generar
un escenario de alianzas entre Sociedad y Estado para el
desarrollo real y posible del territorio. Señalan además, la
necesidad de apoyar la ejecución de la visión de largo plazo
sobre la estrategia de Desarrollo Local - es decir el desarrollo
de los lugares cotidianos - para poder captar los cambios, las
nuevas conductas y construir el escenario deseado y posible
desde la perspectiva de las personas, considerando al
argentino como actor multifacético responsable del desarrollo
del territorio. La Política Nacional de Desarrollo y Ordenamiento Territorial no
es un proyecto técnico vacío de contenido humano y social;
por el contrario es y deberá ser una oportunidad para que
los habitantes de esta tierra podamos recuperar los valores
necesarios para disfrutar de una vida digna.
19


El rol y la visión estratégica
del Estado en la Construcción
de la Política Nacional
de Desarrollo y Ordenamiento
Territorial

La construcción de una Política Nacional del Desarrollo y Ordenamiento
Territorial requiere de un Estado activo, promotor, capaz de
estructurar políticas y estrategias operativas. Para definir esa
Política de largo plazo, el Estado se apoya, entre otros, en la
lectura de los siguientes fenómenos:

  • Los paradigmas dominantes del siglo XXI, que reconocen
y consolidan la imagen de la sociedad del conocimiento,
la flexibilidad de los términos de intercambio, la integración
regional, la interdependencia entre los componentes de
la sociedad global, la protección del ambiente, las tramas
intangibles de la información y la comunicación.
  • Las tendencias y lógicas de integración con los países
fronterizos, las tramas urbanas que genera y la formación
de nuevas regiones con una organización territorial
diferente a las tradicionales, pero capaz de asociarse
a ellas.
  • Las dinámicas de regiones ganadoras y regiones
perdedoras propias del proceso de globalización que afecta
no sólo las regiones de nuestro país, sino también a los
grandes bloques económicos internacionales como el Mercosur.
  • La diversidad regional y local, los recursos naturales
y humanos disponibles, las tramas, flujos y problemas
acumulados en el modelo tradicional de desarrollo territorial.
  • Las nuevas propuestas económicas del Gobierno Nacional
asentadas en el equilibrio fiscal, la consolidación del
mercado interno a través del aumento y expansión de los
salarios, tipo de cambio competitivo para las economías
regionales y tasas de interés que favorezcan la inversión
productiva, todo ello en un marco de consolidación de la
integración económica de la Argentina en el Mercosur
y el resto del Mundo.
  • La dinámica y la trayectoria política de la Argentina que
desemboca en la construcción de un modelo político más
justo y equitativo desde el punto de vista económico
y social y más soberano desde el punta de vista político
internacional.
20
Desde esa perspectiva, liderada por el Estado, cobra especial
importancia entonces la reforma constitucional de 1994, los
acuerdos de integración y cooperación, los grandes espacios
de integración transfronteriza en gestación, los nuevos ejes
de desarrollo nacional e internacional o regiones-corredor,
las nuevas iniciativas económicas y la necesidad de redefinir
los territorios tradicionales a la luz de dimensiones supra -
territoriales, apoyadas en los avances de la información
y las comunicaciones.

El modelo de país definido
por la Política Nacional de
Desarrollo y Ordenamiento
Territorial

En función de esta doble perspectiva de los valores y las
necesidades de las personas y el rol activo del Estado,
se definió el modelo territorial que se pretende construir en
el horizonte temporal del año 2016 y que ha sido denominado
"Argentina 2016". Fecha en que se cumple el Bicentenario de la Independencia Nacional.

Este modelo territorial "Argentina 2016" es el de un país
equilibrado, integrado, sustentable y socialmente justo, en
donde cada habitante de este suelo y su comunidad haya logrado:

1. Desarrollar su identidad territorial y cultural y su
sentido de pertenencia al territorio argentino.
2. Alcanzar el progreso económico según sus
capacidades y proyectos personales sin necesidad
de abandonar su región de origen.
3. Alcanzar la sustentabilidad ambiental de su
territorio para garantizar la disponibilidad actual
y futura de los recursos del mismo.
4. Participar plenamente en la gestión democrática
del territorio en todas sus escalas.
5. Acceder a los bienes y servicios esenciales,
posibilitando el desarrollo personal y colectivo
y una elevada calidad de vida en todos los rincones
del país.

El acercamiento y la convergencia entre la perspectiva de las
personas y el rol activo del Estado constituyen la base de una
nueva forma de hacer política territorial en Argentina; desde
ese enfoque valorativo y estratégico, el desarrollo se mide
tanto por los logros alcanzados por las personas, como por la
cantidad y calidad de las inversiones, la infraestructura
instalada o las acciones realizadas por el Estado. En esta
visión la inversión se justifica, las acciones se validan, las
políticas son eficientes, las intervenciones exitosas, en la
medida que el habitante de ese territorio en transformación,
logra asimilar los beneficios en provecho personal, de su
familia, de su comunidad y participar en forma activa del
progreso de su territorio.

A continuación se presenta cada uno de los logros esperados
con sus correspondientes valores, políticas a implementar
y productos a obtener:

Desarrollar la identidad territorial y cultural y el sentido
de pertenencia de la población al territorio argentino es
un logro que se sustenta en valores tales como la conciencia
y el compromiso frente al territorio nacional. Ello se logrará
a través de políticas que estimulen el desarrollo de la cultura
y el patrimonio territorial en todas sus formas y que consoliden
la identidad nacional y regional. Como producto de estas
políticas cada persona podrá elegir y desarrollar su proyecto
de vida en un ámbito territorial de respeto cultural y equidad
social.

Alcanzar el progreso económico según las capacidades
y proyectos personales con la opción real de hacerlo en su
región de origen es un logro ambicioso que se alcanzará no
sólo con el desarrollo económico y el equilibrio territorial del
país, sino también con el arraigo de la población a su territorio
de nacimiento o de adopción. Las políticas a desarrollar desde
el Estado se deberán orientar en este sentido a:

  • Propiciar la integración y la difusión espacial de las
actividades y el equilibrio territorial del país.
  • Guiar y controlar el crecimiento espontáneo de las
actividades productivas garantizando un uso equilibrado
y sustentable del territorio.
  • Integrar en forma fluida todo el territorio nacional,
incrementado la accesibilidad, conexión e interrelación
entre pequeñas localidades, ciudades y zonas de mercado,
acentuando a su vez la conectividad con los países
limítrofes.
  • Desarrollar la infraestructura para la producción (agua,
energía, comunicaciones) en forma equilibrada y en función
de las potencialidades regionales, en todo el territorio
nacional de manera que posibilite la generación de nuevas
actividades y empleos.

Como producto de estas políticas las personas y sus
comunidades podrán acceder a los recursos económicos,
ambientales, tecnológicos, información, accesibilidad
e infraesctructura suficientes para alcanzar sus objetivos
personales teniendo la opción de hacerlo sin abandonar
su territorio de pertenencia e identidad cultural.

Alcanzar la sustentabilidad ambiental del territorio de
manera que se garantice la disponibilidad actual y futura
de los recursos del mismo es un logro que se sustenta en valores tales como
la conciencia ambiental, la responsabilidad activa, el respeto
por la biodiversidad. Las políticas que necesariamente deben
acompañar estos valores son:

  • Capacitar y sensibilizar a la sociedad para generar
conductas ambientales proactivas y responsables.
  • Mejorar los conocimientos en torno a recursos naturales
y ambientales.
  • Incorporar la dimensión ambiental y las variables
vulnerabilidad y riesgo como temas transversales
en todas las políticas y acciones territoriales públicas
y privadas a nivel federal, provincial y local.
  • Organizar y proteger el ambiente y el paisaje a través
de un manejo integrado de los recursos del medio
natural, de los asentamientos humanos y de zonas
de fragilidad económica y social.


Como producto de estas políticas cada persona
y su comunidad podrán disponer de los recursos sin poner
en juego la biodiversidad, aún frente a rápidos aumentos
de productividad.

Participar en la gestión democrática del territorio en todas
sus escalas es un logro que sólo se puede sustentar con
conductas responsables y democráticas en una sociedad
organizada y con compromiso social. Las políticas que se
deberán poner en marcha estarán orientadas a:

  • Generar y fortalecer los instrumentos y las
organizaciones de planificación y gestión territorial
en todos los niveles a través del capital social
y humano disponible en cada región.
  • Consolidar la participación de los ciudadanos en torno
a la gestión y el desarrollo territorial a través
de diferentes mecanismos de participación
y sensibilización y de educación formal e informal.

Como producto de estas políticas cada persona y su comunidad podrán consolidar una convivencia pacífica, conreconocimiento pleno de la legitimidad del Estado, con mayor participación ciudadana y competencia legal y operativa en el
proceso de desarrollo y ordenamiento territorial.
23
El último logro esperado consiste en posibilitar el acceso de la población
a los bienes y servicios esenciales, posibilitando el desarrollo personal y colectivo y una elevada calidad de vida en todos los rincones del país.
Cimentado sobre el valor de la dignidad de las personas las políticas y los proyectos del Estado deberán:

  • Ordenar el funcionamiento de los asentamientos humanos, a través del desarrollo y la refuncionalización de áreas y ciudades, mejorando la capacidad para organizar sus respectivas regiones y contener
laboralmente a su población.
  • Mantener un acceso equitativo a las infraestructuras; la
vivienda, los servicios y el equipamiento social, sanitario
y educativo de manera que se promueva la igualdad de
oportunidades de desarrollo para todos los ciudadanos.


Como producto de estas políticas cada persona y su
comunidad podrán acceder al empleo, la vivienda, la salud
y la educación a fin de desarrollar su proyecto de vida.
Estrategia e Instrumentos de la Política Nacional de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (Capítulo 3)

Toda política requiere de estrategias e instrumentos para poder ponerse en marcha y generar los efectos deseados.
La Política Nacional de Desarrollo y Ordenamiento Territorial crea el Sistema
Nacional de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (SiNDOT) como estrategia
básica de intervención permanente, cuyo objetivo central es articular y gestionar los planes, programas y proyectos de desarrollo territorial y guiar las acciones
sectoriales con impacto territorial a nivel Nacional, Provincial y Local. El Sistema Nacional de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (SiNDOT) es el instrumento operativo a través del cual se implementa la Política Nacional de Desarrollo
y Ordenamiento  Territorial. Señala el modo de intervención capaz de aprovechar
las oportunidades de desarrollo, permitiendo así construir un mayor equilibrio
e integración territorial.

El gráfico siguiente presenta la organización de las diferentes
instancias de la PNDT:
25
Para ello el SiNDOT pone en marcha tres componentes
básicos que debidamente articulados y movilizados
garantizarán el logro de los objetivos de la Política Nacional
de Desarrollo y Ordenamiento Territorial, estos componentes son:

  • El Plan Estratégico Territorial Nacional (PET), el mismo
define los planes, programas y proyectos a poner en
marcha.
  • El Sistema de Información, Vinculación y Asistencia Técnica para el
Desarrollo y el Ordenamiento Territorial (SIVAT). Este sistema
genera la información necesaria para la planificación,
articula y gestiona las relaciones entre los actores y asiste
en términos técnicos, metodológicos y económicos.
  • Ley Nacional de Desarrollo y Ordenamiento del Territorio.
Define las normativas y las reglas de juego de la
planificación y los proyectos en marcha.

El Plan Estratégico
Territorial (PET)

El PET es un conjunto ordenado y articulado de planes,
programas, proyectos y acciones territoriales descentralizadas,
desarrollados en forma concurrente por el Gobierno Nacional,
las Provincias y los Municipios, orientados a cumplir con el
modelo de país definido por la Política Nacional del Desarrollo y Ordenamiento
Territorial. El PET no constituye el "Gran Plan" para todo el
país, sino que actúa selectivamente, en forma estratégica, para
instalar un proceso de ordenamiento territorial flexible y abierto
que permita construir un proceso de desarrollo territorial bajo
un escenario de cambio permanente.

El PET es una construcción política progresiva y por lo
tanto no se define solo de arriba hacia abajo, sino que se va
construyendo paulatinamente en forma participativa con los
actores de los diferentes niveles de organización territorial
del País (Nación, Provincias y Municipios) con las diferentes
organizaciones de la Sociedad Civil (Cámaras, Federaciones,
Sindicatos, Universidades y Organismos de Ciencia y Técnica,
etc.). La ejecución del PET será por lo tanto
descentralizada, dinámica y flexible. Bajo este contexto,
las provincias y los municipios diseñarán y reorientarán
creativamente el desarrollo de su territorio, elaborando sus
planes de corto y mediano plazo, en sintonía con el modelo
de país deseado.
26
La secuencia de formulación, ejecución, evaluación
y reformulación de los planes y acciones estará definida por
el marco legal que sustente las políticas de desarrollo
y ordenamiento territorial y por el ritmo político institucional del
país, de manera que cada plan coincida con una determinada
gestión política, pero respetando la continuidad de los
objetivos de mediano plazo y el modelo de país “Argentina
2016”. Esta situación permite posicionarse en la perspectiva
de la planificación estratégica, donde el diagnóstico de los
problemas y de las potencialidades del territorio permiten
llegar rápidamente a la identificación de los objetivos
específicos y metas de ejecución del plan y a la elaboración
de un escenario territorial propuesto que reflejará la situación
que se desea alcanzar en el corto y mediano plazo.

En la formulación del Plan deberán rescatarse los esfuerzos
realizados a nivel nacional en las últimas décadas,
particularmente los documentos producidos (4) en el nivel
nacional y la profusa documentación del sistema científico
nacional en el tema, para poder avanzar rápidamente en la
construcción de los objetivos de corto, mediano y largo plazo
y no quedar atrapados en los procesos de diagnóstico de la
situación nacional. La calidad de estos esfuerzos, las
numerosas reuniones de consulta y de participación en el nivel
institucional nacional, provincial e internacional, permiten
afirmar que el Ordenamiento Territorial no genera hoy
un proceso de debate nuevo en el país. El debate ya está
instalado y se puede inferir la existencia de un diagnóstico
general ya consensuado; el esfuerzo y el desafío debe
orientarse hacia la puesta en marcha de acciones concretas
de desarrollo y ordenamiento del territorio.

4 Subsecretaría de Acción de
Gobierno-Secretaría General
de la Presidencia de la Nación:
Reflexiones y orientaciones
para la formulación de una
Política de Ordenación
Territorial(1994) Bases para la
formulación de una estrategias
de Ordenación Territorial
(1995), Comité Federal de
Ordenación Territorial , del
Programa de Ordenación
Territorial (1999)
PNUD: Argentina: la
oportunidad para su
reencuentro. Metas de
Desarrollo de la Cumbre del
Milenio. Aportes para el
Desarrollo Humano de la
Argentina (2002)

En base a los “logros esperados” en el Modelo de País
“Argentina 2016” se exponen las políticas y los objetivos
sobre los cuales se va a centrar el Plan Estratégico territorial
en los próximos cuatro años:

1: Desarrollar la Identidad territorial, cultural y el sentido
de pertenencia

Política: Estimular el desarrollo de la cultura y el patrimonio
territorial en todas sus formas.

  • Diseñar e implementar planes, programas y proyectos
que permitan identificar, preservar, desarrollar y difundir
el patrimonio cultural regional.
  • Relevar, consolidar y/o organizar redes temáticas
vinculadas al patrimonio regional que permita mejorar la
27     planificación y las inversiones vinculadas a la temática.
  • Implementar acciones de promoción en forma conjunta con
las organizaciones turísticas y culturales que permitan
difundir el patrimonio cultural y consolidar las identidades
regionales.
  • Valorizar los recursos patrimoniales como dinamizadores
de las economías locales y regionales.

2: Impulsar el progreso económico para que las personas
y sus comunidades alcancen sus proyectos de vida sin
necesidad de abandonar la región de origen

Política A: Propiciar la integración y la difusión espacial
de las actividades y el equilibrio territorial del país.

  • Implementar acciones territoriales (integración espacial
de actividades, cualificación de lugares, consolidación
de barreras sanitarias y de áreas protegidas, etc.) que
permitan mejorar la competitividad de las diferentes
regiones del país.
  • Implementar acciones para la utilización de las nuevas
tecnologías de comunicación para desarrollar el teletrabajo
y contribuir a la descentralización y desconcentración
urbano territorial de la Argentina.


Política B: Guiar y controlar el crecimiento espontáneo de
las actividades productivas garantizando un uso equilibrado
y sustentable del territorio.

  • Diseñar e implementar planes, programas y proyectos de
ordenamiento territorial de manera de controlar y organizar
en forma eficiente el uso del suelo y las actividades que allí
se desarrollan.

Política C: Integrar en forma fluida todo el territorio nacional,
incrementando la accesibilidad, conexión e interrelación entre
pequeñas localidades, ciudades y zonas de mercado,
acentuando a su vez la conectividad con los países limítrofes.

  • Implementar acciones de mejoras de los diferentes modos
de transporte ya existentes y crear nuevos servicios
complementarios para consolidar la multimodalidad
y la competitividad del sistema de transporte nacional,
incentivando la vinculación interna, con los países limítrofes
y el comercio internacional.
  • Implementar acciones de mejoras de las redes de caminos
rurales, mineros, turísticos y que sirven a otras actividades,
para tornar competitivas dichas actividades y conectar en
forma fluida el territorio nacional.

Subsecretaría de Obras
Públicas. Subsecretaría de
Coordinación: Desarrollo e
Integración Territorial.
Kirchner Néstor: Plan de
Gobierno.
www.kirchnerpresidente.com.ar
CIMOP : Una visión estratégica
del transporte en Argentina.
Horizonte 2010.(2003)

Política D: Desarrollar la infraestructura para la producción
(agua, energía, comunicaciones) en forma equilibrada y en
función de las potencialidades regionales, en todo el territorio
nacional de manera que posibilite la generación de nuevas
actividades y empleos.

  • Planificar las infraestructuras para la producción en función
de los planes de ordenamiento territorial y ambiental de
nivel nacional, provincial y municipal.
  • Diseñar e implementar nuevos mecanismos
de financiamiento y de gestión para la creación
y mantenimiento de la infraestructura.

3: Promover la sustentabilidad ambiental del territorio

Política A: Capacitar y sensibilizar a la sociedad para generar
conductas ambientales proactivas y responsables.

  • Diseñar e implementar estrategias y programas de
capacitación y sensibilización ambiental a través del
sistema educativo formal y no formal y de redes de
organizaciones no gubernamentales.
  • Identificar y consolidar las redes de educación ambiental
de nivel local y regional para promover el uso sustentable
del territorio.

Política B: Mejorar los conocimientos en torno a los recursos
naturales y ambientales.

  • Consolidar una red nacional de investigación, información
y promoción ambiental con la participación de los organismos
de ciencia, tecnología y ONGs.
  • Realizar estudios sobre capacidad portante de los
ecosistemas y/o diseñar estrategias con organismos
competentes para su evaluación, en base a la identificación
y/o diseño de inventarios de recursos naturales y ambientales
y sus posibilidades de desarrollo.
  • Realizar estudios sobre el deterioro ambiental que provocan
y provocarán las diferentes actividades económicas
actuales y futuras.

Política C: Incorporar la dimensión ambiental y las variables
vulnerabilidad y riesgo como temas transversales en todas las
políticas y acciones territoriales públicas y privadas a nivel
nacional, provincial y local.

  • Diseñar e implementar programas de capacitación al
personal del sector público en la temática ambiental.
  • Mejorar el marco legal ambiental en todas las jurisdicciones
nacionales.
  • Implementar acciones de fortalecimiento en las
administraciones públicas en sus diferentes niveles para
que puedan administrar los procesos ambientales de sus
respectivos territorios.
29
Política D: Organizar y proteger el ambiente y el paisaje
a través de un manejo integrado de los recursos del medio
natural, de los asentamientos humanos y de zonas de
fragilidad económica y social.

  • Diseñar y ejecutar planes y programas de ordenamiento
territorial y ambiental, tanto en las zonas urbanas como
rurales y naturales.
  • Diseñar y poner en marcha estrategias, planes y programas
específicos para monitorear, prevenir y controlar los
fenómenos naturales de carácter catastrófico en forma
coordinada con los organismos de manejo de emergencias
existentes.

4: Impulsar la participación comunitaria en la gestión
democrática del territorio

Política A: Generar y fortalecer los instrumentos y las
organizaciones de planificación y gestión territorial en todos
los niveles territoriales (nacional, provincial y municipal) a
través del capital social y humano disponible en cada región.

  • Identificar a las competencias distribuidas entre los niveles
de autoridad formal (nación, provincia, municipio) y las
entidades territoriales para desprender funciones, obras
y servicios.
  • Diseñar y crear redes y ámbitos formales para la
planificación estratégica territorial, la concertación de
políticas territoriales y la resolución de conflictos con
la participación del sector privado y la sociedad civil.
  • Diseñar y crear mecanismos de asistencia técnica y
financiera para apoyar a las diferentes organizaciones
públicas y privadas vinculadas al desarrollo territorial.

Política B: Consolidar la participación de los ciudadanos
en torno a la gestión y el desarrollo territorial a través de
diferentes mecanismos de participación y sensibilización
y de educación formal e informal.

  • Identificar y definir las instancias de participación
ciudadana en las políticas y proyectos de ordenamiento
y desarrollo territorial.
  • Formular y sancionar normas que regulen el régimen de
competencias de participación social, explicitando con
claridad no solo el ámbito territorial, la finalidad de la
participación sino también la dimensión temporal
y oportunidad de la misma.
  • Diseñar e implementar proyectos de capacitación y
sensibilización sobre el alcance de las políticas territoriales
y la función de los ciudadanos dentro de las mismas.
30
5: Posibilitar el acceso de la población a los bienes
y servicios esenciales en todo los rincones del país

Política A: Ordenar el funcionamiento de los asentamientos
humanos, a través del desarrollo y la refuncionalización de
áreas y ciudades, mejorando la capacidad para organizar sus
respectivas regiones y contener laboralmente a su población.

  • Diseñar e implementar procesos de micro-regionalización
y desconcentración territorial.
  • Diseñar e implementar procesos que estimulen el
crecimiento de las ciudades intermedias para asentar en
forma eficiente las políticas de descentralización.
  • Diseñar e implementar procesos para el desarrollo de los
asentamientos de rango menor para que sean cabeceras
dinámicas de los territorios rurales, mineros, turísticos
y de otras actividades.
  • Diseñar e implementar un plan de control y regulación
del crecimiento de la Región Metropolitana de Bs. As.

Política B: Mantener un acceso equitativo a las infraestructuras, la vivienda,
los servicios y el equipamiento social, sanitario y educativo de manera
que se garantice la igualdad en la calidad de vida y en las oportunidades
de desarrollo para todos los ciudadanos.

  • Diseñar e implementar planes y programas habitacionales
que permitan el acceso de toda la población a su propia
vivienda y la eliminación de las villas miserias y los
asentamientos irregulares.
  • Diseñar e implementar planes y programas de
equipamiento y de cobertura de los servicios sociales
básicos, tanto en zonas urbanas como rurales, de alta,
media y baja densidad.
  • Mejorar la calidad y frecuencia de los servicios de
transporte y diseñar e implementar planes y programas que
permitan el acceso equitativo de la población a los bienes
y servicios básicos.
  • Identificar y crear nuevos mecanismos y modos de
financiamiento y gestión para la creación y mantenimiento
de la infraestructura y el equipamiento social.
31
El Sistema de Información,
Vinculación y Asistencia
Técnica para el Desarrollo
y el Ordenamiento Territorial
(SIVAT)

Tal como fuera mencionado al inicio del Capítulo 3, el Sistema
Nacional de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (SiNDOT) posee como
segundo componente al Sistema de Información,
Vinculación y Asistencia Técnica para el Desarrollo y el Ordenamiento
Territorial (SIVAT). Este Sistema generará la información
necesaria para planificar, articular y gestionar las relaciones
entre los actores y asistir en términos técnicos, metodológicos
y económicos, para ello se requiere de un conjunto de
actores, vinculaciones institucionales, recursos e instrumentos
de gestión movilizados en forma permanente para asegurar el
proceso de desarrollo del territorio y los logros esperados en
modelo de país de la PNDT.

Este conjunto de actores, recursos e instrumentos no podrá
ser más como lo fue en el pasado sólo una dotación exacta
de dinero, una base de datos o una biblioteca especializada,
sino que deberá construirse una red de Actores e Instituciones
(Gobierno Nacional, Gobiernos Provinciales, Municipios,
Universidades, ONGs, Empresas, Gremios, Sindicatos,
Organismos de Cooperación internacional, etc.) vinculados
entre sí, para fomentar y consolidar a través de diferentes
mecanismos de asociación y cooperación las siguientes
actividades:

  • La generación, el intercambio y la difusión de
información territorial. Existen en Argentina numerosas
fuentes y recursos de información, no obstante la
información disponible se encuentra en muchos casos
dispersa, fragmentada, incompatible con otras fuentes
o con niveles de agregación que imposibilitan su uso real.
Frente a esta situación la puesta en marcha y la
valorización de la información existente dentro de redes de
bibliotecas, centros de documentación u otros mecanismos
permitirá mejorar la calidad y la disponibilidad de la misma
mejorando sustancialmente los procesos de planificación
y desarrollo territorial.
  • La creación y transferencia de recursos económicos.
Se concibe como el conjunto de recursos de inversión
necesarios para iniciar y sostener la Política Nacional de
Desarrollo y Ordenamiento Territorial. No se trata de crear
32     un nuevo fondo, sino de coordinar los presupuestos
existentes y reorientar los ingresos presupuestarios para
lograr sostener el proceso. Eventualmente se buscarán
fondos externos no reembolsables que se sumarán a los
recursos propios reorientados. En este sentido se plantea
la necesidad de una coordinación inteligente entre fondos
provinciales, nacionales y locales para alcanzar los
objetivos propuestos.
  • El desarrollo y la difusión de nuevos conocimientos,
ideas y metodologías innovadoras en términos de
desarrollo territorial. Para poder construir un modelo
alternativo de desarrollo territorial en Argentina es necesario
entonces que los actores vinculados a la red puedan
conocer enfoques y metodologías sólidas, entender cuáles
son los procesos exitosos y visualizar las posibilidades de
desarrollo. Es estratégico y relevante entonces aprovechar
y capitalizar todas las experiencias en la materia para poder
mejorar la eficacia de las políticas y los proyectos de
desarrollo territorial en Argentina. Para ello se recopilará,
sistematizará, evaluará y difundirá información sobre
acciones, metodologías e ideas innovadoras de desarrollo
territorial, de manera que todos los actores vinculados a la
red puedan conocer otras experiencias exitosas para que
iluminen los propios proyectos. Esta actividad dará lugar
a la creación de un Observatorio Nacional del Desarrollo
Territorial de la Argentina.
  • La prestación y obtención de asistencia técnica
específica. Muchos proyectos de desarrollo territorial en
Argentina fracasan debido a la falta de asistencia técnica
adecuada. A través de esta red se prevé la creación de
sistemas de información de consultores y especialistas
en la materia y de mecanismos de asistencia técnica en
estrecha vinculación con Universidades, ONGs, y otros
organismos para agilizar los procesos de formulación y
gestión de proyectos de desarrollo.
  • La adquisición de nuevas capacidades vinculadas
al desarrollo territorial. El desarrollo territorial requiere
de nuevas capacidades para formular, evaluar y gestionar
proyectos. En este sentido los organismos nacionales,
provinciales y locales, en estrecha vinculación con las
Universidades y los organismos de Ciencia y Técnica,
deberán armonizar sus esfuerzos y coordinar sus acciones
para generar hoy los recursos humanos necesarios para
el proceso de ordenamiento del territorio argentino.
La oportunidad de formar recursos humanos especializados
a través de sistemas de becas, cursos especiales,
asesorías técnicas con módulos de capacitación,
cooperación internacional y otros, permitirán cubrir la
33     brecha de recursos humanos de un país como Argentina,
donde la planificación territorial integrada ha sido relegada
a acciones puntuales o en otros casos han sido
discontinuadas o interrumpidas.
  • La articulación de actores y la gestión de procesos.
La planificación del desarrollo territorial no sería posible
si no existiese un proceso permanente de articulación de
actores, gestión de procesos y resolución de conflictos
entre actores e Instituciones de diversos niveles. Estas
actividades son las que permiten la construcción de los
procesos de desarrollo concertado del territorio, y sobre
ellas se deberá poner un énfasis especial.

El Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios articulará la red de actores y recursos para el desarrollo y el ordenamiento territorial a través del SIVAT.

El marco legal y normativo

La Política y el Sistema Nacional de Desarrollo y Ordenamiento Territorial
prevén un tercer Componente; la Ley Nacional de Desarrollo
y Ordenamiento del Territorio, la cual deberá definir las normas
de la intervención territorial; la distribución de competencias
entre la Nación, las provincias, los municipios y las entidades
territoriales de la sociedad y las modalidades de intervención
de cada actor. Este marco legal deberá orientar y regular el
proceso de organización y ordenamiento territorial, se reconoce
que su ausencia ha conducido a la presencia de un marco
legal disperso que contribuyó a desarticular el país, aumentar
los costos financieros, políticos y administrativos vinculados
con el territorio y a limitar las bondades de la descentralización
en la prestación de los servicios, entre otros problemas.

En función de ello se prevé crear una Ley Nacional
de Desarrollo y Ordenamiento Territorial que constituirá
el acto normativo de base para la planificación del desarrollo
territorial; será ordenador del proceso y le dará carácter
de permanencia y estabilidad a la PNDT.
De esta manera se deberá cumplir en forma concreta con lo
que señala la Constitución Nacional reformada en 1994, para
orientar la construcción del territorio argentino en tanto:

  • El Art.7 5 inc. 19 otorga atribuciones al Gobierno
Nacional para proveer al crecimiento armónico de la
Nación al poblamiento de su territorio, y a promover
políticas diferenciadas que tiendan a equilibrar el
34     desigual desarrollo relativo de provincias y regiones.
  • El Art. 124 facilita la posibilidad que las provincias
participen y creen regiones que estén orientadas hacia
el desarrollo económico y social. En ellas se podrán
crear además instituciones orgánicas para el
cumplimiento de estos fines. No obstante, sus
atribuciones son limitadas como lo establece el Art. 26,
al prohibir la celebración de tratados parciales de
carácter político entre ellas.
  • El Art. 41 otorga a la Nación la facultad de dictar
normas que contengan los presupuestos necesarios
para la protección en materia ambiental, respetando
las jurisdicciones locales. Corresponde a las provincias
el dictado concreto de las normas ambientales; estas
normas están directamente vinculadas con el buen uso
del territorio y por ende presupone los planes y
programas de ordenamiento territorial que las provincias
pongan en marcha.

Elaborar este marco legal constituye una oportunidad de
sostenibilidad en el desarrollo territorial del país, no obstante
no se puede desconocer que existe una profusa experiencia
en proyectos e iniciativas de carácter territorial que no pueden
ser desconocidas. Es por ello que en la elaboración de este
marco legal se deberán tener en cuenta también:

  • Las leyes provinciales vinculadas al desarrollo territorial
y uso del suelo existentes, la legislación ambiental, la de
manejo de riesgos y las que se han producido desde la
gestión sectorial, a fin de completar el panorama nacional
de base para la construcción de la Ley Nacional
de Desarrollo y Ordenamiento del Territorio Argentino.
  • Los tratados que definen la integración de Argentina
en el contexto internacional, teniendo especial atención
sobre aquellos que se vinculan con MERCOSUR, a partir
del Tratado de Asunción, firmado en marzo de 1991,
teniendo en cuenta además entre otros:

    • El trabajo realizado por las diferentes Comisiones
MERCOSUR y el estado de avance logrado con
respecto al territorio para consolidar espacios
productivos, aprovechar recursos, proteger diferentes
tipos de territorios, generar la infraestructura de base
y dinamizar los intercambios tanto productivos como
culturales.
    • La iniciativa para la Integración de la Infraestructura
Regional Sudamericana (IIRSA) y el Plan de Acción
enriquecido por los aportes del BID, la CAF y FONPLATA.
35
    • Los diferentes aspectos de los tratados y acuerdos
de integración bilaterales con los países vecinos, en
particular aquellos vinculados con el tratamiento de
los pasos cordilleranos.

    • El Tratado de la Cuenca del Plata que favorece la
vinculación fluvial y el tratamiento de los puertos.
    • Los avances logrados a través de las redes formadas
por los Municipios, como el FAM (Federación Argentina
de Municipios), RAMA (Red Argentina de Municipios
Auto-sustentables), Red de Ciudades del MERCOSUR,
entre otros.
    • Las leyes, tratados y documentos que tienden a la
consideración de los múltiples ambientes y recursos
naturales existentes en el país y de los que comparte
con sus vecinos.

Esta normativa deberá simplificar la legislación de desarrollo
y ordenamiento territorial, regular en la materia, orientar con
precisión y simplicidad las acciones provinciales y locales públicas
y privadas - y adecuar la normativa a la realidad
territorial argentina. Deberá ponerse especial énfasis en la
prevención de los problemas futuros, ya que generalmente
aparecen una serie de conflictos paradigmáticos, aparente
contradicción entre conservación y desarrollo, pugna entre los
intereses públicos y privados y diferencias entre la visión local
y la visión global de ámbitos superiores.

La Ley Nacional de Desarrollo y Ordenamiento Territorial
deberá contener entre otros:

·      Objeto y finalidad de la ley.
·      Definición clara de los conceptos involucrados: desarrollo, ordenamiento territorial, uso del suelo, entre otros.
·      Definición de las diferentes instancias comprometidas
y de coordinación general.
·      Definición de las diferentes instancias de formulación
de planes y proyectos (nacional, provincial, municipal,
etc).
·      Definición del modelo de País deseado por la PNDT.
·      Tipos de planes involucrados en la PNDT (nacionales,
provinciales, municipales, urbanos, rurales, regionales,
microregionales y carácter fronterizo transnacional).
·      Viabilidad de los planes desde el punto de vista sociopolítico
(modalidades de participación y sus
competencias), desde el punto de vista económico-financiero
(recursos humanos, naturales, financieros,
tecnológicos, otros) y técnico (conocimiento
instrumental, tecnologías preferentes, etc).
36
·      Responsabilidades de las Provincias a nivel territorial,
competencias y complementación con la Nación.
·      Responsabilidades de los Municipios y gobiernos
locales a nivel territorial, competencias y
complementación con la Nación y las Provincias.
·      Responsabilidades sectoriales a nivel territorial,
competencias y complementación con los anteriores
·      Responsabilidades de las entidades territoriales:
definición de las entidades que serán reconocidas,
competencias, modalidades de la participación
y de la complementación con la gestión pública.
37

Conclusión

La Política Nacional de Desarrollo y Ordenamiento Territorial y el Sistema
Nacional de Desarrollo y Ordenamiento Territorial se conciben como bases
para construir la integración del territorio, lograr el aumento de
la competitividad, alcanzar un desarrollo socio-económico
nacional más equilibrado, y además como una oportunidad
para que Argentina recupere su liderazgo internacional, su
calidad de vida y mantenga una identidad nacional con
sentido de pertenencia, basada en el reconocimiento de la
diversidad de sus regiones.

Alcanzar el equilibrio y la eficiencia del territorio significa un
extraordinario reto en la situación actual del país, ya que
implica el refuerzo de las zonas estructuralmente más débiles
sin dejar de impulsar a las que tienen mejores posibilidades de
desarrollo, en un contexto de debilidad financiera y económica
estructural. Construir ese escenario de cohesión económico
y social en un contexto de justicia y equidad necesitará, en
consecuencia, de esfuerzos de solidaridad, responsabilidad,
complementariedad y alianzas estratégicas, capaces de
superar las distorsiones económicas, el clientelismo político,
la corrupción y el paternalismo, males profundamente
arraigados en la Argentina reciente.

Es necesario recalcar que la prosperidad del país depende
directamente del desarrollo de sus Provincias y Municipios.
De su diversidad y de su esfuerzo debe partir la construcción
y desarrollo del nuevo modelo de país, teniendo conciencia
plena que la organización territorial por sí sola está vacía de
contenido si no tiene como destino la equidad y el bienestar
social, la construcción de la paz, el fortalecimiento del tejido
socio-económico, la prosperidad general y la garantía de los
derechos y deberes consagrados en la Constitución, tal cual
lo establece el modelo de país deseado en la Política Nacional
de Desarrollo y Ordenamiento Territorial.

Para generar el nuevo escenario - considerado un desafío
para toda la sociedad y su gobierno – es necesario poner
en juego una estrategia de combinación entre la visión global
y las intervenciones inmediatas, en la seguridad que la
construcción del escenario deseado se basa en una secuencia
ordenada entre: la revisión del escenario actual, la definición
de un conjunto de estrategias que integren acciones
puntuales de pronta realización y la ejecutividad, capacidad
gerencial y recursos para ponerlas en marcha.

El Gobierno Nacional al proponer la POLITICA NACIONAL
DE DESARROLLO Y ORDENAMIENTO TERRITORIAL y sus diversos instrumentos
y metodologías, lo hace con la finalidad de crear un gran
pacto social para diseñar el futuro territorio del país y
adecuarlo a la modernidad y a la competitividad impuesta
por el nuevo entorno mundial. Esta ambiciosa labor viene
impuesta por una realidad incuestionable e insostenible del
territorio nacional y la necesidad de adquirir significación en el
nuevo escenario internacional. Se ve claramente la necesidad
de proyectar su posicionamiento a través de planes
estratégicos territoriales encaminados a adecuarse a la
globalización de la economía, a la transformación de la
sociedad y a las nuevas exigencias de calidad de vida de sus
ciudadanos.

Es necesario que cada provincia y municipio, en colaboración
con el Estado Nacional y la Sociedad generen un territorio
atractivo para las inversiones, previsible ambientalmente
y equitativo desde el punto de vista social.

El éxito de esta iniciativa dependerá de la capacidad del
Estado Nacional de involucrar en el proceso a todos los
agentes sociales y económicos, a los diversos estamentos de
administración provincial y municipal para que - en conjunto -
analicen el futuro, desarrollen las diferentes etapas de esta
Política aunando los esfuerzos y las voluntades en una misma
dirección y abandonando el individualismo que ha
caracterizado a gran parte de nuestra sociedad.

A lo largo de la discusión y el armado del Plan Estratégico
Territorial, se deberán debatir temas espinosos y delicados:
infraestructura, medio ambiente, retos sociales, demandas
del sector productivo, procesos de integración interregional y
otros, cada uno con sus demandas y necesidades específicas.
Pero el diseño y debate tanto a escala del SiNDOT como al
interior de sus tres componentes, con especial énfasis en el
PET deberá dar lugar a la construcción de escenarios de
colaboración, de negociación, de concertación y participación
social, para encontrar las respuestas y nuevas propuestas
para los nuevos desafíos.

Sin duda este camino es más largo y complejo, pero el debate
enriquece la comprensión de los problemas comunitarios y
permite alcanzar soluciones más duraderas y sustentables.

La POLITICA NACIONAL DE DESARROLLO TERRITORIAL
y en consecuencia el PLAN ESTRATEGICO TERRITORIAL
constituyen un desafío a la creatividad.
El modelo planteado: “Argentina 2016”, depende
de la reconstrucción de los valores nacionales, del rol
promotor de un estado activo, del empuje de las provincias
y municipios y sobre todo, de la capacidad de todos los
habitantes de este suelo para crear solidariamente su futuro
en base al modelo de país deseado.
39
Glosario de términos

Análisis territorial:
aproximación al conocimiento del territorio. Suma del
conocimiento teórico disciplinar más la información
especializada que permite conocer y explicar, a través de
un conjunto amplio de instrumentos, los procesos territoriales.
Paso previo a todo esfuerzo de planificación.

Cohesión económica y social:
expresión que el Acta Única Europea de 1987 daba a la
voluntad de evitar disparidades regionales excesivas y que
dio origen a la reforma de los fondos estructurales.

Desarrollo sustentable:
nivel de desarrollo alcanzable en la actualidad, sin hipotecar
las condiciones de vida de las generaciones futuras.

Desarrollo territorial:
proceso de acrecentar o dar impulso a las capacidades de
un determinado territorio y transformar su estructura en forma
positiva. Potenciación de recursos naturales y humanos de
un territorio determinado, para hacerlos disponibles a la
economía y al uso social, a través de la gestión administrativa,
la inversión económica, los mecanismos regulatorios o los
incentivos.

Desequilibrios interterritoriales:
disparidades en el nivel de desarrollo socio-económico de
diversos territorios que forman parte de una unidad superior.
Se conocen también como desequilibrios interregionales.
Su corrección es el objetivo básico de toda acción de
ordenamiento y de política territorial.

Diagnóstico territorial:
evaluación del "estado" del territorio, tanto desde la
perspectiva de los problemas territoriales que se han de
corregir, de los procesos que se deben guiar, como de las
potencialidades que se han de desarrollar. Es una fase crucial
en el proceso de ordenamiento territorial.

Difusión tecnológica:
es la progresiva adopción de la innovación por parte de los
agentes económicos.

Ecodesarrollo:
modelo de desarrollo especialmente conciliador con el medio
natural.
40
Eje de desarrollo:
grandes corredores a lo largo de rutas de transporte
importantes que unen varias áreas metropolitanas.

Equidad territorial:
principio que propugna la convergencia del nivel de desarrollo
económico de las distintas regiones y sus respectivas
sociedades.

Escenario:
simulación - etapa a etapa – conduciendo un sistema territorial
a una situación futura, representada por una imagen de
conjunto de éste. Se realiza sobre la base de conocimientos
científicos; información ambiental y socio-económica de
conjunto (diagnóstico) y evaluación de tipos de tendencias
en los procesos territoriales.

Estrategia:
conjunto de decisiones coordinadas que vinculan los objetivos
de desarrollo con las acciones necesarias para lograrlos.
Especifica los principales problemas que deben ser resueltos
y las oportunidades que pueden aprovecharse.

Estructura económica:
relaciones de interdependencia de fenómenos y procesos
de cierta permanencia, que enlazan a los principales
componentes de una realidad económica globalmente
considerada.

Estructura del territorio:
está formada por los elementos vertebradores y organizadores
del territorio, interrelacionados entre sí.

Factores de desarrollo:
conjunto de fuerzas que intervienen positivamente en el
desarrollo económico de un territorio. Equivale a ventajas
comparativas y competitivas de un territorio.

Igualdad de oportunidades territoriales:
propuesta de política territorial que no intenta igualar los
resultados sino los factores de desarrollo de los diversos
territorios.

Infraestructura:
conjunto de construcciones e instalaciones que se requieren
para asegurar el funcionamiento de las actividades
productivas, promover el desarrollo comercial, industrial,
agrícola y otros y facilitar el funcionamiento de los
asentamientos humanos.

Metas de ejecución del Plan:
cuantificación de los objetivos específicos, expresado en:
metas de cobertura, metas físicas y metas financieras que
se prevé realizar en un tiempo determinado.

Objetivo:
se entiende como una declaración razonablemente inmutable
de lo que la política desea lograr.

Ordenamiento del territorio:
según la Carta Europea de Ordenamiento del Territorio es la
expresión espacial de las políticas económica, social, cultural
y ecológica de la sociedad. Debe ser una política de Estado y
un instrumento de planificación del desarrollo, con perspectiva
global, prospectiva, democrática y participativa de la
sociedad, que permite una apropiada organización política-administrativa
de la Nación. Una versión mucho más
restringida, lo asocia y reduce a la planificación física de los
elementos estructurantes de territorios de diferente nivel
(nación, provincias, etc).

Paquete de proyectos:
proyectos complementarios de inversión en desarrollo
territorial: infraestructura, sectores de la producción, servicios,
etc. El conjunto de proyectos está diseñado para su ejecución
en una forma coordinada para lograr objetivos
predeterminados.

Plan:
grupo unificado de decisiones que expresa las opciones de
desarrollo económico y social de un país o región, incluyendo
las medidas específicas requeridas para alcanzar objetivos
seleccionados. Se compone por una definición de objetivos,
la organización y ordenamiento de los recursos humanos y
materiales, los métodos y formas de organización, un marco
de tiempo y sus metas de ejecución. Incluye la ubicación
sectorial y espacial de las actividades y otras especificaciones
para orientar la ejecución y el control del proceso de
desarrollo territorial.

Plan estratégico:
secuencia de acciones basada en los principios y la
metodología de la administración estratégica, consistente en
concebir un futuro deseable, una situación objetivo y señalar
los medios reales para alcanzarlo, considerando desde el
inicio el conjunto de condicionamientos y restricciones para
su realización. En forma permanente permite identificar
tendencias y descubrir oportunidades, formular objetivos con
perspectiva de futuro, definir líneas de políticas, programas
y proyectos y promover el consenso y el compromiso para la
acción.

Planeamiento urbano:
ordenamiento del espacio urbano; comprende la planificación
de ámbitos municipales-submunicipales e hipotéticamente
también de ámbitos supra-municipales y metropolitanos.

Planificación estratégica territorial:
aplicación de la planificación estratégica a ámbitos territoriales
definidos: ciudades, regiones, etc.

Planificar:
someter las acciones a un orden o plan. Definición de líneas
de acción encaminadas a conseguir objetivos y metas de
ejecución fijados de antemano. Equivale a planear.

Política:
Conjunto de iniciativas, decisiones y acciones del régimen
político frente a situaciones socialmente problemáticas y que
buscan la resolución de las mismas o llevarlas a niveles
manejables. No se debe confundir la política pública con la ley
o la norma, ni tampoco se asimila a la política económica.

Política territorial:
política dirigida a coordinar y armonizar las actuaciones con
incidencia territorial de los diferentes niveles y sectores de la
administración. Concepto equivalente al de ordenamiento del
territorio.

Polos de desarrollo:
estrategia territorial clásica de la política regional consistente
en concentrar las ayudas en núcleos previamente
seleccionados , donde se intentará reproducir el proceso de
crecimiento autosostenido, que de una manera espontánea se
había dado en regiones más desarrolladas.

Polos tecnológicos:
concepto actualizado de polo de desarrollo, en el que la
implantación industrial como factor de desarrollo ha sido
reemplazada por la innovación tecnológica. Puede
considerarse equivalente a Complejo de Innovación Tecnológica.
Programa:
conjunto coherente e interactivo de acciones y proyectos
dentro de un determinado territorio o sector económico-social,
ambiental, que se hallan sincronizados dentro de un esquema
de planificación-ejecución.

Proyecto:
actividad de desarrollo socio-económico planificada
y orientada hacia metas precisas, que requiere inversiones
financieras y participación humana por un tiempo dado.

Región:
área que un país delimita para fines de planificación
o desarrollo. Una región puede comprender más de una
provincia o de un país. Para servir de base al ordenamiento
territorial, debe tener autoridades constituidas a nivel de
región.

Redes de ciudades:
conjunto de ciudades fuertemente interconectadas, a partir de
múltiples tipos de redes entendidas como sistemas técnicos.

Redes:
sistemas técnicos de infraestructuras y equipamientos que
pueden canalizar flujos de muy diversa índole: mercaderías,
energía, personas, información, etc.

Sistema de ciudades:
sistema cuyos elementos son las aglomeraciones urbanas
y metropolitanas de un determinado territorio.

Usos del suelo:
actividades que se desarrollan o se pueden desarrollar en un
determinado sector del territorio, según normas de
planificación establecidas.

Ventajas comparativas:
factores favorables al crecimiento económico y el desarrollo
social de un territorio, en un momento dado: posición
geográfica, capacidad ambiental, recursos humanos en el
lugar, infraestructuras, etc. Se puede identificar con la calidad
geográfica del lugar.


Ventajas competitivas:
elementos o formas de organización territorial que hacen
a la habilidad o capacidad de un país, región o territorio para
alcanzar la prosperidad y el progreso en forma sostenida. En
este sentido la competitividad no se limita al crecimiento del
producto o del ingreso, sino incorpora también mejoras
en la equidad, entendidas como la reducción de la pobreza,
la desigualdad social y la sustentabilidad ambiental.

Glosario de siglas

CIMOP: Consejo Interprovincial de Ministros de Obras
Públicas.
EPH: Encuesta Permanente de Hogares.
INDEC: Instituto Nacional de Estadísticas y Censos.
NBI: Necesidades Básicas Insatisfechas.
NEA: Noreste Argentino.
NOA: Noroeste Argentino.
PBI: Producto Bruto Interno.
ONG: Organismos no gubernamentales.
PET: Plan Estratégico Territorial.


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